sábado, 16 de noviembre de 2013

La lucha anti-colonialista en Guinea-Bissau y Cabo Verde

Recordando a Amílcar Cabral

Ulises Estrada Lescaille
Tricontinental

Amílcar continuó sus esfuerzos por la liberación del colonialismo mediante la lucha armada. Su empeño fue tal que se convirtió en un obstáculo insalvable para la política colonial. Los principios que defendía también afectaban los intereses imperialistas. Por eso decidieron eliminarlo. El 1ro de enero de 1973, cuando ya la victoria era irreversible, fue asesinado por militantes traidores reclutados por los portugueses, los cuales pagaron ante la justicia revolucionaria su crimen.

Mestizo, delgado, de mediana estatura, con espejuelos de armadura oscura, de andar erecto y rostro iluminado por una sonrisa. Fue uno de los más preclaros líderes fundadores de la nacionalidad africana. Aunque no era comunista, tenía vastos conocimientos del marxismo- leninismo. Leyó a los grandes filósofos de la humanidad.

Dirigente político y militar, abrazó la guerra de guerrillas como vía fundamental para liberar a su pueblo del colonialismo portugués. No se concentró en el combate anticolonial en Guinea Bissau, sino que lo extendió también a Cabo Verde, isla poblada fundamentalmente por mestizos con un alto nivel cultural y económico. Esta operación se frustró por razones de seguridad, y Pedro Pírez, jefe del grupo caboverdiano se incorporó con su comando al combate en Guinea Bissau.

Fue solidario, además, con las batallas que se libraban en las restantes colonias portuguesas. Artífice de la unidad interna, se enfrentó a las tendencias tribales, religiosas y regionales que dividían a su país. A todos los llevó a combatir juntos por la independencia, sentando las primeras bases del sentimiento nacional.

Amílcar Cabral, nacido el 12 de septiembre de 1924, en Bafatá, Guinea Bissau, marchó con su familia a Cabo Verde a los ocho años de edad, donde cursó la enseñanza media en la escuela San Vicente. En 1945 viajó a Lisboa para estudiar en el Instituto Superior de Agronomía, con excelentes resultados docentes. En 1950 se graduó de ingeniero y regresó a Bissau a trabajar en su profesión por cuenta del gobierno portugués.

En Lisboa, junto a otros estudiantes de las colonias portuguesas, dedicó sus esfuerzos a la búsqueda de las raíces africanas y revitalizó, con ese objetivo, la Casa de África, a la vez que fundaba el Centro de Estudios Africanos. Luego de trabajar en la Estación Agrónoma de Lisboa, regresó a Guinea Bissau y recorrió el país. A su paso, conoce de cerca la explotación colonial de que eran víctimas los campesinos y el pueblo guineano en general. Por sus ideas políticas en 1955 es expulsado de Bissau y se incorpora a la organización y lucha del movimiento independentista en Angola. Posteriormente organiza el Partido Africano para la Independencia (PAI), que luego adopta el nombre de Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC).

Amílcar no cesa en su batallar y a través del PAIGC inicia la guerra de guerrillas en Guinea Bissau el 23 de enero de 1962; ya en 1965 combatían en los frentes norte, sur y este del país. Mantuvo siempre, con toda claridad, la ideología revolucionaria, antimperialista, anticolonialista, contra el apartheid y todas las formas de racismo y discriminación que, derivadas de este, existían en aquellos momentos en el continente africano, al sur del Sahara.

Es a finales de 1964 que conoce al comandante Ernesto Che Guevara en la República de Guinea (Conakry), a quien explica en detalle la causa que defiende, y solicita el apoyo directo de Cuba con respecto a instructores militares, uniformes, medicinas e instrumentos agrícolas para cosechar la tierra en las zonas liberadas.

En enero de 1966 participa como fundador de la I Conferencia Tricontinental, en La Habana. Su discurso fue una clara exposición de la situación política, económica y social existente en el continente africano y la lucha que libraban los pueblos en las colonias portuguesas. Allí se reúne con el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien de inmediato se solidariza con sus pronunciamientos y acción y lo invita, en compañía de Oscar Oramas, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores que servía de traductor, a recorrer las montañas del Escambray, uno de los escenarios de la lucha contra la dictadura batistiana, a la vez que le traslada las experiencias vividas en los combates en las montañas, ciudades y llanos, y la resistencia del pueblo cubano a las agresiones diversas del imperialismo estadounidense.



Cubanos en Guinea

Oramas fue designado posteriormente embajador de Cuba en la República de Guinea con la tarea principal
de atender las relaciones con el PAIGC, mientras que a mí, como oficial de la Inteligencia cubana vinculado al apoyo a movimientos de liberación nacional, el comandante Manuel Piñeiro me asignó la misión de llevar en abril de 1966, en la motonave cubana Uvero, la ayuda solicitada por Amílcar y otras prometidas por el Che a diferentes movimientos de liberación nacional. Paralelamente se unen al PAIGC los primeros tres médicos y asesores militares cubanos, quienes participan en el primer combate contra el ejército portugués el primero de mayo de ese año.

Una vez concluida la misión en el Uvero, en noviembre de 1966, a pesar de la preocupación de Amílcar -que no se encontraba en el país-, por temor a la muerte o captura de uno de nosotros en los frentes de batalla, me uno a las guerrillas comandadas por Domingo Ramos, comisario político del PAIGC, en la primera operación militar de envergadura en la que participan los instructores militares cubanos, bajo el principio de convertir el combate en una escuela.

Así, en el Frente Este, atacamos el cuartel de Madina Boé, una fortaleza muy bien protegida por los tugas (portugueses) con el apoyo de miembros de la tribu fula, que eran los que estaban en la superficie, ya que los soldados estaban en trincheras bien cubiertas o bajo tierra.

Me encontraba al lado de Domingo, quien con la mitad de su cuerpo cubría el mío para protegerme, cosa que no pude evitar, y abrimos fuego con un cañón B-10 desde una pequeña elevación situada a unos 600 metros del cuartel. Los portugueses tenían colimada la zona y respondieron con certeros disparos de mortero, mientras nosotros continuamos haciendo fuego con el cañón sin retroceso, ametralladoras y fusiles.

Un rato después de iniciado el combate, sentí que corría por el lado derecho de mi espalda un líquido caliente y pensé que estaba herido por uno de los morterazos que caían a nuestro alrededor. Era Domingo, sangraba copiosamente. Tomé su cuerpo en unión de otro compañero y lo condujimos al puesto médico, situado a unos cien metros de la zona de combate. El médico cubano me informó que había fallecido. No podíamos dejar el cadáver del dirigente guineano en manos portuguesas. Tomamos su cuerpo y en un camión nos trasladamos a través de sembrados de arroz hacia la frontera con Conakry. Llegamos a Boké, donde se encontraba el puesto de mando fronterizo y entregamos su cadáver al compañero Arístides Pereira, para que pudieran darle sepultura y rendirle los honores que merecía este luchador, que fue uno de los primeros altos jefes del PAIGC en caer en combate.

Los cubanos continuaron combatiendo junto al PAIGC en numerosas acciones militares. Nueve de ellos entregaron allí su sangre generosa: Raúl Pérez Abad, Raúl Mestres Infante, Miguel A. Zerquera Palacio, Pedro Casimiro LLopins, Radamés Sánchez Bejerano, Eduardo Solís Renté, Felipe Barriendo Laporte, Radamés Despaigne Robert y Edilberto González.

Las zonas liberadas crecían por día. Amílcar continuó sus esfuerzos por la liberación del colonialismo mediante la lucha armada. Su empeño fue tal que se convirtió en un obstáculo insalvable para la política colonial. Los principios que defendía también afectaban los intereses imperialistas. Por eso decidieron eliminarlo. El 1ro de enero de 1973, cuando ya la victoria era irreversible, fue asesinado por militantes traidores reclutados por los portugueses, los cuales pagaron ante la justicia revolucionaria su crimen.

Nueve meses después, Guinea Bissau obtenía su independencia nacional. Aquel hombre que había sabido llevar a su pueblo a la guerra liberadora, en un país empobrecido, de menos de un millón de habitantes, dividido en unos 20 grupos tribales, ofrendó su vida a cambio de un futuro mejor e independencia para sus hermanos. Sus ideas han quedado grabadas para siempre en aquellos que se mantienen leales a su pensamiento, a su valeroso ejemplo y se proponen hoy construir una Guinea unida, enfrentarse a la pobreza y alcanzar un escalón más alto en la vida de sus hombres y mujeres.

Fuente: http://www.45-rpm.net/antiguo/palante/cabral.htm



Programa del PAIGC: http://www.forocomunista.com/t29783-programa-del-paigc-partido-africano-por-la-independencia-de-guinea-y-cabo-verde-marxista-leninista-traducido

Un héroe africano

Están a punto de cumplirse cuarenta años. El 20 de enero de 1973 fue asesinado el destacado líder Amílcar Cabral en un atentado ejecutado por agentes a las órdenes del régimen fascista de Portugal, que intentó frenar con su muerte la guerra de liberación del pueblo guineano.





Fundador del Partido Africano para la Independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde (PAIGC), Amílcar cayó abatido en las oficinas de esa organización en Conakry, capital de la vecina República de Guinea, cuando preparaba una decisiva etapa de la lucha emancipadora.

El máximo dirigente del PAIGC no sólo fue un eminente estratega en el enfrentamiento al régimen portugués, sino igualmente un lúcido pensador; sus ideas y escritos rebasaron el marco local y abarcaron el ámbito continental.

Es considerado un estudioso de la realidad política y social de Africa; sus análisis le llevaron a desentrañar la naturaleza de los problemas que acuciaban al continente, originados por el sistema esclavista primero y el posterior régimen colonial.

Armado de esa fortaleza ideológica, expuso la situación de Africa y del pueblo guineano y caboverdiano en las más diversas tribunas. En 1966 participó en la Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana, un evento que reunió a importantes líderes del Tercer Mundo.

Portugal llegó a Guinea Bissau y al archipiélago de Cabo Verde, situado a 300 kilómetros de las costas occidentales, en el siglo XV. La trata de esclavos se extendió hasta 1840 en ambos territorios y le siguió la colonia.

La presencia portuguesa jamás fue aceptada de manera pacífica, de distinta forma se hizo resistencia al ocupante extranjero: primero se luchó por reformas y después por la independencia. El movimiento de liberación ganó más fuerza tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

PASOS INICIALES

Amílcar Cabral nació el 12 de septiembre de 1924 en Bafatá, un modesto pueblo no lejos del cuartel de Babadinca, la mayor instalación militar del ejército portugués en el Frente Este; se graduó en la especialidad de agronomía y bien temprano mostró rechazo al dominio colonial.

Desde 1954 la idea de vertebrar la lucha anticolonial en Guinea Bissau y las islas de Cabo Verde tomó cuerpo. El joven agrónomo despuntó como el guía principal de ese movimiento que aglutinó a hombres decididos a romper el yugo colonial.

El 19 de septiembre de 1956, Amílcar, junto con un pequeño grupo de compañeros, celebró una reunión secreta en la que se fundó el PAIGC, que llevaría el peso de la lucha armada contra el colonialismo.

La organización desarrolló inicialmente sus actividades en los centros urbanos y más tarde la extendió a las zonas rurales; la obstinación de las autoridades lusitanas, de mantener el obsoleto sistema colonial, no dejó otro camino que la insurrección.

El 3 de agosto de 1959 comenzó la lucha de liberación nacional. En esa oportunidad, obreros del muelle Pidjiguití, en el puerto de Bissau, decretaron la primera huelga organizada por el PAIGC.

Policías, militares y residentes colonialistas se enfrentaron a los manifestantes y dispararon contra ellos, causando 50 muertos y más de 100 heridos.

Al mes siguiente, el 19 de septiembre de 1959, tuvo lugar una conferencia clandestina que planteó la preparación de la lucha armada y la politización de las zonas rurales.

Amílcar y demás dirigentes del PAIGC, sacando lecciones de la matanza de Pidjiguití decidieron pasar a la acción directa, y en 1961, en ocasión de celebrarse el segundo aniversario de la masacre obrera, realizaron las primeras acciones guerrilleras, acompañadas por actos de sabotaje a empresas portuguesas.

Desde 1964, fecha en que tuvo lugar en las zonas liberadas del sur el primer Congreso del PAIGC, la lucha entró en una nueva etapa de progreso en todos los campos con la creación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP), y de centros de enseñanza para educar a los niños y los jóvenes.

Frente a la acción revolucionaria, el régimen colonialista incrementó sus efectivos militares y desató una mayor represalia en las zonas urbanas; el PAIGC anunció en 1966 que había liberado más del 50 por ciento del territorio.

En esa oportunidad las fuerzas coloniales alcanzaron la cifra de 25 mil hombres, que significaban 25 veces más que en 1961. La lucha adquirió un nuevo cariz; el PAIGC pasó a la ofensiva y los grupos guerrilleros se transformaron en ejércitos regulares con el empleo de morteros, cañones y basukas.

LA GRAN OBRA

En los momentos en que cayó asesinado Amílcar, preparaba minuciosamente lo que se denominó el acto más importante en la vida política del país, la proclamación del Estado de Guinea Bissau en las zonas liberadas de Madina Boé.

Estimaba que ese acto elevaría la lucha independentista a un nuevo nivel que obtendría el reconocimiento de numerosos países de Africa y otras zonas del mundo, al considerarse a Guinea Bissau un estado libre con una parte de su territorio ocupado por fuerzas coloniales extranjeras.

Esa estrategia dio sus frutos: el 24 de septiembre de 1973, el mismo año de la muerte de Amílcar, se proclamó el Estado de Guinea Bissau, reconocido de inmediato por países africanos, de Asia y América Latina.

La desaparecida Organización de la Unidad Africana (OUA) celebró una reunión extraordinaria en su sede de Addis Abeba, en la que dio la bienvenida a Guinea Bissau como el país miembro número 42 de esa colectividad.


Fue un golpe político efectivo, que causaría posteriormente el colapso del colonialismo en Guinea Bissau y Cabo Verde. Cinco siglos de dominio portugués finalizaron. Amílcar Cabral quedaría como Héroe Nacional, y su nombre inscrito junto al de otros próceres independentistas de Africa.

Fuente: http://www.guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&cat=3&id=3301

Bandera Guinea-Bissau:


Antigua bandera de Cabo Verde, vigente hasta que el país se pasó a la economía de mercado:



Johnny B. Good - Chuck Berry:



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