sábado, 26 de octubre de 2013

La ridícula invasión de la isla caribeña de Granada por EEUU


El 13 de marzo de 1979, militantes armados del Movimiento Nueva Joya, fundado en los años 60 y dirigido por Maurice Bishop, ocuparon el cuartel militar y la radio local. Así tomaron el poder y acabaron con la dictadura de Eric Gairy -amigo de Pinochet y aliado de los gobiernos de EE.UU y Gran Bretaña-, e iniciaron lo que vino a denominarse la “revolución del pueblo”.

Bishop acudió a Cuba en busca del apoyo que, en aras del internacionalismo que siempre ha practicado, el gobierno cubano no tardó en proporcionárselo. 784 cubanos -médicos, proyectistas, constructores etc.- cooperaban con Granada cuando se produjo la invasión yanqui.

La principal fuente de ingresos en divisas para Granada era el turismo. Pero carecía del necesario aeropuerto que permitiera recibir a los grandes aviones de las aerolíneas internacionales, de modo que Cuba envió constructores y equipos para su construcción, destinando para tal fin 60 millones de dólares. Por supuesto que todo quedaría como propiedad de Granada. De manera adicional, Cuba donó productos cubanos equivalentes a 50 dólares por cada uno de los más de 100.000 habitantes granadinos que residían en sus 344.5 kilómetros cuadrados.

Es obvio que esta revolución con ideología marxista-leninista no fue del agrado de los imperialistas yanquis, de modo que los deshumanizados “dueños del mundo” pronto se dieron a la tarea de atacarla duramente, con la única y perversa intención de borrarla del mapa.

El gobierno estadounidense consiguió congelar todos los créditos internacionales, y envolvió a Granada de un mundo financiero hostil. Tampoco fue ajeno a la constitución del frente interno de opositores contrarevolucionarios, y, mientras más complicaban la vida a los granadinos, menos ocultaban su intención de invadir la isla. Esta era su intención y, como no existían, se inventaron los pretextos. 19 mentiras fueron expuestas por el gobierno de los Estados Unidos, de las cuales 13 salieron de la boca del por aquel entonces presidente Ronald Reagan.

Cuando, a fuerza de repetirlas por sus poderosos medios de comunicación, tamañas mentiras fueron convertidas en “verdades”, en las propias filas revolucionarias surgió el divisionismo. Un grupo liderado por Bernard Coard acusó a Bishop de abandonar el marxismo-leninismo, así como de practicar el culto a la personalidad. Algo totalmente incierto, porque como dijera Fidel, que conocía muy bien al revolucionario granadino, “Nada más absurdo a nuestro juicio que atribuir a Bishop tales tendencias. Era imposible imaginar a nadie más noble, modesto y desinteresado. Su culpa no fue jamás el autoritarismo, y si acaso se le quisiera imputar como un defecto, fue su exceso de tolerancia y confianza.”


Como los conspiradores habían alcanzado una mayoría dentro de la dirección revolucionaria, el 13 de octubre Bishop fue destituido, y un día después arrestado en su domicilio. El 19 Bishop fue liberado por el pueblo que claramente expresaba: “Queremos a Bishop, no a Coard”. Pero ese día, bajo la orden del grupo de Coard, el ejército disparó contra el pueblo y asesinó a Bishop, Jacqueline Creft, Whiteman y otros dirigentes revolucionarios. Por supuesto que el gobierno cubano condenó duramente los hechos del 19 de octubre, y que las relaciones con los nuevos gobernantes se tornaron pésimas y tensas.

El golpe de Coard solo sirvió a los intereses del imperialismo y a sus enormes deseos de destruir a la Revolución granadina. De modo que el gobierno yanqui aprovechó la coyuntura y, a las 5 de la mañana del 25 de octubre, comenzó la conocida invasión que, ridículos, como siempre, denominaron “Operación Furia Urgente”.

Como viene siendo habitual en otros países donde presta su ayuda, Cuba siempre fue respetuosa con el gobierno y pueblo de Granada, y nunca trató de influir en su política; tan solo opinó sobre temas diversos cuando su opinión fue solicitada.


La invasión era un secreto a gritos, por eso Bishop entregó armas a los constructores cubanos para su defensa en caso de agresión extranjera. Pero, depuesto y asesinado Bishop, el nuevo gobierno de Granada, desligado por completo del pueblo, era moral y militarmente indefendible. Así que los cubanos decidieron combatir solo en caso de ser atacados por los agresores imperialistas, lo que sucedió desde el primer día.

En el transcurso de la invasión, Estados Unidos utilizó 7.000 marines y contó con el apoyo de 300 soldados de la Organización de Estados del Caribe Oriental -OECS-. El Pentágono pensaba culminar la invasión en unas pocas horas, ya que no contaba con la resistencia de los colaboradores cubanos y de un grupo de soldados granadinos.

El gobierno yanqui trató de hacer ver a sus gobernados y al resto del mundo que la invasión había sido una gran victoria militar. Pero como dijera Fidel el 14 de noviembre de 1983, en La Habana y durante el acto en homenaje a los cubanos caídos en Granada, “¿dónde está la proeza de luchar contra un puñado de obreros y colaboradores civiles, cuya heroica resistencia, a pesar de la sorpresa, la escasez de parque, la desventaja del terreno, de las armas y el número, frente a las fuerzas de aire, mar y tierra del país imperialista más poderoso del mundo, lo obligo a lanzar la 82 División Aerotransportada, cuando el último reducto era defendido al amanecer del 26 de octubre por apenas 50 combatientes?”.

Durante la invasión, las fuerzas de Estados Unidos sufrieron 54 víctimas mortales. Granada encajó la pérdida de 45 militares y al menos 24 civiles. En cuanto a los cubanos se refiere, los caídos fueron 25.

Se debe recordar que la ONU condenó la invasión -de manera estéril, como siempre- con 108 votos en contra de la misma y solo nueve a favor. Pero, desde su fundación, Naciones Unidas siempre ha estado dominada por el imperio a su pleno antojo, y dentro de la misma goza de injusta e insultante impunidad.

Independizada del Reino Unido el 7 de febrero de 1974 y treinta años después de la esperanza truncada, Granada es una nación de la Mancomunidad Británica de Naciones, y su Jefa de Estado la reina Isabel II, representada en la isla por un Gobernador General. No hace falta esforzarse demasiado para llegar a la conclusión de que el pueblo granadino sigue ninguneado por actores foráneos y oligarcas isleños. En cuanto al gobierno yanqui se refiere, fiel a su deshumanizada condición, sigue torturando a buena parte del mundo.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=175992



Terrorismo "Made in USA"


El 25 de octubre de 1983, siete mil soldados estadounidenses invadieron la isla de Granada, de apenas 344 kilómetros cuadrados. Sus 90.000 habitantes amenazaban la seguridad de los Estados Unidos, afirmaron desde Washington. Durante más de un año permanecieron las tropas extranjeras en la isla y pusieron fin al movimiento de transformaciones sociales y económicas emprendido bajo el liderazgo de Maurice Bishop.

Los conflictos internos entre integrantes del Partido de la Nueva Joya, encabezado por Bishop, sobre el camino de la revolución fueron aprovechados por el gobierno de Ronald Reagan. Los Estados Unidos querían impedir por todos los medios una 'segunda Cuba en el Caribe'. Hasta el día de hoy, no ha sido aclarado el papel que jugó la CIA, pero es evidente que la invasión ya estaba en marcha aún antes del asesinato de Bishop.

Desde la década del 50, Eric Gairy tuvo la isla bajo su dominio. Inicialmente era un combativo abogado sindical; a partir de 1951 fue designado primer ministro y continuó en el cargo sin interrupciones. Amigo personal de Augusto Pinochet, fue respaldado por los gobiernos de Washington y Londres. Implantó un régimen corrupto que fue la vergüenza de todo el Caribe de habla inglesa. Prohibió las publicaciones de la oposición y mantuvo el terror armando grupos de choque.

En los años 60, se fundó un movimiento de liberación opositor, el New Jewel Movement, dirigido por Maurice Bishop. El 13 de marzo de 1979, militantes armados del New Jewel Movement ocuparon el cuartel y la radio local. Acabaron con la dictadura y dieron inicio a la revolución. 'People´s Revolution', la revolución del pueblo. La revolución fue atacada desde afuera y desde adentro. Esta pequeña isla posee una ubicación estratégica frente a la costa venezolana, cuyas enormes reservas petroleras despertaron el celo de las empresas norteamericanas. En su apoyo, el gobierno en Washington logró congelar todos los créditos internacionales, rodeando a Granada de un mundo financiero hostil. Al mismo tiempo, un frente interno estaba constituido por algunos cientos de opositores contra-revolucionarios. La situación se fue agudizando. Los Estados Unidos ya no ocultaban su intención de invadir la isla. Y como en toda acción militar, necesitaron crear un clima político propicio que debilitase al enemigo. Maurice Bishop, el dirigente revolucionario querido por el pueblo, tenia que ser eliminado. Se ha comprobado que la CIA estuvo al tanto de las interioridades dentro del movimiento y aprovechó las discrepancias internas para sus propósitos militares.

Bernhard Coard, vice primer ministro, dispuso un arresto domiciliario contra Bishop, lo cual originó un estallido social. El 19 de octubre de 1983, a las once horas, una multitud salió a la calle agitando carteles con la consigna 'Queremos a Bishop. No a Coard': logró liberar a Bishop, acompañándolo luego hasta Fort Rupert, el cuartel del Ejército. A las trece horas se escucharon disparos de armas automáticas. Por la noche, Radio Free Granada informó que un consejo militar tomó el poder y que decretó el toque de queda.

Hay distintas versiones sobre lo sucedido en Fort Rupert. Coard -que a esa altura de los acontecimientos había perdido su batalla por el poder- alega que Bishop y sus quince compañeros resultaron muertos luego de un intercambio de disparos. Pero, curiosamente, del lado de Coard no hubo muertos.

Con la excusa de los sucesos del 19 de octubre, el gobierno de los Estados Unidos trató de justificar su
intervención. La vida de 600 ciudadanos estadounidenses estaba en peligro, adujeron. Pero Tom Adams, presidente de Barbados y uno de los principales propulsores de la invasión, reconoció en una conferencia de prensa que, ya el 15 de octubre, es decir cuatro días antes, los Estados Unidos planificaron una acción militar conjunta. Y el embajador norteamericano en París reveló en una entrevista televisiva que la decisión de invadir había sido tomada dos semanas antes.


Seis días después, la ciudad de St. George's fue bombardeada desde aviones, helicópteros y buques de guerra. Luego de tres días de una lluvia de bombas, 7.300 marinos y paracaidistas invadieron la isla. Se registraron 88 muertos y más de 500 heridos. El presidente Ronald Reagan declaró: 'Llegamos apenas a tiempo para evitar la ocupación de Granada por los cubanos'.


El argumento del 'peligro cubano' se desvaneció al día siguiente: los trabajadores cubanos, que construían el aeropuerto bajo la dirección de una empresa inglesa, se rindieron. Tampoco encontraron depósitos de armamento pesado. Los periodistas recabaron testimonios de estudiantes norteamericanos, quienes nunca se sintieron en peligro y se resistían a abandonar la isla. Las Naciones Unidas condenaron la invasión.

Fuente: http://www.forocomunista.com/t19371-la-invasion-de-granada



Ace of Spades - Motorhead


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