miércoles, 27 de noviembre de 2013

Stalin y la lucha por la reforma democrática (Parte II)

Segunda Parte

Primera parte: http://fusilablealamanecer.blogspot.com.es/2013/11/stalin-y-la-lucha-por-la-reforma.html

El periodo bélico

Hacia finales de la Segunda Guerra Mundial, Stalin y su grupo en el Politburó hicieron un intento más de impedir al Partido Bolchevique el control directo sobre el gobierno soviético. Veamos como Yuri Zhukov describe este hecho:

En Enero de 1944… por primera vez durante la guerra hubo una convocatoria conjunta del Pleno del Comité Central y de una sesión del Soviet Supremo de la URSS. Molotov y Malenkov prepararon un borrador de decreto del Comité Central, según el cual el Partido sería distanciado del poder. Conservaría únicamente agitación y propaganda; nadie podría despojarle de estas materias típicas de partido y de la participación en la selección de cuadros, algo totalmente natural. Simplemente, prohibió al Partido interferir en cuestiones económicas y en las labores del los órganos del Estado. Stalin leyó el borrador, cambió seis palabras, y escribió “CONFORME” sobre el mismo. Lo que sucedió después sigue siendo un misterio…



Éste fue un nuevo intentote reservar para el partido únicamente aquellas tareas que desempeñó durante la guerra. El borrador tenía 5 firmas: Molótov, Malenkov, Stalin, Khruschev, Andreev. No hubo copia, y sólo podemos especular sobre el voto de los demás. Ni el todopoderoso Comité Estatal de Defensa, con cuatro miembros en el Politburó pudo cambiar el viejo orden de las cosas. Esto demuestra, una vez más, que Stalin nunca tuvo el poder que tanto estalinistas como antiestalinistas le atribuyen. (Zhukov, Kul’tovaia; ) (1)

No sabemos cómo iba a ser llevado a cabo este “distanciamiento” del Partido de las cuestiones económicas y del estado. Presumiblemente algún otro método de dotar a los órganos estatales habría sido contemplado. ¿Hubiera significado esto una vuelta a las elecciones tal y como se indicaba en la Constitución de 1936?

Cualquiera que sea la respuesta a estas cuestiones parece probable que el Comité Central, compuesto ampliamente por los Primeros Secretarios del Partido, rechazó una vez más los planes del grupo de Stalin de cambiar fundamentalmente el sistema soviético. ¡En su “Informe Secreto”, Khruschev negó la celebración de ningún pleno! Dado que la mayoría de los miembros del Comité Central entre los oyentes sabían que esto era mentira, puede ser que el propósito de esta mentira era una tácita indicación de que este peligroso movimiento contra su poder estaba ya formalmente “enterrado”.

Tras la guerra

Como hemos visto, Stalin creía que un importante problema, tanto para la URSS como para el Partido Bolchevique era una situación de doble poder. Era el Partido, no el gobierno, quien dirigía en realidad la sociedad. De forma progresiva, los funcionarios del Partido ejercían el poder mediante la supervisión y la vigilancia, en vez de gestionar la producción.

Conseguir que el Partido se librara del control directo del Estado serviría para un cierto número de objetivos:
-Institucionalizaría la Constitución de 1936 y reforzaría los lazos entre la población y el Estado Soviético.
-Devolvería la dirección de las instituciones estatales a aquellos que realmente estaban preparados para ello.
-Evitaría al Partido la degeneración en sus niveles superiores hacia una casta de parásitos y carreristas corruptos.

Hasta la guerra, el Politburó se había reunido al menos dos veces por semana. En Mayo de 1941 Stalin se convirtió en cabeza oficial del Estado Soviético, reemplazando a Molótov como Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, o Sovnarkom, el órgano ejecutivo del gobierno de la URSS.

Pero durante la guerra el la URSS no estaba dirigida ni por este cuerpo ni por el Partido, sino por el Comité Estatal de Defensa, compuesto por Stalin y tres de sus más cercanos colaboradores. Durante la guerra el Comité celebró sólo un Pleno, mientras que, no sólo durante la guerra sino también después, el Politburó se reunió muy raramente. Según Pyzhikov, “el Politburó, a fectos prácticos, no ejerció”. El disidente soviético Zhores Medevedev cree que el Politburó se reunió seis veces en 1950, 5 veces en 1951 y 4 veces en 1952. (2) Es decir, Stalin quitó al Politburó la dirección del Estado (Pyzhikov, 100; Medvedev, Sekretnyi).

Stalin parece haber descuidado su papel como cabeza del Partido. Los plenos del Comité Central se fueron haciendo escasos. No tuvo lugar ningú Congreso durante 13 años, entre 1939 t 1952. Tras la guerra, Stalin firmó decisiones conjuntas del Partido y del gobierno en tanto simple Presidente del Consejo de Ministros (el conocido Consejo de Comisarios del Pueblo), dejando a otro de los secretarios, Zhdanov o Malenkov, firmar en nombre del Partido. (Pyzhikov 100).

El ascendiente del Partido continuaba siendo alto. Pero tal vez fuera solamente porque Stalin era todavía Secretario General del Partido. Fue el único líder del bando aliado que continuó sus funciones tras la guerra: Roosvelt había muerto y Churchill fue derrotado en las elecciones de 1945. No es ninguna exageración decir que, entre los trabajadores, Stalin era el personaje mundial más famoso y respetado. El movimiento comunista que dirigía era la esperanza para millones de personas y se expandió enormemente como resultado de la victoria sobre el fascismo. El gran prestigio de Stalin como Jefe de Estado prestó gran autoridad al aparato del Partido. (Mukhin, Ubyitsvo 622; Ch. 13).

Las actividades de Stalin sugieren que aún estaba intentando quitar al Partido su poder directo sobre el estado. Sin embargo, si fue de esta manera, lo hizo con muchas precauciones. Podríamos deducir algunas razones para este cuidado:

-Mostrar una infundada falta de confianza en el Partido hubiera sido un mal ejemplo para otros países del mundo, donde los Partidos Comunistas no habían conseguido el poder.
-El Comité Central y la Nomenclatura se oponían, tal y como hivcieron antes de la guerra.

Por estas razones actuaría discretamente, evitando el más mínimo encontronazo. (Mukhin, Ubyitsvo 611)

El Programa del Partido de 1947

Probablemente hubo más en los planes estalinistas de democratización de lo que sabemos hoy sobre ello. Alexander Pyzhikov, un historiador marcadamente anticomunista y antiestalinista ha mencionado unas interesantes selecciones de un borrador fechado en 1947 sobre un programa del Partido para impulsar la democracia y el igualitarismo en la URSS. Este fascinante y completamente desconocido plan no fue nunca publicado, y, evidentemente no está disponible para otros investigadores.

Ésta es la selección mencionada literalmente por Pyzhikov:

El desarrollo de la democracia socialista como base de la construcción de una sociedad socialista sin clases convertirá progresivamente la dictadura del proletariado en la dictadura del Pueblo Soviético. A medida que cada individuo se implique día a día en los asuntos de estado, el crecimiento de la conciencia y la cultura comunista en la población, y el desarrollo de la democracia socialista llevará a la paulatina desaparición de formas de coacción en la dictadura del pueblo soviético, y a un progresivo de las medidas coactivas por la influencia de la opinión pública, y a la conversión de éste, principalmente en el órgano de la dirección de la vida económica del país.

Pyzhikov resume otros párrafos de este documento inédito como sigue:

En particular, el borrador trataba sobre el desarrollo de la democratización del orden soviético. El plan reconocía como esencial incorporar a los trabajadores en la gestión de los asuntos de estado, en la cotidiana actividad estatal y en la actividad social, sobre la base de rápido desarrollo del nivel cultural de las masas y la simplificación al máximo de la dirección del estado. Proponía en la práctica proceder a la unificación del trabajo productivo con participación en los asuntos de estado, con la transición hacia la total dirección del estado por parte de toda la clase trabajadora. También se extendía sobre la idea de control directo por parte del pueblo de la actividad legislativa, por lo que lo siguiente era considerado esencial:

a) Implantar el voto universal y la toma de decisiones de las cuestiones más importantes de la vida gubernamental, tanto en la esfera social como económica, así como en las cuestiones relativas a las condiciones de vida y el desarrollo cultural.
b) Ensanchar el desarrollo de las iniciativas legislativas desde abajo, concediendo a las organizaciones sociales el derecho a solicitar al Soviet Supremo propuestas legislativas.
c) Confirmar el derecho de los ciudadanos y de las organizaciones sociales a presentar directamente propuestas al Soviet Supremo sobre las cuestiones más importantes de política nacional e internacional.

Tampoco se olvidaron los métodos de elección de directores. El borrador del programa del Partido abordaba la selección de todos los miembros responsables del aparato del estado mediante elección de acuerdo con el grado de desarrollo hacia el comunismo. Abordaba cambios en el funcionamiento de una serie de órganos estatales directivos para irlos convirtiendo progresivamente en instituciones de administración y supervisión de la economía como un todo. Para ello, el máximo desarrollo posible de organizaciones voluntarias e independientes era visto como importante. Se atendió al refuerzo de la importancia de la opinión social en la ejecución de la transformación comunista de la conciencia popular, en el desarrollo, sobre la base de la democracia socialista entre amplias masas populares, de la “ciudadanía socialista”, del “heroísmo laboral” y del “valor del Ejército Rojo”.



Siempre según Pyzhikov, Zhdanov informó sobre el trabajo de la comisión planificadora en el Pleno del Comité Central de Febrero de 1947, proponiendo la celebración del 19º Congreso del Partido para finales de 1947 o para 1948. Avanzó también un plan para un orden sencillo de convocatorias anuales de conferencias del Partido, con una “renovación obligatoria” de no menos de una sexta parte del Comité Central cada año. De haber sido llevada a la práctica, y si la “renovación” hubiera efectivamente causado una mayor rotación de los miembros del Comité Central, ésto hubiera significado que los Primeros Secretarios y otros líderes del Partido en el C.C. hubiesen estado menos atrincherados en sus posturas, dejando sitio a savia nueva en el cuerpo dirigente del Partido, facilitando la crítica de los simples militantes a los líderes del Partido. (Pyzhikov 96).

Este audaz plan refleja muchas de las ideas del “agotamiento del estado”, vislumbrado en “El Estado y la Revolución” de Lenin, sobre ideas que éste encontró en Marx y Engels. Al proponer la participación democrática y directa en todas las decisiones del estado del pueblo soviético y sus organizaciones populares, y la “renovación” (o, al menos, la posibilidad de reemplazo) de no menos de una sexta parte del Comité Central cada año a través de una Conferencia, este plan preveía el desarrollo de la democracia desde abajo, tanto en el Estado como en el mismo Partido.

Pero todo fracasó. Como sucedió con las propuestas previas de democratización del Estado y del Partido antes mencionadas, no conocemos los detalles de cómo sucedió. Probablemente fue rechazado en el Pleno del Comité Central. El 19º Congreso del Partido se pospuso hasta 1952. Como siempre, no sabremos por qué. Las características del borrador del Programa del Partido hacen sugerir que la oposición del Comité Central -los Primeros Secretarios- pudo haber sido la causa. (3)

El decimonoveno Congreso del Partido

Parece ser que la dirección estalinista hizo un último esfuerzo por separar al Partido de sus funciones de dirección del Estado en el 19º Congreso de 1952, y en el Pleno del Comité Central que se celebró a continuación. Empezando por Khruschev, la Nomenclatura del Partido procuró destruir cualquier rastro de este Congreso, actuando inmediatamente para eliminar lo que en él se realizó. Bajo Brezhnev se publicaron las transcripciones de todos los Congresos del Partido hasta el decimoctavo. Hasta hoy, nunca se han publicado las actas del decimonoveno. En éste Stalin sólo dirigió un corto discurso al Congreso que fue publicado. Pero también dirigió un discurso de hora y media en el Pleno que tuvo lugar a continuación. Este discurso no se publicó, excepto algunos cortos párrafos, tampoco se publicó la transcripción de este Pleno. (4).

Stalin convocó el Congreso para cambiar el status del Partido y su estructura organizacional. Entre los cambios están los siguientes:

- El nombre del Partido fue oficialmente cambiado de “Partido Comunista (Bolchevique) de la Unión” a Partido Comunista de la Unión Soviética”. Ésto imitaba las denominaciones de la mayoría de los partidos comunistas en el mundo, haciendo depender al partido del estado.

- Un “Presidium” reemplazó al Politburó del Comité Central. Este nombre definía a los representantes de
otro órgano representativo (en este caso el Comité Central), como, por ejemplo el Presidium del Soviet Supremo. También suprimió lo “político” del nombre; en realidad, todo el Partido era político, no solo el cuerpo dirigente.

Sin duda, también sugería un organismo que dirigiera solo el Partido, no el Partido y el Estado. El Politburó había sido un órgano de miembros de diversa procedencia. Incluía al Presidente del Consejo de Ministros (cabeza del órgano ejecutivo del Estado; esto es, la Jefatura del Estado); al Presidente del Presidium del Soviet Supremo (cabeza del cuerpo legislativo); al Secretario General del Partido (Stalin), un Secretario o dos más del Partido, y un par de ministros del gobierno. Las decisiones del Politburó eran ejecutivas tanto para el Partido como para el Gobierno. (4).

Por tanto, y en comparación con la virtualmente suprema posición del Politburó en el país, el papel del Presidium fue ampliamente reducido. Desde el momento en que la cabeza del Estado y la Cabeza del Soviet Supremo no tenían plaza reservada, el Presidium sólo el órgano dirigente del Partido Comunista.

Huno también otros cambios:

- El cargo de Secretario General (el del mismo Stalin) fue suprimido. Ahora Stalin era sólo uno de los 10 Secretarios del Partido (6), todos los cuales figuraban en el nuevo Presidium, compuesto de 25 miembros y 11 suplentes, cantidad mucho más alta que los 9-10 del antiguo Politburó. Este mayor tamaño le daría un carácter mucho más deliberativo, en vez de ser un órgano en el que se tomasen muchas decisiones finales rápidamente ejecutadas.
- La mayoría de estos miembros del Presidium parecen haber sido funcionarios gubernamentales, y no líderes del Partido. Khruschev y Malenkov se preguntaría más adelante cómo hubiera podido Stalin conocer de oídas a personas que él mismo sugirió para el Presidium, dado que no eran líderes conocidos (y, por tanto, no eran Primeros Secretarios). Presumiblemente, Stalin les nombró por su rango en el liderazgo del Estado, en contraposición al liderazgo en el Partido. (7).

Stalin hizo seguir a su dimisión como Secretario General del Partido, que tuvo lugar en el 19º Congreso, una propuesta, en el Pleno del C.C. que le siguió, de renunciar también a su puesto en este comité Central, conservando sólo el cargo de Jefe de Estado (Presidente del Consejo de Ministros).

Con Stalin fuera del Comité Central, figurando sólo como Presidente del Consejo de Ministros, los funcionarios gubernamentales no se hubieran sentido obligados a informar al Presidium, el órgano más alto del Partido. Esta acción de Stalin hubiera arrebatado autoridad a los funcionarios del Partido, cuya función de “supervisión” era innecesaria, en términos productivo-económicos. No siendo Stalin el Jefe del Partido, el liderazgo de éste, la Nomenclatura, hubiera perdido prestigio. Los militantes de base ya no se hubieran sentido obligados a “elegir” (es decir, a confirmar) a los candidatos recomendados por los Primeros Secretarios y por el Comité Central.

Desde esta perspectiva, la dimisión de Stalin de su puesto en el Comité Central hubiera sido un desastre para la Nomenclatura. Se sentían protegidos de las críticas sin piedad por parte de los militantes de base únicamente gracias a la “sombra de Stalin”. Hubiera significado que, en el futuro, sólo la gente más inteligente y más capaz sobreviviría en la Nomenclatura del Partido, así como en el aparato del Estado. (Mukhin, Ubiystvo, 618-23)

La falta de transcripciones sugiere que algo sucedió en este Pleno, y que Stalin dijo cosas en su discurso que la Nomenclatura no quiso que se hicieran públicas. También indica, y es muy importante subrayar ésto, que Stalin no era todopoderoso. Por ejemplo, las serias críticas de Stalin a Molótov y Mikoyan en este Pleno no se publicaron hasta mucho después de su muerte. (8).

El famoso escritor soviético Konstantín Simonov estaba presente, en tanto miembro del Comité Central. Fue testigo del pánico y rechazo de Malenkov cuando Stalin propuso votar para liberarle de su cargo en el Comité Central. (Simonov, 244-5). Enfrentado a una oposición vociferante, Stalin no insistió. (9).

Tan rápidamente como pudieron, los líderes dieron pasos para anular las decisiones del 19º Congreso del Partido. En su reunión del 2 de Marzo, con Stalin aún vivo pero inconsciente, un Presidium reducido (esencialmente, los miembros del antiguo Politburó) se vieron en la dacha de Stalin. Allí decidieron volver a reducir el Presidium a 10 miembros, en vez de 25. Era, básicamente, el antiguo Politburó, de nuevo. El número de Secretarios del Partido se redujo otra vez a 5. Khruschev fue nombrado “coordinador” del Secretariado y, cinco meses más tarde, “Primer Secretario”. Finalmente, en 1966, la palabra Presidium fue modificada a su antigua denominación, Politburó.
Durante el resto de la historia de la Unión Soviética el Partido continuó dirigiendo la sociedad., siendo sus rangos más altos una capa de elites privilegiadas, corruptas y autonombradas. Bajo Gorbachov este grupo dirigente disolvió la URSS, dándose a sí mismos la riqueza económica y el liderazgo político en la nueva sociedad capitalista. A la vez, destruyó los ahorros de la clase trabajadora soviética, robando sus beneficios sociales. Clase trabajadora cuyo esfuerzo había sido el origen de la inmensa riqueza colectiva de la Unión soviética. Esa misma Nomenclatura continúa hoy en día el Estado post-soviético.

Lavrentii Beria

Beria es el personaje más calumniado en la historia soviética. Por tanto, el reverso del juicio histórico sobre la carrera de Beria, juicio que empezó repentinamente tras el fin de la Unión Soviética, ha sido incluso más intenso que la reevaluación académica del papel de Stalin, que es el tema principal de estos artículos.

Los “cien días” de Beria (exactamente 112 días, desde la muerte de Stalin el 5 de Marzo de 1953 hasta su destitución el 26 de Junio) fueron testigos del inicio de profundas reformas. Si la dirección soviética hubiera permitido que estas reformas se hubieran desarrollado totalmente la historia de la Unión Soviética, del Movimiento Comunista Internacional, de l a Guerra Fría, y, en resumen, de la última mitad del Siglo XX, hubiera sido radicalmente diferente.

Las iniciativas de reforma de Beria incluían, como mínimo, las siguientes. Todas merecen ser destacadas, y algunas de ellas están teniendo ahora un especial estudio, incluso a pesar de que el Gobierno Ruso mantiene las fuentes primarias más importantes vetadas incluso a historiadores de confianza:

- La reunificación de Alemania como un estado no-socialista, neutral, paso que hubiera sido terriblemente popular entre los alemanes, y notablemente desagradable para los aliados de la OTAN, incluyendo a Estados Unidos.

- La normalización de relaciones con Yugoslavia, que prometía volver de su tácita alianza con Occidente hacia el Kominform.

- Una política sobre las nacionalidades que se oponía a la “rusificación” en las áreas recientemente anexadas del Oeste Ucraniano y los Estados Bálticos, junto al objetivo de recuperar, al menos, a algunos de los grupos nacionalistas en la emigración. Una política reformada de nacionalidades en otras áreas no rusas, incluyendo Georgia y Bielorrusia.

- Rehabilitaciones y compensaciones para aquellos injustamente condenados por los cuerpos jurídicos especiales (las troikas y las “Comisiones Especiales” del NKVD) durante los años 30 y 40. Bajo Beria este proceso se hubiera llevado a cabo de manera muy distinta de cómo se llevó a cabo bajo Khruschev, que rehabilitó a muchos que eran incuestionablemente culpables.

Algunas de las otras reformas de Beria fueron llevadas ampliamente a la práctica, incluyendo:

- Amnistía para un millón de prisioneros por crímenes contra el Estado.

- Poner término a la investigación del “Complot de Médicos”, junto al reconocimiento de que las acusaciones habían sido injustas, y el castigo a los funcionarios del NKVD involucrados, incluyendo la destitución de Kruglov, antiguo director del NKVD, del Comité Central. (11).

- Poner término a la autoridad de la “Comisión Especial” del NKVD para sentenciar a muerte o a largas penas de cárcel.

- En un movimiento no sólo contra el culto a Stalin, sino contra todo culto a todos los líderes en general, prohibir la exhibición de retratos de líderes en los grandes mítines festivos. Ésto fue anulado por los líderes del Partido poco después de la destitución de Beria.

Las actividades de Beria en pro de una reforma democrática

Oficialmente, Beria fue arrestado por los otros miembros del Politburó más algunos generales el 26 de Junio de 1953. Pero los detalles de esta supuesta detención son oscuros, y hay versiones contradictorias (12). En cualquier caso, durante el Pleno del Comité Central de Junio de 1953 dedicado a acusar a Beria de varios crímenes, Mikoyan declaraba:

“Cuando [ Beria ] hizo su presentación en la Plaza Roja sobre la tumba del camarada Stalin, le dije: “En tu discurso hay un párrafo en el que garantizas a cada ciudadano los derechos y libertades contemplados en la Constitución. Si en el discursod e un simple orador no hay frases vacías, en el discurso de un ministro político del interior, que es un programa de acción, deberás cumplirlo”. El me respondió: “Y lo cumpliré”.” (Beria 308-9, Mukhin 178).

Beria había dicho algo que alarmó a Mikoyan. Aparentemente, era el hecho de que en ese crucial discurso en la Plaza Roja, y haciendo referencia a la Constitución, Beria omitió toda referencia al Partido Comunista, hablando sólo sobre el Gobierno Soviético. Beria habló en segundo lugar, después de Malenkov, una demostración pública de que ahora era la segunda persona en el rango del Estado Soviético. Sus palabras habían sido éstas:

“Los trabajadores, los campesinos koljosianos, la intelligentsia puede trabajar pacíficamente y en confianza, sabiendo que el Gobierno Soviético garantizará diligente e incansablemente sus derechos, tal y como figuran en la Constitución de Stalin…De ahora en adelante la política del Gobierno Soviético será la política leninista y estalinista de mantenimiento y refuerzo de la paz…” (Beria, Discurso).

Mukhin sugiere posibles interpretaciones para este párrafo. La gente de la calle difícilmente entendería lo que Beria decía, pero para la Nomenclatura del Partido ésto era un buen navajazo. Beria pretendía llevar adelante el país sin Partido; por lo tanto, sin ellos. Prometía salvaguardar los derechos del pueblo, que no les concedía el Partido, sino... ¡una Constitución! (Mukhin, 179).

En este mismo Pleno de Junio de 1953 Khruschev dijo:

Recordemos como Rakosi [ líder comunista húngaro ] dijo “Me gustaría saber qué es lo que se decide en el Consejo de Ministros y qué es lo que se decide en el Comité Central, qué tipo de división debería existir…” Y Beria dijo tranquilamente: “¿Qué Comité Central? Que decida el Consejo de Ministros, y dejemos que el Comité Central se dedique a sus temas de cuadros y propaganda”. (Beria 91)

Más tarde, en el mismo Pleno Lazar Kaganovich abundó sobre el punto de Khruschev:

“El Partido es para nosotros lo más elevado. No debe permitirse a nadie hablar como lo hizo este sinvergüenza [ Beria ]: “el Comité Central [ para ] cuadros y propaganda, no para dirigir políticamente, no para dirigir toda la vida, como nosotros los bolcheviques la entendemos”.” (Beria 138).

Estos hombres parece que creyeron que Beria proyectaba sacar al Partido de su función de dirigir directamente el país. Era muy parecido a aquello por lo que Stalin y los suyos habían luchado durante las discusiones del borrador constitucional en los años 1935 a 1937. Se puede distinguir en el borrador del Programa del Partido de 1947 y en la reestructuración del Partido Bolchevique por parte de Stalin en el 19º Congreso y el subsiguiente Pleno del Comité Central unos pocos meses antes.

El hijo de Beria, Sergo, afirma que su padre y Stalin estaban de acuerdo en la necesidad de sacar al Partido de la dirección directa de la sociedad soviética:

“Las relaciones de mi padre con el Partido fueron complejas… Nunca ocultó sus relaciones con el aparato del Partido. Por ejemplo, directamente dijo a Khruschev y a Malenkov que el aparato del Partido corrompía a la gente. Era apropiado para los primeros tiempos, cuando el Estado Soviético acababa de formarse. Pero mi padre les preguntaba: “¿Quién necesita hoy a estos controladores?”
Tenía la misma clase de conversaciones con los directores de industrias y factorías a quienes, naturalmente, lo les interesaban en absoluto los inútiles del Comité Central.
Mi padre era igual de sincero con Stalin. Iósif Vissariónovich estaba de acuerdo es que el aparato del Partido se había liberado a sí mismo de responsabilidad en materias concretas y no ahcía nada sino charlar. Un año antes de su muerte, cuando Stalin presentó el nuevo diseño del Presidium del Comité Central, dio un discurso cuyo punto principal giraba en torno a la necesidad de encontrar nuevas formas de dirigir el país, dado que los antiguos modos no eran los mejores. Tuvo lugar una seria discusión, en torno a la actividad del Partido”. (Sergo Beria Moy Otets Lavrentii Beria)

La planeada reestructuración de Beria de las relaciones entre el Estado y el Partido hubiera sido probablemente muy popular entre los comunistas de base, por no hablar de la mayoría de ciudadanos soviéticos no militantes. Pero era una grave amenaza para la Nomenclatura.

Mukhin lo explica de esta manera:

“Beria no renunció a meter en la cabeza de la gente la idea de que el país debiera ser dirigido, en el centro y en la periferia, por los Soviets, tal y como la Constitución señalaba, y que el Partido debiera ser un órgano ideológico, que garantizara, a través de la propaganda, que con su ayuda, los diputados a los Soviets a todos los niveles serían comunistas. Beria propuso recuperar el espíritu de la Constitución en el pleno sentido del slogan “Todo el poder a los Soviets!”. Mientras Beria hubiera operado exclusivamente en la esfera ideológica, hubiera sido desagradable para la Nomenclatura, pero nada espantoso. Dado su poder, hubieran seleccionado delegados al Soviet Supremo, instruyéndoles a fin de que las ideas de Beria no se hubieran llevado a efecto. Pero si Beria no permitía a los Secretarios y al Comité Central las elecciones y la sesión del Soviet Supremo, ¿Qué tipo de decisiones podrían los diputados alcanzar?” (Ubiystvo 363-4)

Lógicamente, ésto enfrentaba a Beria con la mayoría de la Nomenclatura del Partido. (Ubyistvo 380). Khruschev era el representante de los intereses de ese grupo, o, por lo menos, de su fracción más grande y activa. Y Khruschev tenía un concepto muy diferente de la “democracia”. El famoso director de cine Mikhail Romm recordaba las palabras de Khruschev en eun encuentro con intelectuales:
“Desde luego, todos nosotros os hemos escuchado, y hemos hablado con vosotros. Pero, ¿quién decidirá? En nuestro país decide el pueblo. Y, ¿qué es el pueblo? Es el Partido. Y, ¿quién es el Partido? Pues nosotros. Nosotros somos el Partido. Esto significa que nosotros decidiremos. Yo decidiré. ¿Comprendido? (Alikhanov).



Como Mukhin indica:

“El Partido en tanto que organización de millones de comunistas, estaba acabado. El grupo de personas en la cumbre se convirtió en el Partido. (Mukhin Ubiystvo 494).

Las muertes de Stalin y Beria… y otras muertes

Junto a las misteriosas circunstancias de la muerte de Beria hay que sumar el considerable número de pruebas de que o bien se dejó que Stalin muriera en el suelo de su dacha tras sufrir una trombosis, o tal vez, fue envenenado. No tenemos tiempo ni espacio para resumir aquí esta cuestión

Sin embargo, no es necesario para nuestros propósitos. La amplia circulación y credibilidad entre rusos de toda orientación política demuestra que tanto la muerte de Stalin como la de Beria fueron muy beneficiosas para la Nomenclatura. Las pruebas son que tanto Beria como Stalin querían una perestroika comunista, una “reestrucuración” del poder político, y no del económico. Nada que ver con la superexplotación capitalista y el despellejamiento que el país ha sufrido bajo el nombre de “perestroika” desde los últimos años 80. Esas pruebas son independientes de otras que puedan demostrar que fueron asesinados.

El resultado inmediato de los fracasos de Stalin y Beria en sus intentos democratizadores fue dejar a la URSS en manos de la dirección del Partido. No llegó ninguna democracia obrera a la Unión Soviética. Los principales líderes del Partido continuaron monopolizando puestos importantes del estado y de la economía, convirtiéndose en un estrato parasitario, explotador, con marcado parecido a sus semejantes de las economías capitalistas.

En su sentido literal, este estrato disfruta hoy del poder, Gorbachov, Yeltsin, Putin y el resto de dirigentes de Rusia y los estados post-soviéticos son todos los antiguos miembros de la dirección del Partido. Durante largo tiempo explotaron a la ciudadanía soviética en su papel de super privilegiados funcionarios. Después, bajo Gorbachov, controlaron el proceso de privatización de la propiedad colectiva que pertenecía a la clase obrera de la URSS, empobreciendo de paso no sólo a los trabajadores, sino a la amplia clase media. Se le ha considerado la mayor expropiación de la historia (13). “La nomenklatura del Partido destruyó la Unión Soviética”. (Bivens & Bernstein; O’Meara; Williamson).
Para esconder su papel en las ejecuciones masivas de los años 30, su éxito en hacer fracasar los intentos estalinistas de democratización, su rechazo para llevar a cabo las reformas de Stalin y de Beria, y en resumen, su rechazo a democratizar la Unión Soviética. Khruschev y los principales líderes del Partido culparon a Stalin de todo, mintiendo sobre la existencia de serias conspiraciones en la URSS en los años 30, y tapando sus papeles protagonistas en las ejecuciones que siguieron.

El “discurso secreto” de Khruschov en 1956 fue el mayor golpe al movimiento comunista mundial de la historia. Dio alas a los anticomunistas de todo el mundo, que decidieron que por una vez había un líder comunista en quien confiar. Los documentos publicados desde el fin de la Unión Soviética afirman que cada una de las acusaciones contra Stalin eran mentiras. Esa evidencia nos lleva, a su vez, a preguntarnos por los motivos reales que llevaron a Khruschov a atacar a Stalin de esa manera. Los investigadores han demostrado ya que las acusaciones “oficiales” contra Beria citadas por Khruschev y los suyos o bien son falsas, o no se basan en ninguna prueba. Los muros de mentiras que rodean estos sucesos nos obligan a preguntarnos: ¿Qué estaba sucediendo en realidad? El presente ensayo sugiere una respuesta.



Conclusiones e investigaciones pendientes

Dado que Stalin preveía la competencia de partidos políticos en su plan de elecciones abiertas, es lógico preguntarse: ¿Cuán democrático hubiera resultado ésto si Stalin hubiera llevado a cabo su plan? Las respuestas a las preguntas sobre la democracia tienen que comenzar con otra cuestión: ¿Qué significa “democracia”?

En países capitalistas industrializados “democracia” significa un sistema en el cual los partidos políticos compiten electoralmente, pero en el que todos están controlados por las elites, extremadamente ricas y autoritarias. Tampoco permite esa “democracia” que el capitalismo en sí mismo pueda ser “botado” del poder. Esta “democracia” es una creación y una técnica de la clase dirigente capitalista; en pocas palabras, es “falta de democracia”.

¿Pudieran haber funcionado en la URSS las elecciones abiertas de candidatos de ciudadanos y grupos de ciudadanos, dentro de los límites de aceptar la dirección de la clase obrera? ¿Pueden funcionar en alguna futura sociedad socialista? ¿Cuál es el papel de la “democracia representativa”, es decir de las elecciones, en una sociedad que persigue la abolición de las clases? Dado que lo recomendado en la Constitución de 1936 nunca se llevó a efecto en la URSS, nunca sabremos las fuerzas y debilidades de esa alternativa. Marx y Engels hicieron importantes deducciones sobre la naturaleza de la democracia proletaria, basándose en la Comuna de París. Es una desgracia que nunca tuviéramos una experiencia de elecciones abiertas en la Unión Soviética de la época de Stalin. Sin duda se hubieran dado avances y retrocesos, de los que podríamos haber aprendido mucho.

Los estudios motivados por el anticomunismo seguirán dando cierta vida al paradigma Khruschev/Guerra Fría/Stalin, paradigma viejo y falso, pero todavía no lo suficientemente desacreditado. Pero el proceso de reinterpretar la historia de la Unión Soviética a la luz de la avalancha de documentos soviéticos que fueron en su día secretos hace mucho que ah empezado en Rusia. Y tendrá lugar pronto en cualquier lugar. Un objetivo principal de este ensayo es introducir a otros en este planteamiento.

Hay un extremo que sorprenderá prácticamente a cualquier lector. Según el “culto a la personalidad”, y la adulación que rodeaba a Stalin, estamos condicionados a la idea de un Stalin como “dictador todopoderoso”. Esta mentira fundamental en el paradigma Khruschev/Guerra Fría, refutada por la investigación aquí reflejada, ha distorsionado totalmente nuestro conocimiento de la historia soviética. De hecho, Stalin nunca fue “todopoderoso”. Fue obstaculizado por los esfuerzos organizados de otros líderes del Partido. Nunca fue capaz de conseguir su meta de reformas constitucionales. Ni tampoco fue capaz de controlar a los Primeros Secretarios y al NKVD.

El “culto” disfrazaba las luchas políticas. Las transcriciones de los Plenos del Comité Central demuestran que aunque, a veces, los líderes bolcheviques estaban directamente en desacuerdo con Stalin, ésto ocurría muy escasamente. Las discusiones políticas no eran puestas en primer plano y dirimidas, sino que eran tratadas de otras maneras. Algunas de estas maneras eran informales, como se hizo en el caso de los Primeros Secretarios en Julio de 1937. Otras veces, el tratamiento eran los métodos policiales, al interpretarse el desacuerdo político como una oposición hostil.

Cualquiera que fuera el mecanismo, el resultado de ese “culto” fue un autoritarismo profundamente antidemocrático. Stalin parece ser uno de los pocos líderes soviéticos en haber comprendido ésto. A lo largo de su vida condenó ese “culto” en numerosas ocasiones (15). Pero, evidentemente, nunca comprendió en toda su extensión lo dañino que podía ser.

Las conclusiones aquí expuestas, basadas prácticamente en su totalidad en investigaciones ajenas, sugieren algunas áreas para otras investigaciones:

- ¿Qué forma puede tomar la “democracia” en una sociedad socialista que se ha puesto como objetivo evolucionar hacia una sociedad sin clases? ¿Hubiera funcionado el proyecto de la Constitución de 1936 tal y como Stalin lo preveía, a efectos de democratizar la Unión Soviética, y devolver al Partido Bolchevique su papel original de ser una organización de revolucionarios dedicados cuya tarea principal era llevar al país hacia el comunismo? ¿O tal vez este modelo incorporaba tantos del concepto burgués capitalista de “democracia” que hubiera dificultado, más que impulsado, la evolución de la URSS hacia el capitalismo?

- ¿Cuál es el papel más adecuado para el Partido Comunista en una sociedad de este tipo?

- ¿Cuáles son las formas de liderazgo compatibles con el reforzamiento democrático de la clase obrera? ¿Qué formas de liderazgo político (y económico) están en contradicción con estas metas?

Una vez que ponemos en cuestión si unas “elecciones” y un “gobierno representativo” son suficientes para que el Estado exprese de trabajadores y campesinos, podemos pensar que la Constitución de 1936, incluso si se hubiera llevado a la práctica, tampoco hubiera conseguido ésto. Ésto puede sugerirnos que la “solución” no pasa por hacer más fuerte al Estado y más débil al Partido, como parece que pensaban Stalin y Beria. Los marxistas creen que el Estado es siempre dirigido por una clase u otra, por lo que si una nueva clase dirigente surge de la elite del Partido, o de cualquier otro lugar de la sociedad, lo dirigirá y cambiará e estado para hacer esa dirección más efectiva. Y éso nos demuestra que la distinción Estado/Partido es artificial y falaz, y debe ser eliminada.

Los beneficios materiales de los altos funcionarios del Partido debieron jugar un importante, incluso decisivo, papel en el desarrollo del estrato llamado nomenklatura. Probablemente, la evidente intención de Stalin de impedir al Partido regir de forma directa el estado, devolviéndolo a “agitación y propaganda”, sugiere un conocimiento de esta contradicción por parte de Stalin, y tal vez de otros. ¿Hasta qué nivel fueron las amplias diferencias salariales para estimular la industrialización en la URSS? Si fueron esenciales, ¿fue un error permitir a los miembros del Partido acceder a privilegios materiales (altos salarios, viviendas especiales, tiendas especiales)? El contexto político en el que se toman estas decisiones, a finales de los años 20 y principios de los 30, necesita ser analizado más profundamente. Las discusiones, que por ahora no están disponibles, sobre el “salario máximo” del Partido, necesitan ser desveladas y estudiadas.

Zhukov y Mukhin creen que la táctica que atribuyen a Stalin y Beria, (la de apartar a los dirigentes del Partido de dirigir el Estado) fue, en efecto, la mejor ocasión de exhibir la degeneración del Partido. Como sugiero más arriba, tal vez la auténtica causa de la degeneración es la defensa de sus propios privilegios, y no la contradicción “rojo versus experto”, en sí misma.

Desde luego que los incentivos materiales fueron considerados necesarios, en primer lugar, para reclutar intelectuales expertos, pero burgueses, anticomunistas y anti-clase obrera, para ayudar a construir la base industrial de la URSS. A partir de esto, puede argumentarse que los salarios más altos fueron necesarios para animar a los técnicos expertos (incluyendo trabajadores expertos) a unirse al Partido Bolchevique, o para trabajar muy duro, en adversas condiciones laborales y vitales, a menudo poniendo en peligro la salud, y sacrificando la vida familiar. Partiendo de esto el amplio abanico de desigualdades, similares a las que se dan en el capitalismo, pudieron ser y fueron justificadas.

Tal vez Stalin y Beria creyeron que devolver al Partido a una función puramente política hubiera evitado la degeneración. Ya que su plan (en el caso de que fuera suyo) nunca se ejecutó, nunca podremos saberlo. Pero sospecho que la cuestión de los “incentivos materiales”, y la consecuente desigualdad económica, es la fundamental. En sus conversaciones con Félix Chuev, el viejo Molótov reflexionaba sobre la necesidad del igualitarismo, expresando su preocupación por el futuro del socialismo en la URSS, debido a la creciente desigualdad. Molótov no situaba las raíces de este desarrollo en los tiempos de Lenin ni de Stalin. De hecho, al igual que Stalin, era incapaz de mirar críticamente el legado de Lenin, aunque la necesidad de mantener y aumentar ciertas desigualdades de cara a aumentar la producción se remonta, al menos, hasta Lenin, e incluso al Marx de la Crítica al Programa de Gotha.

Las preguntas que nos hacemos reflejan inevitablemente y exponen nuestras preocupaciones políticas personales, y las mías no son ninguna excepción. Creo que la historia del Partido Bolchevique durante los años de Stalin, deformada por las mentiras anticomunistas y aún pendiente de ser escrita, tiene mucho que enseñar a las futuras generaciones. Los activistas políticos que busque en el pasado como guía, y los investigadores académicos con conciencia política, que creen que sus mejores contribuciones a un mundo mejor pueden ser aportadas del estudio de tales luchas del pasado, tienen una buena cantidad de cosas que aprender del legado de la Unión Soviética.

Como marinos medievales, guiados por mapas en los que había más imaginación que datos, hemos navegado erróneamente guiados por las historias oficiales de la URSS que son falsas en su mayoría. El proceso de descubrir la historia real del primer experimento socialista acaba de empezar. Como cualquier otro lector de este ensayo comprobará, creo que esto de una importancia inmensa para nuestro futuro.

FIN




Notas

1) Texto completo de la edición según Zhukov. Ver también la opinión de Zhukov en Tayny 270-27, en donde también se reproduce el texto.

2) Otra lectura de los archivos sugiere que las cifras pudieran ser 6,6 y ver Khlevniuk O., et al. eds. Politburó TsK VKP(b) i Sovet Ministrov SSSR 1945-1953. Moscow: ROSSPEN, 2002, 428-431.

3) Pyzhikov atribuye este impulse democrático a los leningradenses, especialmente a Voznesensky. (Ver también su artículo “N. A. Voznesensky” en http://www.aki.ru/id/new/ek5.htm) Esto supondría también el apoyo de Zhadanov, aunque esta protección no “encaja” en la teoría de Pyzhikov sobre que las fuerzas más pro-capitalistas –Voznesensky y sus colegas de Leningrado- fueran las más democráticas. Y tampoco explica, ya que el grupo leningradense conservó su fuerza hasta 1947, por qué no fue adoptado el borrador. Ni indica, ni mucho menos prueba, alguna de las necesarias concomitancias entre la orientación de Voznesensky pro-capitalista y consumista, por la cual era famoso, y la democracia política. Y finalmente no indica que Stalin no la apoyó.

4) Según Zhores Medvedev, los archivos personales de Stalin fueron destruídos inmediatamente tras su muerte. (Medvedev, Sekretnyi). Si así fuera, es razonable suponer, como lo hace Mukhin (Ubiystvo 612) que algunas de sus ideas eran realmente peligrosas, y entre ellas, las ideas expresadas en estos encuentros. Mi análisis aquí y más abajo es principalmente el de Mukhin, Ch. 13 y Medvedev, op. cit.

5) Fue muy probablemente pensado como medida de unificación. Cada una de las repúblicas constituyentes de la URSS mantuvo su propio partido: Partido Comunista de Ucrania, de Georgia, etc… Ésto ha llevado a algunos líderes del Partido a pensar que Rusia, la mayor de las repúblicas, pero que no tenía partido propio, estaba en desventaja. Aparentemente una de las acusaciones más serias contra los líderes juzgados y ejecutados en el “Asunto de Leningrado” tras la post-guerra era la de que estaban planeando formar un Partido propiamente ruso, y trasladar la capital de la república rusa (no la de la URSS propiamente dicha) a Leningrado. Puede ser que ésto hubiera hecho a Rusia más poderosa, exacerbando el chauvinismo granruso, cuando lo que el momento pedía era reforzar la unidad de las diversas nacionalidades soviéticas. Ver David Brandenberger, “Stalin, the Leningrad Affair, and the Limits of Poswar Russocentrism”. Russian Review 63 (2004), 241-255.

6) El puesto de “Primer Secretario” fue creado tras la muerte de Stalin para Khruschev.

7) Citado en Mukhin, 617.

8) La publicación más antigua que he encontrado ha sido el periódico de izquierdas Sovetskaia Rocía, del 13 de Enero 2000 http://www.kprf.ru/analytics/10828.shtml; en inglés: http://www.northstarcompass.org/nsc0004/stal1952.htm.

9) Mukhin cree que fue una equivocación fatal. Se basa en que el interés de la nomenclatura del Partido era que Stalin muriera mientras fuera Secretario del Comité Central (a pesar de que no era ya “Secretario General”), y jefe de Estado; en una palabra, mientras aún estaba unido, en una sola persona, la jefatura del Partido y la del País. Su sucesor como Secretario del C.C. sería más aceptado por el país y el gobierno también como jefe de Estado. Si ésto era así, la maniobra para apartar a la nomenclatura del Partido de la dirección sería el fin. (Mukhin, Ubiystvo, 604 & Ch. 13).

10) He extraído de las largas consideraciones sobre las reformas de Beria, tanto efectuadas como solo propuestas, de Kokurin and Pozhalov, Starkov, Knight y Mukhin, Ubiystvo. Todos los libros recientes sobre Beria citados en la biblioteca también lo analizan.

11) En su “Discurso Secreto”, Khruschev también denunció el “Complot de los Médicos” como un montaje. Pero tuvo el cinismo de culpar a Beria, quien fue de hecho quien puso a la investigación, mientras alababa a Kruglov, jefe del NKVD que dirigió el montaje, a quién Khruschev devolvió la pertenencia al Comité Central, y que estaba sentado en el auditorio mientras hablaba Khruschev.

12) Existen muchas pruebas de que Beria fue asesinado el mismo día de su detención. Su hijo Sergo Beria, en muchas de sus memorias, afirma que los funcionarios le comunicaron que su padre no estaba presente en el “juicio”. Mukhin dice que Baybakov, el único superviviente del Comité Central de 1953, afirmó que Beria ya estaba muerto en el Pleno de Julio de 1953, pero sus miembros no lo sabían aún. (Sergo Beria; Mukhin, Ubiystvo 375). Amy Knight, p. 200, informa de que el mismo Khruschev afirmó dos veces que había sido asesinado el 26 de Junio de 1953, pero que después cambió esta historia. Mientras, se dijo que los documentos del juicio a Beria habían sido “robados” de los archivos, por lo que ni su existencia puede ser comprobada. (Khinshtein 2003). Sin embargo, algunos investigadores como Shukholminov (pp. 61-62), siguen considerando las pruebas del asesinato de Beria poco convincentes.

13) Este término, “el mayor robo de la historia”, para describir la “privatización” de la riqueza estatal de la URSS, que fue creada colectivamente, y, en un principio, poseída colectivamente. Para unos pocos ejemplos ver:

“The Russian Oligarchy: Wellcome to the Real World”, The Russian Journal March 17 2003, en http://www.russianjournal.com/news/cnews-article.shtml?nd=36013;
Raymond Baker, Centre for International Policy, “A Clear and Present Danger”, Australian Broadcasting Corp, 2003, en http://www.abc.net.au/4corners/stories/s296563.htm .

14) En Noviembre de 2005 preparo un artículo documentando las mentiras del “Informe Secreto” de Khruschev, cuya publicación será en Febrero de 2006, 50º aniversario de su discurso.

15) Roy Medvedev, Let History Judge: The Origins and Consequences of Stalinism, menciona un cierto número de párrafos en los que Stalin hace ésto. Ver pp. 150, 507, 512, 538, 547 de la edición de 1971 de Knopf.

Bibliografía complementaria para la Parte II

Chilachava, Raúl. Syn Lavrentiia Beria rasskazyvaet Kiev: Inkopress, 1992.

Dobriukha, Nikolai. “Otsy I otchimy ‘ottepeli’.” Argumenti I Fakty, June 18 2003. En http://www.aif.ru/online/air/1182/10_01 .

Koshliakov, Serguéi. “Lavrentiia Beria rasstreliali zadolgo doprigovora.” Vesti Nedeli June 29, 2003. En http://%20www.vesti7.ru/news?id=2728 .

Prudnikova, Elena. Beria. Prestupleniia, kororykh ne bylo. St. Petersburg: Neva, 2005.

Prudnikova, Elena. Stalin. Vtoroe Ubiystvo. St. Petersburg: Neva, 2003.

Pyzhikov, A. “N.A. Voznesenskii o perspektivakh poselvoennogo obnovleniia obshchestva.” En http://www.akdi.ru/id/new/ek5.htm .

Rubin, Nikolai. Lavrentii Beria. Mif I Rea’nost’. Moscow: Olimp; Smolensk: Rusich, 1998.

Service, Robert. Stalin. A Biography. Cambridge, M.A: Belknap Press, 2004.

Smirtuikhov, Mikhail. Interview, Kommersant-Vlast’ February 8, 2000. En http://www.nns.ru/interv/arch/2000/02/08/int977.htm .

Sul’ianov, Anatolii. Beria: Arestovat’v Kremle. Minsk: Kharvest, 2004.

Toptygin, Alekséi. Lavrentii Beria. Moscow: Yauza, Eksmo, 2005.

Fuente: http://www.redaccionpopular.com/articulo/stalin-y-la-lucha-por-la-reforma-democratica



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