jueves, 1 de agosto de 2013

Desmontando los argumentos taurinos típicos


"La afición a los toros es una cuestión personal; si no te gustan, no vayas, pero respeta mi libertad y mis gustos"

Si una persona no sólo no respeta la vida de un animal, sino que además paga para que le obliguen a sufrir y a morir, o incluso es el que provoca directamente esa agonía gratuita, no puede pedir que se le respete en ese aspecto de su vida. Ese animal no quiere estar ahí, no quiere que le desangren, no quiere que le agoten ni que le atraviesen por dentro con una espada. Pero eso, ese animal es el primero que no es respetado, su vida no es respetada.

La afición a los toros no es una cuestión personal puesto que implica el sufrimiento de terceros. Del mismo modo, a todos nos chirriaría que se tratase como cuestión personal la violencia familiar ("si tú no quieres pegar a tu mujer, no lo hagas, pero déjame a mí que haga lo que quiera"), la violación ("si no te gusta la violación, no la hagas, pero déjame violar a quien me dé la gana") o hacer una guerra ("si te parece injusta la guerra, no te alistes, pero déjame que yo mate a quien quiera y no te manifiestes en contra ni pidas su fin, puesto que eso coarta mi libertad de bombardear un pueblo").
En el caso de los animales, la necesidad de intervenir para parar su sufrimiento es aún mayor, puesto que ellos no pueden liberarse a sí mismos, no pueden emprender movimientos por el fin de su esclavitud; desgraciadamente, están a nuestra merced, y si las personas que entendemos la injusticia de su explotación no alzamos la voz y actuamos por ellos, sus explotadores harán con sus vidas lo que les plazca.

"¿Qué pasa con los niños de África? Hay cosas peores que los toros". 

Esta respuesta, bastante recurrente, no es en sí un argumento pro-taurino, pero sí un argumento anti-anti-taurino, una razón para quitarle el sentido a la movilización por la abolición de las corridas de toros.
En primer lugar parte de la premisa falsa de que el hecho de que exista una injusticia justifica que existan otras.

Por otro lado ejerce un ranking de injusticias (algo irreal) exigiendo que se luche únicamente por la que en ese ranking (cuyo único criterio es una opinión personal) ocupa el primer puesto y no por ninguna otra. Paradójicamente, este argumento lo suelen dar personas que no se preocupan por nada, ni siquiera por lo que ellos mismos clasifican como prioridad; lo habitual es que la gente que sí lucha por algo, que se preocupa por los demás, entienda, por experiencia propia, que es imposible luchar contra todas las injusticias de este mundo y que siempre que intentes hacer algo contra alguna/s de ellas va de lado otras a tener que dejar de lado otras.

Este argumento, además, invalida casi todo el resto de luchas. Por ejemplo, la misma pregunta sobre la situación de hambruna, guerras y desplazados en África puede hacerse a personas que intentan mejorar sus condiciones laborales o que piden igualdad de derechos entre hombre y mujeres o entre matrimonios homosexuales y heterosexuales. La hambruna africana o el cambio climático, objetivamente siempre serán más importantes, pero eso no puede llevarnos a renunciar a nuestras vidas ni a dejar de luchar por nuestras libertades.

Debe entenderse que cada uno se ve afectado de distinta forma por aquello que le rodea y por sus circunstancias y que, en base a esto, decide sus prioridades; a veces no siempre desde la importancia, sino también desde la eficacia de su trabajo, la cercanía del problema o las emociones. Lo importante es que cada uno haga lo que pueda por aquello en lo que cree, sabiendo que es un grano de arena en una montaña de lodo, pero luchando por seguir siendo, al menos, ese grano de arena.

Cuando no haces nada, cuando vas a lo tuyo sin preocuparte del resto del mundo, nadie te culpa. Cuando te preocupas de algo, sobre todo de los animales, siempre te echarán en cara que no centres tus esfuerzos en las personas, aunque los animales estén sufriendo situaciones terribles. Si cada persona que te rodea hiciese lo que estuviese en su mano para luchar contra cualquiera de las injusticias existentes, esto sería diferente. Así que si te preocupan los toros, saca pecho y dale duro, ellos te necesitan y se lo merecen, que nadie te haga dudar de tus ideas.



"El toreo es una tradición que forma parte de nuestra cultura". 

Las tradiciones que no aportan más que sometimiento y humillación no deben preservarse. Las tradiciones buenas deben perdurar, las aberraciones no. La Historia del mundo se ha caracterizado porque en todas las épocas, guerras, desigualdad, esclavitud e injusticia han estado presentes. De hecho, numerosas tradiciones actuales tienen siglos de historia, como la ablación del clítoris, los matrimonios forzados con niñas, las lapidaciones o las ejecuciones públicas.

Acatarlas acríticamente, sin plantearnos su sentido por el hecho de llevar cierto número de años haciéndose, hará que cometamos los mismos errores infinitamente y nos impedirá avanzar. Si hubiese ocurrido lo mismo con todas las tradiciones, reflexionemos sobre qué sería de muchos de nosotros y nosotras. Tradiciones injustas más largas y arraigadas que los toros han desaparecido porque ciertas personas se cuestionaron su sentido y lucharon con lo que estaba establecido hasta ese momento.
En cuanto a la cultura, si se alude a las costumbres de una época o un pueblo, efectivamente el toreo es cultura, ya que ha desarrollado un lenguaje concreto y tiene un mundo propio a su alrededor. Sin embargo, el hecho de formar parte de nuestra cultura, no es por sí mismo ni positivo ni negativo. Nuestra cultura tiene cosas buenas y cosas malas, como todas, y las segundas, entre las que se encuentra el toreo, deben ir superándose. En este sentido, cultura eran también los combates a muerte entre gladiadores (de hecho eran una parte importante de la cultura romana) y no hay razón para defender su pervivencia.

Desde otro punto de vista, si por cultura quiere entenderse el afinar las facultades intelectuales y el enriquecimiento de las personas, no hay nada de cultura en torturar y matar animales.

"El toreo es arte". 

Lo que es arte es algo personal; es decir, lo que para una persona puede ser arte, para otra puede no serlo. Las definiciones de arte que se dan en diccionarios y enciclopedias son muy abiertas y no concretan lo que es o no arte, ya que probablemente esto no pueda concretarse objetivamente. Algunas definiciones de arte (en el sentido de expresión artística) son:

-Acto o facultad mediante los cuales, valiéndose de la materia, la imagen o del sonido, imita o expresa el hombre lo material o lo inmaterial, y crea copiando o fantaseando.

-Actividad humana específica para la que se recurre a ciertas facultades sensoriales, estéticas e intelectuales.

-Actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa, a través del que expresa ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos.

Con este tipo de definiciones se hace difícil contestar a si el toreo es arte o no. Quedándonos con la última definición por ser un poco más completa, parece que el arte es una expresión de una visión del mundo con una finalidad estética o comunicativa.

El toreo sí es una expresión de una visión del mundo, en la cual el humano no forma parte de la naturaleza, sino que está por encima de ésta y la somete a su voluntad; es una visión egoísta y antropocentrista (el humano como centro del Universo) en la que las vidas del resto de individuos con los que compartimos el planeta, seres inferiores que sólo comen y duermen, carecen de importancia, y sólo tienen un valor como bienes de uso o de cambio, objetos al servicio de los humanos, esclavos.
La finalidad comunicativa de esta visión del mundo está clara: el toro es un animal fuerte y poderoso, pero el humano es capaz de engañarle, humillarle, someterle y matarle a su antojo, por lo que el humano es un ser superior. Eso es lo que pretenden comunicar las corridas de toros. En cuanto a la finalidad estética, ésta es bastante dudosa si el sadismo no llega a tanto como para encontrar belleza en un animal muriéndose, en las heridas, el miedo, los vómitos de sangre y el dolor.
Por lo tanto si el toreo es un arte será una decisión personal de cada uno/una en función de lo que considere arte y de su concepción del toreo. Discutir sobre eso es como discutir sobre si el grafiti, un cuadro en blanco o la moda son arte; cada uno/a tendrá su opinión personal.
Para nosotros claramente no lo es y, aunque lo fuera, nunca el arte justificaría el sufrimiento, nunca estaría por encima de las vidas de los individuos. Esto es lo que queremos destacar, da igual que lo sea o no, eso es sólo una excusa más para intentar justificar lo injustificable.
Y por último, si se califica como arte por haber servido de tema en cuadros o esculturas, simplemente recordar, que también se han realizado espléndidas obras sobre las guerras, fusilamientos o el martirio de los santos, y no por ello son costumbres a conservar.

"El toreo genera mucho dinero" 

El toreo genera dinero; no sólo en las corridas en sí, sino también en el mundo montado alrededor de los toros (bares, confección de los trajes...etc.). Sin embargo, los tres grandes negocios mundiales son la venta y el contrabando de armas, la prostitución y el narcotráfico, y hay infinitamente más personas viviendo de esos tres negocios que de cualquier otro.
Por otro lado, la tauromaquia también absorbe mucho dinero en forma de subvenciones que podría ser aprovechado para muchas otras cosas más necesarias y que carecen de recursos. Partidas importantes de los ayuntamientos, comunidades autónomas, estados e incluso de Europa son destinadas a subvencionar fincas ganaderas de lidia y festejos taurinos.

"El toreo crea puestos de trabajo".

Una de las mayores industrias mundiales es la de armas, a la que se dedican un porcentaje importante de personas a nivel mundial; de hecho, una guerra cada ciertos años reaviva la economía de muchos países productores
De los toros sólo vive un puñado de gente. Después del reparto millonario entre ganaderos, empresarios y toreros, los demás trabajadores malviven con sueldos míseros que no incluyen cobertura social, por lo que en muchos casos no se dedican a ello de forma completa. Muchos otros oficios más antiguos, con más historia y más bonitos, sobre todo artesanos y recolectores de recursos del campo, han desaparecido en silencio.
Nadie está obligado a trabajar torturando animales, todos podemos elegir no hacerlo, así que las personas que lo hacen es porque quieren, tengámoslo en cuenta.
"Mucha gente lo apoya."

Sin embargo, las encuestas nos dicen que el 70% de los españoles no muestra ningún interés por las corridas de toros. El 74% de los catalanes estaría a favor de que se prohibiesen las corridas de toros en Cataluña (DEMOSCOPIA, Noviembre 2004). Mucha gente no sabe que, de producirse este hecho, no serían los primeros, ya que desde 1991 las corridas de toros están prohibidas en Canarias.

Además, el número de personas que apoyen algo no se relaciona de forma directa con la calidad o la ética de eso. Gran Hermano tiene topes de audiencia inimaginables y no por ello su calidad aumenta. A la gente le gusta y basta. De hecho, es muy interesante reflexionar sobre por qué a la gente le gustan los toros, por qué necesitan esa dosis de humillación, superioridad y dominación; probablemente esté muy relacionado con la vida que llevamos.

"Los que quieren prohibir los toros son independentistas catalanes, contrarios a la fiesta nacional" 

Hay gente que se opone a la tauromaquia en todos lados y sus argumentos no tienen nada que ver con el
independentismo. De hecho la oposición a la tauromaquia traspasa fronteras y hay numerosos colectivos en países en los que ni siquiera saben lo que es Cataluña.

Es cierto que hay independentistas catalanes que rechazan la tauromaquia por ser española sin importarles en ningún momento que hay tradiciones catalanas que implican el sufrimiento de animales, pero decir que todos los que están contra la tauromaquia, lo están por ser catalanistas, es demagógico y erróneo.
A raíz de esta afirmación se debe destacar la reacción que han tenido dirigentes políticos de Comunidades Autónomas como las de Madrid o Valencia, en las que las corridas de toros se han declarado Bien de Interés Turístico, como "ofensiva" política al comienzo del debate sobre la prohibición de las corridas de toros en Cataluña (primera semana de marzo del 2010). Es lamentable utilizar las vidas ajenas para hacer política.

"Sin el toreo, desaparecería el toro" 

Este argumento es el mismo que se utilizó cuando se dijo que los elefantes desaparecerían si se prohibía el negocio del marfil (ahora hay más elefantes que cuando se usaba marfil) o que sin la caza no habría perdices.
Este argumento se desprende de una visión utilitarista de los animales, en la cual, si no sirven para nada (para nada de lo que el humano saque provecho directamente), no tienen por qué existir.

Por un lado, los animales existen como un fin en sí mismo, no hay buscarles un por qué, igual que nuestras vidas tienen un valor en sí mismas, independientemente de nuestra utilidad para el resto de personas. Por otro lado, más egoísta, si desapareciesen todos los animales de los que no sacamos un provecho directo (los animales "útiles"), nosotros desapareceríamos instantáneamente, ya que cada uno cumple una función en la naturaleza y nosotros, nos guste o no, somos parte de ella.

Siguiendo la clasificación oficial en la que el toro de lidia es una raza, taxonómicamente ésta pertenece a la familia de los bóvidos, subfamilia de los bovinos, especie Bos taurus, subespecie Bos taurus taurus (el ganado común). Dentro de esta subespecie hay una multitud de razas en todo el mundo (especialmente en los distintos países europeos y americanos); de hecho sólo en España hay 45 razas, algunas extintas o al borde de la extinción, de las que sólo una es la raza lidia. De hecho, en palabras de D. José Enrique Zaldívar, veterinario y Vicepresidente de AVAT (Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia), existen serias dudas de que realmente sea una raza.

Si asumimos que el toro de lidia es una de las 45 razas españolas, su importancia no es, a nivel de diversidad, mayor ni menor que la de la raza blanca cacereña, la asturiana de valle, la menorquina, la serrana, la pallaresa, la zamorana, la pasiega, la berrenda en negro, la berrenda en colorado, y un largo etcétera.

Por lo tanto, en el caso de que la abolición de la tauromaquia y de los festejos taurinos causase la extinción de esta raza, no sería más problemático que la extinción de otras razas de ganado bovino, algo que lleva años sucediendo en España por la extensión o la importación de las razas más productivas, y algo por lo que nadie se preocupa.

Cada día se extinguen en el mundo 150 especies. El toro de lidia no es una especie, ni siquiera una subespecie, sino una raza dentro de una subespecie que tiene cientos de razas en todo el mundo, como lo es el dálmata o el caniche dentro de la subespecie Canis lupus familiaris, el perro doméstico. Con esto queremos decir que la brutal pérdida de biodiversidad que se produce cada día es de tal magnitud que la pérdida de la raza ganadera de lidia sería una parte proporcionalmente inapreciable.

No pretendemos la extinción de la raza de lidia, pero queremos llamar la atención sobre la hipocresía de ganaderos y toreros, a los que nunca les ha preocupado la extinción de especies ni la biodiversidad, y a los que tampoco les preocuparía la pérdida de la raza de lidia si no pudieran sacar dinero de ella.
Y por último, matizar que si los individuos (algo real, a diferencia de los conceptos de especie o raza, para los que ni siquiera hay unanimidad científica) van a ser obligados a nacer con el fin de que sufran y de que se haga dinero con su vida y su muerte, es mejor que no nazcan.

"Extinción de ecosistemas (dehesas)" 

Las dehesas son un tipo de ecosistema manejado por el hombre para mantener el ganado extensivo en el que se conserva el estrato arbóreo del bosque aclarado (menos densidad de árboles) y se elimina el estrato arbustivo, con el fin de que la hierba pueda crecer y mantenerse. De esta forma el ganado tiene pasto, pero a su vez tiene refugio bajo los árboles e incluso alimento (en el caso de encinas, fresnos, etc.).

El hecho de mantener cierta densidad de árboles le confiere una mayor riqueza de especies que la de un pasto. De hecho, las dehesas mantienen una biodiversidad bastante alta y son un ejemplo de manejo sostenible de ecosistemas por parte del hombre.

Cabe recordar que los toros de las dehesas cumplen la función de mantenimiento de éstas pastando, pero están dentro de la cadena trófica: la zona cercada evita la salida de los animales y la entrada de otros animales, los animales enfermos son retirados y sacrificados, no hay opción de ser atacados por depredadores, los animales no mueren en el campo, hay suministro de comida y agua extras...etc.

La dehesa es, como los cultivos en terrazas o los arrozales, es un paisaje cultural, es decir, asociado a una cultura del campo concreta. Por eso, el abandono de los campos, la evolución de la sociedad y de las técnicas de labranza o cría de animales, llevan consigo la transformación de la cultura rural y, con ella, de los ecosistemas asociados.

Cuando desaparece el ganado de una dehesa, con los años, ésta empieza a llenarse de matorrales y nuevos árboles y deja de ser una dehesa. El que una dehesa abandonada vuelva a ser exactamente el bosque original que fue es bastante difícil, ya que los ecosistemas son más que la suma de sus componentes y las distintas etapas de la vegetación no se suceden en línea recta. En todo caso se necesitarán muchos años para ello. De hecho puede que nunca llegue a serlo y presente diferencias respecto del original, si bien eso no tiene por qué ser malo, simplemente diferente.
La opción de que la dehesa sea un paisaje protegido y se mantenga el ganado simplemente para mantener ese paisaje puede ser válida, pero es bastante irreal que el Estado invierta en conservar todas las dehesas que hay actualmente a cambio simplemente de mantenerlas. Además, los paisajes culturales llevan, como su nombre indica, una cultura asociada, por lo que puede no tener mucho sentido mantenerlos si esa cultura ha desaparecido.

La otra opción sería dejar que las dehesas evolucionaran a bosques, a lo que fueron antes de su transformación; durante la etapa de matorralización los incendios se propagan rápidamente, por lo que sería adecuado un manejo de esa dehesa para su evolución a bosque. Las tareas forestales enfocadas a la conservación son una fuente de empleo poco aprovechada en este país, y una alternativa viable, si bien al ser el fin último la conservación y el uso sostenible del bosque, tampoco habría una fuente de ingresos potente para los propietarios de las fincas.

Como conclusión, si se aboliera la tauromaquia en España, muchas dehesas se abandonarían porque dejarían de dar dinero. Si se buscan alternativas económicamente viables, podrían mantenerse, aunque dichas alternativas son bastante limitadas. Sin embargo, es importante decir que Europa da muchas subvenciones a los ganaderos para el mantenimiento de las dehesas por su valor ecológico, por lo que con esas mismas subvenciones puede que sí haya alternativas viables, es algo que requiere un mayor estudio.

Muchas de ellas evolucionarían hacia un ecosistema de bosque, y esa evolución puede ser muy interesante, especialmente si se acompaña de un manejo adecuado durante los primeros años. El bosque mediterráneo alberga una biodiversidad extraordinaria y especies que no pueden vivir en dehesas, por lo que su extensión es también positiva.

"El toro de lidia goza de una vida regalada". 

Respuesta de D. Enrique Zaldívar, veterinario y Vicepresidente de AVAT (Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia).

"Hay que empezar por decir que la mayor parte de los animales nacidos en ganaderías de lidia no llegan a los cuatro o cinco años: o son lidiados mucho antes en cosos y plazas de pueblo (con dos o tres años) o son enviados al matadero por defectuosos, o son hembras y también son sacrificadas si no se desean como reproductoras. En realidad, menos del 5% de los toros nacidos en las ganaderías de lidia llegan a los cuatro años de vida.

Pero fijémonos en los "agraciados", en esos pocos que finalmente morirán a los cuatro o cinco años en un coso taurino. Su destete se produce cuando tienen unos cuatro meses de edad. Para que no sigan mamando se emplean diversos métodos. El doctor veterinario Manuel Prieto cita, en su obra "Ganado vacuno", el empego: untar con pez ardiente los pezones de las madres para que éstas, a causa del dolor, impidan a sus hijos mamar. También puede producirse por medio de la separación definitiva y traumática de la madre.

Cuando cumplen un año son marcados a fuego con el hierro de la ganadería y el año de nacimiento. Las quemaduras se hacen "en vivo" y son de enorme tamaño, habiendo varias, hasta cinco en el mismo animal. En las orejas, también en vivo, se les practican mutilaciones con una navaja como signo distintivo de la ganadería. Esto puede ir desde una raja central hasta el corte casi completo de toda la oreja.

A los dos años sufren la tienta, ya sea por el método de acoso y derribo (perseguidos en el campo por hombres a caballo provistos de largas varas de madera con un puya final de acero cortante que clavan en el animal), como por la tienta propiamente dicha dentro del coso de la ganadería (similar a lo que hacen los picadores de las corridas de toros, pero con puyas de menor tamaño para evitar el desangrado y las lesiones irreversibles en el animal); el objetivo es probar la "bravura" del animal ante las persecuciones y el clavado de las puyas.
Y a los cuatro o cinco años mueren en la plaza atravesados por una espada.

Por supuesto, en esos años se les impide cualquier contacto con las vacas; el típico concepto de que un toro de lidia se pasa el día retozando con las vacas es falso; sólo unos pocos sementales, algunos de ellos animales indultados en la plaza por su "bravura" (animales con profundas heridas internas y dolores y traumas de por vida), son utilizados para una selectiva y controlada cría.

Finalmente, no parecen llegar en muy buenas condiciones de salud a los cosos. Según unas estadísticas de los servicios de inspección veterinaria franceses, en el ochenta por ciento de las autopsias realizadas a toros lidiados se encuentran pruebas de sufrir graves enfermedades: tuberculosis, tumores, hepatitis, etc. Tanto es así, que las autoridades sanitarias de Colombia han ordenado que todos los toros españoles lidiados allí sean inmediatamente incinerados después de la corrida.

En resumen: comparando estos hechos con los de la vida de una persona significaría vivir unos veinte años sufriendo destete prematuro, alejamiento de la madre, marcaje a fuego, mutilaciones identificadoras, castidad obligada, persecuciones y clavado periódico de arpones para comprobar nuestra personalidad, transporte y... muerte por tortura ante un público que lo festeja. La verdad, todo esto no coincide con lo que se suele definir como vida regalada".

"Las vacas lecheras y las de carne sufren más" 

Esto es cierto para la mayoría de los casos; la vida de los animales destinados a consumo humano es peor que la vida de los toros de lidia. La muerte de los toros es más larga, si bien la muerte en los mataderos es más estresante y menos instantánea de lo que se suele pensar, aunque estamos aquí para dedicarnos a establecer un ranking de sufrimiento.
El que las vacas y terneras puedan sufrir más no es porque los toros lleven una vida maravillosa, sino porque la vida de los animales "de granja" es un verdadero infierno. Por eso debemos evitar consumir productos de origen animal y no olvidar que el sufrimiento de las vacas lecheras y de las terneras (y por supuesto del resto de animales usados en consumo humano) no sale en la tele, sino que se oculta tras las paredes de granjas y mataderos, pero existe.

Una vez dicho esto, no debemos olvidar que los taurinos comen carne de ternera y de vaca y beben leche de vaca. Es decir, ellos argumentan que las pobres vacas sufren más, pero nunca les ha importado el sufrimiento de éstas ni de ningún animal; sólo lo hacen para desviar la atención del tema y "pillar" al anti-taurino con el que hablen. La respuesta a esto es "¿Eres vegetariano? Entonces no te permito que utilices ese argumento de forma tan hipócrita". Entre anti-taurinos sí es un debate interesante, pero nunca con un taurino.

"El toro no lidiado sufre más que el toro sacrificado en el ruedo." 

Respuesta de D. José Enrique Zaldívar, veterinario y vicepresidente de AVAT.
"Cuándo se dice que el toro transportado en un camión o que el toro que sale a la plaza y es devuelto a los corrales sin lidiar porque no vale para eso, sufre más que el toro que es sacrificado en el ruedo tras pasar por todas las suertes de la lidia, se están ocultando datos que están demostrados científicamente. Cuando me refiero a sufrimiento psíquico estoy hablando del estrés. El estrés se mide en muchas especies animales a través de una hormona que se llama cortisol. Cuando el profesor Illera dice que los toros transportados o los que son devueltos a los corrales sin lidiar, tienen más cortisol que los que van pasando por las suertes de la lidia, (unos por los picadores, otros por las varas y las banderillas y otros por los picadores, las banderillas, el estoque y el descabello), se está olvidando de algo sumamente importante y vital para sacar esas conclusiones como es de la integridad del sistema nervioso. El toro transportado o el toro que no es lidiado tienen su sistema nervioso íntegro y los que pasaron por las diferentes suertes de la lidia no. Éstos últimos han sufrido lesiones en sus transmisiones nerviosas y precisamente son esas lesiones las que impiden que sus niveles de cortisol sean los esperados. Para que el eje hipotálamo-hipófisis-adrenales, es decir el sistema glandular que se ocupa de la respuesta al estrés pueda ser valorado, es necesaria la integridad del sistema nervioso. ¿Qué integridad de dicho sistema hay en un toro al que se le ha seccionado la médula espinal mediante el descabello o la puntilla? Evidentemente ninguna.

Tenemos que hablar también aquí del conocido como Síndrome de Adaptación que fue ampliamente estudiado por una eminencia como Selye. Cualquier organismo superior ante una situación de estrés, pasa por una fase de alarma, en la que descarga adrenalina, noradrenalina y cortisol en grandes cantidades. El fin de estas descargas es pasar a la fase siguiente que es la adaptarse al estímulo que le provoca estrés. Si lo consigue, los niveles de cortisol se normalizan, lo que significaría que nos hemos adaptado a la situación que nos estresa. Lo que pretende el estudio es hacernos creer que el toro de lidia se queda en esta fase y que por tanto se adapta a la novedosa situación que está viviendo, pero no es así. El organismo del toro o fracasa y pasa a la fase de agotamiento en la que es incapaz de responder, o bien sigue luchando para intentar adaptarse sin conseguirlo. Si el sistema nervioso del toro estuviera íntegro veríamos unas cifras de cortisol mucho más altas de las que se publican en el estudio.

Los toros que han sido analizados después de seccionar su médula espinal tienen niveles de cortisol casi normales.

Resulta sumamente interesante saber que conforme avanza la lidia, el toro va teniendo menos cortisol en su sangre. Resulta curioso saber que cuanto más avanza la lidia, los daños provocados en el sistema nervioso son cada vez mayores. No es que haya menos estrés, lo que hay es más estrés que no puede ser manifestado en forma de descargas de altas cantidades de cortisol porque los mecanismos nerviosos que hacen que esa respuesta se produzca están minimizados. Y evidentemente el agotamiento orgánico del animal influye también de manera considerable.

El otro gran error del estudio es dotar a unas hormonas llamadas betaendorfinas de unas propiedades que no tienen. Me explico: en el estudio se nos dice que el toro, en el momento de las puyas descarga ingentes cantidades de estas hormonas que serán capaces de neutralizar el dolor que se le está provocando. Pues bien, te puedo decir que, en ningún estudio científico de los que he consultado y en cuya recopilación he contado con la inestimable ayuda de algunos médicos españoles y franceses, en ninguno, se atribuye a las betaendorfinas la capacidad de neutralizar el dolor. En el 90% de ellos se las atribuye la capacidad contraria. Quiero decir que a mayor cantidad de betaendorfinas detectadas en personas que sufrían dolor, mayor era la cantidad de estas hormonas en su sangre. Las mujeres que manifestaron mayor dolor durante sus partos eran las que más betaendorfinas descargaban.

No podemos por tanto creer que en el toro de lidia, estas sustancias cumplan con cometidos que nunca se han aceptado en ningún estudio científico.
Actualmente existe la sospecha de que algunos toros salen dopados con analgésicos, tranquilizantes y antiinflamatorios. De hecho, en la última Feria de San Isidro, se ha instaurado por orden de la Comunidad de Madrid el control antidoping, si el Presidente de la corrida tenía la sospecha de que algún toro estuviera dopado. Sería absurdo dopar a toros que son capaces de controlar el dolor con estas mágicas sustancias que su propio organismo genera. ¿Para que le vamos a poner a un toro Fynadine o Feldene si queremos ocultar una cojera, si en cuanto le apliquen las puyas van a desaparecer todos sus dolores?. Debo decir que además estas sustancias que he nombrado, a determinadas dosis, son capaces de disminuir las sensaciones de estrés. Lo que no sé es si en el estudio se ha tenido en cuenta esta circunstancia y a los toros analizados se les ha hecho un control de estas sustancias. Lo dudo.

"El toro no sufre" 

Son muchos los daños físicos durante la lidia y estoy seguro que los grandes aficionados a la lidia los desconocen.

La puya mide 9 cm. y en el 90% de las ocasiones se coloca fuera del lugar que los cánones taurinos dicen (morrillo) y provoca heridas de 20 o más cm. de profundidad. Habrá quién no comprenda como un instrumento cortante con un filo similar al de una cuchilla de bisturí del número 20, puede penetrar dos veces su tamaño o más, ya que han identificado puyazos de hasta 30 cm. de profundidad. La respuesta es sencilla: los picadores con el objeto de mermar lo más posible la capacidad física del toro, la utilizan como un sacacorchos, o hacen lo que se llama "mete-saca" y además, impiden la salida del toro del caballo cuando siente dolor con una maniobra ilegal que se llama "carioca".

Las puyas lesionan apófisis espinosas de vértebras, pueden lesionar la parte alta de las costillas, provocan hemorragias que pueden llegar al 18% del volumen sanguíneo del toro, pueden traspasar la pleura provocando neumotórax y como consecuencia insuficiencia respiratoria. Seccionan y por tanto lesionan ramas dorsales de nervios, en especial los que forman parte del plexo braquiocefálico que es el encargado de inervar los miembros anteriores. Esta es una de las razones de que los toros se caigan o cojeen a la salida del caballo.
Las banderillas también hacen su trabajo, provocando lesiones de músculos, vasos sanguíneos y nervios no sólo en el momento en que son colocadas, sino durante el resto de la lidia, debido al movimiento constante que tienen sobre el dorso del animal.

La estocada casi nunca es colocada en el hoyo de las agujas, lo que permitiría la muerte rápida del toro por
corte de la vena cava caudal o de la arteria aorta posterior y de algunos vasos de la entrada del pecho. En vez de eso, es capaz de lesionar el pulmón o el bronquio derecho del toro lo que provocará el paso de sangre de pulmón a bronquio, de éste a la traquea, de aquí al esófago y a las vías respiratorias altas y el toro morirá expulsando sangre por su boca. En toros brevilíneos el estoque puede llegar a pinchar el corazón. Cuando vemos al toro tener hipo y dar marcha atrás es porque la estocada ha traspasado el diafragma, habiendo podido llegar incluso a pinchar la panza o el hígado.

De esta manera se produce la parálisis del nervio frénico. En otras ocasiones el estoque tocará las zonas laterales de los pulmones y veremos unos hilillos de sangre que salen por sus ollares y su boca. Esto significa que el toro se está ahogando en su propia sangre. Y la mayoría de las veces la estocada cortará cordones nerviosos laterales a la médula espinal, que se ocupan de la inervación de la caja torácica, lo que provocará una parálisis con insuficiencia respiratoria que hará más agónica su muerte si es que cabe.

Para terminar la sangría, que siempre se hace por amor al toro, faltaría más, se procede al descabello que consiste en seccionar la médula espinal. No se hace casi nunca una vez, sino varias, hasta que se acierta y si no, pues se usa la puntilla, que corta la médula con un cuchillo de 10cm.
Además de las lesiones que te he descrito, no debemos olvidar el sufrimiento de diversos órganos durante la lidia. Al toro se le somete a un esfuerzo para el que no está preparado. Las analíticas sanguíneas de estos animales revelan datos que en cualquier animal serían considerados como patológicos.

"Es una lucha de igual a igual" 

No podemos considerar una lucha entre iguales, a personas armadas que saben lo que va a pasar y preparadas para ello, contra un animal aturdido, en un lugar desconocido y solo (los rumiantes se agrupan ante un peligro).
Una gran mentira de la tauromaquia es considerarla una lucha. No es una lucha, el animal no elige estar ahí, ni luchar. Es un ataque y un intento siempre fallido de mantenerse vivo, de huir y de defenderse cuando toda huida es imposible (el toro recorre el borde de la plaza una o dos veces al salir del toril buscando una salida, e incluso suele intentar regresar al toril, pero todo está pensado de antemano; por eso las plazas son redondas, para desorientar y evitar que el animal se sienta más protegido en una esquina).
Los toros son animales herbívoros con tendencia natural a huir. El animal está solo ante personas y caballos que lo acosan y hieren y rodeado de una multitud cuyos gritos y aplausos lo asustan y desorientan aún más.
Este argumento es, sencillamente, una estupidez que no hay por donde coger.

Fuente: http://www.acabemosconlatauromaquia.com/dossier_antitaurino.php?s=argumentos_taurinos


Vergüenza - Ska-p:


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada