miércoles, 23 de octubre de 2013

Nicaragua, Sandino y los Sandinistas

Augusto César Sandino

De la larga lista de intervenciones estadounidenses en América Latina merece especial atención la efectuada en Nicaragua, puesto que aquí se llevó a cabo una lucha en la que sólo treinta hombres –al comienzo-, liderados por un patriota llamado Augusto César Sandino, combatieron contra las tropas norteamericanas, las cuales les superaban, además del número de hombres, con armamento y, no obstante, se vieron humilladas por este "hombrecillo".

Nicaragua al igual que algunos de sus hermanos latinoamericanos sufrió la colonización española. El origen de este hecho se da cuando Cristóbal Colón encontró en su camino el territorio nicaragüense, el cual estaba habitado por los indios nicaraos.

Así, pues, con la llegada de Gil González Dávila y Andrés Niño comienza la acción conquistadora. A partir de este momento el territorio nicaragüense es presa de constantes migraciones españolas con el fin de ocupar la región. No obstante, el terror en contra de los indígenas se da cuando gobierna la comarca el conquistador español Pedro Arias Dávila (Pedrarias). En estos momentos aparece la inconformidad y el odio a los españoles por parte de los naturales (incluso Fray Bartolomé de las Casas sintió la necesidad de escribir en contra de este personaje por la crueldad que implantaba en Nicaragua).

Los años de la colonia no tuvieron mejores tiempos, puesto que el territorio se vio afectado por continuos ingresos de corsarios ingleses que despojaban y destrozaban las pertenencias de los habitantes de la costa. La incapacidad española por terminar con este problema llevó a los ingleses a adueñarse del territorio de la Mosquitia y hacerla colonia.


Todos estos conflictos motivaron la confianza de los indígenas para sublevarse y buscar la independencia. Es, entonces, en 1821 cuando la Capitanía General de Guatemala, a la cual pertenecía el pueblo nicaragüense, declara su independencia. Posteriormente formaría parte del Imperio instituido por Agustín de Iturbide (1823); sin embargo tras el derrocamiento de éste, en abril de 1823, tiene que anexarse a las Provincias Unidas del Centro de América, junto a Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica. Ya como estado federado, Nicaragua tiene su primer presidente en la persona de Manuel Antonio de la Cerda en 1825.

Los conflictos sucedidos, después de la deposición del cargo y muerte de Antonio de la Cerda, entre liberales y conservadores fue el germen principal para que los Estados Unidos de Norteamérica intervinieran en las luchas internas de Nicaragua. Así, en 1855 el estadounidense William Walker se unió a la causa libertadora y logró ocupar Granada (lugar de residencia de los conservadores).

Este hecho le dio la oportunidad de ascender al poder como presidente en 1856. Durante su gobierno ejerció la fuerza contra los que no simpatizaban con su ideología y en una de sus acciones se apoderó de una compañía de trasporte que pertenecía a un connotado empresario estadounidense llamado Cornelius Vanderbilt, el cual, tras la agresión, se alió a los conservadores con el fin de expulsar a Walker, operación que logró para el año de 1857.

El dominio conservador duraría 36 años hasta que una revolución derrocó el gobierno de Roberto Sacasa y logró investir a José Santos Zelaya (dirigente liberal) e imponer un gobierno dictatorial. Mas los Estados Unidos no esperarían mucho para evitar que el poder estuviera en manos de los liberales y apoyaron a la fuerza conservadora para luchar contra el gobierno dictador. Para 1909 logra imponerse el gobierno conservador de Adolfo Díaz.

Es durante el gobierno de Díaz cuando Nicaragua es patéticamente humillada. Debido a que el presidente Díaz debía a los yanquis su gobierno, él se convirtió inmediatamente al subir al poder en el "títere" de los norteamericanos. Entre las primeras muestras de "gratitud" se cuentan: la apertura de Nicaragua al acceso militar estadounidense con motivo de "resguardar el orden y la armonía" en 1912 y el consentimiento del Tratado Bryan-Chamorro (1926) que permitía a los norteamericanos construir un canal a través del territorio que comunicara al Océano Atlántico con el Pacífico.

Para esto debía darse también permiso para arrendar las Islas del Maíz y crear una base naval en el denominado golfo de Fonseca. Estas acciones sólo serían premiadas con tres millones de dólares.

Con motivo de una sublevación en el año de 1912, encabezada por Benjamín Zeledón, las tropas norteamericanas deciden entrar en territorio nicaragüense para enfrentar a los rebeldes. En esta lucha es capturado el líder rebelde Zeledón y es muerto por los yanquis. Como muestra de su victoria los marines estadounidenses exponen el cadáver del rebelde ante el pueblo y en ese momento Sandino, que contaba con 17 años, aprecia la escena.

De Sandino se puede decir que nació en el pueblo de Niquihomo, ubicado en un lugar llamado Las Segovias, un 19 de mayo del año de 1895. Su familia era de clase modesta: su padre Gregorio Sandino era propietario de una pequeña porción de tierra y su madre Margarita Calderón a veces obtenía trabajo en las plantaciones de café que se encontraban en el pacífico nicaragüense.

De esta forma Sandino se vio obligado a trabajar desde pequeño para contribuir con los gastos de su familia. El primer trabajo que obtuvo fue con su madre en la recolección de café, posteriormente figuraría como comerciante (o ayudante de tal).


A sus veintitrés años ya se le puede localizar en el trabajo de ayudante de mecánica cerca de la frontera con Costa Rica. De acuerdo a lo que se observa en el trabajo de Gregorio Selser llamado Sandino: general de hombres libres, se puede suponer que la salida de Sandino de Nicaragua surge a partir de un problema judicial: "En uno de los entreveros de su juventud, se vio obligado a dar muerte a un hombre; según unos, por un insulto inferido a su madre; según otros, por razones políticas(...)."(p.110).

Es, entonces, cuando Sandino tiene que buscar trabajo en los países vecinos. Para 1921 se encontraba en Honduras trabajando como almacenista en un puerto llamado La Ceiba.

No obstante, por cuestiones no conocidas se traslada a Guatemala para trabajar ahora sí como mecánico en la empresa United Fruit Compañy (1922). Sandino es trasladado un año después a una empresa en México llamada Huasteca Petroleum Company en Tampico.

Es en México donde Sandino logra aprender que los intereses estadounidenses sólo perjudican las buenas relaciones entre los países latinoamericanos. El ambiente en México se encontraba envuelto en un ambiente revolucionario y patriótico. La vida política de Sandino comienza en México cuando lucha por la causa sindical de la Huasteca Petroleum, se deja llevar por todo el fervor revolucionario obrero, el cual le serviría en su posterior organización con su ejército.

En Nicaragua, para 1925, las tropas estadounidenses deciden salir con motivo de encontrar armonía en el territorio. No obstante, dejan residiendo a la famosa Constabulary, que es la antecesora de la Guardia Nacional, para instruir a las fuerzas conservadoras en tácticas de guerra. Con motivo de la salida de las tropas norteamericanas el general Emiliano Chamorro (el firmante del tratado Bryan-Chamorro) decide realizar un golpe de estado con motivo de gobernar Nicaragua; sin embargo cuando así lo obtuvo Estados Unidos no lo consintió y volvió a investir a Adolfo Díaz.

Sandino regresa a Nicaragua el 1 de junio de 1926 a un lugar llamado San Albino. En este lugar se da cuenta de la miseria en la que viven sus compatriotas, los cuales trabajaban en una mina que administraban los yanquis. De esta manera, logra hacerse líder de los trabajadores mineros y se alza en armas el 26 de octubre de 1926.

La lucha de Sandino con los mineros logra tener eco en la población nicaragüense, la cual le apoyaba moralmente mediante lo que podía él escuchar en comentarios aislados.

Por este motivo Sandino buscó el apoyo de Juan Bautista Sacasa, vicepresidente, y José María Moncada, ministro de guerra. La respuesta fue satisfactoria para Sandino.

De esta forma Sandino comenzaba su lucha junto a otros veintinueve hombres. Sólo treinta hombres que gritaban libertad y justicia para millones de nicaragüenses enmudecidos y que hubieran podido ser la diferencia. La lucha ejercida desde ese momento comprendía la organización espontánea; no obstante no supervisada con detenimiento y fundamentada en los presentimientos.

Así los sandinistas se instalan en un lugar de Las Segovias llamado El Cerro del Chipote o El Chipotón, el cual era un lugar inaccesible para aquellos que no tuvieran la mínima idea de lo que es vivir en la montaña. En este aspecto Sandino y sus hombres llevaban ventaja, casi todos eran indígenas y, por lo tanto, conocían bien los confines de la montaña.

La primer victoria obtenida por los sandinistas se da en San Juan de las Segovias y es entonces cuando la población comienza a tener esperanza en esos treinta hombres que decidieron protestar por la situación a la que los habían llevado intereses personales de sus gobernantes.

Muy pronto las filas sandinistas se fueron engrosando y es necesario hacer referencia que dentro de los efectivos se encontraban niños que pedían desesperados ingresar a la lucha. Estos muchachos que tenían una edad de 14-15 años eran llamados "palmazones". adjetivo derivado de la palabra palmar y que significaba muerte. Este hecho hace referencia de la madurez con que esos niños entraban al conflicto con la firme convicción de que podían morir. Era así como los sandinistas buscaban su independencia, esa libertad que veían reflejada en aquel hombre de corta estatura, pero de gran intelecto llamado: Augusto César Sandino.

En cuanto a la táctica "militar" que poseían los rebeldes de Sandino se cuentan solamente conocimientos indígenas derivados de los indios niquirinos, de los cuales descendían la mayor parte de integrantes del ejército libertador: "(...)Aunque existen comunicaciones telegráficas entre las poblaciones importantes de Las Segovias, en las montañas funciona el telégrafo indígena: señales con humo, con espejos, postas pedestres, agrupamiento aparentemente caprichoso de rocas en el camino o posición curiosa de un árbol, silbos o gritos que parecen escapar de las gargantas de aves o animales selváticos(...)."(SELER, Gregorio, op.cit., p.134). las ramas y la tecnología de los yanquis no pudieron aplastar el poder del camuflaje y espionaje de los sandinistas, el cual les había hecho tanto daño.



Aunque la lucha de Sandino iba viento en popa siempre ocurre que aquella persona en la que más se confía es la que da la espalda en el peor de los momentos.

El ministro de guerra Moncada participó en la famosa Junta de Tipitapa donde de la manera más aberrante entregó las armas de los rebeldes a los norteamericanos en cambio del apoyo para su postulación presidencial y algunos cargos públicos. A esta junta se le había invitado a Sandino; no obstante ya todo se había acordado a su llegada y tuvo que retirarse con la propuesta de Moncada para que se entregara a los intereses estadounidenses por unas cuantas concesiones.

Sandino regresó a su cuartel e hizo saber a sus miembros de la traición de Moncada y que si alguien tenía aún la convicción de seguir luchando, que lo hiciera, los que no podían retirarse. El ejército sandinista ya contaba con 300 efectivos, muy pocos se fueron.

El periodista español Belausteguigoitia que llevaba las crónicas de lo sucedido en Nicaragua se refirió hacia Moncada como al hombre que le "’corresponde, por antonomasia, el nombre de cínico’; que llevando ‘sobre sí el aire dionisiaco del viejo fauno, amigo del buen vino y de las buenas mozas...su vida tiene de todo, quizá del zorro, pero de ninguna manera del león...y aunque en el ocaso de su vida, precisamente ahora, construye en el pueblo donde habita alguna escuela u hospital, la voz pública dice, por lo bajo, que antes hizo los pobres..."(SELER. Gregorio, op.cit., p.129)

Y por si esto fuera poco más adelante Sandino tendría una baja más dolorosa por los lazos de amistad que habían sido instituidos: el escritor de la revista Ariel, Froylán Turcios, quien era su vocero de guerra en Tegucigalpa desistió del cargo supuestamente por la "mano negra" que inmiscuyó el poder norteamericano. De esta forma los sandinistas tuvieron que hacer méritos nuevamente para continuar en la lucha.

Entre los escritos más importantes que se conocen de Sandino está su Manifiesto Político donde explica la ambición de sus compatriotas que los lleva a vender el país ante los norteamericanos:

Mineral de San Albino, Nueva Segovia, Nicaragua, 1 de julio de 1927

El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído sino también creído. Soy nicaragüense y me siento orgulloso de que en mis venas circule, mas que cualquiera, la sangre india americana que por atavismo encierra el misterio de ser patriota leal y sincero; el vínculo de nacionalidad me da derecho a sumir la responsabilidad de mis actos en las cuestiones de Nicaragua y, por ende, de la América Central y de todo el Continente de nuestra habla, sin importarme que los pesimistas y los cobardes me den el título que a su calidad de eunucos más les acomode(...).Hace diecisiete años Adolfo Díaz y Emiliano Chamorro dejaron de ser nicaragüenses, porque la ambición mató el derecho de su nacionalidad, pues ellos arrancaron del asta la bandera que nos cubría a todos los nicaragüenses. Hoy esa bandera ondea perezosa y humillada por la ingratitud e indiferencia de sus hijos que no hacen un esfuerzo sobrehumano para libertarla de las garras de la monstruosa águila de pico encorvado que se alimenta con la sangre de este pueblo, mientras en el Campo Marte de Managua flota la bandera que representa el asesinato de pueblos débiles y enemistad de nuestra raza (...). Moncada el traidor faltó naturalmente a sus deberes de militar y de patriota. No eran analfabetos quienes le seguían y tampoco era él un emperador, para que nos impusiera su desenfrenada ambición. Yo emplazo ante los contemporáneos y ante la historia de ese Moncada desertor que se pasó al enemigo extranjero con todo y cartuchera. ¡Crimen imperdonable que reclama vindicta!(...).

Asimismo, Sandino hace patente que no dejara la lucha que tanto anhela Nicaragua y les hace manifiesta su declaración de guerra a los Estados Unidos:

(...)Los grandes dirán que soy muy pequeño para la obra que tengo emprendida; pero mi insignificancia está sobrepujada por la altivez de mi corazón de patriota, y así juro ante la Patria y ante la historia que mi espada defenderá, el decoro nacional y que será redención para los oprimidos. Acepto la invitación a la lucha y yo mismo la provoco y al reto del invasor cobarde y de los traidores de mi Patria, contesto con mi grito de combate y mi pecho y el de mis soldados formarán murallas donde se lleguen a estrellar legiones de los enemigos de Nicaragua. Podrá morir el último de mis soldados, que son los soldados de la libertad de Nicaragua, pero antes, más de un batallón de los vuestros, invasor rubio, habrán mordido el polvo de mis agrestes montañas.

No seré Magdalena que de rodillas implore el perdón de mis enemigos, que son los enemigos de Nicaragua, porque creo que nadie tiene derecho en la tierra a ser semidiós. Quiero convencer a los nicaragüenses fríos, a los centroamericanos indiferentes y a la raza indohispana, que en una estribación de la cordillera andina, hay un grupo de patriotas que sabrán luchar y morir como hombres.

Venid, gleba de morfinómanos; venid a asesinarnos en nuestra propia tierra, que yo os espero a pie firme al frente de mis patriotas soldados, sin importarme el número de vosotros; pero tened presente que cuando esto suceda, la destrucción de vuestra grandeza trepidará en el Capitolio de Washington, enrojeciendo con vuestra sangre la esfera blanca que corona vuestra famosa White House, antro donde maquináis vuestros crímenes." (El pensamiento vivo de Sandino, Casa de las Américas, La Habana, 1980.)

De alguna u otra forma Sandino era un gran estratega y líder, puesto que aguantar las armas y desafíos de las tropas estadounidenses por siete años merece un mérito idolatra. La lucha nicaragüense merece un lugar especial dentro de la historia contra el imperialismo.

El 1 de enero de 1933 las fuerzas norteamericanas abandonan el territorio nicaragüense y asciende al poder inmediatamente Sacasa. Un objetivo estaba cumplido: sacar a los yanquis invasores; pero muy poco se hizo en el ejército de Sandino para implantar un plan político de gobierno, con el cual pudieran tener completo dominio del país. Por lo tanto, otro de los objetivos: dar beneficios a los indígenas nicaragüenses, no fue llevado a cabo por la razón anterior.

Lo que sucedía es que la Guardia Nacional continuaba sus funciones de aniquilamiento hacia los simpatizantes del sandinismo. El jefe de esta guardia, Anastasio Somoza, tenía una idea en la mente: acabar con Sandino.

Cuando Sandino decide hacer públicas sus protestas contra la Guardia Nacional el presidente Sacasa decide entrevistarlo para oír sus quejas; sin embargo en una de esa reuniones que tuvo lugar en Tiscapa, Sandino es capturado, junto a sus compañeros Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor, por integrantes de la Guardia. Sandino fue asesinado.

De esta manera terminaron momentáneamente con la idea de la insurrección en Nicaragua lo que dejaría años de gobierno en manos de la familia Somoza. Para el año de 1962 con el mismo de fin de enfrentarse a las fuerzas represivas surge el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Sin embargo, lograría tener presencia hasta la revolución civil de 1978 cuando asesinaron al periodista Pedro Joaquín Chamorro por ser opositor del régimen de los Somoza.

Que quede, pues, este recuerdo del hombre que hizo justicia a través del pueblo, que quede huella de aquél que tuvo la dignidad de representar a su nación a favor de la soberanía y no, como muchos, que prefieren recurrir a la traición con el fin de vivir de una manera facinerosa, a costa de vender las almas del pueblo al que tendría que defender. Que quede huella de aquel que humilló a los norteamericanos en su propia tierra y que le valdría el dicho de que "En Nicaragua el ratón le pega al gato".

Javier Cervantes Mejía

Universidad Autónoma del Estado de México

Fuente: http://vianica.com/sp/go/specials/15-la-revolucion-sandinista-nicaragua.html

Nicaragua Sandinista - Kortatu:



La Revolución

Cada año, cada mañana del 19 de Julio, centenares de personas provenientes de distintos puntos del país se congregan en la Plaza de la Fe o en la Plaza de la Revolución en Managua para conmemorar un hecho histórico e inspirador: la caída de la dictadura militarizada de la familia Somoza, la cual dirigió inescrupulosamente y con mano de hierro el país por más de cuatro décadas. Es asimismo la celebración de la Revolución Popular Sandinista, la cual se llevó a cabo cuando todos los sectores del país, los obreros, los empresarios, los campesinos, los estudiantes, los guerrilleros, se unieron y derrocaron finalmente a la dinastía de los Somoza y su Guardia Nacional, un 19 de Julio de 1979.

Lamentablemente, esta celebración y toda la simbología y herencia de la Revolución es actualmente monopolizada con fines proselitistas por un partido político, lo que ha provocado que miles de nicaragüenses rechacen y no se sientan identificados más con ese momento tan grande de la historia nacional, que incluso levantó mucha simpatía y solidaridad en el mundo entero. Otros tantos ya no asisten a la congregación en la plaza, sino que celebran en sus barrios o casas.


Antecedentes de la Revolución

El símbolo y antecedente directo de la revolución fue el General Augusto C. Sandino (1893-1934), héroe nacional que combatió con valentía y entusiasmo, apoyado por un ejército de campesinos y obreros, la intervención armada que hacía los Estados Unidos en Nicaragua, realizada con el pretexto de pacificar la zona y garantizar la democracia en el país.

Sandino y su “pequeño ejército loco”, a como lo llamó con ternura la escritora chilena Gabriela Mistral, combatió a los marines estadounidense en las montañas de las Segovias, al norte del país. Sus tácticas fueron eficaces, a tal punto que a pesar de la desigualdad numérica y tecnológica armamentista, nunca pudieron ser eliminados por los soldados extranjeros. Los marines, finalmente, salieron del país, dejando en su lugar a un ejército nicaragüense adiestrado que más tarde pasaría a conocerse como la Guardia Nacional, dirigida por un militar nacional entrenado en Estados Unidos: Anastasio Somoza García, conocido como “Tacho”.

Tras la retirada de los marines, Sandino quiso negociar la paz y la reinserción de sus soldados a la vida civil, con garantías. Fue llamado a negociar por el presidente de entonces, José María Moncada, y por Somoza, pero fue traicionado, capturado y finalmente ejecutado por orden de los mismos. La ubicación del cuerpo del héroe sigue siendo una incógnita hasta estos días.

Con el tiempo y astucia política, Somoza García llegó al poder en 1937. Su alianza incondicional con los Estados Unidos (con quienes hacía jugosas negociaciones a costas del país entero), y su completo manejo de la Guardia Nacional, le garantizaron un “reinado” totalitario, en el que los contrarios políticos eran controlados a base de terror, y algunas veces ejecuciones masivas. Sin embargo, en Septiembre de 1956, Rigoberto López Pérez, un joven poeta leonés, sacrificó su vida al dispararle al dictador en una fiesta social que se realizaba en aquella ciudad. Rigoberto fue masacrado in situ. Somoza sobrevivió a las balas, pero murió más tarde en un hospital panameño a donde había sido trasladado de emergencia.

La presidencia pasó a ser ocupada por el hijo mayor, Luís Somoza, mientras la Guardia Nacional era dirigida ya por el menor, “Tachito”, Anastasio Somoza Debayle (entrenado militarmente en Estados Unidos como su padre), quien desató a la muerte del patriarca una ola de cruel represión en León, contra quienes considerara enemigos políticos.

En 1967 Luís Somoza Debayle ocupaba aún la presidencia (aunque no gobernó durante 11 años, sino que alternó el poder con otro político de la época), pero murió repentinamente. Tras el gobierno de un presidente títere, “Tachito”, su hermano menor, venció en elecciones nacionales e instauró nuevamente un régimen dictatorial represivo y devorador.

Aunque su padre se había hecho de muchas propiedades, empresas e industrias que pasaron a ser suyas y de su familia, Somoza Debayle continuó la acumulación indiscriminada de riquezas. A finales de 1972, cuando un terremoto devastó la ciudad de Managua, gran parte de la ayuda humanitaria enviada por países y organizaciones benévolas fue desviada a las bodegas del dictador para luego ser comercializadas, y las licitaciones para la reconstrucción de la ciudad pagada por el erario público y la ayuda internacional, eran ganadas por las empresas de Somoza y sus aliados.

El malestar social aumentaba, pero la Guardia Nacional sabía someter con fuerza cualquier manifestación pública, y sabía torturar o ejecutar a opositores políticos y población en general.



El nacimiento e inicio de la lucha

El fuerte sometimiento de Nicaragua y sus habitantes a los deseos de los Somoza y su ejército privado, la Guardia Nacional, hizo surgir en 1962 un movimiento militar que pretendía derrocar por la fuerza a la dictadura. El movimiento tomó el nombre de Sandino, y así nació el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), fundado por un grupo de intelectuales y voluntarios, liderados por el joven idealista Carlos Fonseca.

El inicio de esta organización fue duro, debido a la desigualdad en el combate. Su primera acción militar acabó en una masacre, debido a que fueron cercados por la Guardia Nacional nicaragüense y el ejército hondureño en la zona fronteriza del departamento de Jinotega, sitio que décadas antes había sido parte del escenario de la lucha de Sandino en contra de los marines norteamericanos.

A pesar de la derrota inicial, el FSLN no sucumbió. Se sumaron de forma activa o como cómplices algunos campesinos, estudiantes e incluso grandes hacendados. Con el pasar del tiempo, la ideología antisomocista comenzó a proporcionarle adeptos al movimiento revolucionario, los cuales engrosaban sus filas militares o se dedicaban a la propaganda o conscientización de sectores obreros y en las universidades y escuelas. Aunque la guerrilla tuvo que replegarse a las montañas debido a la enorme fuerza de la Guardia Nacional, la existencia de esa oposición armada provocó que paulatinamente más y más personas se involucraran.

Somoza tenía un férreo control. Las acciones guerrilleras en zonas urbanas y en las rurales eran repelidas. En 1967, un segundo levantamiento organizado es abatido tras varios combates, siempre en la región norteña del país. Los remanentes sandinistas se ven obligados a dispersarse en zonas mucho más remotas.

Sin embargo, el movimiento no moría. En el año de 1969, un pequeño grupo de guerrilleros ocultos en una casa de Managua es descubierto por la Guardia Nacional, y aconteció un combate de carácter casi cinematográfico. Tres centenares de soldados, tanquetas y aviones de guerras fueron enviados para destrozar a los guerrilleros ocultos en esa casa habitacional del casco urbano capitalino. La batalla duró varias horas, hasta que de dentro de la casa destruida con bombas, misiles y metralla no hubo más disparos en respuesta. Al entrar los soldados en búsqueda de los cuerpos del batallón de guerrilleros, se enteraron que el combate había sido sostenido por un solo joven, Julio Buitrago, quien se quedó para permitir a sus compañeros huir.

Somoza había transmitido la batalla por televisión para demostrar la destrucción del FSLN, pero la acción heroica de un solo hombre volteó la situación en su contra, y la población conmovida tendió a identificarse cada vez más con el movimiento revolucionario. Otras batallas desiguales acontecieron posteriormente en varias ciudades.

El continuo y diversificado accionar guerrillero en varios puntos del país provocó que la Guardia Nacional iniciara una fuerte represión, y a través de amenazas, torturas y espionaje logra la captura o aniquilación de colaboradores, grupos clandestinos y líderes guerrilleros dispersos en el campo y la ciudad. Entonces, en 1970, el FSLN pasa a un período denominado “acumulación de fuerzas en silencio”, durante el cual redujo a un mínimo su accionar bélico, pero procuró fortalecer la organización, su incidencia en los diferentes sectores, la preparación militar de sus miembros y la recolección de recursos bélicos y de otra índole.

Cuatro años después la organización volvió al combate abierto. Se iniciaron ataques en diversos puntos del país, y se realizó una acción urbana de gran valor político: en la casa de José María Castillo, aristócrata amigo de Somoza, se realizaba una fiesta de alta clase; una célula guerrillera logró secuestrar la casa y con ella a varios diplomáticos extranjeros y altos funcionarios del gobierno. La Guardia Nacional no podía atacar, así que cedieron a las peticiones, entre ella la publicación de un manifiesto, la libertad de prisioneros políticos y un jugoso rescate monetario. Los guerrilleros negociaron también su salida del país.

Somoza instauró un estado de sitio, y comenzó una represión indiscriminada en contra de colaboradores y de cualquier sospechoso. Los años siguientes fueron de fuertes combates en ciudades y los campos, pero más y más gente se involucraba con la guerrilla urbana o rural.



En el año de 1976 acontece la inesperada muerte en combate del máximo líder del FSLN, Carlos Fonseca, y también de uno de los máximos dirigentes, Eduardo Contreras (quien dirigiera el asalto y secuestro en la residencia Castillo). Tras ésto, el FSLN se dividió en tres tendencias separadas que continuaron la lucha independientemente: el FSLN Proletario, el FSLN Guerra Popular Prolongada y el FSLN Insurreccional.

A finales del siguiente año, una de las tendencias, el FSLN Insurreccional, lanza una fuerte ofensiva urbana en la que se atacó directamente los cuarteles de la Guardia Nacional en varias ciudades. La mayoría de las acciones eran exitosas en un inicio, pero la superioridad armamentística de la Guardia de Somoza ponía finalmente la balanza de su lado. Sin embargo, ese mismo año ocurre el lanzamiento del manifiesto del “Grupo de los Doce”, conformado por igual número de personalidades notables de la sociedad civil que, tras exiliarse por obvias razones, llamaban a todos los sectores del país a apoyar la lucha en contra de la dictadura.

Al siguiente año, 1978, fue asesinado Pedro Joaquín Chamorro, director del diario nacional La Prensa, abierto y directo opositor de Anastasio Somoza Debayle. La acción se le atribuyó al dictador, y la población capitalina protestó. Además, provocó un repudio más expresivo de la clase empresarial nacional.

Ese mismo año, un mes después, inició una insurrección local en el indígena barrio Monimbó, de Masaya. Ya el mundo prestaba más atención al conflicto nicaragüense, sobre todo cuando en Agosto de ese mismo año, un comando guerrillero del FSLN Insurrecional se tomó el Palacio Nacional en Managua, sede del Congreso, tomando como rehenes a diputados y cenadores. Nuevamente la dictadura no tuvo más elección que aceptar las condiciones: liberar prisioneros políticos, publicar comunicados revolucionarios y permitir la partida del comando al extranjero.

En Septiembre, estalla una insurrección en diversas ciudades del país, en las que participan guerrilleros y civiles. Las ciudades levantadas eran León, Matagalpa, Chinandega, Estelí, Masaya y Managua. La Guardia Nacional inició entonces un brutal ataque hacia esas ciudades, que eran bombardeadas desde aire y atacadas por tierra. La acción estaba ocasionando muchas víctimas civiles, hasta que los combatientes insurrectos fueron obligados a salir de las urbes, luego de casi un mes de lucha. Sin embargo, ya la población estaba levantada, y muchos civiles dispuestos al combate huyeron con los guerrilleros.

Luego de tal muestra de descontento social, la opinión internacional empezó a señalar una necesaria salida de Somoza del poder, muy pronunciada por países de la región como México, Costa Rica, Panamá y Venezuela, los que miraban con buenos ojos la actividad revolucionaria y brindaron apoyo secreto a los guerrilleros, a como lo había estado haciendo Cuba desde hacía años atrás. Estas y otras naciones promovieron el rechazo internacional general de la dictadura.

La insurrección también promovió el entendimiento entre las tres facciones del FSLN, las que iniciaron a comunicarse y a planificar una unificación plena del frente armado antidictatorial. Todo indicaba que la situación, después de tantos años de lucha, comenzaba a tornarse a favor de la causa revolucionaria.

Pero la Guardia Nacional mantenía su cruel control. En las ciudades, por ejemplo, las patrullas detenían a cualquier adolescente o joven, e inspeccionaban su cuerpo para ver si tenían algún indicio de entrenamiento militar. Así, si un muchacho tenía por cualquier razón una rodilla raspada, era acusado de guerrillero y desaparecía repentinamente. Muchos cadáveres aparecían calcinados en las afueras de las ciudades.

El triunfo revolucionario

Ya para 1979 estaban establecidos varios frentes organizados de lucha armada en las diversas regiones del país. La dictadura de Somoza hizo más feroces sus ataques en contra de los guerrilleros, afectando de paso a la población civil. Los bombardeos eran indiscriminados, llovían bombas sobre las casas de ciudades en las que se combatía a la Guardia Nacional.


En Marzo, las tres tendencias concluyen un acuerdo de unificación de fuerzas, formando un único FSLN, el cual llamó a la población civil y a todos lo frentes a iniciar un ataque final en Junio. Ese mes inicia efectivamente el avance guerrillero, con el objetivo de reunirse todos los frentes en Managua. Se produce, también, una huelga general en la que participaron desde obreros hasta altos empresarios, en repudio a la cruel dictadura.

Nuevamente se insurreccionan ciudades y departamentos enteros. Somoza desataba una ofensiva poderosa en contra de todas las ciudades levantadas, causando numerosas bajas de civiles. Sin embargo, la fuerza del FSLN apoyado por toda la población ya era infrenable. Una a una fueron siendo liberadas del control somocistas las principales ciudades del país.

Somoza, mal visto ya por la opinión internacional, pasó a serlo también por su anterior aliado, los Estados Unidos, sobre todo cuando en aquella nación la ciudadanía comenzó a repudiarlo luego del asesinato, por soldados de su régimen, de un periodista estadounidense. Aunque el dictador quiso culpar a los rebeldes del crimen, otro periodista había grabado un video que probaba lo sucedido. El gobierno de los Estados Unidos pidió a Anastasio Somoza que abandonara el poder antes de ser derrocado, para evitar así la instauración de un gobierno revolucionario. Sin embargo, Somoza decidió intentar derrotar la sublevación nacional.

Eso ya era imposible. El 17 del mes de Julio, él y sus más allegados abandonaron el país llevando consigo una enorme fortuna. Así también lo hicieron muchos jefes de la Guardia Nacional. Un copartidario del dictador, Francisco Urcuyo, asumió la presidencia y llamó al cese de los ataques sandinistas. Su gobierno duró 24 horas, luego de cumplidas las cuales abandonó igualmente el país, a como toda la cúpula del régimen. La Guardia Nacional, finalmente, sucumbió a los ataques y huyó en desbandada.

El 19 de Julio de aquel año, 1979, millares de guerrilleros y civiles entraron a la Plaza de la República, en el antiguo centro de Managua, en donde toda la población capitalina celebraba la definitiva caída de la dictadura dinástica de los Somoza. Era una fiesta nacional, y la oportunidad de crear una nueva Nicaragua.

Se organizó una Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, formada por 5 miembros, entre notables y líderes sandinistas, y se dio inicio a reformas destinadas a sacar al país del desastre de la post guerra y a proporcionar más justicia social a nivel general. Se nacionalizaron los bancos y se expropiaron las muchas propiedades de la familia Somoza y sus allegados. También, como un triunfo sin precedentes y admirado por el mundo entero, se realizó una Cruzada Nacional de Alfabetización muy exitosa, que redujo el analfabetismo del 53% al 12%.

Somoza, quien había huido a Estados Unidos y luego se había instalado en Paraguay, fue asesinado en 1980 por un comando guerrillero de los “Montoneros” argentinos. Su círculo de allegados y aliados se había instalado en Miami, Florida (EEUU), donde pasó a ser un grupo con poder político local.

El corte izquierdista del nuevo gobierno nicaragüense no era de la simpatía de los Estados Unidos, debido a su acercamiento político a la Cuba comunista de Fidel Castro. Debido a ello, inició un bloqueo económico en 1981. Esto acercó más a Nicaragua con el bloque socialista de la Unión Soviética, lo que acrecentó la reacia actitud del poderoso vecino del norte.

Nicaragua, a pesar de ello, se había ganado una enorme simpatía a nivel internacional, y varios países, entre ellos algunos europeos, comenzaron a colaborar con su reconstrucción. Así también lo hicieron organizaciones o personas individuales, por lo que para entonces no era extraño encontrar en el país a personas de una multitud de nacionalidades.

Los remanentes de la Guardia Nacional instalados en Honduras, Costa Rica y Miami, pronto recibieron un enorme apoyo financiero clandestino del gobierno de los Estados Unidos, y se formó la Contrarrevolución Nacional, un ejército conocido simplemente como “la Contra”. La guerra inició nuevamente, y la frágil economía nicaragüense comenzó a decaer nuevamente, debido a los enormes gastos bélicos.



El FSLN llamó a elecciones nacionales y sus líderes conformaron un partido político de izquierda. En 1984, las elecciones fueron ganadas por un amplio margen. Sin embargo, la guerra acrecentaba el descontento público, y algunos errores cometidos por el gobierno sandinista provocaron que muchos campesinos, sobre todo en la zona del Caribe (en las Regiones Autónomas del Atlántico) pasasen a engrosar las filas de la Contra.

En 1985, el gobierno de los Estados Unidos decretó un embargo comercial contra Nicaragua debido a su actitud pro-comunista, y amenazó en varias ocasiones con una invasión militar. Sin embargo, la opinión internacional se solidarizó discretamente con el gobierno revolucionario, tras revelarse públicamente el secreto financiamiento de la Contra por parte del gobierno de los Estados Unidos. Incluso, tras un juicio en la Corte Internacional de La Haya, se decretó que ese país finalizara las hostilidades indirectas y pagara una cuantiosa indemnización millonaria a la muy empobrecida Nicaragua. Sin embargo, ese triunfo acabó siendo meramente simbólico.

Nicaragua era paulatinamente destruida y consumida por la guerra; las victimas eran numerosas. En 1988, tras una fuerte ofensiva militar del gobierno nacional en ataque a la Contra, se iniciaron conversaciones de paz y se negoció una tregua. En 1989 el gobierno sandinista firmó un convenio y se comprometió a celebrar elecciones al año siguiente, en las cuales fueron vencidos contra pronóstico por una coalición opositora.

Ese, para muchos, fue el fin de la revolución. Múltiples errores de la directiva sandinista le ganaron un extendido rechazo, finalmente, en una gran parte de la población. El partido FSLN continuó siendo, hasta hoy, uno de los partidos políticos más fuertes del país, aunque muchos de sus antiguos líderes históricos sean hoy disidentes, debido a diferencias políticas.

Fuente: http://vianica.com/sp/go/specials/15-la-revolucion-sandinista-nicaragua.html


Nicaragua Nicaragüita - Banda Bassotti:



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