martes, 17 de septiembre de 2013

Chile, el progreso vino con Salvador Allende


DEFENDERÉ CON MI VIDA LA AUTORIDAD QUE EL PUEBLO ME ENTREGÓ, fueron las palabras del compañero Presidente Salvador Allende al pueblo de Chile en su última alocución, mientras La Moneda era atacada por los militares fascistas el 11 de Septiembre de 1973, hace 30 años.

Un año antes, el 13 de diciembre de 1972, ante el pueblo de Cuba que lo escuchaba en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana, había adelantado aquel juramento al afirmar que defendería con su vida el legado que el pueblo chileno le había entregado en las elecciones presidenciales de 1970.

Y cumplió su promesa. De su cuerpo solo pudieron arrancar la banda presidencial luego de muerto y solo muerto salió de La Moneda.

Los golpistas han tratado de presentar su muerte como consecuencia de un suicidio.

Pero jamás reconocieron que, acosado por fuego de artillería, tanques y bombardeo aéreo, aquel gran revolucionario resistió con valentía y heroísmo más de seis horas la embestida de los émulos de Adolfo Hitler, liderados por el fascista mayor y traidor Augusto Pinochet.

Todavía hoy sus enemigos pretenden disminuir el heroísmo de Allende. Y no solo los de antaño promueven esta tesis. El diario La Tercera, el cual ha venido reportando el intenso debate entre las diferentes fuerzas políticas del país en torno al homenaje a Allende en el 30 Aniversario de su muerte en combate, hizo referencia a los dos presidentes "suicidas": José Manuel Balmaceda y Salvador Allende.

Treinta años después se repite la manipulación de los hechos por omisión, una maniobra denunciada muy tempranamente por el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien en un discurso en La Habana, el 28 de septiembre de 1973, en solidaridad con el pueblo chileno y homenaje póstumo al doctor Salvador Allende, luego de conocer la versión que teníamos entonces sobre los acontecimientos ocurridos en La Moneda, advertía que "Los fascistas han tratado de ocultar al pueblo de Chile y al mundo este comportamiento extraordinariamente heroico del presidente Allende. Para ello han tratado de enfatizar la versión del suicidio. Pero si incluso, Allende, herido grave, para no caer prisionero del enemigo hubiese disparado contra sí mismo, (anoto en esto la referencia de uno de los jefes militares del Golpe que dijo que Allende había sido herido por un capitán), ese no sería un demérito sino que habría constituido un gesto de extraordinario valor."

Y continuaba Fidel en su análisis de aquellos tristes sucesos: "Calixto García, una de las figuras más gloriosas de nuestra historia, cayó prisionero del enemigo. Y cuando a la madre le informaban que su hijo estaba prisionero, ella dijo: ¡ese no puede ser mi hijo! Pero cuando le dijeron que antes de caer prisionero se disparó un tiro para privarse de la vida, ella dijo: ¡ah, entonces sí, ese es mi hijo!"

A los cobardes que después de la acción más heroica que haya emprendido presidente latinoamericano alguno, tratan de desmeritarlo, 30 años después les digo que para nosotros Allende murió en combate y que si hubo suicidio, este no fue mas que su último acto como combatiente.

Porque, ¿cual era la alternativa? ¿qué le ofrecían Pinochet y sus esbirros al presidente elegido por el 36,4 por ciento de los votos contra sus dos adversarios del Partido Nacional y la Democracia Cristiana y legitimado por el Congreso? Le ofrecían un avión para que saliera del país con sus familiares más allegados, lo cual significaba el abandono de su sagrado compromiso con el pueblo. Y ello al margen de la hoy más que probada intención de Pinochet de derribar ese avión en pleno vuelo.

La decisión de Allende de resistir hasta el final, cuando ya La Moneda estaba semidestruida por el fuego de los tanques y luego por la aviación, sea cual fuese la forma en que murió, acredita que fue en combate y dejando un legado para la historia de América Latina que las juventudes actuales y futuras deben recordar.

El camino hacia la victoria revolucionaria está plagado de obstáculos y cuando el enemigo con su poderío nos ocasiona una derrota, la historia exige que los seguidores sean capaces de mantener el rumbo. Como dijera el Che, y cito: que otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.

UN PRESIDENTE POPULAR QUE INCOMODABA A LOS PODEROSOS 

Salvador Allende nació en Valparaíso el 26 de junio de 1908 y mostró dotes de líder desde muy joven
como presidente del Centro de Alumnos de Medicina, vicepresidente de la Federación de Estudiantes de Chile y miembro del Consejo Universitario, a tal punto que fue expulsado de la Universidad durante el gobierno de Ibáñez por las luchas estudiantiles que protagonizaba.

Encarcelado en 1932 al ser derrocada la breve República de Marmaduke Grove, en ese propio año funda junto a Grove el Partido Socialista y es designado un año después secretario general de esta organización política, volviendo a prisión en 1935. Elegido posteriormente como Diputado ante el Congreso de la República, renuncia en 1939 para asumir la Cartera de Salubridad del gobierno del Frente del Pueblo.

Ya en 1942 Allende asume la Secretaría General del Partido Socialista de Chile y es elegido senador de la República, para diez años después aspirar por vez primera a la presidencia de la República por el Frente del Pueblo. Como senador, en 1954 es elegido vicepresidente de esa alta cámara y vuelve a presentarse dos veces (1958 y 1964) como candidato a la presidencia, perdiendo las elecciones en el primer caso frente a Jorge Alessandri, y luego contra Eduardo Frei, aunque en la ultima ocasión obtendría un millón de votos. En 1966 ya es designado presidente del Senado y ese mismo año participa en la I Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana.

Al morir el Che y ser detenidos en Iquique tres cubanos sobrevivientes de su gesta histórica, Allende intrcede para que los trasladen a Santigo y viaje con ellos a Tahití donde los entrega al Embajador cubanos en Francia, Baudilio Castellanos.

Siendo senador en 1969, se crea la Unidad Popular integrada por comunistas, socialistas, el MAPU, el social demócrata PADENA, el Partido Radical y Acción Popular Independiente (luego pasaron a la oposición), quienes lo proclaman su candidato a la presidencia.

Triunfa en las elecciones frente a Radomiro Tomic (DC) y Jorge Alesandri (PN) y el 4 de noviembre de 1970 asume la máxima magistratura del país.Estos son breves antecedentes de la vida política del mártir de La Moneda.

¿Por qué se opusieron la derecha política y la oligarquía chilena a la victoria electoral de Allende? ¿Por qué se opuso el gobierno de Washington a través de su agencia de espionaje y subversión, la CIA? ¿Por qué se opusieron consorcios norteamericanos, entre ellos como más destacado, la ITT?

Ya desde 1964, previendo una posible victoria electoral de Allende, el entonces Secretario de Estado Dean Rusk en carta enviada a la Casa Blanca señaló: "Estamos haciendo nuestro mayor esfuerzo encubierto para reducir la oportunidad de que Chile sea el primer país americano en elegir como Presidente a un marxista declarado" En ese mismo año la CIA entregó tres millones de dólares a Eduardo Frei Montalva en apoyo a su campaña presidencial contra Allende.

La primera acción terrorista contra Allende como presidente electo se produce poco menos de un mes antes de su toma del poder, cuando un grupo fascista trata de secuestrar al jefe del Ejército, General René Schneider, el 22 de octubre de 1970 con el objetivo de crear inestabilidad en el país y las Fuerzas Armadas para evitar que el Congreso ratificara a Allende como presidente. Schneider muere en el complot y entonces se pone en marcha un plan de Eduardo Frei Montalva: unir los votos de la Democracia Cristiana y el Partido Nacional en el Congreso para elegir a Alessandri y luego promover un nuevo llamado a elecciones en las que Frei resultaría vencedor. Para Frei Montalva, era inadmisible que el país fuese gobernado por un presidente marxista. Y aunque Alessandri se opuso a esta alternativa por haber declarado públicamente que quien ganara por un voto de diferencia sería el vencedor, la mayoría de la derecha apoyó las posiciones antimarxistas de Frei.

¿Qué medidas adoptó el gobierno de Allende desde sus inicios que concitaron esa actitud en sus adversarios? Todas fueron de carácter popular. Y en todas respetó las leyes establecidas por la burguesía y les concedió un papel políticamente beligerante a las Fuerzas Armadas.

A solo una semana de su toma de posesión, Allende dictó varios decretos encaminados a reducir el alza del costo de la vida en beneficio, principalmente, de la gran masa desposeída que había sido tan explotada y puso, además, en libertad a todos los presos y detenidos por razones políticas que existían en el país.

Pero las medidas determinantes fueron sin dudas la decisión de nacionalizar entre otros las industrias del carbón, la salitrera y el cobre, sin indemnizar a los propietarios de las empresas Anaconda y Kennecot, con lo cual se enfrentó a los poderosos intereses norteamericanos en el país, presentando una reclamación el gobierno de los Estados Unidos e América.

Esas nacionalizaciones incluyeron los bienes de la ITT, un consorcio norteamericano de materiales ferrosos, la industria textil y otras menores y una parte importante de la banca, incluyendo nueve bancos estdounidenses. Pero además, la Unidad Popular decretó la reforma agraria para quienes poseyeran más de 80 hectáreas de tierra, estableció el monopolio estatal para las ventas del cobre; intervino a la agencia automovilística Ford por medidas arbitrarias tomaas contra sus trabajadores, puso bajo control el movimiento de las divisas, y tomó medidas para el mejoramiento del sistema de salud y la atención a la población, entre muchas otras acciones que favorecían a la población y contribuían a garantizar la soberanía e independencia económica del país. No sobra recordar que todas estas medidas se basaban en la Constitución, en leyes existentes desde el gobierno de Mamaduke Grover a finales de la década del 30 e incluso algunas del gobierno de Frei Montalva. No hubo, por lo tanto, acción inconstitucional alguna.

Allende además, luchó por la unidad de la izquierda, algunas de cuyas fuerzas lo presionaban constantemente, exigiendo de él medidas más drásticas o como decían algunos: más revolución; sin tener en cuenta que Allende solo podía No puedo dejar de decir que la propia división de la izquierda impidió una unidad monolítica del pueblo al lado de su gobierno revolucionario en los momentos cruciales. Muchas veces hablamos con diferentes dirigentes de izquierda para hacerles comprender que sin la unidad de las fuerzas revolucionarias junto al pueblo no podría consolidarse una Revolución verdadera.


En cuanto a la derecha, el presidente constitucional de Chile trató de dialogar, principalmente con la Democracia Cristiana, pero no pudo lograr acuerdo alguno debido a las exigencias y ataques de aquellos grupos políticos, liderados por la Democracia Cristiana, junto al Partido Nacional, Renovación Nacional, Unión Democrática Independiente, el PIR y Patria y Libertad, que ponían en entredicho la autoridad presidencial y en la práctica terminaron siendo los principales promotores del Golpe. De ellos nació el acuerdo aprobado en el Congreso el 22 de agosto del año 73 acusando a Allende de graves y reiteradas violaciones de los derechos humanos y la exigencia de un plebiscito.

Y aunque en varias ocasiones Allende habló del Golpe de Estado que sabía se estaba gestando, también mantuvo el diálogo con las Fuerzas Armadas. Más de diez altos jefes militares fueron ministros de su Gabinete en diferentes periodos: entre ellos el Jefe de Carabineros General, José María Sepúlveda en el Ministerio de Tierras; el comandante en jefe de la Fuerza Aérea, César Ruíz Danyau en el ministerio de Obras Públicas y Transporte y el Comandante en Jefe del Ejército, Carlos Prats, en el Ministerio del Interior, cargo en el que por orden constitucional sustituía al Presidente en su ausencia.

Los últimos militares designados en estas posiciones lo fueron el 27 de agosto de 1973, catorce días antes del Golpe de Estado. Es decir que, conociendo Allende que había una conspiración militar en juego, mantuvo su confianza en las Fuerzas Armadas como institución constitucional, y ni siquiera eso impidió que los fascistas ejecutaran su traidora asonada.

Desde octubre de 1972, los militares, principalmente miembros de la Fuerza Aérea, salían a las calles y, amparándose en la Ley de Control de Armas, cerraban vías, detenían automóviles, hacían registros, detenciones arbitrarias y generaban un estado general de intranquilidad en la población, con irrespeto incluso de los autos diplomáticos, muchos de los cuales fueron detenidos y registrados, exceptuando los de la Embajada de Cuba, pues jamás permitimos tal humillación.

Fuente: http://www.rebelion.org/hemeroteca/chile/030912estrada.htm

El legado de Salvador Allende

Chile y el mundo conmemoran los cien años del natalicio del derrocado presidente constitucional de Chile, Dr. Salvador Guillermo Allende Gossens, al mismo tiempo que están próximos a cumplirse 35 años del alzamiento militar planificado por el entonces contralmirante Toribio Merino Castro y el general Fach Gustavo Leigh Guzmán, putsch del que se apropió –junto con el mando de la nación por 17 años- el general Augusto Pinochet, quien no sólo traicionó su juramento de lealtad y defensa de la Constitución y las leyes, sino que marcó con muertes y dolor a la patria, siendo a la vez el primer ‘gobernante’ de la historia que manchó sus manos con oscuros e ilegítimos negociados, procediendo, junto con su entorno mas cercano, a enriquecerse de la manera mas ilicita que imaginarse pueda.

El ex dictador solía utilizar una frase muy propia de quienes sienten desprecio profundo por la raza humana: ‘muerta la perra, se acaba la leva’... Hasta en ello se equivocó. La perra [Pinochet] murió, pero su leva sigue aullando periódicamente con fuerza, particularmente en estas fechas, en la que muchos millones de compatriotas añoramos los avances sociales y económicos legados por el hombre cuya memoria se denigra y se pretende sepultar en el olvido para que ojalá nunca mas nadie tenga el atrevimiento y la osadía de revivir los ideales del luchador social que hirió intereses de la oligarquía nacional y de sus amos del Imperio que hoy rige a su amaño los destinos de la humanidad.

No dejan pasar ocasión alguna para hacer escarnio del hombre que prefirió entregar su vida antes de
traicionar a su pueblo y los ideales que mantuvo con decisión y firmeza a lo largo de toda su vida. Día a día leemos los comentarios ponzoñosos que, velada o abiertamente, son lanzados desde las páginas del duopolio informativo para ocultar una verdad que lentamente el tiempo se encarga de develar. Los torpes intentos terminan siempre en una pregunta que ellos mismos hacen y pocos responden: ‘¿de que legado de Allende hablan sus seguidores?’ Idéntico comportamiento se observa en la llamada clase política, con escasísimas excepciones. A pocos interesa luchar por la igualdad de oportunidades como lo hizo con abnegación y entrega absoluta el recordado Presidente Allende, cuya ausencia se echa de menos cada día con mayor intensidad, especialmente en los medios sociales mas desposeídos y que ya no tienen ni la voz ni los hechos de ese hombre que nunca renegó de su ideario. Muchos, demasiados para nuestro gusto, en estas fechas le rinden y rendirán homenajes con palabrerías huecas y sin sentido, de los dientes para afuera. Solo se amparan en su nombre para conquistar simpatías, votos y posiciones, los que una vez conseguidos, se empeñan en no soltar. Los nominados “honorables” -por mandato de la ley y no por sus acciones- nada han hecho en el curso de los años transcurridos desde que Pinochet se vió forzado a dejar el cargo usurpado para reivindicar la obra del presidente Allende. Para el recuerdo de los que vivieron la época y para conocimiento de las generaciones jóvenes que conocen hechos irreales y distorsionados, hagamos un breve ayuda memoria de lo que fue el legado de Salvador Allende y sirva de tapabocas a quienes hacen la señalada pregunta: ¿De qué legado de Allende me hablan?

- Durante los 1040 dias del Gobierno de Salvador Allende, cada niño chileno, sin distinción de clase alguna, recibió religiosa y diariamente medio litro de leche, cuidando su desarrollo, salud e intelecto.

- Se nacionalizaron las minas de cobre en manos de empresas extranjeras, para beneficio de todo Chile. Hoy, regresadas al capital privado externo e interno, ni siquiera pagan impuestos a la caja fiscal.

- Se estatizó la banca en el contexto de desarrollar armónicamente la economía nacional. El crédito se destinó a fines productivos y no para lucro de accionistas y directivos bancarios. Los golpistas retornaron los bancos al capital privado, con las consecuencias que todos conocemos. Reventaron el año 1982 (nueve años después del golpe). La mayoría tuvo que ser intervenida por la dictadura. La quiebra de la banca reprivatizada la pagamos todos los chilenos. En esta ocasión no funcionó la “economía social del mercado”. Hicieron funcionar su añejo axioma: “El estado es socio en las pérdidas más no en las utilidades...”

- Se cumplió el programa de la Reforma Agraria, cancelando a los terratenientes los valores pactados en Certificados de Ahorro Reajustables del Banco Central de Chile. Hoy, los campesinos son tanto o más pobres que antes y los latifundistas cada vez más poderosos.

- Se nacionalizó algo más de setenta empresas monopólicas dentro de un total de treinta y seis mil privadas existentes en Chile. Hoy nos manejan los capitales norteamericanos, españoles, ingleses...El Estado es dueño de casi nada. Los Ponce Lerou, los Hurtado, los Piñera, los pirañas, los familiares, amigos y cercanos a Pinochet se apropiaron de todo a precio de liquidación y son hoy los dueños de Chile; los nuevos ricos...los inteligentes empresarios cuyo gran mérito fue saber arrimarse al árbol que les dio buena sombra...

- Se erradicó el analfabetismo en el país, tanto por la decidida acción del gobierno, como por la invalorable aportación de miles y miles de jóvenes estudiantes voluntarios, hoy tan desmotivados y tan plenos de desilusiones, que ni siquiera tienen interés en inscribirse en los registros electorales.

- El acceso a la educación estatal gratuita era un derecho legítimo. Escuelas, Colegios y Universidades recibieron a miles y miles de niños y jóvenes por sus capacidades intelectuales y no por la capacidad de pago de sus familias. ¿Cuántos brillantes intelectos se pierden hoy por falta de dinero y/o de oportunidades?

- Se establecieron relaciones diplomáticas y comerciales con todos los países del mundo, sin diferenciar ideológica o políticamente.



- Existió la más amplia garantía de respeto a todos los derechos humanos, las libertades públicas y jamás nadie fue detenido sin orden judicial por mero capricho de la autoridad. Hoy el país conoce a cabalidad lo ocurrido tras el golpe y quiebre de la democracia: muertes, asesinatos alevosos, miles y miles de detenidos, miles y miles de exiliados, escándalos financieros, robos descarados, apropiaciones indebidas...

- Se democratizó el concepto de seguridad nacional; se mejoraron las condiciones socio económicas y profesionales de las FF.AA. y se las incorporó al desarrollo social del país. La dictadura por cierto desconoció este hecho.

- El poder político se ejerció dentro del estado de derecho, pese a cuanto cacareen los entonces opositores.

- El trabajo era considerado un derecho legítimo de la masa laboral. No había mendicidad ante los empresarios para acceder a la fuente de sustento. La tasa de desempleo llegó a ser apenas un 3,6%, cifra que la mayoría de los países desarrollados están lejos de alcanzar.

- Los trabajadores y pueblo en general tuvieron acceso al consumo de artículos de toda índole, inclusive en la época del desabastecimiento artificial como he narrado. Hoy parece que hemos vuelto al agua caliente con azúcar quemada y una marraqueta para engañar al estómago.

- Ni siquiera se encarceló a los promotores del desabastecimiento y el mercado negro.

- En el campo cultural, se dio un gigantesco paso adelante, con la creación de la Editorial Quimantú, empresa estatal que lanzaba entre ochenta mil a ciento veinte mil ejemplares de literatura universal y centenares de miles de libros de literatura infantil, pedagógicos y de toda índole. Nadie podría señalar que los libros de Quimantú tuvieron como objetivo ideologizar al pueblo lector.

- Las universidades chilenas constituían verdaderos centros generadores de conocimiento y desarrollaban un quehacer científico y académico de una calidad ejemplar, motivados en preparar a los profesionales que el país requeriría a futuro.

- Durante el Gobierno popular, se congelaron los precios de artículos de primera necesidad y los cánones de arrendamiento, de tal manera que los trabajadores no vieran lesionados sus ingresos a causa de la crónica inflación nacional e internacional de la época.

- Los sueldos de los altos funcionarios de la Administración pública se fijaron en un máximo de 20 sueldos vitales de la época, en tanto que los sueldos y salarios de los trabajadores, sin distinción, se elevaron a un mínimo de tres sueldos vitales. La inmensa mayoría del país estuvo de acuerdo y satisfecha con la determinación, excepto los “dañados”, por cierto. La mantención de esta medida nos habría privado de “gozar” los escándalos tan corrientes por estos dias, sean ellos promovidos por los opositores o gobiernistas...

- Un grande y moderno hospital (Ochagavía) comenzó a ser construido para cuidar la salud de los sectores mas desposeídos del sur de Santiago. Se dejó abandonado por la dictadura y sus ruinas son hoy refugio de antisociales, violadores y drogadictos.

- Se extendió la red de consultorios para brindar atención primaria de salud a todos los habitantes de Chile, sin discriminaciones odiosas de clases.

- Las provincias –llamadas ahora elegantemente regiones- fueron atención preferente del Estado y se propició su desarrollo integral para dar un lugar digno a sus pobladores

- El gobierno de Salvador Allende extendió a todo el país el concepto de seguridad social, atención preferente a las madres embarazadas y a los niños recién nacidos.

- Ningún tipo de libertad fue deliberadamente conculcado. Tanto así, que la libertad de expresión se respetó en forma irrestricta, pese a las injurias y calumnias que caracterizaron a los medios de la época. La libertad religiosa y política de cada chileno jamás fue impedida.

- En el curso de los 1.040 días que duró su mandato constitucional, hubo en Chile elecciones libres y soberanas, sin restricción alguna y conforme lo mandataban la Constitución y las Leyes vigentes. La última, realizada el día 5 de marzo de 1973, demostró al mundo entero que cada vez era mayor la aceptación del programa que implementaba el Presidente Allende. Por vez primera, el llamado ‘desgaste’ de todos los gobiernos pre Allende y post Pinochet no fue tal y las preferencias de la ciudadanía se mostraron ascendentes en favor del Gobierno Popular.


- Pese a los agoreros anuncios de los opositores al ideario político y social de Salvador Allende, nunca se vieron ni existieron las anunciadas ‘pobladas’ de sectores que se tomaran las casas-habitación de la gente de mayores recursos para ser entregadas a quienes vivían en condiciones ancestralmente misérrimas en los lugares denominados como ‘poblaciones callampas’, ahora elegantemente disfrazadas con el nombre de “campamentos de emergencia”.

- La juventud, motivada por los logros, se mostró cada vez mas alejada de las drogas y los vicios. Los trabajos voluntarios de los estudiantes secundarios y universitarios fue un ejemplo no solo para Chile sino que para el mundo entero.

Diez y siete años de oscurantismo; diez y siete años de sumisión al poder de las armas; diez y siete años de apagón intelectual en Chile, sumados a dieciocho años de oportunismo y conveniencias de la ‘Nueva Clase’ (parodiando a Milovan Djilas) sumieron a nuestro pueblo en la desesperanza y la indiferencia. Sin embargo, esa antorcha de luz que nos legó Salvador Allende nos hace abrigar que renazca en la patria, mas temprano que tarde.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=69959



Pablo Neruda : Allende

Confieso que he vivido. Chile, 14 de septiembre de 1973

Mi pueblo ha sido el más traicionado de este tiempo.

De los desiertos del salitre, de las minas submarinas del carbón , de las alturas terribles donde yace el cobre y lo extraen con trabajos inhumanos las manos de mi pueblo, surgió un movimiento liberador de magnitud grandiosa. Ese movimiento llevó a la presidencia de Chile a un hombre llamado Salvador Allende, para que realizara reformas y medidas de justicia inaplazables, para que rescatara nuestras riquezas nacionales de las garras extranjeras.

Donde estuvo, en los países más lejanos, los pueblos admiraron al presidente Allende y elogiaron el extraordinario pluralismo de nuestro gobierno . Jamás en la historia de la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, se escuchó una ovación como la que le brindaron al presidente de Chile los delegados de todo el mundo. Aquí en Chile se estaba construyendo, entre inmensas dificultades, una sociedad verdaderamente justa, elevada sobre la base de nuestra soberania, de nuestro orgullo nacional, del heroísmo de los mejores habitantes de Chile. De nuestro lado, del lado de la revolución chilena, estaban la Constitución y la ley, la democracia y la esperanza.

Del otro lado no faltaba nada. Tenían arlequines y polichinelas, payasos a granel, terroristas de pistola y cadena, monjes falsos y militares degradados. Unos u otros daban vueltas en el carrusel del despecho. Iban tomados de la mano el fascista Jarpa con sus sobrinos de Patria y Libertad, dispuestos a romperles la cabeza y el alma a cuanto existe, con tal de recuperar la gran hacienda que ellos llamaban Chile. Junto con ellos, para amenizar la farándula, danzaba un gran banquero y bailarín , algo manchado de sangre; era el campeón de rumba González Videla, que rumbeando entregó hace tiempo su partido a los enemigos del pueblo. Ahora era Frei quien ofrecía su partido demócrata - cristiano a los mismos enemigos del pueblo, y bailaba además con el ex coronel Viaux, de cuya fechoría fue cómplice. Estos eran los principales artistas de la comedia. Tenían preparados los viveros del acaparamiento, los miguelitos, los garrotes y las mismas balas que ayer hirieron de muerte a nuestro pueblo en Iquique, en Ranquil, en Salvador, en Puerto Montt, en la Jose María Caro, en Frutillar, en Puente Alto y en tantos otros lugares. Los asesinos de Hernán Mery bailaban con naturalidad santurronamente. Se sentían ofendidos de que les reprocharan esos pequeños detalles.

Chile tiene una larga historia civil con pocas revoluciones y muchos gobiernos estables, conservadores y mediocres. Muchos presidentes chicos y sólo dos presidentes grandes: Balmaceda y Allende. Es curioso que los dos provinieran del mismo medio, de la burguesía adinerada, que aquí se hace llamar aristocracia. Como hombres de principios, empeñados en engrandecer un país empequeñecido por la mediocre oligarquía, los dos fueron conducidos a la muerte de la misma manera. Balmaceda fue llevado al suicidio por resistirse a entregar la riqueza salitrera a las compañías extranjeras.

Allende fue asesinado por haber nacionalizado la otra riqueza del subsuelo chileno, el cobre. En ambos casos la oligarquía chilena organizó revoluciones sangrientas. En ambos casos los militares hicieron jauría. Las compañías inglesas en la ocasión de Balmaceda, las norteamericanas en la ocasión de Allende, fomentaron y sufragaron estos movimientos militares.

En ambos casos las casas de los presidentes fueron desvalijadas por órdenes de nuestros distinguidos aristócratas. Los salones de Balmaceda fueron destruidos a hachazos. La casa de Allende, gracias al progreso del mundo, fue bombardeada desde el aire por nuestros heroicos aviadores. Sin embargo, estos dos hombres fueron muy diferentes. Balmaceda fue un orador cautivante. Tenía una complexión imperiosa que lo acercaba más al mando unipersonal. Estaba seguro de la elevación de sus propósitos. En todo instante se vió rodeado de enemigos. Su superioridad sobre el medio en que vivía era tan grande, y tan grande su soledad, que concluyó por reconcentrarse en sí mismo. El pueblo que debía ayudarle no existía como fuerza, es decir, no estaba organizado. Aquel presidente estaba condenado a conducirse como iluminado , como un soñador: un sueño de grandeza se quedó en sueño. Después de su asesinato, los rapaces mercaderes extranjeros y los parlamentarios criollos entraron en posesión del salitre: para los extranjeros, la propiedad y las consesiones ; para los criollos las coimas. Recibidos los treinta dineros todo volvió a su normalidad. La sangre de unos cuantos miles de hombres del pueblo se secó pronto en los campos de batalla. Los obreros más explotados del mundo, los de las regiones del norte de Chile, no cesaron de producir inmensas cantidades de libras esterlinas para la City de Londres.

Allende nunca fue un gran orador. Y como estadista era un gobernante que consultaba todas sus medidas. Fue el antidictador, el demócrata principista hasta en los menores detalles. Le tocó un país que ya no era el pueblo bisoño de Balmaceda; encontró una clase obrera poderosa que sabía de qué se trataba. Allende era dirigente colectivo; un hombre que, sin salir de las clases populares, era un producto de la lucha de esas clases contra el estancamiento y la corrupción de sus explotadores. Por tales causas y razones, la obra de que realizó en tan corto tiempo es superior a la de Balmaceda; más aun, es la más importante en la historia de Chile. Sólo la nacionalización del cobre fue una empresa titánica, y muchos objetivos más se cumplieron bajo su gobierno de esencia colectiva.

Las obras y los hechos de Allende, de imborrable valor nacional, enfurecieron a los enemigos de nuestra liberación. El simbolismo trágico de esta crisis se revela en el bombardeo del Palacio de Gobierno; uno evoca la Blitz Krieg de la aviación nazi contra indefensas ciudades extranjeras, españolas, inglesas, rusas; ahora sucedía el mismo crimen en Chile; pilotos chilenos atacaban en picada el palacio que durante siglos fue el centro de la vida civil del país.

Escribo estas rápidas líneas para mis memorias a sólo tres días de los hechos incalificables que llevaron a la muerte de mi gran compañero el presidente Allende. Su asesinato se mantuvo en silencio; fue enterrado secretamente; sólo a su viuda le fue permitido acompañar aquel inmortal cadáver. La versión de los agresores es que hallaron su cuerpo inerte, con muestras de visible suicidio. La versión que ha sido publicada en el extranjero es diferente. A reglón seguido del bombardeo aéreo entraron en acción los tanques , muchos tanques, a luchar intrépidamente contra un solo hombre: el Presidente de la República de Chile, Salvador Allende, que los esperaba en su gabinete, sin más compañía que su corazón , envuelto en humo y llamas.

Tenían que aprovechar una ocasión tan bella. Había que ametrallarlo porque nunca renunciaría a su cargo. Aquel cuerpo fue enterrado secretamente en un sitio cualquiera. Aquel cadáver que marchó a la sepultura acompañado por una sola mujer que llevaba en sí misma todo el dolor del mundo, aquella gloriosa figura muerta iba acribillada y despedazada por las balas de las metralletas de los soldados de Chile, que otra vez habían traicionado a Chile.

Fuente: http://www.abacq.net/imagineria/001.htm

Allende

Tras que la última arma para salir de la crisis, el plebiscito, desde la fuerzas armadas, se empezó a planear un nuevo golpe de estado contra Salvador Allende y el 11 de Septiembre se materializó, y al mando el general Augusto Pinochet, financiado por la CIA.

Allende se refugió en la Palacio de la Moneda con un AK-47, regalo de Fidel Castro y demás armamento.

Los militares favorables a Allende le ofrecieron salir del país, pero éste lo rechazo y siguió luchando y emitió un último mensaje a la nación mientras Pinochet seguía exigiendo una rendición incondicional.

Allende, a punto de ser capturado, cogió su fusil AK-47 y se disparó en la barbilla, acabando así con su vida.

Cuando los golpistas entraron en el palacio, se envió el siguiente mensaje: "Misión cumplida. Moneda tomada, Presidente muerto."

Víctor Jara

El golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende, el 11 de septiembre de ese año, lo sorprende en la Universidad Técnica del Estado, y es detenido junto a profesores y alumnos. Lo llevan al Estadio Chile (actualmente estadio Víctor Jara, lugar en el que hay una placa en su honor con su último poema), donde permanece detenido durante 4 días. Según numerosos testimonios, lo torturan durante horas (entre otras torturas le realizaron quemaduras con cigarrillo y simulacros de fusilamiento), le golpean las manos hasta rompérselas con la culata de un revólver para que no pudiera volver a tocar y finalmente lo acribillan el día 16 de septiembre junto al director de la Empresa de Ferrocarriles del Estado. El cuerpo es encontrado el día 19 del mismo mes con 44 impactos de bala.


Estando preso escribió su último poema y testimonio «Somos cinco mil», también conocido como «Estadio Chile»

Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!

Pablo Neruda

Después del golpe militar del 11 de septiembre su salud se agrava y el 19 es trasladado de urgencia desde su casa de Isla Negra a Santiago, donde muere debido a un cáncer de próstata el 23 a las 22.30 en la Clínica Santa María. En 2011 un artículo recogió declaraciones de Manuel Araya Osorio, asistente del poeta desde noviembre de 1972 hasta su muerte, quien aseguraba que Neruda habría sido asesinado en la clínica tras aplicársele una inyección letal. Aunque la información fue desmentida por la Fundación Pablo Neruda,15 el Partido Comunista solicitó, el 6 de diciembre, la exhumación de los restos del Nobel de Literatura, para verificar si fue envenenado.


La casa de Neruda en Santiago fue saqueada después del golpe encabezado por el general Augusto Pinochet y sus libros, incendiados. El funeral del poeta fue realizado en el Cementerio General. Al mismo acudieron los miembros de la directiva del Partido Comunista, a pesar de estar perseguidos por el régimen. Aunque los asistentes estaban rodeados de soldados armados de ametralladoras, se escuchaban desafiantes gritos de homenaje a él y a Salvador Allende, junto a la entonación de "La Internacional". Después del funeral, muchos de los asistentes que no pudieron huir acabaron engrosando las listas de desaparecidos por la dictadura.





Víctor Jara - Cuando voy al trabajo:


1 comentario:

  1. Respuesta breve.
    Las traiciones de la democracia cristiana que no tienen nada de cristianos.
    Las acusaciones constitucionales el 73 fueron parte de los planes de la sedición de los Demócratas Cristianos que no fueron más que Decadentes Cretinos y los más grandes traidores , en conjunto con el Partido Nacional más bien Pillos Notorios en complicidad con los asesinos de Patria y Libertad que eran más bien Patanes y Lambe culos de los milicos traidores y que conspiraban libremente durante un gobierno que respetaba la constitución y las leyes, para así provocar el caos , todos los medios fueron utilizados para desestabilizar el gobierno legalmente constituido , todos los medios fueron utilizados por el mercurio y la nefasta podredumbre de los Edwards chupa sangres, de las noticias trucadas de falaces invenciones y al servicio de los patrones de pepsi cola y la itt además de los ladrones del cobre.

    haciendo todos los sabotajes posibles, maquillados con una aura de legalidad cuando en realidad en el momento que el presidente Allende firmo el acuerdo de respeto constitucional EXIGIDO por los D esgraciados C abrones (DC) ya sabían que lo utilizarían como un arma más para provocar la caída del gobierno REALMENTE POPULAR , todas estas historias fueron apoyadas por los gremios profesionales y la clase media acomodada y los flaites incultos e ignorantes, hoy conocemos los nefastos resultados de la propaganda de los consorcios oligárquicos y la burguesía seudo chilena que de chilenos es solo porque nacieron en Chile basta con ver sus orígenes para saber que no son más que vende patrias 43 años más tarde siguen engañando al pueblo , y desgraciadamente todavía hay ilusos inocentes que votan por ellos como explicar tantos diputados de derecha, de presidentes corrompidos y facciosos multimillonarios que se ríen del pueblo y se protegen entre alimañas.

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