domingo, 27 de octubre de 2013

El pensamiento de Friedrich Nietzsche

Esbozo de la ética de Nietzsche

Desarrolla una ética de la autorrealización, del desarrollo de sí mismo. Se trata, por tanto, de una ética material. Entiende la felicidad como creación de sí mismo, como autocreación en el juego de la experiencia sin límites. La ética de Nietzsche tendría dos momentos:

La crítica a la moral:

Para Nietzsche la moral es una fuerza terrible y engañadora que ha corrompido a la humanidad entera. La moral es la gran mentira de la vida, de la historia, de la sociedad. En “La genealogía de la moral”, Nietzsche trata de desenmascarar la moral. Para ello, enfoca la moral desde un doble punto de vista.

A) Etimológico: busca las raíces de las palabras “bueno” y “malo” y encuentra que su significado ha cambiado respecto a lo que significaron en un principio. Bueno significaba “noble”, “dominador”, “de clase o rango superior” , “aristócrata” (areté, bonus, gut) y malo era el débil, el simple, el vulgar, el plebeyo, el sometido o de rango inferior.

B) Históricamente: Nietzsche investiga el origen de los conceptos “bien” y mal”. En su origen encuentra una doble moral:

B.1) La moral de los señores: es la de los fuertes, creativos, dominadores. Estos forman una casta o clase social que se impone a la clase de los débiles, de los inferiores, de los vulgares y sometidos. El dominador ama la vida, es duro para sí y para los demás, y desprecia la debilidad y la cobardía, el miedo, la humildad y la mentira. No se compadece ni es piadoso.

B.2) La moral de los esclavos privilegia la igualdad, la compasión, la dulzura y la paciencia. Es propia de los oprimidos y los débiles que a menudo desprecian esta vida y se refugian en al más allá. (

Según Nietzsche, se ha producido una transmutación de los valores. La búsqueda socrática del universal, y la aportación judeocristiana de la misericordia y la compasión ejecutaron una traición sobre la moral de los señores, imponiendo una moral de esclavos como alternativa. Hechos históricos como la revolución francesa o la expansión de la democracia vienen a verificar y confirmar esta traición. La inversión o transmutación de los valores está consumada y Nietzsche reivindica la moral de los señores. La moral y la religión son engaños, traiciones, imposiciones.

El nihilismo como alternativa.

La propuesta de Nietzsche parte de esta destrucción de la moral y de su crítica a la religión, que afirma rotundamente la muerte de Dios. Trata de superar el resentimiento que causó la transmutación de los valores. Para ello, propone como alternativa el nihilismo: aceptar la vida y la nada y vivir “Más allá del bien y del mal”. Se rechazarían todos los valores y normas morales y religiosas. El mundo y la vida carecen de sentido y la única verdad es el eterno retorno, la eterna repetición de todo. No existe la verdad ni el valor: sólo la apariencia, la materia. Si se supera este desfondamiento, el hombre puede crearse y recrearse permanentemente, en un continuo juego con la realidad. Superado el nihilismo, el hombre puede llegar a ser superhombre, viviendo completamente libre, al margen de las cadenas que a juicio de Nietzsche son la moral y la religión. De la sumisión a la voluntad divina se pasa a la afirmación de la voluntad de poder, la fuerza, el dinamismo que arraiga en cada cuerpo. El yo se impone al mundo. La virtud nacerá así del fondo de la pasión. El mandato ético de Nietzsche sería: “Créate a ti mismo”, a partir del caos, del flujo de fuerzas e impulsos que eres.

El mundo no tiene sentido ni hay un ideal al que aspirar. La vida no puede enfocarse como progreso sino como eterno presente que acontece y se repite. La vida es dolor, fragilidad, llanto, risa, fortaleza, alegría. El superhombre juega con la vida, encarna el espíritu de un niño. Jugar es hacer cosas sin buscar un sentido, una utilidad o un rendimiento. El superhombre inventa nuevos sentidos para las cosas, decide lo que quiere ser y lo que quiere que el mundo sea. Vive a la intemperie y no está sujeto a nada. Con Nietzsche la ética se disuelve en la estética. Los conceptos se convierten en metáforas, y la trasgresión es una actitud permanente. Habría que preguntarse hasta qué punto es aceptable su propuesta. Las críticas pueden formularse desde distintos puntos de vista. La ética de Nietzsche conduce a la llamada “posmodernidad” en la que todo vale ya no existen referentes (opuesto al universalismo socrático o platónico). Su crítica a la razón y la moralidad es devastadora y radical pero todavía existen enfoques que reivindican la posibilidad de reconstruir racionalmente una ética.

Crítica A La Moral Tradicional

Nietzsche critica de la moral tradicional su dogmatismo moral y  su carácter antivital.

1)  El dogmatismo moral. El dogmatismo moral presenta las dos características siguientes: consideración de los valores morales como valores objetivos y universalidad de los valores morales:

crítica a la consideración objetiva de la moral: Platón situó los valores en el mundo eterno e inmutable de las Ideas, el cristianismo los sitúa en el ámbito eterno e inmutable de la mente de Dios. Pero la moral tradicional, dice Nietzsche, se equivoca totalmente: los valores morales no tienen una existencia objetiva, no existe un ámbito en el que se encuentren los valores como realidades independientes de las personas, no existen los valores como una de las dimensiones de las cosas, ni como realidades que estén más allá de éstas, en un supuesto mundo objetivo. Los valores los crean las personas, son proyecciones de nuestra subjetividad, de nuestras pasiones, sentimientos e intereses, los inventamos, existen porque nosotros los hemos creado. Sin embargo, es frecuente olvidar este hecho, de ahí que habitualmente los vivamos como objetivos y los sintamos como mandatos, como exigencias que vienen de fuera (de la ley de Dios, de la Naturaleza o de la conciencia moral). El dogmatismo moral consiste precisamente en olvidar que los valores dependen de noso­tros, consiste en mantener que tienen una existencia objetiva;

universalidad de los valores: como consecuencia de la creencia en el carácter independiente de los valores, la moral tradicional creyó también que las leyes morales valen para todos los hombres: si algo es bueno es bueno para todos, si algo no se debe hacer no es correcto que lo haga nadie. Esto es, precisamente, lo que indicaba el imperativo categórico kantiano y la conclusión a la que se podía llegar también a partir de la consideración tomista de la ley moral como consecuencia de la ley natural, y ésta de la ley eterna. Nietzsche niega este segundo rasgo del dogmatismo moral: si realmente los valores existiesen en un Mundo Verdadero y Objetivo podríamos pensar en su universidad, pero no existe dicho Mundo, por lo que en realidad los valores se crean, y por ello cambian y son distintos a lo largo del tiempo y en cada cultura. Una vez criticado el fundamento absoluto que sirve de soporte a la validez de la moral, no se puede pensar en su universalidad.

2)  La moral tradicional es antivital: podría parecer que con la descripción anterior Nietzsche está justificando toda apreciación moral, sea cual sea, ya que todas en el fondo valen lo mismo: nada. Pero esto no es así: aunque la defensa de un criterio de verdad moral puede parecer algo paradójico desde su punto de vista, Nietzsche nos propone uno pues todas las tablas de valores son inventadas, pero hay algunas mejores que otras;  el criterio utilizado para esta apreciación es el de la fidelidad a la vida: los valores de la moral tradicional son valores contrarios a la vida, contrarios a la categorías básicas que parecen estar involucradas en la vida. La moral tradicional (la moral cristiana) es “antinatural” pues presenta leyes que van en contra de las tendencias primordiales de la vida, es una moral de resentimiento contra los instintos y el mundo biológico y natural. Esto se ve claramente en la obsesión de la moral occidental por limitar el papel del cuerpo y la sexualidad.

      El dogmatismo moral tiene varias implicaciones (para Nietzsche “patológicas”): la idea de pecado y de culpa, y la de la libertad. La idea de pecado es una de las ideas más enfermizas inventadas por la cultura occidental: con ella el sujeto sufre y se aniquila a partir, sin embargo, de algo ficticio; no existe ningún Dios al que tengamos que rendir cuentas por nuestra conducta, sin embargo el cristiano se siente culpable ante los ojos de Dios, se siente observado, cuestionado, valorado por un Dios inexistente, del que incluso espera un castigo; situación paradójica por cuanto este Dios y los propios valores morales son una creación de él mismo. El cristianismo (y todo el moralismo occidental) tiene necesidad de la noción de libertad: para poder hacer culpables a las personas es necesario antes hacerlas responsables de sus acciones. El cristianismo cree en la libertad de las personas para poder castigarlas. “No puede negarse que el error más grave, más pertinaz  y peligroso, que jamás fue cometido, ha sido un error dogmático, es decir, la invención de un espíritu puro y del bien en sí de parte de Platón” (“Más allá del bien y del mal”).

      Los valores tradicionales son los de la moral de esclavos y frente a ellos Nietzsche propone la moral de los señores, los valores del superhombre y de afirmación de la vida.

Crítica A La Religión Cristiana

Nietzsche considera que la religión cristiana lleva hasta el final el desprecio por la vida característico de la cultura occidental desde Sócrates y Platón. Su superación radical es necesaria para la aparición del hombre nuevo, del superhombre.

      Para entender su crítica al cristianismo se debe recordar que, según este autor, la religión no es una experiencia verdadera pues no es experiencia de una entidad real, de una entidad que realmente exista; dicho de otro modo, Nietzsche considera verdadero el ateísmo y falsa toda creencia en lo sobrenatural. Aceptado este principio, la tarea que se propone Nietzsche es comprender cómo es posible que durante tanto tiempo se haya creído en esta ilusión. Y la solución que presenta es la misma que le sirve para explicar la aparición de las construcciones metafísicas que con tanta dureza ha criticado (la ciencia, la metafísica, ...): el estado de ánimo que promueve el éxito de las creencias religiosas, de la invención de un mundo religioso, es el de resentimiento, el de no sentirse cómodo en la vida, el afán de ocultar la dimensión trágica de la existencia. Nietzsche se enfrenta a los siguientes elementos de la religión cristiana:

1. La “metafísica cristiana”: Nietzsche resume la concepción del mundo propia del cristianismo indicando que esta religión es “platonismo para el pueblo”: el espíritu que anima al cristianismo es exactamente el mismo que animó a Platón, la incapacidad vital para aceptar todas las dimensiones de la existencia y el afán de encontrar un consuelo fuera de este mundo. El cristianismo no añade nada esencialmente nuevo a la filosofía platónica; como ya hizo Platón, el cristianismo presenta una escisión en la realidad: por un lado el mundo verdadero, eterno, inmutable, en donde se realiza el Bien, la Verdad y la Belleza, y por otro el mundo aparente, cambiante, abocado a la muerte e imperfecto; por un lado el mundo del espíritu, por otro el mundo de la corporeidad. El cristianismo traduce la filosofía platónica en términos comprensibles para todo el mundo. Por esta razón las críticas al platonismo valen también para el cristianismo.

2. La moral cristiana: con el cristianismo triunfa una moral que reivindica valores propios de lo que llama Nietzsche “moral de esclavos”, los valores de la humildad, el sometimiento, la pobreza, la debilidad, la mediocridad. El cristianismo, dice Nietzsche, solo fomenta los valores mezquinos: la obediencia, el sacrificio, la compasión, los sentimientos propios del rebaño; es la moral vulgar, la del esclavo, la moral de resentimiento contra todo lo elevado, lo noble, lo singular y sobresaliente; es la destrucción de los valores del mundo antiguo, la peor inversión de todos los valores nobles de Grecia y Roma, la rebelión de los esclavos contra sus señores; el cristianismo es el "enemigo mortal del tipo superior del hombre". Con el cristianismo se presenta también una de las ideas más enfermizas de nuestra cultura, la idea de culpabilidad, de pecado, de la que sólo se puede huir con la afirmación de la “inocencia del devenir” o comprensión de la realidad y de nosotros mismos como no sometidos a legalidad alguna, a ningún orden que venga de fuera, con la reivindicación de la conducta situada “más allá del bien y del mal”.

3. Influencia “perversa” del cristianismo: con el triunfo de esta religión, todo el pensamiento occidental queda viciado por su punto de vista, es el corruptor de la filosofía europea, ésta “lleva en sus venas sangre de teólogos”.

4. Valoración de Jesús: sin embargo, Nietzsche no valora tan negativamente la figura de Jesús ni del cristianismo primitivo: haciendo una lectura muy distinta a la tradicional, considera que lo que ahora entendemos por cristianismo debe mucho más a San Pablo que a Jesús. Para Nietzsche Jesús se presenta como un revolucionario, un anarquista contrario a todas las manifestaciones del orden, fundamentalmente del poder religioso tradicional, como uno de los más destacados defensores de la renuncia a la violencia y a los brillos mundanos de sus contemporáneos; y por esta actitud subversiva fue crucificado: “El cristianismo es aún posible en todo momento... No está ligado a ninguno de los dogmas impúdicos que se han engalanado con su nombre; no tiene necesidad ni de la doctrina de un dios personal, ni de la del pecado, ni de la inmortalidad, ni de la redención, ni de la fe; puede prescindir en absoluto de la metafísica, y todavía más del ascetismo y de una ciencia natural cristiana... El que hoy dijera “Yo no quiero ser soldado”, “yo no me ocupo de los tribunales”, “yo no reclamo el auxilio de la policía”, “yo no quiero hacer nada que perturbe mi paz interior; y si debo sufrir por esto, nada conservará mi paz mejor que el sufrimiento”... ése sería cristiano” (“La voluntad de poder”).

5.     Politeísmo frente a monoteísmo: para Nietzsche, aunque todas las religiones son falsas, unas son más adecuadas que otras. El politeísmo es falso pero expresa mejor la riqueza de la realidad que el monoteísmo; el politeísmo no se ha separado radicalmente de la vida: en el mundo de los olímpicos, por ejemplo, se refleja la pluralidad y riqueza de la realidad, tanto sus aspectos luminosos, ordenados y positivos como los aspectos oscuros, caóticos y negativos; el monoteísmo (el "monótonoteísmo") representa el extravío de los sentidos, el invento de un transmundo, la desvalorización del verdadero mundo y la máxima hostilidad a la naturaleza y a la voluntad de vida. El concepto de Dios sirve para objetivar los valores en los que cree una cultura, así el Dios cristiano representa los valores negativos y contrarios a la vida, los valores de la impotencia, mientras que el mundo divino propuesto por el politeísmo representa los valores afirmativos, la fidelidad a la Naturaleza. “El concepto cristiano de Dios –Dios como Dios de los enfermos, Dios como araña, Dios como espíritu– es uno de los conceptos de Dios más corruptos a que se ha llegado en la tierra; tal vez representa incluso el nivel más bajo en la evolución descendente del tipo de dioses. ¡Dios, degenerado a ser la contradicción de la vida, en lugar de ser su transfiguración y su eterno sí! ¡En Dios, declarada la hostilidad a la vida, a la naturaleza, a la voluntad de vida! ¡Dios, fórmula de toda calumnia del “más acá”, de toda mentira del “más allá”! ¡En Dios, divinizada la nada, canonizada la voluntad de nada!...” (“El Anticristo”).


      La superación del cristianismo (y la consiguiente “muerte de Dios”) ya iniciada por la Ilustración es fundamental para la transmutación de todos los valores, para la recuperación de los valores de la antigüedad perdidos tras la aparición de esta religión y de la filosofía.

Muerte De Dios

Fin de toda creencia en entidades absolutas.

      Una primera y elemental aclaración es que cuando Nietzsche predica la muerte de Dios no quiere decir que Dios haya existido y después haya muerto (un absurdo). Nietzsche nunca creyó en la existencia de Dios. Esta tesis señala simplemente que la creencia en Dios ha muerto. Podemos entender esta tesis nietzscheana si la comparamos con el punto de vista de Marx:

1)  Relación entre el hombre y Dios:

ambos autores consideran que Dios no crea al hombre sino el hombre a Dios.

2) Razones de la creencia en Dios:

-para Marx las dos razones principales de la invención del mundo religioso son: dar un consuelo a los hombres de la miseria y sufrimiento existente en este mundo, y ser un instrumento de la clase dominante para el mejor control de la clase dominada;

-para Nietzsche sirve también la primera razón, pero frente a la segunda presenta otra: la creencia en Dios es una consecuencia de la vida decadente, de la vida incapaz de aceptar el mundo en su dimensión trágica; parece apelar a una motivación psicológica: la idea de Dios es un refugio para los que no pueden aceptar la vida.

3) “Muerte de Dios”:

-Marx no considera que las creencias religiosas hayan llegado a su fin, esto sólo ocurrirá cuando triunfe la revolución y desaparezca la causa última que la produce, la injusticia y la alienación;

-Nietzsche sí considera que estamos ante un acontecimiento actual: no explica las razones históricas que han dado lugar a la creencia en Dios, ni las que han dado lugar a su descrédito, pero parece indicar que estamos en un tiempo histórico clave pues en él asistimos a su necesario final.

4) “Concepto de Dios”:

-cuando el marxismo se refiere a Dios se refiere al dios de la religión;

-cuando Nietzsche se refiere a Dios se refiere al dios de la religión, particularmente del cristianismo, pero también a todo aquello que puede sustituirle, porque en realidad Dios no es una entidad sino un lugar, una figura posible del pensamiento, representa lo Absoluto. Dios es la metáfora para expresar la realidad absoluta, la realidad que se presenta como la Verdad y el Bien, como el supuesto ámbito objetivo que puede servir de fundamento a la existencia por encontrarse más allá de ésta y darle un sentido. Todo aquello que sirve a los hombres para dar un sentido a la vida, pero que sin embargo se pone fuera de la vida, es semejante a Dios: la Naturaleza, el Progreso, la Revolución, la Ciencia, tomadas como realidades absolutas son el análogo a Dios. Cuando Nietzsche declara que Dios ha muerto quiere indicar que los hombres viven desorientados, que ya no sirve el horizonte último en el que siempre se ha vivido, que no existe una luz que nos pueda guiar de modo pleno. Esta experiencia de la finitud, del sentirse sin remedio desorientado es necesario para empezar un nuevo modo de vida.

5) Consecuencia de la “muerte de Dios”:

-para el marxismo la crítica a la alienación religiosa y la superación de la religión es indispensable para el triunfo completo del comunismo y la aparición de la sociedad nueva;

-para Nietzsche con dicha “muerte” podemos vivir sin lo absoluto, en la “inocencia del devenir”. De ahí que la muerte de Dios sea  la condición para la aparición del superhombre.

      El siguiente texto de “La gaya ciencia” es el que mejor expresa su idea de la muerte de Dios: “¿No habéis oído hablar de ese hombre loco que, en pleno día, encendía una linterna y echaba a correr por la plaza pública, gritando sin cesar, “busco a Dios, busco a Dios”? Como allí había muchos que no creían en Dios, su grito provocó la hilaridad. “Qué, ¿se ha perdido Dios?”, decía uno. “¿Se ha perdido como un niño pequeño?”, preguntaba otro. “¿O es que está escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se ha embarcado? ¿Ha emigrado?” Así gritaban y reían con gran confusión. El loco se precipitó en medio de ellos y los traspasó con la mirada: “¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo voy a decir”, les gritó. ¡Nosotros lo hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido hacer eso? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Y quién nos ha dado la esponja para secar el horizonte? ¿Qué hemos hecho al separar esta tierra de la cadena de su sol? ¿Adónde se dirigen ahora sus movimientos? ¿Lejos de todos los soles? ¿No caemos incesantemente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, de lado, de todos lados? ¿Hay aún un arriba y un abajo? ¿No vamos como errantes a través de una nada infinita? ¿No nos persigue el vacío con su aliento? ¿No hace más frío? ¿No veis oscurecer, cada vez más, cada vez más? ¿No es necesario encender linternas en pleno mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿Nada olfateamos aún de la descomposición divina? ¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto y nosotros somos quienes lo hemos matado! ¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo que el mundo poseía de más sagrado y poderoso se ha desangrado bajo nuestro cuchillo. ¿Quién borrará de nosotros esa sangre? ¿Qué agua podrá purificarnos? ¿Qué expiaciones, qué juegos nos veremos forzados a inventar? ¿No es excesiva para nosotros la grandeza de este acto? ¿No estamos forzados a convertirnos en dioses, al menos para parecer dignos de los dioses? No hubo en el mundo acto más grandioso y las futuras generaciones serán, por este acto, parte de una historia más alta de lo que hasta el presente fue la historia. Aquí calló el loco y miró de nuevo a sus oyentes; ellos también callaron y le contemplaron con extrañeza. Por último, arrojó al suelo la linterna, que se apagó y rompió en mil pedazos: “He llegado demasiado pronto, dijo. No es aún mi hora. Este gran acontecimiento está en camino, todavía no ha llegado a oídos de los hombres. Es necesario dar tiempo al relámpago y al trueno, es necesario dar tiempo a la luz de los astros, tiempo a las acciones, cuando ya han sido realizadas, para ser vistas y oídas. Este acto está más lejos de los hombres que el acto más distante; y, sin embargo, ellos lo han realizado.”




Transmutación De Los Valores

Momento necesario para el final de la moral tradicional (o moral de esclavos) y la aparición del superhombre.

 Nietzsche no propone vivir sin valores (llega a considerar incluso que esto es imposible); propone más bien invertir la tabla de valores: superar la moral occidental, moral de renuncia y resentimiento hacia la vida, mediante una nueva tabla en la que estén situados los valores que supongan un sí radical a la vida.

Con una expresión excesivamente retórica Nietzsche llama “rebelión de los esclavos” a la situación que se crea con el triunfo del cristianismo: el cristianismo y el judaísmo sustituyen la moral aristocrática (que Nietzsche cree encontrar en el mundo griego antiguo) por la moral de los esclavos. Con el cristianismo prospera la moral de los débiles, de los que quieren huir del rigor de la vida inventándose un mundo objetivo, de reposo, de justicia. Nietzsche nos dice que los judíos invierten el código moral aristócrata: “Han sido los judíos los que, con una consecuencia lógica aterradora, se han atrevido a invertir la identificación aristocrática de los valores (bueno = noble = poderoso = bello = feliz = amado de Dios) y han mantenido con los dientes del odio más abismal (el odio de la impotencia) esa inversión, a saber, “los miserables son los buenos; los pobres, los impotentes, los bajos son los únicos buenos; los que sufren, los indigentes, los enfermos, los deformes, son también los únicos piadosos, los únicos benditos de Dios, únicamente para ellos existe la bienaventuranza.” (“La genealogía de la moral”).

MORAL DE SEÑORES   

-voluntad de jerarquía, de excelencia
-ama lo que eleva, lo noble  
-quiere la diferencia  
-es la moral del héroe, del guerrero, del que no teme el dolor ni el sufrimiento
-ama la muerte de Dios
-es la moral de la persona que crea valores

MORAL DE ESCLAVOS  

-voluntad de igualdad
-resentimiento contra la vida superior
-altruismo, hermandad entre los hombres
-glorifica lo que hace soportable la vida  a  los pobres, los enfermos y débiles de espíritu, la concordia
-iguala, censura la excepción    
-se encuentra con los valores dados  
-ama y teme a Dios


     La transmutación de los valores es la superación de esta moral de esclavos para recuperar de nuevo la moral aristócrata, y permite el triunfo del código moral del superhombre

Superhombre

Hombre nuevo que aparece tras la “muerte de Dios”. Nietzsche lo concibe como el individuo fiel a los valores de la vida, al “sentido de la tierra”.

Nietzsche emplea con frecuencia un tono combativo y un lenguaje retórico que puede dar lugar a interpretaciones que no son fáciles de aceptar después de la terrible experiencia de nuestro siglo: sus exabruptos contra los judíos, la exaltación de “bruto rubio germánico”, y algunos de los calificativos con los que a veces se refiere a lo que parece considerar el ideal de hombre (crueldad, brutalidad, falta de compasión, ...) permiten comprender que su filosofía haya sido utilizada por el nazismo para la defensa de sus tesis racistas. Pero es posible presentar la idea nietzscheana del superhombre precisamente a partir de una crítica de su lectura nazi. Las características que Nietzsche atribuye al superhombre y que pudieron dar pie a esta interpretación son las siguientes:

     -Nietzsche fue contrario al igualitarismo, tanto del igualitarismo implícito en el punto de vista cristiano (para éste todos somos iguales pues somos hermanos al ser hijos de Dios), como al igualitarismo defendido por el movimiento socialista cada vez más pujante a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Hay hombres inferiores y hombres superiores, el superhombre pertenece a este segundo grupo; “los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer” (“El anticristo”);

     -moral de la violencia: en muchos textos Nietzsche atribuye al superhombre rasgos  para los que los nazis fueron particularmente competentes: la falta de compasión,  la crueldad, la fuerza, el gusto por la acción, el combate y la guerra, el desprecio por los débiles; “Debéis buscar vuestro enemigo y hacer vuestra guerra. Debéis amar la paz como medio para nuevas guerras, y la paz de corta duración más que la larga. Decís que es la bondad de la causa la que santifica la guerra; yo digo: es la bondad de la guerra lo que santifica toda causa”. “¿Quién alcanzará algo grande si no tiene la fuerza y la voluntad de infligir grandes sufrimientos? Saber sufrir es poco: hay mujeres y esclavos que han destacado como maestros en este arte. Pero no sucumbir ante los ataques de la angustia íntima y de la duda turbadora cuando se causa un gran dolor y se oye el grito de este dolor, esto sí es grande”. “El hombre superior se distingue del inferior por la intrepidez con que provoca la desgracia”;

     -si a estas tesis unimos, como antes se ha indicado, los textos en los que con los calificativos más exagerados critica al judaísmo, al cristianismo y reivindica la ferocidad y empuje de los pueblos germánicos, podemos comprender que los nazis pudieran hacer uso de la filosofía nietzscheana para la defensa de su punto de vista político.

      Sin embargo, en la filosofía de Nietzsche encontramos también elementos muy importantes que no parecen favorecer esta interpretación:

       -manifestó expresamente su hostilidad ante los alemanes y la cultura alemana (incluso llegó a abandonar la ciudadanía alemana y se hizo suizo);

     -la figura del superhombre no se puede separar de la consideración general nietzscheana relativa al platonismo y la muerte de Dios; implica una concepción filosófica y una teoría de la historia ajena por completo a las ideas nazis. El hombre al que hay que superar es el que se somete a los valores tradicionales, a la “moral del rebaño”, a la moral basada en la creencia de una realidad trascendente que fomenta el desprecio por la vida, la corporeidad y la diferencia entre las personas. El superhombre sólo es posible cuando se prescinda absolutamente de la creencia en Dios, cuando se realice hasta el final la “muerte de Dios”;

     -el nazismo defiende el culto a la raza y al Estado, predica la superioridad del grupo sobre el individuo, pero es esencial a la filosofía nietzscheana la tesis de que no existe lo universal: Nietzsche no cree en realidades universales, para él no existe la Humanidad, ni la Raza, ni la Nación. La estética nazi, el gusto por los uniformes, la disciplina militar, las manifestaciones en las que la muchedumbre oculta y anula al individuo, son signos menores pero claros de la importancia que esta ideología da al grupo en menosprecio del individuo. La noción de Raza, de Destino de un pueblo, de Estado, de Nación, en las que cree el nazismo son diversas máscaras bajo las que se oculta lo Absoluto.

     -Nietzsche consideró al Estado como una de las mayores perversiones creadas por el hombre; el Estado representa lo abstracto, la conducta del Estado es conducta despersonalizada, trata a los individuos de un modo indiscriminado, y el individuo, cuando se somete a él y se preocupa por él, pierde su individualidad, creatividad y libertad. “Allí donde el Estado acaba, comienza el hombre que no es superfluo; allí comienza la canción del necesario, la melodía única e insustituible. Allí donde el Estado acaba, ¡mirad allí, hermanos míos! ¿No veis el arco iris y los puentes del superhombre?” (“Así habló Zaratustra”).

      El superhombre no se puede identificar con una clase social con privilegios que le puedan venir por la tradición o que descansen en su poder social (con la aristocracia, por ejemplo), ni con un grupo definido biológicamente (con una raza) pues los genes no son una garantía de excelencia. Pero lo podemos reconocer a partir de su conducta moral:

1. Rechaza la moral de esclavos: la humildad, la mansedumbre, la prudencia que esconde cobardía, la castidad, la obediencia como sometimiento a una regla exterior, la paciencia consecuencia del sometimiento a un destino o a un mandato, el servilismo, la mezquindad, el rencor.

2. Rechaza la conducta gregaria: detesta la moral del rebaño, la conducta de los que siguen a la mayoría, de los que siguen normas morales ya establecidas; como consecuencia de su capacidad y determinación para crear valores, no los toma prestados de los que la sociedad le ofrece, por lo que su conducta será distinta a la de los demás.

3. Crea valores: los valores morales no existen en mundo trascendente, son invenciones de los seres humanos; pero no todos los hombres los crean, muchos –la mayoría– se encuentran con los valores ya creados por otros, siguen las modas, los estilos vitales vigentes; el primer rasgo del superhombre es precisamente éste: inventa las normas morales a las que él mismo se somete; pero este rasgo no es suficiente para definir al superhombre, pues no vale que cree o invente cualquier valor, además ha de crear valores que sean fieles al mundo de la vida y que le permitan expresar adecuadamente su peculiaridad, su propia personalidad y riqueza.

4. Vive en la finitud: no cree en ninguna realidad trascendente, ni en Dios ni en un destino privilegiado para los seres humanos, una raza, una nación, o un grupo; no cree que la vida tenga un sentido, como no sea el que él mismo le ha dado; acepta la vida en su limitación, no se oculta las dimensiones terribles de la existencia (el sufrimiento, la enfermedad, la muerte), es dionisíaco.

5. Le gusta el riesgo, las nuevas experiencias, los caminos no frecuentados, el enfrentamiento, las pruebas difíciles; no está preocupado ni por el placer ni por el dolor, ni propio ni ajeno, pues pone por encima de ellos el desarrollo de su voluntad y  de su espíritu; es duro consigo mismo y con los demás, es valiente, no huye del dolor ni de ninguna forma de sufrimiento: sabe que de estas experiencias puede salir enriquecido, puede crecer.

6.  Es contrario al igualitarismo: ama la exuberancia de la vida,  le gusta desarrollar en él mismo y en los demás aquello que les es más propio; no tiene miedo a la diferencia.

7. Ama la intensidad de la vida: la alegría, el entusiasmo, la salud, el amor sexual, la belleza corporal y espiritual; puede ser magnánimo, generoso, como una muestra de la riqueza de su voluntad.

8. En conclusión: el superhombre es la afirmación enérgica de la vida y el creador y dueño de sí mismo y de su vida, es un espíritu libre.

       “Escuchad y os diré lo que es el superhombre. El superhombre es el sentido de la tierra. Que vuestra voluntad diga: sea el superhombre el sentido de la tierra. ¡Yo os conjuro, hermanos míos, a que permanezcáis fieles al sentido de la tierra y no prestéis fe a los que os hablan de esperanzas ultraterrenas! Son destiladores de veneno, conscientes o inconscientes. Son despreciadores de la vida; llevan dentro de sí el germen de la muerte y están ellos mismos envenenados. La Tierra, está cansada de ellos: ¡muéranse pues de una vez!” (“Así habló Zaratustra”).


      En “Así habló Zaratustra” nos cuenta tres transformaciones del espíritu: cómo el espíritu se transforma en camello, el camello en león y, finalmente, el león en niño. El camello representa el momento de la humanidad que sobreviene con el platonismo y que llega hasta finales de la modernidad; su característica básica es la humildad, el sometimiento, el saber soportar con paciencia las pesadas cargas, la carga de la moral del resentimiento hacia la vida. El león representa al hombre como crítico, como  nihilista activo que destruye los valores establecidos, toda la cultura y estilo vital occidental. Y el niño representa al hombre que sabe de la inocencia del devenir, que inventa valores, que toma la vida como juego, como afirmación, es el sí radical al mundo dionisíaco. Es la metáfora del hombre del futuro, del superhombre. “Mas ahora decidme, hermanos míos: ¿qué es capaz de hacer el niño, que ni siquiera el león haya podido hacer? ¿Para qué, pues habría de convertirse en niño el león carnicero? Sí, hermanos míos, para el juego divino del crear se necesita un santo decir “sí”: el espíritu lucha ahora por su voluntad propia, el que se retiró del mundo conquista ahora su mundo.” (“Así habló Zaratustra”)

Nihilismo

De “nihil”, nada. Actitud vital y filosófica que niega todo valor a la existencia, o que hace girar la existencia alrededor de algo inexistente.

      La idea nietzscheana del nihilismo es compleja:

1. Nihilismo como decadencia vital: para Nietzsche toda cultura que crea en la existencia de una realidad absoluta, realidad en la que se sitúan los valores objetivos de la Verdad y el Bien, es una cultura nihilista. En la medida en que el cristianismo concentra esta realidad absoluta en la figura de Dios, a la que le opone el mundo de las cosas naturales, y en la medida en que, según nuestro autor, dicho mundo “superior” es una pura nada, la cultura cristiana, y en definitiva toda la cultura occidental, es nihilista pues dirige toda su pasión y esperanzas a algo inexistente (el Dios cristiano, el Mundo Ideal y Racional de los filósofos), despreciando de modo indirecto la única realidad existente, la realidad del mundo que se ofrece a los sentidos, la realidad de la vida. En “Así habló Zaratustra” representa Nietzsche este modo de mostrarse el espíritu con la figura del camello, símbolo de la aceptación  resignada  de las mayores cargas.

2. Nihilismo activo: es también nihilista la filosofía que intenta mostrar cómo los valores dominantes son una pura nada, una invención; la filosofía nietzscheana es nihilista en este sentido pues propone la destrucción completa de todos los valores vigentes y su sustitución por otros radicalmente nuevos (propone la “transmutación de todos los valores”). Este nihilismo es una fase necesaria para la aparición de un nuevo momento en la historia de la cultura, para el reencuentro con el “sentido de la tierra”, la aparición de una nueva moral y de un nuevo hombre, el superhombre. En “Así habló Zaratustra” representa esta figura del espíritu con la metáfora del león (por su agresividad, su capacidad destructiva).


3. Nihilismo pasivo: es una de las consecuencias de la “muerte de Dios”, aparece por  la consciencia del carácter radicalmente infundado de la creencia en lo sobrenatural, de la creencia religiosa en el mundo del espíritu. Durante siglos nuestra cultura ha considerado que los valores descansan en algo trascendente, que existe un ámbito objetivo gracias al cual la existencia tiene sentido. La vida tiene un sentido porque algo exterior a ella se lo da. Con la muerte de Dios sobreviene la crisis del sentido y el convencimiento de que la existencia es absolutamente insostenible, vacía, carente de sentido. El “nihista pasivo” no cree en ningún valor, puesto que considera que todo valor es posible sólo si Dios existe, y Dios no existe; termina en la desesperación, la inacción, la renuncia al deseo, el suicidio. En este momento crítico encontramos el nihilismo en la desesperación de los que consideran que nada tiene sentido ni valor por no existir aquello que debería ser el fundamento de todo sentido y valor,  Dios. Aquél que dijese que si Dios no existe todo está permitido, aquél que desesperase de la vida y se levantase en contra de ella por considerar que ésta solo puede tener su fundamento en algo ajeno de ella y que dicho fundamento no existe, ese sería también nihilista.

Voluntad De Poder

Principio básico de la realidad a partir del cual se desarrollan todos los seres. Es la fuerza primordial que busca mantenerse en el ser, y ser aún más.

      Nietzsche cree que en todas las cosas encontramos un afán por la existencia, desde el mundo inorgánico hasta el mundo humano, pasando por todos los distintos niveles de seres vivos. Todas las cosas son expresión de un fondo primordial que  pugna por existir y por existir siendo más.

      En los años previos al acceso de locura que le sobrevino en 1890, Nietzsche redactó lo que consideraba iba a ser su obra más acabada, que pensaba titular precisamente “La voluntad de poder”. Todos sus escritos anteriores eran esencialmente críticos, con ellos intentó echar por tierra los esquemas mentales que han dominado toda nuestra cultura desde sus mismos orígenes (desde Sócrates), esquemas que Nietzsche resume en el concepto de platonismo. Sin embargo, en esta última obra (inconclusa y publicada tras su muerte) intentó describir su visión positiva de la realidad, visión que coincide con la que él mismo presentó ya en su primera obra, “El nacimiento de la tragedia”, con la noción de lo dionisíaco. Dada la repugnancia que parece despertar en él todo lo metafísico, todo discurso relativo al ser, puede resultar extraño sugerir que con la voluntad de poder Nietzsche nos presenta su noción de ser, su “metafísica”, pero en cierto modo así es. Las características que parece tener para él la realidad, el ser (por lo tanto, la voluntad de poder) son las siguientes:

-irracionalidad: la razón es sólo una dimensión de la realidad, pero no la más verdadera ni la más profunda; y ello tanto en el sentido de que en el hombre la razón no tiene –ni debe tener– la última palabra, puesto que siempre está al servicio de otras instancias más básicas como los instintos o la mera eficacia en el control de la realidad (es decir su mera utilidad, que no su verdad), como en el sentido de que el mundo mismo no es racional: nosotros lo creemos racional, intentamos someter a un orden y a una legalidad lo que en sí mismo no es otra cosa que caos, multiplicidad, diferencia, variación y muerte;

-inconsciencia: la fuerza primordial que determina el curso de todas las cosas no es consciente, aunque esporádica y fugazmente se manifiesta de este modo precisamente en nosotros, los seres humanos; pero incluso en este caso la consciencia no tiene carácter sustantivo, ni crea un nivel de realidad nuevo o independiente. Nietzsche considera la consciencia como algo superfluo, que perfectamente podría no darse y que de ningún modo añade mayor perfección ni realidad;

-falta de finalidad: las distintas manifestaciones que toman las fuerzas de la vida, sus distintas modificaciones, los resultados de su actuación, no tienen ningún objetivo o fin, no buscan nada, son así pero nada hay en su interior que les marque un destino. Dado que lo que nosotros percibimos, y que todo con lo que tratamos (objetos físicos, mundo espiritual, social y cultural) es expresión de esta realidad sin sentido, Nietzsche declara con ello el carácter gratuito de la existencia (tesis totalmente idéntica al existencialismo sartriano para el que todo ente “está de más”);

-impersonalidad: es una consecuencia de las dos características anteriores (inconsciencia y ausencia de conducta final o intencional); esta fuerza no puede identificarse con un ser personal –mucho menos puede pensarse que con ella Nietzsche intenta introducir sutilmente la noción de Dios–; incluso los textos sugieren que en realidad tenemos propiamente un cúmulo de fuerzas, no una básica que supuestamente esté a la base de todas las visibles; un cúmulo de fuerzas que buscan la existencia y el ser más, compitiendo en dicho afán entre sí, enfrentándose y aniquilándose.

      Se puede justificar que estas tesis sean algo así como la “metafísica” nietzscheana, su teoría del “ser”, en la medida en que son una interpretación de lo que de modo ingenuo o habitual o naturalmente experimentamos. Si alguien nos pregunta qué vemos, le indicamos que vemos un perro, o una mesa, o una persona, pero no una fuerza o la citada voluntad de poder. Sólo si hacemos una interpretación, y precisamente una interpretación metafísica o filosófica podemos concluir como Nietzsche concluye. Nietzsche argüiría que en realidad su interpretación no es otra cosa que una reconstrucción de una experiencia originaria, alegaría que nuestras interpretaciones habituales, espontáneas, naturales, en realidad están impregnadas de teoría, son consecuencia de un peculiar modo de interpretar el mundo, el que corresponde al platonismo triun­fante en nuestra cultura a partir de la filosofía griega.

      Hay que tener mucho cuidado con la palabra “voluntad”, pues Nietzsche no está pensando en lo que habitualmente llamamos con este término. Llamamos “voluntad” a aquello que nos permite tener actos de querer, a la fuerza que descansa en nuestro interior gracias a la cual dirigimos nuestra conducta y con la que somos capaces de realizar los fines de los que somos conscientes. La tradición aristotélico-tomista la consideraba una facultad del alma, la psicología actual una capacidad de la mente. Para Nietzsche esta voluntad es una manifestación superficial de una fuerza que está más en lo profundo de nuestro ser. Su desconfianza respecto de la voluntad como capacidad psicológica le lleva incluso a desacreditarla indicando que si confiamos tanto en ella y en la libertad se debe exclusivamente a que de ese modo la moral tradicional puede introducir la idea de culpa y de pecado. Los teólogos y sacerdotes nos piden que creamos en ella para de este modo  hacernos responsables de nuestros actos y inculcar en nosotros la noción de pecado y culpa. La voluntad de poder no es la voluntad que se descubre con el conocimiento de uno mismo, que se conoce por introspección. Esta voluntad es una simplificación de un complejo juego de causas y efectos. No hay un deseo único, hay una pluralidad de instintos, pulsiones, inclinaciones diversas, que se enfrentan unas a otras; a la consciencia sólo llegan los resultados de dicho enfrentamiento, como dice Nietzsche, la voluntad como facultad psicológica “es el lejano eco de un combate ya disputado en lo profundo”.

      La voluntad de poder se identifica con cualquier fuerza, inorgánica, orgánica, psicológica, y tiende a su autoafirmación: no se trata de voluntad de existir, sino de ser más. Es el fondo primordial de la existencia y de la vida: “¿Queréis un nombre para este mundo? ¿Una solución para todos los enigmas? ¿Una luz también para vosotros, los más ocultos, los más fuertes, los más impávidos, los más de media noche? ¡Este mundo es la voluntad de poder, y nada más! ¡Y también vosotros mismos sois esa voluntad de poder, y nada más!” (“La voluntad de poder”).

Fuente: http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Resumenes/Nietzsche-Resumen.htm

           
           

God is dead - Black Sabbath:

            

sábado, 26 de octubre de 2013

La ridícula invasión de la isla caribeña de Granada por EEUU


El 13 de marzo de 1979, militantes armados del Movimiento Nueva Joya, fundado en los años 60 y dirigido por Maurice Bishop, ocuparon el cuartel militar y la radio local. Así tomaron el poder y acabaron con la dictadura de Eric Gairy -amigo de Pinochet y aliado de los gobiernos de EE.UU y Gran Bretaña-, e iniciaron lo que vino a denominarse la “revolución del pueblo”.

Bishop acudió a Cuba en busca del apoyo que, en aras del internacionalismo que siempre ha practicado, el gobierno cubano no tardó en proporcionárselo. 784 cubanos -médicos, proyectistas, constructores etc.- cooperaban con Granada cuando se produjo la invasión yanqui.

La principal fuente de ingresos en divisas para Granada era el turismo. Pero carecía del necesario aeropuerto que permitiera recibir a los grandes aviones de las aerolíneas internacionales, de modo que Cuba envió constructores y equipos para su construcción, destinando para tal fin 60 millones de dólares. Por supuesto que todo quedaría como propiedad de Granada. De manera adicional, Cuba donó productos cubanos equivalentes a 50 dólares por cada uno de los más de 100.000 habitantes granadinos que residían en sus 344.5 kilómetros cuadrados.

Es obvio que esta revolución con ideología marxista-leninista no fue del agrado de los imperialistas yanquis, de modo que los deshumanizados “dueños del mundo” pronto se dieron a la tarea de atacarla duramente, con la única y perversa intención de borrarla del mapa.

El gobierno estadounidense consiguió congelar todos los créditos internacionales, y envolvió a Granada de un mundo financiero hostil. Tampoco fue ajeno a la constitución del frente interno de opositores contrarevolucionarios, y, mientras más complicaban la vida a los granadinos, menos ocultaban su intención de invadir la isla. Esta era su intención y, como no existían, se inventaron los pretextos. 19 mentiras fueron expuestas por el gobierno de los Estados Unidos, de las cuales 13 salieron de la boca del por aquel entonces presidente Ronald Reagan.

Cuando, a fuerza de repetirlas por sus poderosos medios de comunicación, tamañas mentiras fueron convertidas en “verdades”, en las propias filas revolucionarias surgió el divisionismo. Un grupo liderado por Bernard Coard acusó a Bishop de abandonar el marxismo-leninismo, así como de practicar el culto a la personalidad. Algo totalmente incierto, porque como dijera Fidel, que conocía muy bien al revolucionario granadino, “Nada más absurdo a nuestro juicio que atribuir a Bishop tales tendencias. Era imposible imaginar a nadie más noble, modesto y desinteresado. Su culpa no fue jamás el autoritarismo, y si acaso se le quisiera imputar como un defecto, fue su exceso de tolerancia y confianza.”


Como los conspiradores habían alcanzado una mayoría dentro de la dirección revolucionaria, el 13 de octubre Bishop fue destituido, y un día después arrestado en su domicilio. El 19 Bishop fue liberado por el pueblo que claramente expresaba: “Queremos a Bishop, no a Coard”. Pero ese día, bajo la orden del grupo de Coard, el ejército disparó contra el pueblo y asesinó a Bishop, Jacqueline Creft, Whiteman y otros dirigentes revolucionarios. Por supuesto que el gobierno cubano condenó duramente los hechos del 19 de octubre, y que las relaciones con los nuevos gobernantes se tornaron pésimas y tensas.

El golpe de Coard solo sirvió a los intereses del imperialismo y a sus enormes deseos de destruir a la Revolución granadina. De modo que el gobierno yanqui aprovechó la coyuntura y, a las 5 de la mañana del 25 de octubre, comenzó la conocida invasión que, ridículos, como siempre, denominaron “Operación Furia Urgente”.

Como viene siendo habitual en otros países donde presta su ayuda, Cuba siempre fue respetuosa con el gobierno y pueblo de Granada, y nunca trató de influir en su política; tan solo opinó sobre temas diversos cuando su opinión fue solicitada.


La invasión era un secreto a gritos, por eso Bishop entregó armas a los constructores cubanos para su defensa en caso de agresión extranjera. Pero, depuesto y asesinado Bishop, el nuevo gobierno de Granada, desligado por completo del pueblo, era moral y militarmente indefendible. Así que los cubanos decidieron combatir solo en caso de ser atacados por los agresores imperialistas, lo que sucedió desde el primer día.

En el transcurso de la invasión, Estados Unidos utilizó 7.000 marines y contó con el apoyo de 300 soldados de la Organización de Estados del Caribe Oriental -OECS-. El Pentágono pensaba culminar la invasión en unas pocas horas, ya que no contaba con la resistencia de los colaboradores cubanos y de un grupo de soldados granadinos.

El gobierno yanqui trató de hacer ver a sus gobernados y al resto del mundo que la invasión había sido una gran victoria militar. Pero como dijera Fidel el 14 de noviembre de 1983, en La Habana y durante el acto en homenaje a los cubanos caídos en Granada, “¿dónde está la proeza de luchar contra un puñado de obreros y colaboradores civiles, cuya heroica resistencia, a pesar de la sorpresa, la escasez de parque, la desventaja del terreno, de las armas y el número, frente a las fuerzas de aire, mar y tierra del país imperialista más poderoso del mundo, lo obligo a lanzar la 82 División Aerotransportada, cuando el último reducto era defendido al amanecer del 26 de octubre por apenas 50 combatientes?”.

Durante la invasión, las fuerzas de Estados Unidos sufrieron 54 víctimas mortales. Granada encajó la pérdida de 45 militares y al menos 24 civiles. En cuanto a los cubanos se refiere, los caídos fueron 25.

Se debe recordar que la ONU condenó la invasión -de manera estéril, como siempre- con 108 votos en contra de la misma y solo nueve a favor. Pero, desde su fundación, Naciones Unidas siempre ha estado dominada por el imperio a su pleno antojo, y dentro de la misma goza de injusta e insultante impunidad.

Independizada del Reino Unido el 7 de febrero de 1974 y treinta años después de la esperanza truncada, Granada es una nación de la Mancomunidad Británica de Naciones, y su Jefa de Estado la reina Isabel II, representada en la isla por un Gobernador General. No hace falta esforzarse demasiado para llegar a la conclusión de que el pueblo granadino sigue ninguneado por actores foráneos y oligarcas isleños. En cuanto al gobierno yanqui se refiere, fiel a su deshumanizada condición, sigue torturando a buena parte del mundo.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=175992



Terrorismo "Made in USA"


El 25 de octubre de 1983, siete mil soldados estadounidenses invadieron la isla de Granada, de apenas 344 kilómetros cuadrados. Sus 90.000 habitantes amenazaban la seguridad de los Estados Unidos, afirmaron desde Washington. Durante más de un año permanecieron las tropas extranjeras en la isla y pusieron fin al movimiento de transformaciones sociales y económicas emprendido bajo el liderazgo de Maurice Bishop.

Los conflictos internos entre integrantes del Partido de la Nueva Joya, encabezado por Bishop, sobre el camino de la revolución fueron aprovechados por el gobierno de Ronald Reagan. Los Estados Unidos querían impedir por todos los medios una 'segunda Cuba en el Caribe'. Hasta el día de hoy, no ha sido aclarado el papel que jugó la CIA, pero es evidente que la invasión ya estaba en marcha aún antes del asesinato de Bishop.

Desde la década del 50, Eric Gairy tuvo la isla bajo su dominio. Inicialmente era un combativo abogado sindical; a partir de 1951 fue designado primer ministro y continuó en el cargo sin interrupciones. Amigo personal de Augusto Pinochet, fue respaldado por los gobiernos de Washington y Londres. Implantó un régimen corrupto que fue la vergüenza de todo el Caribe de habla inglesa. Prohibió las publicaciones de la oposición y mantuvo el terror armando grupos de choque.

En los años 60, se fundó un movimiento de liberación opositor, el New Jewel Movement, dirigido por Maurice Bishop. El 13 de marzo de 1979, militantes armados del New Jewel Movement ocuparon el cuartel y la radio local. Acabaron con la dictadura y dieron inicio a la revolución. 'People´s Revolution', la revolución del pueblo. La revolución fue atacada desde afuera y desde adentro. Esta pequeña isla posee una ubicación estratégica frente a la costa venezolana, cuyas enormes reservas petroleras despertaron el celo de las empresas norteamericanas. En su apoyo, el gobierno en Washington logró congelar todos los créditos internacionales, rodeando a Granada de un mundo financiero hostil. Al mismo tiempo, un frente interno estaba constituido por algunos cientos de opositores contra-revolucionarios. La situación se fue agudizando. Los Estados Unidos ya no ocultaban su intención de invadir la isla. Y como en toda acción militar, necesitaron crear un clima político propicio que debilitase al enemigo. Maurice Bishop, el dirigente revolucionario querido por el pueblo, tenia que ser eliminado. Se ha comprobado que la CIA estuvo al tanto de las interioridades dentro del movimiento y aprovechó las discrepancias internas para sus propósitos militares.

Bernhard Coard, vice primer ministro, dispuso un arresto domiciliario contra Bishop, lo cual originó un estallido social. El 19 de octubre de 1983, a las once horas, una multitud salió a la calle agitando carteles con la consigna 'Queremos a Bishop. No a Coard': logró liberar a Bishop, acompañándolo luego hasta Fort Rupert, el cuartel del Ejército. A las trece horas se escucharon disparos de armas automáticas. Por la noche, Radio Free Granada informó que un consejo militar tomó el poder y que decretó el toque de queda.

Hay distintas versiones sobre lo sucedido en Fort Rupert. Coard -que a esa altura de los acontecimientos había perdido su batalla por el poder- alega que Bishop y sus quince compañeros resultaron muertos luego de un intercambio de disparos. Pero, curiosamente, del lado de Coard no hubo muertos.

Con la excusa de los sucesos del 19 de octubre, el gobierno de los Estados Unidos trató de justificar su
intervención. La vida de 600 ciudadanos estadounidenses estaba en peligro, adujeron. Pero Tom Adams, presidente de Barbados y uno de los principales propulsores de la invasión, reconoció en una conferencia de prensa que, ya el 15 de octubre, es decir cuatro días antes, los Estados Unidos planificaron una acción militar conjunta. Y el embajador norteamericano en París reveló en una entrevista televisiva que la decisión de invadir había sido tomada dos semanas antes.


Seis días después, la ciudad de St. George's fue bombardeada desde aviones, helicópteros y buques de guerra. Luego de tres días de una lluvia de bombas, 7.300 marinos y paracaidistas invadieron la isla. Se registraron 88 muertos y más de 500 heridos. El presidente Ronald Reagan declaró: 'Llegamos apenas a tiempo para evitar la ocupación de Granada por los cubanos'.


El argumento del 'peligro cubano' se desvaneció al día siguiente: los trabajadores cubanos, que construían el aeropuerto bajo la dirección de una empresa inglesa, se rindieron. Tampoco encontraron depósitos de armamento pesado. Los periodistas recabaron testimonios de estudiantes norteamericanos, quienes nunca se sintieron en peligro y se resistían a abandonar la isla. Las Naciones Unidas condenaron la invasión.

Fuente: http://www.forocomunista.com/t19371-la-invasion-de-granada



Ace of Spades - Motorhead


miércoles, 23 de octubre de 2013

Nicaragua, Sandino y los Sandinistas

Augusto César Sandino

De la larga lista de intervenciones estadounidenses en América Latina merece especial atención la efectuada en Nicaragua, puesto que aquí se llevó a cabo una lucha en la que sólo treinta hombres –al comienzo-, liderados por un patriota llamado Augusto César Sandino, combatieron contra las tropas norteamericanas, las cuales les superaban, además del número de hombres, con armamento y, no obstante, se vieron humilladas por este "hombrecillo".

Nicaragua al igual que algunos de sus hermanos latinoamericanos sufrió la colonización española. El origen de este hecho se da cuando Cristóbal Colón encontró en su camino el territorio nicaragüense, el cual estaba habitado por los indios nicaraos.

Así, pues, con la llegada de Gil González Dávila y Andrés Niño comienza la acción conquistadora. A partir de este momento el territorio nicaragüense es presa de constantes migraciones españolas con el fin de ocupar la región. No obstante, el terror en contra de los indígenas se da cuando gobierna la comarca el conquistador español Pedro Arias Dávila (Pedrarias). En estos momentos aparece la inconformidad y el odio a los españoles por parte de los naturales (incluso Fray Bartolomé de las Casas sintió la necesidad de escribir en contra de este personaje por la crueldad que implantaba en Nicaragua).

Los años de la colonia no tuvieron mejores tiempos, puesto que el territorio se vio afectado por continuos ingresos de corsarios ingleses que despojaban y destrozaban las pertenencias de los habitantes de la costa. La incapacidad española por terminar con este problema llevó a los ingleses a adueñarse del territorio de la Mosquitia y hacerla colonia.


Todos estos conflictos motivaron la confianza de los indígenas para sublevarse y buscar la independencia. Es, entonces, en 1821 cuando la Capitanía General de Guatemala, a la cual pertenecía el pueblo nicaragüense, declara su independencia. Posteriormente formaría parte del Imperio instituido por Agustín de Iturbide (1823); sin embargo tras el derrocamiento de éste, en abril de 1823, tiene que anexarse a las Provincias Unidas del Centro de América, junto a Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica. Ya como estado federado, Nicaragua tiene su primer presidente en la persona de Manuel Antonio de la Cerda en 1825.

Los conflictos sucedidos, después de la deposición del cargo y muerte de Antonio de la Cerda, entre liberales y conservadores fue el germen principal para que los Estados Unidos de Norteamérica intervinieran en las luchas internas de Nicaragua. Así, en 1855 el estadounidense William Walker se unió a la causa libertadora y logró ocupar Granada (lugar de residencia de los conservadores).

Este hecho le dio la oportunidad de ascender al poder como presidente en 1856. Durante su gobierno ejerció la fuerza contra los que no simpatizaban con su ideología y en una de sus acciones se apoderó de una compañía de trasporte que pertenecía a un connotado empresario estadounidense llamado Cornelius Vanderbilt, el cual, tras la agresión, se alió a los conservadores con el fin de expulsar a Walker, operación que logró para el año de 1857.

El dominio conservador duraría 36 años hasta que una revolución derrocó el gobierno de Roberto Sacasa y logró investir a José Santos Zelaya (dirigente liberal) e imponer un gobierno dictatorial. Mas los Estados Unidos no esperarían mucho para evitar que el poder estuviera en manos de los liberales y apoyaron a la fuerza conservadora para luchar contra el gobierno dictador. Para 1909 logra imponerse el gobierno conservador de Adolfo Díaz.

Es durante el gobierno de Díaz cuando Nicaragua es patéticamente humillada. Debido a que el presidente Díaz debía a los yanquis su gobierno, él se convirtió inmediatamente al subir al poder en el "títere" de los norteamericanos. Entre las primeras muestras de "gratitud" se cuentan: la apertura de Nicaragua al acceso militar estadounidense con motivo de "resguardar el orden y la armonía" en 1912 y el consentimiento del Tratado Bryan-Chamorro (1926) que permitía a los norteamericanos construir un canal a través del territorio que comunicara al Océano Atlántico con el Pacífico.

Para esto debía darse también permiso para arrendar las Islas del Maíz y crear una base naval en el denominado golfo de Fonseca. Estas acciones sólo serían premiadas con tres millones de dólares.

Con motivo de una sublevación en el año de 1912, encabezada por Benjamín Zeledón, las tropas norteamericanas deciden entrar en territorio nicaragüense para enfrentar a los rebeldes. En esta lucha es capturado el líder rebelde Zeledón y es muerto por los yanquis. Como muestra de su victoria los marines estadounidenses exponen el cadáver del rebelde ante el pueblo y en ese momento Sandino, que contaba con 17 años, aprecia la escena.

De Sandino se puede decir que nació en el pueblo de Niquihomo, ubicado en un lugar llamado Las Segovias, un 19 de mayo del año de 1895. Su familia era de clase modesta: su padre Gregorio Sandino era propietario de una pequeña porción de tierra y su madre Margarita Calderón a veces obtenía trabajo en las plantaciones de café que se encontraban en el pacífico nicaragüense.

De esta forma Sandino se vio obligado a trabajar desde pequeño para contribuir con los gastos de su familia. El primer trabajo que obtuvo fue con su madre en la recolección de café, posteriormente figuraría como comerciante (o ayudante de tal).


A sus veintitrés años ya se le puede localizar en el trabajo de ayudante de mecánica cerca de la frontera con Costa Rica. De acuerdo a lo que se observa en el trabajo de Gregorio Selser llamado Sandino: general de hombres libres, se puede suponer que la salida de Sandino de Nicaragua surge a partir de un problema judicial: "En uno de los entreveros de su juventud, se vio obligado a dar muerte a un hombre; según unos, por un insulto inferido a su madre; según otros, por razones políticas(...)."(p.110).

Es, entonces, cuando Sandino tiene que buscar trabajo en los países vecinos. Para 1921 se encontraba en Honduras trabajando como almacenista en un puerto llamado La Ceiba.

No obstante, por cuestiones no conocidas se traslada a Guatemala para trabajar ahora sí como mecánico en la empresa United Fruit Compañy (1922). Sandino es trasladado un año después a una empresa en México llamada Huasteca Petroleum Company en Tampico.

Es en México donde Sandino logra aprender que los intereses estadounidenses sólo perjudican las buenas relaciones entre los países latinoamericanos. El ambiente en México se encontraba envuelto en un ambiente revolucionario y patriótico. La vida política de Sandino comienza en México cuando lucha por la causa sindical de la Huasteca Petroleum, se deja llevar por todo el fervor revolucionario obrero, el cual le serviría en su posterior organización con su ejército.

En Nicaragua, para 1925, las tropas estadounidenses deciden salir con motivo de encontrar armonía en el territorio. No obstante, dejan residiendo a la famosa Constabulary, que es la antecesora de la Guardia Nacional, para instruir a las fuerzas conservadoras en tácticas de guerra. Con motivo de la salida de las tropas norteamericanas el general Emiliano Chamorro (el firmante del tratado Bryan-Chamorro) decide realizar un golpe de estado con motivo de gobernar Nicaragua; sin embargo cuando así lo obtuvo Estados Unidos no lo consintió y volvió a investir a Adolfo Díaz.

Sandino regresa a Nicaragua el 1 de junio de 1926 a un lugar llamado San Albino. En este lugar se da cuenta de la miseria en la que viven sus compatriotas, los cuales trabajaban en una mina que administraban los yanquis. De esta manera, logra hacerse líder de los trabajadores mineros y se alza en armas el 26 de octubre de 1926.

La lucha de Sandino con los mineros logra tener eco en la población nicaragüense, la cual le apoyaba moralmente mediante lo que podía él escuchar en comentarios aislados.

Por este motivo Sandino buscó el apoyo de Juan Bautista Sacasa, vicepresidente, y José María Moncada, ministro de guerra. La respuesta fue satisfactoria para Sandino.

De esta forma Sandino comenzaba su lucha junto a otros veintinueve hombres. Sólo treinta hombres que gritaban libertad y justicia para millones de nicaragüenses enmudecidos y que hubieran podido ser la diferencia. La lucha ejercida desde ese momento comprendía la organización espontánea; no obstante no supervisada con detenimiento y fundamentada en los presentimientos.

Así los sandinistas se instalan en un lugar de Las Segovias llamado El Cerro del Chipote o El Chipotón, el cual era un lugar inaccesible para aquellos que no tuvieran la mínima idea de lo que es vivir en la montaña. En este aspecto Sandino y sus hombres llevaban ventaja, casi todos eran indígenas y, por lo tanto, conocían bien los confines de la montaña.

La primer victoria obtenida por los sandinistas se da en San Juan de las Segovias y es entonces cuando la población comienza a tener esperanza en esos treinta hombres que decidieron protestar por la situación a la que los habían llevado intereses personales de sus gobernantes.

Muy pronto las filas sandinistas se fueron engrosando y es necesario hacer referencia que dentro de los efectivos se encontraban niños que pedían desesperados ingresar a la lucha. Estos muchachos que tenían una edad de 14-15 años eran llamados "palmazones". adjetivo derivado de la palabra palmar y que significaba muerte. Este hecho hace referencia de la madurez con que esos niños entraban al conflicto con la firme convicción de que podían morir. Era así como los sandinistas buscaban su independencia, esa libertad que veían reflejada en aquel hombre de corta estatura, pero de gran intelecto llamado: Augusto César Sandino.

En cuanto a la táctica "militar" que poseían los rebeldes de Sandino se cuentan solamente conocimientos indígenas derivados de los indios niquirinos, de los cuales descendían la mayor parte de integrantes del ejército libertador: "(...)Aunque existen comunicaciones telegráficas entre las poblaciones importantes de Las Segovias, en las montañas funciona el telégrafo indígena: señales con humo, con espejos, postas pedestres, agrupamiento aparentemente caprichoso de rocas en el camino o posición curiosa de un árbol, silbos o gritos que parecen escapar de las gargantas de aves o animales selváticos(...)."(SELER, Gregorio, op.cit., p.134). las ramas y la tecnología de los yanquis no pudieron aplastar el poder del camuflaje y espionaje de los sandinistas, el cual les había hecho tanto daño.



Aunque la lucha de Sandino iba viento en popa siempre ocurre que aquella persona en la que más se confía es la que da la espalda en el peor de los momentos.

El ministro de guerra Moncada participó en la famosa Junta de Tipitapa donde de la manera más aberrante entregó las armas de los rebeldes a los norteamericanos en cambio del apoyo para su postulación presidencial y algunos cargos públicos. A esta junta se le había invitado a Sandino; no obstante ya todo se había acordado a su llegada y tuvo que retirarse con la propuesta de Moncada para que se entregara a los intereses estadounidenses por unas cuantas concesiones.

Sandino regresó a su cuartel e hizo saber a sus miembros de la traición de Moncada y que si alguien tenía aún la convicción de seguir luchando, que lo hiciera, los que no podían retirarse. El ejército sandinista ya contaba con 300 efectivos, muy pocos se fueron.

El periodista español Belausteguigoitia que llevaba las crónicas de lo sucedido en Nicaragua se refirió hacia Moncada como al hombre que le "’corresponde, por antonomasia, el nombre de cínico’; que llevando ‘sobre sí el aire dionisiaco del viejo fauno, amigo del buen vino y de las buenas mozas...su vida tiene de todo, quizá del zorro, pero de ninguna manera del león...y aunque en el ocaso de su vida, precisamente ahora, construye en el pueblo donde habita alguna escuela u hospital, la voz pública dice, por lo bajo, que antes hizo los pobres..."(SELER. Gregorio, op.cit., p.129)

Y por si esto fuera poco más adelante Sandino tendría una baja más dolorosa por los lazos de amistad que habían sido instituidos: el escritor de la revista Ariel, Froylán Turcios, quien era su vocero de guerra en Tegucigalpa desistió del cargo supuestamente por la "mano negra" que inmiscuyó el poder norteamericano. De esta forma los sandinistas tuvieron que hacer méritos nuevamente para continuar en la lucha.

Entre los escritos más importantes que se conocen de Sandino está su Manifiesto Político donde explica la ambición de sus compatriotas que los lleva a vender el país ante los norteamericanos:

Mineral de San Albino, Nueva Segovia, Nicaragua, 1 de julio de 1927

El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído sino también creído. Soy nicaragüense y me siento orgulloso de que en mis venas circule, mas que cualquiera, la sangre india americana que por atavismo encierra el misterio de ser patriota leal y sincero; el vínculo de nacionalidad me da derecho a sumir la responsabilidad de mis actos en las cuestiones de Nicaragua y, por ende, de la América Central y de todo el Continente de nuestra habla, sin importarme que los pesimistas y los cobardes me den el título que a su calidad de eunucos más les acomode(...).Hace diecisiete años Adolfo Díaz y Emiliano Chamorro dejaron de ser nicaragüenses, porque la ambición mató el derecho de su nacionalidad, pues ellos arrancaron del asta la bandera que nos cubría a todos los nicaragüenses. Hoy esa bandera ondea perezosa y humillada por la ingratitud e indiferencia de sus hijos que no hacen un esfuerzo sobrehumano para libertarla de las garras de la monstruosa águila de pico encorvado que se alimenta con la sangre de este pueblo, mientras en el Campo Marte de Managua flota la bandera que representa el asesinato de pueblos débiles y enemistad de nuestra raza (...). Moncada el traidor faltó naturalmente a sus deberes de militar y de patriota. No eran analfabetos quienes le seguían y tampoco era él un emperador, para que nos impusiera su desenfrenada ambición. Yo emplazo ante los contemporáneos y ante la historia de ese Moncada desertor que se pasó al enemigo extranjero con todo y cartuchera. ¡Crimen imperdonable que reclama vindicta!(...).

Asimismo, Sandino hace patente que no dejara la lucha que tanto anhela Nicaragua y les hace manifiesta su declaración de guerra a los Estados Unidos:

(...)Los grandes dirán que soy muy pequeño para la obra que tengo emprendida; pero mi insignificancia está sobrepujada por la altivez de mi corazón de patriota, y así juro ante la Patria y ante la historia que mi espada defenderá, el decoro nacional y que será redención para los oprimidos. Acepto la invitación a la lucha y yo mismo la provoco y al reto del invasor cobarde y de los traidores de mi Patria, contesto con mi grito de combate y mi pecho y el de mis soldados formarán murallas donde se lleguen a estrellar legiones de los enemigos de Nicaragua. Podrá morir el último de mis soldados, que son los soldados de la libertad de Nicaragua, pero antes, más de un batallón de los vuestros, invasor rubio, habrán mordido el polvo de mis agrestes montañas.

No seré Magdalena que de rodillas implore el perdón de mis enemigos, que son los enemigos de Nicaragua, porque creo que nadie tiene derecho en la tierra a ser semidiós. Quiero convencer a los nicaragüenses fríos, a los centroamericanos indiferentes y a la raza indohispana, que en una estribación de la cordillera andina, hay un grupo de patriotas que sabrán luchar y morir como hombres.

Venid, gleba de morfinómanos; venid a asesinarnos en nuestra propia tierra, que yo os espero a pie firme al frente de mis patriotas soldados, sin importarme el número de vosotros; pero tened presente que cuando esto suceda, la destrucción de vuestra grandeza trepidará en el Capitolio de Washington, enrojeciendo con vuestra sangre la esfera blanca que corona vuestra famosa White House, antro donde maquináis vuestros crímenes." (El pensamiento vivo de Sandino, Casa de las Américas, La Habana, 1980.)

De alguna u otra forma Sandino era un gran estratega y líder, puesto que aguantar las armas y desafíos de las tropas estadounidenses por siete años merece un mérito idolatra. La lucha nicaragüense merece un lugar especial dentro de la historia contra el imperialismo.

El 1 de enero de 1933 las fuerzas norteamericanas abandonan el territorio nicaragüense y asciende al poder inmediatamente Sacasa. Un objetivo estaba cumplido: sacar a los yanquis invasores; pero muy poco se hizo en el ejército de Sandino para implantar un plan político de gobierno, con el cual pudieran tener completo dominio del país. Por lo tanto, otro de los objetivos: dar beneficios a los indígenas nicaragüenses, no fue llevado a cabo por la razón anterior.

Lo que sucedía es que la Guardia Nacional continuaba sus funciones de aniquilamiento hacia los simpatizantes del sandinismo. El jefe de esta guardia, Anastasio Somoza, tenía una idea en la mente: acabar con Sandino.

Cuando Sandino decide hacer públicas sus protestas contra la Guardia Nacional el presidente Sacasa decide entrevistarlo para oír sus quejas; sin embargo en una de esa reuniones que tuvo lugar en Tiscapa, Sandino es capturado, junto a sus compañeros Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor, por integrantes de la Guardia. Sandino fue asesinado.

De esta manera terminaron momentáneamente con la idea de la insurrección en Nicaragua lo que dejaría años de gobierno en manos de la familia Somoza. Para el año de 1962 con el mismo de fin de enfrentarse a las fuerzas represivas surge el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Sin embargo, lograría tener presencia hasta la revolución civil de 1978 cuando asesinaron al periodista Pedro Joaquín Chamorro por ser opositor del régimen de los Somoza.

Que quede, pues, este recuerdo del hombre que hizo justicia a través del pueblo, que quede huella de aquél que tuvo la dignidad de representar a su nación a favor de la soberanía y no, como muchos, que prefieren recurrir a la traición con el fin de vivir de una manera facinerosa, a costa de vender las almas del pueblo al que tendría que defender. Que quede huella de aquel que humilló a los norteamericanos en su propia tierra y que le valdría el dicho de que "En Nicaragua el ratón le pega al gato".

Javier Cervantes Mejía

Universidad Autónoma del Estado de México

Fuente: http://vianica.com/sp/go/specials/15-la-revolucion-sandinista-nicaragua.html

Nicaragua Sandinista - Kortatu:



La Revolución

Cada año, cada mañana del 19 de Julio, centenares de personas provenientes de distintos puntos del país se congregan en la Plaza de la Fe o en la Plaza de la Revolución en Managua para conmemorar un hecho histórico e inspirador: la caída de la dictadura militarizada de la familia Somoza, la cual dirigió inescrupulosamente y con mano de hierro el país por más de cuatro décadas. Es asimismo la celebración de la Revolución Popular Sandinista, la cual se llevó a cabo cuando todos los sectores del país, los obreros, los empresarios, los campesinos, los estudiantes, los guerrilleros, se unieron y derrocaron finalmente a la dinastía de los Somoza y su Guardia Nacional, un 19 de Julio de 1979.

Lamentablemente, esta celebración y toda la simbología y herencia de la Revolución es actualmente monopolizada con fines proselitistas por un partido político, lo que ha provocado que miles de nicaragüenses rechacen y no se sientan identificados más con ese momento tan grande de la historia nacional, que incluso levantó mucha simpatía y solidaridad en el mundo entero. Otros tantos ya no asisten a la congregación en la plaza, sino que celebran en sus barrios o casas.


Antecedentes de la Revolución

El símbolo y antecedente directo de la revolución fue el General Augusto C. Sandino (1893-1934), héroe nacional que combatió con valentía y entusiasmo, apoyado por un ejército de campesinos y obreros, la intervención armada que hacía los Estados Unidos en Nicaragua, realizada con el pretexto de pacificar la zona y garantizar la democracia en el país.

Sandino y su “pequeño ejército loco”, a como lo llamó con ternura la escritora chilena Gabriela Mistral, combatió a los marines estadounidense en las montañas de las Segovias, al norte del país. Sus tácticas fueron eficaces, a tal punto que a pesar de la desigualdad numérica y tecnológica armamentista, nunca pudieron ser eliminados por los soldados extranjeros. Los marines, finalmente, salieron del país, dejando en su lugar a un ejército nicaragüense adiestrado que más tarde pasaría a conocerse como la Guardia Nacional, dirigida por un militar nacional entrenado en Estados Unidos: Anastasio Somoza García, conocido como “Tacho”.

Tras la retirada de los marines, Sandino quiso negociar la paz y la reinserción de sus soldados a la vida civil, con garantías. Fue llamado a negociar por el presidente de entonces, José María Moncada, y por Somoza, pero fue traicionado, capturado y finalmente ejecutado por orden de los mismos. La ubicación del cuerpo del héroe sigue siendo una incógnita hasta estos días.

Con el tiempo y astucia política, Somoza García llegó al poder en 1937. Su alianza incondicional con los Estados Unidos (con quienes hacía jugosas negociaciones a costas del país entero), y su completo manejo de la Guardia Nacional, le garantizaron un “reinado” totalitario, en el que los contrarios políticos eran controlados a base de terror, y algunas veces ejecuciones masivas. Sin embargo, en Septiembre de 1956, Rigoberto López Pérez, un joven poeta leonés, sacrificó su vida al dispararle al dictador en una fiesta social que se realizaba en aquella ciudad. Rigoberto fue masacrado in situ. Somoza sobrevivió a las balas, pero murió más tarde en un hospital panameño a donde había sido trasladado de emergencia.

La presidencia pasó a ser ocupada por el hijo mayor, Luís Somoza, mientras la Guardia Nacional era dirigida ya por el menor, “Tachito”, Anastasio Somoza Debayle (entrenado militarmente en Estados Unidos como su padre), quien desató a la muerte del patriarca una ola de cruel represión en León, contra quienes considerara enemigos políticos.

En 1967 Luís Somoza Debayle ocupaba aún la presidencia (aunque no gobernó durante 11 años, sino que alternó el poder con otro político de la época), pero murió repentinamente. Tras el gobierno de un presidente títere, “Tachito”, su hermano menor, venció en elecciones nacionales e instauró nuevamente un régimen dictatorial represivo y devorador.

Aunque su padre se había hecho de muchas propiedades, empresas e industrias que pasaron a ser suyas y de su familia, Somoza Debayle continuó la acumulación indiscriminada de riquezas. A finales de 1972, cuando un terremoto devastó la ciudad de Managua, gran parte de la ayuda humanitaria enviada por países y organizaciones benévolas fue desviada a las bodegas del dictador para luego ser comercializadas, y las licitaciones para la reconstrucción de la ciudad pagada por el erario público y la ayuda internacional, eran ganadas por las empresas de Somoza y sus aliados.

El malestar social aumentaba, pero la Guardia Nacional sabía someter con fuerza cualquier manifestación pública, y sabía torturar o ejecutar a opositores políticos y población en general.



El nacimiento e inicio de la lucha

El fuerte sometimiento de Nicaragua y sus habitantes a los deseos de los Somoza y su ejército privado, la Guardia Nacional, hizo surgir en 1962 un movimiento militar que pretendía derrocar por la fuerza a la dictadura. El movimiento tomó el nombre de Sandino, y así nació el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), fundado por un grupo de intelectuales y voluntarios, liderados por el joven idealista Carlos Fonseca.

El inicio de esta organización fue duro, debido a la desigualdad en el combate. Su primera acción militar acabó en una masacre, debido a que fueron cercados por la Guardia Nacional nicaragüense y el ejército hondureño en la zona fronteriza del departamento de Jinotega, sitio que décadas antes había sido parte del escenario de la lucha de Sandino en contra de los marines norteamericanos.

A pesar de la derrota inicial, el FSLN no sucumbió. Se sumaron de forma activa o como cómplices algunos campesinos, estudiantes e incluso grandes hacendados. Con el pasar del tiempo, la ideología antisomocista comenzó a proporcionarle adeptos al movimiento revolucionario, los cuales engrosaban sus filas militares o se dedicaban a la propaganda o conscientización de sectores obreros y en las universidades y escuelas. Aunque la guerrilla tuvo que replegarse a las montañas debido a la enorme fuerza de la Guardia Nacional, la existencia de esa oposición armada provocó que paulatinamente más y más personas se involucraran.

Somoza tenía un férreo control. Las acciones guerrilleras en zonas urbanas y en las rurales eran repelidas. En 1967, un segundo levantamiento organizado es abatido tras varios combates, siempre en la región norteña del país. Los remanentes sandinistas se ven obligados a dispersarse en zonas mucho más remotas.

Sin embargo, el movimiento no moría. En el año de 1969, un pequeño grupo de guerrilleros ocultos en una casa de Managua es descubierto por la Guardia Nacional, y aconteció un combate de carácter casi cinematográfico. Tres centenares de soldados, tanquetas y aviones de guerras fueron enviados para destrozar a los guerrilleros ocultos en esa casa habitacional del casco urbano capitalino. La batalla duró varias horas, hasta que de dentro de la casa destruida con bombas, misiles y metralla no hubo más disparos en respuesta. Al entrar los soldados en búsqueda de los cuerpos del batallón de guerrilleros, se enteraron que el combate había sido sostenido por un solo joven, Julio Buitrago, quien se quedó para permitir a sus compañeros huir.

Somoza había transmitido la batalla por televisión para demostrar la destrucción del FSLN, pero la acción heroica de un solo hombre volteó la situación en su contra, y la población conmovida tendió a identificarse cada vez más con el movimiento revolucionario. Otras batallas desiguales acontecieron posteriormente en varias ciudades.

El continuo y diversificado accionar guerrillero en varios puntos del país provocó que la Guardia Nacional iniciara una fuerte represión, y a través de amenazas, torturas y espionaje logra la captura o aniquilación de colaboradores, grupos clandestinos y líderes guerrilleros dispersos en el campo y la ciudad. Entonces, en 1970, el FSLN pasa a un período denominado “acumulación de fuerzas en silencio”, durante el cual redujo a un mínimo su accionar bélico, pero procuró fortalecer la organización, su incidencia en los diferentes sectores, la preparación militar de sus miembros y la recolección de recursos bélicos y de otra índole.

Cuatro años después la organización volvió al combate abierto. Se iniciaron ataques en diversos puntos del país, y se realizó una acción urbana de gran valor político: en la casa de José María Castillo, aristócrata amigo de Somoza, se realizaba una fiesta de alta clase; una célula guerrillera logró secuestrar la casa y con ella a varios diplomáticos extranjeros y altos funcionarios del gobierno. La Guardia Nacional no podía atacar, así que cedieron a las peticiones, entre ella la publicación de un manifiesto, la libertad de prisioneros políticos y un jugoso rescate monetario. Los guerrilleros negociaron también su salida del país.

Somoza instauró un estado de sitio, y comenzó una represión indiscriminada en contra de colaboradores y de cualquier sospechoso. Los años siguientes fueron de fuertes combates en ciudades y los campos, pero más y más gente se involucraba con la guerrilla urbana o rural.



En el año de 1976 acontece la inesperada muerte en combate del máximo líder del FSLN, Carlos Fonseca, y también de uno de los máximos dirigentes, Eduardo Contreras (quien dirigiera el asalto y secuestro en la residencia Castillo). Tras ésto, el FSLN se dividió en tres tendencias separadas que continuaron la lucha independientemente: el FSLN Proletario, el FSLN Guerra Popular Prolongada y el FSLN Insurreccional.

A finales del siguiente año, una de las tendencias, el FSLN Insurreccional, lanza una fuerte ofensiva urbana en la que se atacó directamente los cuarteles de la Guardia Nacional en varias ciudades. La mayoría de las acciones eran exitosas en un inicio, pero la superioridad armamentística de la Guardia de Somoza ponía finalmente la balanza de su lado. Sin embargo, ese mismo año ocurre el lanzamiento del manifiesto del “Grupo de los Doce”, conformado por igual número de personalidades notables de la sociedad civil que, tras exiliarse por obvias razones, llamaban a todos los sectores del país a apoyar la lucha en contra de la dictadura.

Al siguiente año, 1978, fue asesinado Pedro Joaquín Chamorro, director del diario nacional La Prensa, abierto y directo opositor de Anastasio Somoza Debayle. La acción se le atribuyó al dictador, y la población capitalina protestó. Además, provocó un repudio más expresivo de la clase empresarial nacional.

Ese mismo año, un mes después, inició una insurrección local en el indígena barrio Monimbó, de Masaya. Ya el mundo prestaba más atención al conflicto nicaragüense, sobre todo cuando en Agosto de ese mismo año, un comando guerrillero del FSLN Insurrecional se tomó el Palacio Nacional en Managua, sede del Congreso, tomando como rehenes a diputados y cenadores. Nuevamente la dictadura no tuvo más elección que aceptar las condiciones: liberar prisioneros políticos, publicar comunicados revolucionarios y permitir la partida del comando al extranjero.

En Septiembre, estalla una insurrección en diversas ciudades del país, en las que participan guerrilleros y civiles. Las ciudades levantadas eran León, Matagalpa, Chinandega, Estelí, Masaya y Managua. La Guardia Nacional inició entonces un brutal ataque hacia esas ciudades, que eran bombardeadas desde aire y atacadas por tierra. La acción estaba ocasionando muchas víctimas civiles, hasta que los combatientes insurrectos fueron obligados a salir de las urbes, luego de casi un mes de lucha. Sin embargo, ya la población estaba levantada, y muchos civiles dispuestos al combate huyeron con los guerrilleros.

Luego de tal muestra de descontento social, la opinión internacional empezó a señalar una necesaria salida de Somoza del poder, muy pronunciada por países de la región como México, Costa Rica, Panamá y Venezuela, los que miraban con buenos ojos la actividad revolucionaria y brindaron apoyo secreto a los guerrilleros, a como lo había estado haciendo Cuba desde hacía años atrás. Estas y otras naciones promovieron el rechazo internacional general de la dictadura.

La insurrección también promovió el entendimiento entre las tres facciones del FSLN, las que iniciaron a comunicarse y a planificar una unificación plena del frente armado antidictatorial. Todo indicaba que la situación, después de tantos años de lucha, comenzaba a tornarse a favor de la causa revolucionaria.

Pero la Guardia Nacional mantenía su cruel control. En las ciudades, por ejemplo, las patrullas detenían a cualquier adolescente o joven, e inspeccionaban su cuerpo para ver si tenían algún indicio de entrenamiento militar. Así, si un muchacho tenía por cualquier razón una rodilla raspada, era acusado de guerrillero y desaparecía repentinamente. Muchos cadáveres aparecían calcinados en las afueras de las ciudades.

El triunfo revolucionario

Ya para 1979 estaban establecidos varios frentes organizados de lucha armada en las diversas regiones del país. La dictadura de Somoza hizo más feroces sus ataques en contra de los guerrilleros, afectando de paso a la población civil. Los bombardeos eran indiscriminados, llovían bombas sobre las casas de ciudades en las que se combatía a la Guardia Nacional.


En Marzo, las tres tendencias concluyen un acuerdo de unificación de fuerzas, formando un único FSLN, el cual llamó a la población civil y a todos lo frentes a iniciar un ataque final en Junio. Ese mes inicia efectivamente el avance guerrillero, con el objetivo de reunirse todos los frentes en Managua. Se produce, también, una huelga general en la que participaron desde obreros hasta altos empresarios, en repudio a la cruel dictadura.

Nuevamente se insurreccionan ciudades y departamentos enteros. Somoza desataba una ofensiva poderosa en contra de todas las ciudades levantadas, causando numerosas bajas de civiles. Sin embargo, la fuerza del FSLN apoyado por toda la población ya era infrenable. Una a una fueron siendo liberadas del control somocistas las principales ciudades del país.

Somoza, mal visto ya por la opinión internacional, pasó a serlo también por su anterior aliado, los Estados Unidos, sobre todo cuando en aquella nación la ciudadanía comenzó a repudiarlo luego del asesinato, por soldados de su régimen, de un periodista estadounidense. Aunque el dictador quiso culpar a los rebeldes del crimen, otro periodista había grabado un video que probaba lo sucedido. El gobierno de los Estados Unidos pidió a Anastasio Somoza que abandonara el poder antes de ser derrocado, para evitar así la instauración de un gobierno revolucionario. Sin embargo, Somoza decidió intentar derrotar la sublevación nacional.

Eso ya era imposible. El 17 del mes de Julio, él y sus más allegados abandonaron el país llevando consigo una enorme fortuna. Así también lo hicieron muchos jefes de la Guardia Nacional. Un copartidario del dictador, Francisco Urcuyo, asumió la presidencia y llamó al cese de los ataques sandinistas. Su gobierno duró 24 horas, luego de cumplidas las cuales abandonó igualmente el país, a como toda la cúpula del régimen. La Guardia Nacional, finalmente, sucumbió a los ataques y huyó en desbandada.

El 19 de Julio de aquel año, 1979, millares de guerrilleros y civiles entraron a la Plaza de la República, en el antiguo centro de Managua, en donde toda la población capitalina celebraba la definitiva caída de la dictadura dinástica de los Somoza. Era una fiesta nacional, y la oportunidad de crear una nueva Nicaragua.

Se organizó una Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, formada por 5 miembros, entre notables y líderes sandinistas, y se dio inicio a reformas destinadas a sacar al país del desastre de la post guerra y a proporcionar más justicia social a nivel general. Se nacionalizaron los bancos y se expropiaron las muchas propiedades de la familia Somoza y sus allegados. También, como un triunfo sin precedentes y admirado por el mundo entero, se realizó una Cruzada Nacional de Alfabetización muy exitosa, que redujo el analfabetismo del 53% al 12%.

Somoza, quien había huido a Estados Unidos y luego se había instalado en Paraguay, fue asesinado en 1980 por un comando guerrillero de los “Montoneros” argentinos. Su círculo de allegados y aliados se había instalado en Miami, Florida (EEUU), donde pasó a ser un grupo con poder político local.

El corte izquierdista del nuevo gobierno nicaragüense no era de la simpatía de los Estados Unidos, debido a su acercamiento político a la Cuba comunista de Fidel Castro. Debido a ello, inició un bloqueo económico en 1981. Esto acercó más a Nicaragua con el bloque socialista de la Unión Soviética, lo que acrecentó la reacia actitud del poderoso vecino del norte.

Nicaragua, a pesar de ello, se había ganado una enorme simpatía a nivel internacional, y varios países, entre ellos algunos europeos, comenzaron a colaborar con su reconstrucción. Así también lo hicieron organizaciones o personas individuales, por lo que para entonces no era extraño encontrar en el país a personas de una multitud de nacionalidades.

Los remanentes de la Guardia Nacional instalados en Honduras, Costa Rica y Miami, pronto recibieron un enorme apoyo financiero clandestino del gobierno de los Estados Unidos, y se formó la Contrarrevolución Nacional, un ejército conocido simplemente como “la Contra”. La guerra inició nuevamente, y la frágil economía nicaragüense comenzó a decaer nuevamente, debido a los enormes gastos bélicos.



El FSLN llamó a elecciones nacionales y sus líderes conformaron un partido político de izquierda. En 1984, las elecciones fueron ganadas por un amplio margen. Sin embargo, la guerra acrecentaba el descontento público, y algunos errores cometidos por el gobierno sandinista provocaron que muchos campesinos, sobre todo en la zona del Caribe (en las Regiones Autónomas del Atlántico) pasasen a engrosar las filas de la Contra.

En 1985, el gobierno de los Estados Unidos decretó un embargo comercial contra Nicaragua debido a su actitud pro-comunista, y amenazó en varias ocasiones con una invasión militar. Sin embargo, la opinión internacional se solidarizó discretamente con el gobierno revolucionario, tras revelarse públicamente el secreto financiamiento de la Contra por parte del gobierno de los Estados Unidos. Incluso, tras un juicio en la Corte Internacional de La Haya, se decretó que ese país finalizara las hostilidades indirectas y pagara una cuantiosa indemnización millonaria a la muy empobrecida Nicaragua. Sin embargo, ese triunfo acabó siendo meramente simbólico.

Nicaragua era paulatinamente destruida y consumida por la guerra; las victimas eran numerosas. En 1988, tras una fuerte ofensiva militar del gobierno nacional en ataque a la Contra, se iniciaron conversaciones de paz y se negoció una tregua. En 1989 el gobierno sandinista firmó un convenio y se comprometió a celebrar elecciones al año siguiente, en las cuales fueron vencidos contra pronóstico por una coalición opositora.

Ese, para muchos, fue el fin de la revolución. Múltiples errores de la directiva sandinista le ganaron un extendido rechazo, finalmente, en una gran parte de la población. El partido FSLN continuó siendo, hasta hoy, uno de los partidos políticos más fuertes del país, aunque muchos de sus antiguos líderes históricos sean hoy disidentes, debido a diferencias políticas.

Fuente: http://vianica.com/sp/go/specials/15-la-revolucion-sandinista-nicaragua.html


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