miércoles, 15 de enero de 2014

Grecia. Crisis, oligarquía, revolución e historia

El KKE y la situación política griega

Entre dos batallas duras


Artículo de la Sección de Relaciones Internacionales del CC del KKE

Grecia sigue atrayendo la atención de los trabajadores de muchos países en el mundo, a la luz de las nuevas elecciones generales de importancia crucial que se celebrarán el 17 de junio ya que ninguno de los primeros tres partidos no ha conseguido formar un gobierno de coalición. De particular interés, a juzgar por los artículos en periódicos, revistas y páginas web comunistas y progresistas, es el resultado de las elecciones recientes así como la línea política que ha trazado el Partido Comunista de Grecia (KKE), que durante los últimos días ha estado en la línea de fuega de varios analistas. Empecemos por el principio.

Sobre el resultado de las elecciones del 6 de mayo

Las elecciones del 6 de mayo han creado un nuevo escenario político ya que los tres partidos que han gobernado en conjunto, apoyando la política antipopular del capital y de la Unión Europea (UE), tuvieron una caída en las elecciones. En concreto:

El PASOK socialdemócrata concentró 833.529 votos y 13.2%, con una caída sin precedentes de 2.179.013 votos y -30.8%.

La ND conservadora sumó 1.192.054 y 18.9%, con una caída de 1.103.665 votos y -14.6%.

El LAOS nacionalista no consiguió alcanzar el umbral del 3% para entrar en el parlamento, recibiendo 183.466 votos o el 2.9%, con una caída de 202.739 votos o -1,6%.

Sin embargo, al mismo tiempo, el cambio del escenario político no constituye un derrocamiento porque las fuerzas que se beneficiaron por la ira de los trabajadores fueron, sobre todo, las que apoyan la política de la “vía de sentido único de la UE”. Así, la gran mayoría de los votantes de los partidos burgueses se dispersaron principalmente en formaciones políticas ideológicamente cercanas. En concreto:

SYRIZA, que es una coalición de fuerzas oportunistas que se fueron del partido de una escisión por la derecha (en las escisiones del partido de 1968 y 1991), y en que se han sumado en los últimos años fuerzas del PASOK socialdemócrata, logró 1.061.265 votos o 16.8%, un aumento de 745.600 votos o el 12.2%.

Una escisión de SYRIZA, Izquierda Democrática, a la que se incorporaron ex diputados y dirigentes del PASOK, sumó 386.116 votos o el 6,1%.

Un gran número de votos fue dirigido además a partidos reaccionarios y nacionalistas como los “Griegos Independientes”, que surgieron de la ND y concentraron 670.596 votos o el 10.6%, y el “Amanecer Dorado”, que concentró 440.894 votos o el 7%.

Además, aproximadamente el 20% de los votantes optaron por decenas de partidos que tomaron parte en las elecciones pero no han logrado pasar el umbral del 3%.

El KKE tuvo un pequeño incremento en las elecciones. En concreto, recibió 536.072 votos o el 8.5%, es decir tuvo un aumento de 18.823 votos o +1%. El KKE eligió 26 diputados (entre los 300 en el parlamento), cinco más que anteriormente. En los barrios obreros el porcentaje que logró el KKE fue casi el doble de la media. De hecho, en uno de los 56 distritos electorales (en las islas Samos-Ikaria) el KKE fue el primer partido en votos con el 24,7%.

El Comité Central del KKE ha llegado a unas conclusiones iniciales sobre el resultado electoral. En su comunicado, entre otros, “saluda a los miles de trabajadoras y trabajadores, desempleados, que han apreciado el espíritu de lucha, la coherencia y la verdad clara de sus posiciones, el espíritu de lucha y la abnegación de las y los comunistas, lo han apoyado en las elecciones, independientemente del grado de acuerdo con su propuesta política en conjunto. Gran parte de los trabajadores, así como una parte de los votantes del partido, bajo la presión de la agudización de los problemas populares, las consignas engañosas con respecto a la renegociación del memorando[1] y el alivio inmediato de los trabajadores, no ha podido comprender y asumir la diferencia entre el gobierno y el poder real.”

Sin embargo, como señala la CC del KKE: “La propuesta política del KKE de la lucha por el poder obrero y popular, estará en el centro de la atención del pueblo, ya que se hace cada vez más clara la diferencia entre el gobierno y el poder popular verdadero, así como la propuesta global relativa a los problemas inmediatos de la supervivencia de los pueblos y el poder obrero popular. Desde este punto de vista, esta actividad electoral política del KKE en armonía con su estrategia como es debido, es un legado importante para los próximos años.”

Sobre SYRIZA

Algunos medios de comunicación burgueses internacionales, que presentan SYRIZA como el “ganador” de las elecciones del 6 de mayo, no vieron más allá de su titulo “Coalición de la izquierda radical” y concluyeron en que se trata de un partido radical de izquierda o incluso de un partido comunista. Por supuesto esto no tiene nada que ver con la realidad. La fuerza básica de SYRIZA es el partido “Coalición de la Izquierda” (Synaspismos) que tiene un programa socialdemócrata. En 1992 votó en el parlamento griego por el Tratado de Maastricht y es un partidario de la Unión Europea imperialista, que considera que se puede mejorar. De hecho, presenta un programa de gestión del sistema capitalista. Se unió a la campaña anticomunista contra la URSS y los demás países del socialismo que conocimos en el siglo XX. Synaspismos es miembro del presidium del llamado “Partido de la Izquierda Europea” (PIE), que es una herramienta de la UE para erradicar las características comunistas de los partidos comunistas en los países de la UE. En SYRIZA junto con Synaspismos participan fuerzas que se fueron del PASOK socialdemócrata, así como grupos de ultra-izquierda más pequeños trotskistas y antiguos grupos maoístas mutados que juegan el papel de las “especias” políticas en el básico “menú” socialdemócrata y anticomunista. El objetivo principal de esta formación es la disminución de la influencia electoral, sindical y política más general del KKE. Así, en la última década existen numerosos ejemplos que demuestran el carácter anti-KKE de esta formación política. En decenas de sindicatos, confederaciones sectoriales y asociaciones de sindicatos a nivel regional, las fuerzas de SYRIZA participan y colaboran con las fuerzas del PASOK con el fin de impedir la elección de los delegados comunistas a los órganos sindicales superiores. SYRIZA es un enemigo jurado del Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME) que constituye una agrupación de sindicatos con orientación de clase. SYRIZA colabora abiertamente en los órganos de las confederaciones comprometidas de los sindicatos de los trabajadores en el sector privado (GSEE) y público (ADEDY) con las fuerzas colaboracionistas con la patronal y el gobierno. En muchos casos en las elecciones locales tuvieron una actitud similar. Un ejemplo característico fue su postura en las elecciones municipales en 2010 en la isla Ikaria. En esta isla, que fue un lugar de exilio de los comunistas, el KKE tiene gran influencia electoral. En las elecciones de 2010, SYRIZA colaboró con el PASOK socialdemócrata, la ND liberal y el LAOS nacionalista en fin de impedir la elección de un alcalde comunista en la isla. Entonces, el candidato del KKE concentró por sí sólo el 49,5% de los votos y la alianza anti-KKE ganó en el municipio por unos cientos de votos.

Hoy en día, SYRIZA trata de atacar el KKE con propuestas de conveniencia política con respecto a la llamada “unidad de la izquierda”, en un intento de hacer que el KKE borre secciones enteras de su programa, que abandone sus principios y acepte la política de gestión del sistema capitalista, como propone SYRIZA.

En base a esto, lo mínimo que podemos decir es que la actitud de algunos partidos comunistas que saludaron inmediatamente el ascenso electoral de esta formación oportunista y anticomunista en el nombre del aumento electoral de la “izquierda”, sin conocer la situación verdadera en Grecia, fue irresponsable. Saludaron a un enemigo jurado del KKE que el presidente de los industriales griegos propuso su participación en un gobierno de coalición de los partidarios de la UE.


La ilusión de la “unidad de la izquierda” y la mentira del “gobierno de la izquierda”

Muchos trabajadores politizados, de diferentes países de Europa y de todo el mundo, plantean la siguiente pregunta: ¿Por qué el KKE no hace algunas concesiones? ¿Por qué insiste en la línea política de la concentración de fuerzas sociales que quieren luchar contra los monopolios, contra el capitalismo, contra las uniones imperialistas, por el poder obrero y popular y no apoya la política de la “unidad de la izquierda”, la lucha para corregir la realidad capitalista y la UE, con una colaboración política o gubernamental con otras fuerzas de “izquierda” y socialdemócratas, tal como hacen otros partidos comunistas en Europa?

En primer lugar, el KKE desde hace tiempo ha dejado claro que el significado “izquierda” y “derecha” no son términos que reflejan la situación política de hoy. Hoy en día el término “izquierda” se podría utilizar para describir el Secretario General de la OTAN o el primer ministro de un país que lleva a cabo una guerra imperialista y toma medidas antilaborales y antipopulares contra los trabajadores de su país. El Partido Comunista no es simplemente un “partido de izquierda”, sino el partido que lucha por el derrocamiento del capitalismo y por la construcción de la nueva sociedad socialista-comunista. En este camino, en esta dirección de lucha puede dar lugar a conquistas, no al revés. Tal como ha demostrado la historia, las reformas, la lucha para corregir el sistema capitalista, para mitigar las medidas antipopulares más extremas, en que se centran las fuerzas oportunistas-socialdemócratas, no han llevado jamás al derrocamiento del capitalismo en ningún sitio. Al contrario, en muchas ocasiones llevaron al fortalecimiento del capitalismo, mediante la creación de ilusiones a los millones de trabajadores, que supuestamente el capitalismo puede ser humanizado. Que hoy en día, supuestamente, el Banco Central Europeo puede convertirse de un instrumento capitalista a una institución de caridad y distribuir préstamos sin interés o que la Unión Europea puede convertirse de una unión que sirve el sistema a una “unión de los pueblos” como sostienen SYN/SYRIZA y el Partido de la Izquierda Europea.


Es por eso que el KKE presenta su propuesta política de manera integral y en las elecciones del 6 de mayo que la especificó en el lema: “Fuera de la UE, con el poder popular y la cancelación unilateral de la deuda”.

En este sentido, el KKE está firmemente orientado al marxismo-leninismo. Según dijo Lenin: “El proletariado lucha y seguirá luchando para destruir el antiguo régimen. Con este fin dirigirá toda su propaganda y agitación, todos sus esfuerzos para organizar y movilizar a las masas. Si no logra destruir el antiguo régimen totalmente, el proletariado sabrá aprovechar también su destrucción parcial. Pero nunca propugnará esa destrucción parcial, la describirá con optimismo, llamará al pueblo a darle apoyo. En la lucha auténtica sólo se apoya efectivamente aquel que aspira al máximo (y que en caso de fracasar consigue menos) y no aquel que, antes de que comience la lucha, cercena los objetivos de la misma de un modo oportunista”[2].

El KKE ha rechazado la idea de crear un “gobierno de izquierda” que al mantener Grecia dentro de la UE y de la OTAN y con las relaciones capitalistas de producción intactas, supuestamente podría implementar una gestión del sistema a favor del pueblo. Nuestro partido lucha por el desarrollo de la lucha de clases, la concienciación política de los trabajadores, su liberación de la influencia de los partidos y las construcciones ideológicas burgueses y por la formación de una alianza que no sólo defenderá los intereses de los trabajadores, tratará de sacar el país de las intervenciones imperialistas pero además planteará la cuestión del poder.



El objetivo es la disminución de la influencia del KKE y su asimilación en el sistema.

La negación del KKE a subyugarse a formaciones de “izquierda” o incluso en un gobierno de “izquierda” está en el “punto de mira” de enemigos y “amigos”, que directa o indirectamente llaman al KKE a “unirse” con las demás fuerzas de “izquierda”. Esta línea siguen los partidos comunistas que están en el presidium del PIE. Además, hubo algunos ataques groseros por ejemplo por unos grupos trotskistas –que son más conocidos en el extranjero que en Grecia- que caracterizan el KKE como un partido sectario y dogmático.

¿Cómo es posible que el KKE con la línea de la lucha de clases y del conflicto que promueve agrupe a cientos de miles de personas en Grecia, si el partido es sectario? ¿Cómo es posible por ejemplo que en las filas del Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME) se agrupen decenas de sindicatos de base, federaciones sectoriales, asociaciones de sindicatos a nivel regional que representan cientos de miles de trabajadores?

Cabe señalar que el PAME, que es el polo de orientación de clase en el movimiento obrero y sindical, agrupa 8 federaciones sectoriales de trabajadores, 13 asociaciones de sindicatos regionales, cientos de sindicatos sectoriales y de base, con un total de 850.000 miembros. Además, el PAME trabaja en los sindicatos donde las fuerzas con orientación de clase no son la mayoría. Así por ejemplo las fuerzas del PAME ocupan la segunda posición en una serie de federaciones sectoriales (como son la Federación en el sector turístico y de restauración y la Federación de los trabajadores metalúrgicos) así como en las dos mayores Asociaciones de sindicatos regionales del país en Atenas y Tesalónica.

¿Cómo es posible que el Frente Antimonopolista Griego de autónomos y pequeños comerciantes (PASEVE) agrupe en sus filas a miles de trabajadores autónomos que entienden la necesidad de entrar en conflicto con los monopolios? ¿Cómo es posible que miles de campesinos pobres, a través de asociaciones de agricultores y sus comités, se inspiren de la lucha del Frente Militante de todos los Campesinos (PASY) contra la Política Agrícola Común de la UE? ¿Cómo es posible que mujeres y miles de estudiantes que pertenecen a las capas obreras y populares entren en la lucha bajo las demandas y las iniciativas de la Federación de Mujeres de Grecia (OGE) Y del Frente Militante de Estudiantes (MAS)? En todas estas organizaciones sindicales, sociales y políticas de masas, los miembros y los dirigentes del KKE juegan un papel principal sin ocultar su identidad.

Acusan al KKE de ser “aislado” o incluso “dogmático” o “sectario” debido a su rechazo de un “gobierno de izquierda” o por el hecho de que el porcentaje del KKE en las elecciones no se incrementa tan rápido como la formación socialdemócrata del SYRIZA. Estas acusaciones no pueden afectar el KKE. Cabe recordar que hace 2,5 años, el otro partido socialdemócrata, el PASOK, había concentrado el 44% de los votos mientras que en las últimas elecciones sumó solamente el 13%. Esta caída tuvo lugar en condiciones de fluidez política, reforzó SYRIZA con el que tiene la relación ideológica más estrecha. Cabe señalar que un partido comunista revolucionario, como es el KKE, no se juzga exclusivamente por el porcentaje que logró en las elecciones.

En cuanto al asunto de la política de cooperaciones, nuestro partido ha acumulado enorme experiencia histórica. Dirigió la lucha antifascista de un gran frente armado que tuvo gran contribución en la lucha del pueblo. Sin embargo, en aquel período el Partido no consiguió elaborar una estrategia para la transformación de la lucha antifascista a una lucha por el derrocamiento del poder burgués. El KKE estableció alianzas “de izquierda” en las décadas de 1950 y 1980. De su experiencia con respecto a la política de alianzas, el KKE ha sacado conclusiones útiles y no tiene ninguna intención de repetir los mismos errores.

Pero ¿cómo se explica el ataque contra el KKE? Es claro que están irritados por la acción internacional del KKE en la dirección de reconstruir el movimiento comunista internacional sobre la base del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario. Además, los Encuentros Internacionales de Partidos Comunistas y Obreros así como otras iniciativas comunistas internacionales empezaron en Atenas. Sin embargo, lo más importante es que el KKE es un partido con fuertes raíces en la clase obrera, con una importante experiencia de las luchas obreras y populares, es un partido que se niega a abandonar sus principios, se niega a ir a remolque de la socialdemocracia, a someterse a la UE y la OTAN. En este punto citamos un artículo publicado después de las elecciones en el conocido periódico francés Le Monde Diplomatique: “El objetivo secreto y el deseo de todos los griegos de la izquierda es: disolver el Partido Comunista para reformarlo sobre una nueva base y dar a la izquierda griega su posición correcta en la sociedad”. Es decir, desacreditar el KKE y convertirlo, al igual que otros partidos comunistas mutados en Europa, en una “coartada comunista” de la socialdemocracia para la gestión de la barbarie capitalista.

¡Nuestro objetivo es arruinar sus planes! ¡Preservar y fortalecer el KKE! A pesar de la presión ejercida a nuestro partido hay elementos alentadores que muestran que el KKE es un “hueso duro de roer”. Diez días después de las elecciones del 6 de mayo, tuvieron lugar en Grecia las elecciones estudiantiles. La lista que apoya la Juventud Comunista de Grecia logró un 16% en los Institutos de Educación Tecnológica y 14% en las Universidades, marcando un incremento respecto al año pasado. Al contrario, la lista de SYRIZA logró un porcentaje bajo, un 2,3% en TEI y un 6,9% en las universidades.

Restauración del sistema burgués

El KKE desde hace tiempo ha advertido al pueblo griego que la clase burguesa está preparando la restauración del escenario político con el fin de preservar su poder. La razón es que no puede administrar el sistema político en base a la alternación en el poder burgués de un partido político conservador (ND) y de un socialdemócrata (PASOK), tal como ha ocurrido desde 1974, después de la caída de la dictadura militar. El sistema burgués está tratando de “deshacerse” de partidos y las personas que han estado expuestos irremediablemente a los ojos del pueblo. En estas condiciones, SYRIZA, que tiene un programa socialdemócrata, ha sido beneficiado en las elecciones promoviendo mentiras flagrantes antes y durante el período preelectoral, sembrando ilusiones de que puede haber un futuro mejor para los trabajadores sin el conflicto con los monopolios y las uniones imperialistas. Es por eso que tiene enormes responsabilidades ante el pueblo.



El KKE insta a los trabajadores a darse cuenta de que esta restauración que se está realizando no tiene nada que ver con la satisfacción de las necesidades modernas del pueblo. Incluso el llamado “gobierno de izquierda” es un “salvavidas agujereado” que se arroja a los trabajadores que se están sofocando debido a las calles sin salida del sistema capitalista.

El pueblo no debe atraparse en falsos dilemas

De cara a las elecciones del 17 de junio los partidos burgueses y el oportunismo están promoviendo nuevos dilemas engañosos que se utilizarán en el período próximo para atrapar al pueblo, reducir la resistencia de las masas populares radicales ante la presión ejercida, reducir la influencia electoral del KKE. El KKE no oculta el hecho que esta batalla va a ser muy difícil para los comunistas.

Para que se quede claro qué tipo de falsos dilemas están promoviendo, permítenos examinar algunos de ellos:

1. ¿Euro o dracma?

Un dilema falso es la acusación de la ND dirigida contra SYRIZA que su política está llevando el país fuera del euro y será catastrófica para los trabajadores. Por otra parte, SYRIZA responde que la salida de Grecia del euro significaría un inmenso costo para los demás países de la zona euro y por eso no ocurrirá nunca.

En realidad, tomando en cuenta que la crisis capitalista está en desarrollo, no podemos excluir, según los escenarios que están siendo discutidos, la contracción de la zona euro, a través de la expulsión de Grecia y de otros países o con una devaluación interna del euro en nuestro país. En este sentido, el chantaje de la Unión Europea y del FMI es real y la respuesta no puede ser la complacencia que fomenta SYRIZA.

Sin embargo, cabe señalar que todos los demás partidos excepto el KKE, es decir la ND, SYRIZA, el PASOK, la DIMAR están peleando entre ellos sobre quién va a ser más capaz de mantener el país en el euro y acusan el uno al otro que con su política conduce Grecia a la dracma. El objetivo de todos ellos es imponer a la conciencia del pueblo el falso dilema “euro o dracma” para ocultar el hecho que tienen la misma estrategia ya que son partidos comprometidos con la UE. Piden al pueblo a votar y luchar bajo banderas ajenas a sus intereses, en la línea falsa “dentro o fuera del euro”, cuando todos los partidos –excepto el KKE- están a favor de la UE y del euro. Los trabajadores y el pueblo tanto con el euro como con la dracma vivirán en la indigencia.

El KKE insta a los trabajadores a pasar por alto este dilema. No deben aceptar la elección de la moneda en que van a medir su pobreza, sus reducciones en los ingresos y las pensiones, los impuestos, los gastos médicos y para la educación. El dilema “euro o dracma” es la otra cara de la intimidación de una quiebra incontrolada, la cual es ya una realidad para la inmensa mayoría del pueblo. Quieren que el pueblo se atrape en el falso dilema para que puedan chantajear cuando quieren impulsar leyes antipopulares, diciéndole a elegir entre las medidas bárbaras y el regreso a la dracma, que la identifican con el caos y la miseria. Al mismo tiempo en Grecia y en el extranjero hay sectores de la plutocracia que quieren volver a la dracma. Esto les permitiría lograr más ganancias para ellos y para la burguesía en su conjunto que en la actualidad en condiciones de asimilación del país al euro. El pueblo en quiebra no va a tener prosperidad ni con el euro ni con la dracma, mientras que los monopolios dirigen la producción, mientras que el país permanece en la UE y la burguesía en el poder. La única respuesta al dilema “euro o dracma”, desde el punto de vista del interés popular, es: la retirada de la UE con el poder popular y la cancelación unilateral de la deuda. No hace falta decir que en aquel caso el país tendrá su propia moneda.

2. ¿Solución griega o europea?

Todos están hablando de una solución europea a la crisis en Grecia y se refieren a las negociaciones con los órganos de la UE para una solución integral al problema de la deuda que también abarcará Grecia. Todos los partidos griegos, excepto el KKE, han saludado la elección de Hollande en la presidencia francesa que, según dicen, pone un fin al dúo antipopular “Merkozy”. Además, hablan de las consultas con la UE sobre las medidas de desarrollo, mediante la subvención de las grandes empresas para que se puedan realizar inversiones.

Su táctica tiene como objetivo ocultar que el responsable por el sufrimiento del pueblo no está en Bruselas sino en el país. Es la burguesía, los empleadores que tienen en sus manos los medios de producción, las naves, las oficinas, los servicios en nuestro país. La participación de Grecia en la UE, en base a las decisiones de los partidos de la plutocracia, sirve sus intereses. Es una provocación presentar la UE como un terreno donde se puede encontrar una salida a favor del pueblo. Es la UE junto con los gobiernos locales y el FMI que elaboraron los memorandos. Es la UE que tiene como estrategia la “UE 2020” y el Tratado de Maastricht, que es la fuente de todas las medidas contra los obreros y los pueblos que se incluyen o no en los memorandos. Están diciendo al pueblo que incluso el más mínimo alivio de las medidas tiene que ver con las negociaciones en el seno de la UE, que trata de asegurar para los monopolios una salida de la crisis a expensas de los pueblos. Piden a la víctima a esperar para que el agresor le dé una solución a sus problemas en la Unión Europea que se está sumergiendo cada vez más en la crisis y se hace más reaccionaria, dadas las rivalidades en su interior, así como el antagonismo con los demás centros imperialistas.

SYRIZA tiene gran responsabilidad ya que busca una renegociación de la estrategia del memorando, paralizando el movimiento y dejándolo a la espera, supuestamente hasta que tengan éxito las negociaciones del “gobierno de izquierda” que sueña junto con sus socios en la UE. Al mismo tiempo se habla de la “cohesión social” y de la “paz social” que será impuesta por un “gobierno de izquierda”, es decir amordaza las luchas obreras populares en un período en que las luchas tienen que intensificarse y radicalizarse en primer lugar contra la plutocracia nacional y los partidos que la sirven o la apoyan a través de la intimidación o las ilusiones.

El KKE revela al pueblo que es necesario contar con un movimiento obrero y popular en Grecia que luche por la ruptura y el derrocamiento de las decisiones del capital y de la UE y al mismo tiempo promover la coordinación a nivel europeo, no con negociaciones sino a través del fortalecimiento del movimiento obrero popular europeo contra la UE, en línea de ruptura.

3. ¿Austeridad o desarrollo?

En una Europa capitalista sumergida en la crisis, lo que tratan de lograr los gobiernos es el “desarrollo”, es decir la salida del capital de la UE de la crisis. En Grecia, los partidos a favor de la UE acusan el uno al otro por la proporción de las medidas de austeridad y desarrollo en su fórmula de política. De este modo tratan de ocultar que la vía del desarrollo capitalista implica la austeridad en condiciones de competencia capitalista fuerte y de contradicciones interimperialistas agudizadas. Las medidas de “consolidación fiscal” que se implementan en países con o sin memorandos en el nombre de crear un superávit en el presupuesto estatal para las necesidades de subvencionar el capital sirven también el desarrollo. Los “cambios estructurales” en Grecia y en toda la UE, también en el nombre del desarrollo, conciernen sobre todo la abolición de la seguridad social y de los derechos laborales para que el obrero sea más barato para el capital.

Las privatizaciones y la liberalización de los mercados que ofrecen nuevos campos de rentabilidad para la plutocracia también tienen como objetivo el desarrollo, aplastando los pequeños comerciantes y los autónomos. Por lo tanto, todo se hace para el desarrollo, que justo por su naturaleza capitalista solamente se sirve por medidas antipopulares ya sea como medidas de austeridad o “cambios estructurales”, o como los rescates de las grandes empresas. En el período anterior, los gobiernos burgueses en la zona euro estaban aflojando o intensificando las medidas hacia una u otra dirección, tratando de regular los antagonismos entre ellos y la profunda crisis.

El KKE señala que la salida a favor del pueblo no está en la gestión de la crisis con herramientas expansivas o restrictivas por parte del personal político en los órganos de la UE. Está en la organización de la lucha a nivel nacional, por una diferente vía de desarrollo que, con el poder popular, la retirada de la UE y la socialización de los medios de producción, va a desarrollar todas las capacidades productivas del país para el beneficio del pueblo.

4. ¿“Derecha” o “izquierda”? ¿“Memorando” o “anti-memorando”?

Se trata de dilemas que van a tomar otras formas, según los acontecimientos, con una nueva forma de dos polos, de la centroderecha y la centroizquierda. Estos dilemas, sobre todo con la responsabilidad de SYRIZA, pusieron al margen y ocultaron las contradicciones verdaderas en Grecia y en la UE. El dilema artificial “memorando-anti-memorando” se utiliza por los burgueses y los oportunistas para esconder que el denominador común es la “vía de sentido único de la UE”, es decir el alineamiento con la estrategia del capital. Independientemente de las tácticas distintas, estas fuerzas de “izquierda” y de “derecha”, “memorando” o “anti-memorando” están engañando a los obreros y los sectores populares cuando les dicen que puede haber solución a favor del pueblo dentro de la UE. La ND, el PASOK, los Griegos Independientes, SYRIZA, la DIMAR y otras fuerzas no tienen un programa que entra en conflicto o al menos que cuestiona el poder de los monopolios. Los términos que utilizan todos, es decir “desarrollo”, “redistribución de la riqueza”, “auditoria de la deuda”, “solución europea” esconden los intereses clasistas opuestos que existen tanto en Grecia como en la UE. Es decir que mientras se mantiene la propiedad capitalista en los medios de producción, los sectores populares no van a prosperar. El memorando es la punta del iceberg de la estrategia de la UE que prevé medidas antipopulares en todos los países miembros. Grecia, Irlanda, Portugal, Hungría, Rumania tienen contrato de préstamo, mientras que Alemania, Francia, Italia, España y Dinamarca no tienen, ni tampoco Gran Bretaña que ni siquiera pertenece a la zona euro. Sin embargo, el ataque del capital en todos estos países es común, e incluye recortes en los salarios, relaciones laborales flexibles, aumento de la edad de jubilación, privatizaciones de servicios públicos, comercialización de la salud, la educación, la cultura, los deportes, pauperización absoluta y relativa de los trabajadores. Incluso si nos deshacemos del memorando en Grecia, sin entrar en conflicto con el capital y su poder, se continuará la implementación de las medidas antipopulares aún más intensamente, porque esto es lo que establecieron las directrices estratégicas de la UE, firmadas o apoyadas por los partidos burgueses y el SYN/SYRIZA.



La verdadera pregunta a la que el pueblo debe responder y que será revelada más fuertemente en el período próximo es: ¿Grecia y el pueblo trabajador independientes y desvinculados de los compromisos europeos o Grecia asimilada en la UE imperialista? ¿El pueblo será el dueño de la riqueza que produce o va a ser un esclavo en las fábricas y las empresas de los capitalistas? ¿El pueblo será organizado y protagonista de los acontecimientos o el movimiento fuera de combate esperando al agresor que le resuelva los problemas a través de un representante? La posición del KKE es clara. El hecho de que todas sus predicciones y evaluaciones se han confirmado es una razón más para que el pueblo confíe en el KKE y luche junto a él.

En la próxima batalla electoral el ΚΚΕ necesita que se exprese la más amplia y coherente solidaridad internacional con nuestro partido. Los comunistas en Grecia necesitan sentir a su lado el apoyo, la solidaridad proletaria y el espíritu camaraderil de los partidos comunistas y obreros y de las demás fuerzas antiimperialistas en vista de esta batalla electoral dura que tenemos, dado que el objetivo de la burguesía es la disminución de la influencia electoral del KKE. La razón es que les preocupa su política revolucionaria, sus posiciones claras en relación con las organizaciones imperialistas, la base sólida del KKE en el movimiento obrero y popular, en las fábricas, las empresas, los barrios populares de las grandes ciudades. Es porque no pueden someter el KKE. Las y los comunistas, los amigos del KKE, los miembros y los amigos de la KNE dan esta batalla de modo organizado y con decisión, declarando al pueblo griego y a la clase obrera internacional que después de las elecciones vamos a estar en los centros de trabajo, en las ciudades y en el campo junto con las familias obreras y populares, en la primera línea de la lucha en relación con los problemas del pueblo, fieles al compromiso histórico del partido revolucionario y firmes en la lucha por el derrocamiento de la barbarie capitalista, por el socialismo-comunismo.

Fuente: http://es.kke.gr/news/news2012/2012-05-23-arthro


El saqueo a Grecia y la oligarquía europea

El crack del capitalismo neoliberal –léase, “la crisis”- abrió en 2008 una oportunidad óptima para construir una Europa mejor. Para ello había que poner coto al dictado financiero y meterse en una profunda revisión institucional que diera un carácter ciudadano y social a una Unión Europea que fue construida a la medida de los negocios. Un “New Green Deal”, como se decía entonces, que utilizara la crisis para afrontar la super crisis del cambio climático y la transición energética. Para meterse en algo así había que arriesgarse, como hizo Gorbachov en la URSS, tener ideales y ser valiente. Demasiado para los políticos rutinarios que dominan el paisaje entre Lisboa y Varsovia. Así que siguieron con lo mismo. Con ello repiten la conducta de la era Brezhnev en la URSS, que evitó una crisis por la vía de negarla, lo que condujo a una crisis mucho mayor, con quiebra del superestado soviético veinte años después. No hay duda: esta gente nos lleva ahora a un segundo batacazo. Y no será en veinte, sino en bien pocos años.

Hacen creer que la crisis consiste en la insolvencia de los países del sur, sugiriendo colisiones de interés entre ciudadanos griegos y alemanes, cuando el problema está en el capital en su conjunto, porque los principales bancos europeos alemanes, franceses y británicos están implicados y expuestos hasta el cuello por la explosión de las burbujas inmobiliarias de todos ellos. En lugar de actuar en el orden de cosas que llevó a la crisis, es decir contra la desregulación neoliberal, Bruselas y Berlín, y detrás todos los demás, mantienen ese orden poniendo dinero en los países periféricos. Con ello sólo ganan tiempo con un mecanismo que se parece mucho a una pirámide financiera que sólo altera la estructura de la deuda, nacionalizándola, y no su monto.



El negocio de la financiación privada de los estados

En Grecia la deuda no disminuye, sino que crece. Lo único que disminuye es la exposición del sector privado (bancos, aseguradoras y fondos), gracias a la nacionalización de los riesgos que practica el Banco Central Europeo (BCE) con sus compras. Uno de los problemas es que los estados se financian a través de los mercados, y no directamente vía el BCE.

El BCE presta dinero a un interés de 1,25% a los bancos, que a su vez se lo prestan a los estados a intereses mucho mayores. A Austria, por ejemplo, se lo prestan a un interés del 4,05%. Si el país hubiera sido financiado directamente por el BCE en 2010 se habría ahorrado 4600 millones de euros. En el mismo escenario Alemania se ahorraría 25.000 millones anuales. Y el fardo de Grecia sería menos pesado.

Actualmente Grecia está pagando un interés medio del 4,68% por su deuda, lo que representa que Atenas paga 15.900 millones anuales sólo de intereses, sin reducir un céntimo su deuda. Es decir, dedica el 29% de sus ingresos anuales (55.600 millones) al pago de intereses: casi un euro de cada tres va para los bancos, sin cuya desregulación e irresponsabilidad (invirtiendo en negocios meridionales tan estúpidos y fantasiosos como rentables) nunca se habría llegado al actual problema. Si en lugar de ese esquema el BCE prestara el dinero a un interés, digamos, del 0,5%, Grecia habría pagado por intereses 1700 millones en lugar de los 15.900 y se habría endeudado por 6.400 millones en lugar de por 20.600 millones.

Manda el politburó

Desde hace casi tres años, el BCE viene practicando esta subvención a la banca privada a cuenta del contribuyente sin que las instituciones digan ni pío al respecto. Desde hace un año el seudónimo de esta subvención pública a los bancos se llama “rescate de Grecia”, “rescate de Irlanda”, “rescate de Portugal” (con mucho dinero español en riesgo), etc.

Nuestros parlamentos e “instituciones democráticas” tienen en este proceso un papel parecido al de la Asamblea Suprema del Pueblo de Corea del Norte sobre el devenir del país, es decir igual a cero. Quien manda es un politburó no electo de poderes fácticos oligárquicos. Desde la central (Bruselas, Berlín, FMI) ese politburó ha chantajeado descaradamente a Grecia diciéndole textualmente que si no aprobaba nuevos recortes sociales y privatizaciones no le concedería los nuevos créditos del segundo rescate e incluso le retiraría los ya acordados. Es lo que Marlon Brando designa en “El Padrino”, como hacerle a alguien,“una propuesta que no podrá rechazar”.

El nuevo ministro de finanzas griego, Evangelos Venizelos, reconoce que el gabinete de Atenas no gobierna sino que se limita a “cumplir órdenes”. El diario Kathimerini constata que, “un país al completo ha sido convertido en provincia de un imperio más económico que político, que, a su vez, está secuestrado por toda una serie de compañías de inversión y agencias de calificación con monstruosos poderes y codiciosas aspiraciones”.

Recortar, privatizar, enloquecer

Con el segundo paquete de rescate, Grecia deberá recortar gastos por valor de 28.000 millones hasta el año 2015, el 12% de su PIB. Esa nueva mordaza asfixiará aun más toda perspectiva de crecimiento. Los impuestos aumentarán, pero no se recaudará más porque muchos ciudadanos se negarán a pagarlos en protesta. Otros 50.000 millones se deberán obtener mediante privatizaciones de 850 puertos, 39 aeropuertos, autopistas, ferrocarriles, casinos, bancos, compañías eléctricas y hasta de la lotería nacional, pero muchos observadores consideran que, incluso a precios de ganga, todo eso será complicado de vender. El motivo es que en el politburó ya no se discute si Grecia quebrará, sino cuando lo hará y en qué condiciones. Ante la perspectiva de una quiebra y de un regreso al dracma, nadie comprará nada griego, por barato que se lo ofrezcan.

El saqueo de Grecia es una empresa puramente destructiva y cortoplacista. Más allá de una defensa inercial de intereses egoístas, lo más probable es que el politburó no tenga ni idea de adonde nos lleva. De lo que se trata ahora es de organizar una “quiebra suave” para Grecia, lo menos traumática posible para el conjunto del sistema europeo y seguir tirando. Después ya se verá.

El horizonte es un colapso social en Grecia. Se invita a toda una sociedad a enloquecer y postrarse. El régimen político acorde con una sociedad enloquecida no es la democracia, ni siquiera su actual caricatura, sino la dictadura. Eso es lo que ocurre cuando los ahorros de toda una vida pasan de alcanzar para una jubilación digna a costear un par de zapatos, como ocurrió en 1992 en la Rusia de Boris Yeltsin, instaurador, en 1993, de la actual autocracia presidencial-oligárquica rusa con el aplauso de Occidente. La actual política europea apunta a desmantelar las conquistas y logros de medio siglo. Ya ocurrió en América Latina, ya ocurrió en Rusia. Ahora lo están imponiendo en Grecia, pero después de Grecia vienen los demás, primero Irlanda y Portugal, luego España, Italia. Detrás aparece Francia. Hasta en la supuestamente exitosa Alemania es patente la degradación laboral y social.

Estamos en los primeros compases de una reacción, conservadora y catastrófica, de ámbito europeo. No creo que los europeos sean tan mansos como los rusos de los años noventa. Con su próximo gobierno postfranquista de mayoría absoluta y sus indignados, que han venido para quedarse, España podría ser un escenario central. Ha quedado claro que el “New Green Deal” europeo es completamente imposible sin intervención de la ciudadanía. Nos esperan grandes acontecimientos.



Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4266


Historia de Grecia

PREHISTORIA

La presencia humana en Grecia se remonta hasta 700 000 años, según confirmó el descubrimiento de un cráneo neandertal en una cueva de la península Calcídica de Macedonia. Habitantes del Paleolítico (en torno al 6500 a.C.) dejaron huesos y herramientas en las montañas de Pindo, y comunidades pastorales surgieron durante el Neolítico (7000-3000 a.C.), sobre todo en la fértil región que ahora es Tesalia. Agrícolamente sofisticados, cultivaban cosechas, criaban ovejas y cabras. Utilizaban arcilla para elaborar vasijas, jarrones y estilizadas representaciones de ídolos dedicadas al culto.

Hacia el año 3000 a.C., los poblados ya disponían de calles, casas de adobe y plazas. Los migrantes hindoeuropeos introdujeron en Grecia la elaboración del bronce, y a partir de ahí comenzaron tres notables civilizaciones: la cicládica, la minoica y la micénica.

HERENCIA ARTÍSTICA Y CULTURAL

Civilizaciones antiguas

Civilización cicládica

Era un grupo de comunidades isleñas dedicadas a la pesca y la agricultura con un refinado temperamento artístico. El legado más asombroso de esta civilización son las famosas estatuillas cicládicas, labradas en mármol de Paros. Los escultores cicládicos también son célebres por sus impresionantes kouroi (estatuas de mármol) de tamaño natural, talladas durante el período arcaico.

Civilización minoica

Llamada así por Minos, el mítico rey de Creta (y padre adoptivo del Minotauro): la minoica fue la primera civilización avanzada de Europa. En torno al 1900 a.C. fue construido el espléndido complejo de Cnosos (al parecer por Dédalo, el padre de Ícaro), cuyos frescos, pozos de ventilación, sistemas de alcantarillado y ambiciosos diseños supusieron un radical adelanto respecto de la vida neolítica. Merced al uso del bronce los minoicos pudieron construir grandes navíos que les permitieron desarrollarse como formidables navegantes y comerciantes, cuyo alcance se extendía a través de Asia Menor y el norte de África.

La pregunta es qué provocó el fin de esta gran civilización. ¿Fue el tsunami y la lluvia de ceniza causados por la erupción volcánica de Thira, Santorini, en el 1500 a.C.? ¿O tal vez el ejército invasor de Micenas?

Civilización micénica

El declive de la civilización minoica coincidió con la aparición de la micénica (1600-1100 a.C.), que alcanzó su apogeo entre los años 1500 y 1200 a.C. con ciudades-estado del continente como Corinto, Tirinto (donde Heracles se vio obligado a presentarse para reunir sus famosos trabajos) y Micenas. Los reyes guerreros que medían su riqueza en armas, ahora gobernaban desde imponentes palacios fortificados sobre colinas. Sus interiores contenían impresionantes frescos, y las transacciones comerciales se documentaban en tablillas escritas en Lineal B (una forma del griego 500 años más antigua que el griego jónico usado por Homero). La legado micénico más impresionante son sus magníficas máscaras de oro, así como su joyería de gran delicadeza y su ornamentación de metal. Las mejores muestras se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

Períodos geométrico y arcaico

Los dorios eran un pueblo heleno que se estableció en el Peloponeso en el s. viii a.C. En el s. xi o xii a.C. se desplegaron ocupando la mayor parte del continente, pasando a controlar las monarquías micénicas y esclavizando a sus habitantes. Al siguiente período de 400 años se le suele llamar la “edad oscura” de Grecia, aunque debe decirse en su favor que los dorios introdujeron el hierro y desarrollaron un nuevo y elaborado estilo de alfarería, decorada con impresionantes diseños geométricos. Y además iban a introducir la práctica del politeísmo (culto a muchos dioses), que daría origen a Zeus y su panteón de 12 divinidades principales.

Durante el período arcaico, entre los años 1000-800 a.C., la cultura griega se desarrolló con rapidez. Fue así como tuvieron lugar muchos de los avances en literatura, escultura, teatro, arquitectura, así como el esfuerzo intelectual. Este renacimiento se superpuso a la época clásica. Entre esos avances se cuentan el alfabeto griego, los versos de Homero (la “Odisea” tal vez fue la primera epopeya del mundo), la creación de los Juegos Olímpicos, e importantes santuarios como el de Delfos. Estos lazos comunes dieron a los griegos un sentido de identidad nacional y vigor intelectual.

Hacia el 800 a.C., Grecia se dividió en diversas ciudades-estado independientes. Las más importantes eran Argos, Atenas, Corinto, Elis, Esparta y Tebas.

La mayoría abolieron el gobierno monárquico y el monopolio aristocrático, estableciendo leyes que redistribuían la riqueza y permitieron a los ciudadanos recuperar el control de sus tierras.

Democracia

La marítima ciudad-estado de Atenas aún estaba en manos de los aristócratas cuando el mayor reformador de Atenas, Solón, fue nombrado arconte en 594 a.C. Su mandato pondría fin a las crecientes tensiones entre ricos y pobres. En una estrategia arriesgada, Solón canceló todas las deudas, liberando a los que habían sido esclavizados a causa de ellas. Declaró a todos los atenienses libres e iguales ante la ley, abolió los privilegios heredados y reestructuró el poder político estableciendo cuatro clases basadas en la riqueza. Aunque solo las dos primeras podían ser elegidas para gobernar, las cuatro podían elegir a los magistrados y votar las leyes. Las reformas de Solón se consideran precursoras del sistema ideológico democrático de la mayor parte de las sociedades occidentales de la actualidad.

Grecia clásica

La edad de oro de Grecia, una explosión de formas e ideas entre los ss. VI al IV a.C., supuso un renacer de la creatividad cultural. La literatura y el teatro florecieron al disfrutar muchas ciudades-estado de mayores reformas económicas, prosperidad política y una oleada de agilidad mental, encabezada por las nobles tragedias de Esquilo, Eurípides y Sófocles, y la sátira política de las comedias de Aristófanes. Aún hoy resuena la potencia de esta fértil época: muchas ideas actuales fueron debatidas por estas grandes mentes. Y eso sin olvidar la labor de los historiadores Herodoto y Tucídides.

Atenas alcanzó su cenit tras la monumental derrota de los persas en la batalla de Maratón en el 490 a.C., fundando la Liga Delia, una alianza naval creada para liberar ciudades-estado aún ocupadas por Persia. Muchas ciudades-estado egeas y jónicas juraron lealtad a Atenas, y con su contribución anual a la tesorería de barcos, aportaron una fantástica riqueza con la que no podía rivalizar su pobre vecina, Esparta, convirtiéndola así en una especie de imperio.

Cuando Pericles se convirtió en dirigente de Atenas en 461 a.C., trasladó la tesorería de Delos a la Acrópolis, reasignando fondos para construir templos más grandiosos en ella, como el majestuoso Partenón, y en otras partes, como el templo de Zeus en Olimpia. Asimismo en este período clásico los escultores desarrollaron una estética más naturalista en las piezas de mármol y los fundidos en bronce. Pericles encargó al escultor ateniense Fidias la creación de los frisos del Partenón y la escultura de la patrona de la ciudad, Atenea.

Una vez controlado el mar Egeo, Atenas empezó a mirar hacia el oeste para seguir expandiéndose, lo que motivó un conflicto con la Liga del Peloponeso dominada por Esparta. Una serie de escaramuzas y provocaciones acabaron por enfrentar a ambas ciudades en las Guerras del Peloponeso.

GUERRA Y CONQUISTA

Guerras médicas

El rápido crecimiento de Atenas como ciudad-estado significó una fuerte dependencia respecto de las importaciones de alimentos del mar Negro; y la expansión imperial de Persia hacia el oeste amenazaba las rutas costeras de Asia Menor. El apoyo de Atenas a una rebelión en las colonias persas de esa zona desató la campaña persa para destruir la ciudad. El emperador Darío pasó cinco años sofocando la revuelta. Un ejército persa de 25 000 soldados llegó a el Ática en el 490 a.C., pero sufrió una humillante derrota en la batalla de Maratón frente a una fuerza ateniense de 10 000 hombres.

Darío murió en el 485 a.C., así que la ambición de conquistar Grecia quedó en manos de su hijo Jerjes. En el 480 a.C., este lanzó una invasión coordinada por tierra y mar. Unas 30 ciudades-estado se reunieron en Corinto para planificar una defensa conjunta. Otras, como Delfos, se aliaron con los persas. Organizaron un ejército y una armada bajo el mando espartano y la estrategia de Temístocles, brillante líder ateniense. El rey espartano Leónidas condujo al ejército hasta el paso de las Termópilas, cerca de la actual Lamia, el principal corredor desde el norte hasta Grecia central. Era un desfiladero estrecho y fácil de defender, por lo que, a pesar de su inferioridad numérica, el ejército griego resistió hasta que un traidor mostró a los persas un camino a través de las montañas. Los griegos se retiraron, pero Leónidas, junto con 300 espartanos de sus tropas de élite, luchó hasta la muerte.

El ejército espartano y sus aliados peloponesios se retiraron a una segunda línea defensiva, una pared de tierra que se extendía por el istmo de Corinto, mientras los persas avanzaban hacia Atenas. Temístocles ordenó a su pueblo que huyera de la ciudad; las mujeres y los niños a Salamina, y los hombres al mar, con la flota ateniense, mientras que los persas destruían Atenas por completo. Sin embargo, la campaña naval persa no tuvo éxito. Gracias a sus hábiles maniobras, los griegos alcanzaron a los grandes barcos persas en las aguas del estrecho de Salamina, donde se convirtieron en presas fáciles para las pequeñas y rápidas naves griegas. Jerjes volvió a Persia indignado y dejó al general Mardonio al mando, con la orden de someter a Grecia. Un año más tarde, los griegos, bajo el mando del espartano Pausanias, derrotaron al ejército persa en la batalla de Platea.

Guerras del Peloponeso

La Liga del Peloponeso fue, en esencia, una coalición militar capitaneada por Esparta con mano de hierro. El creciente imperialismo de Atenas amenazaba la hegemonía de Esparta; la subsiguiente lucha por el poder se prolongó casi 30 años.

Primera guerra del Peloponeso

Uno de los principales incidentes que la motivó (431-421 a.C.) fue el de Corcira. Atenas apoyó a Corcira, actual Corfú, en una disputa con Corinto, que a su vez pidió ayuda a Esparta.

Atenas sabía que no podía derrotar a los espartanos por tierra, así que abandonó el Ática y se atrincheró dentro de las poderosas murallas de la ciudad, confiando en que su flota naval presionaría a Esparta con el bloqueo del Peloponeso. La ciudad sufrió mucho durante el asedio: estalló la peste y un tercio de la población murió, Pericles incluido, pero las defensas resistieron. El bloqueo del Peloponeso empezó a dar sus frutos, por lo que las dos ciudades firmaron una precaria tregua.



Segunda guerra del Peloponeso

La tregua duró hasta el 413 a.C., cuando los espartanos acudieron en ayuda de la ciudad siciliana de Siracusa, sitiada por los atenienses desde hacía tres años. Los espartanos pusieron fin al sitio y destruyeron la flota invasora.

Atenas luchó durante nueve años más antes de rendirse a Esparta en el 404 a.C. Corinto exigió la destrucción total de Atenas, pero los espartanos se sintieron en la obligación moral de perdonar a la ciudad que había salvado a Grecia de los persas. A cambio, confiscó su flota, abolió la Liga de Delos y derribó las murallas que unían la ciudad con el Pireo despojándola de todo su poder.

La época helenística

En el siglo siguiente a las Guerras del Peloponeso (431-404 a.C.) entre Atenas y Esparta, las agotadas ciudades-estado quedaron bajo dominio del rey macedonio, Filipo II. Pero sería su joven y extraordinario hijo y sucesor, Alejandro Magno, quien extendería la idea helenística a través de un vasto imperio. Alejandro estaba obsesionado con propagar el ideal del helenismo tan lejos como su genio y su caballo, Bucéfalo, le llevaran. Sin embargo, en el imparable resplandor de gloria de Alejandro, Atenas y las otras ciudades-estado empezaron a sentir que volvían a ser gobernadas por un rey, y por tanto que su poder mermaba por la pérdida de autonomía bajo el monarca. Los griegos se percibían a sí mismos como parte de un imperio a gran escala, y es dicho concepto el que predomina en la sociedad helénica. El arte, el teatro, la escultura y la filosofía reflejan la creciente conciencia de una nueva definición de la identidad griega.

El helenismo continuaría prosperando incluso bajo el Imperio romano. Como provincia romana de Aquea, Grecia experimentó un período de paz sin precedentes durante casi 300 años, conocido como la Pax Romana. Los romanos siempre habían venerado el arte, la literatura y la filosofía griegos, y los aristócratas enviaban a sus hijos a las academias atenienses. De hecho, los romanos adoptaron muchos de los aspectos de la cultura helena, desde sus vestidos a sus dioses, extendiendo sus unificadoras tradiciones a través de su imperio.

Los romanos también fueron los primeros que se refirieron a los helénicos como griegos, que deriva de la palabra graikos, el nombre de una tribu prehistórica.


El auge de Macedonia y Alejandro Magno

A finales del s. IV a.C., los griegos estaban gestando su propia decadencia. Esparta empezó una campaña para reclamar las ciudades de Asia Menor gobernadas por los persas. Estos volvieron a involucrarse en los asuntos de Grecia y encontraron aliados en Atenas y en Tebas, cada vez más poderosa. La rivalidad entre Esparta y Tebas culminó en la decisiva batalla de Leuctra (371 a.C.) en la que los tebanos, dirigidos por Epaminondas, infringieron la primera derrota a Esparta. En un giro sorprendente, Atenas se alió con Esparta, y sus fuerzas combinadas se enfrentaron al ejército tebano en Mantinea, en el Peloponeso (362 a.C.). Tebas ganó la batalla, pero Epaminondas cayó en la contienda, con lo que el poder tebano acabaría por derrumbarse.

No obstante, la influencia política de las mayores ciudades-estado se había erosionado de manera significativa. Agotado su poder, no estaban en disposición de luchar con la nueva potencia del norte: Macedonia –geográficamente la moderna nomós (prefectura) de Macedonia– y su agresivo monarca, Filipo II.



En el 338 a.C., Filipo II ocupó Grecia y derrotó al ejército combinado de atenienses y tebanos en la batalla de Queronea. En un gesto que marcó el principio del fin de la estructura autónoma de las ciudades-estado, Filipo las convocó a todas en Corinto (excepto Esparta, que se opuso a la alianza) y las persuadió para que juraran lealtad a Macedonia bajo la promesa de que lucharía contra Persia. Pero antes de que el monarca pudiera realizar sus ambiciones, fue asesinado en el 336 a.C. Su hijo de 20 años, Alejandro –con brillantes dotes de luchador y erudito– se convirtió en rey.

La muerte de Filipo II desencadenó rebeliones en el nuevo imperio, pero Alejandro no perdió el tiempo en sofocarlas, sino que prefirió dar un castigo ejemplar a Tebas arrasándola completamente. A lomos de su negro corcel siempre entraba el primero en batalla por delante de sus hombres, y era célebre por su valor, astucia y temeridad. Después de restaurar el orden en Tebas, centró su atención en el Imperio persa y, en el 334 a.C., marchó hacia Asia Menor con un ejército aguerrido de 40 000 hombres.

Después de algunas batallas sangrientas contra los persas, en especial la de Isos (333 a.C.), Alejandro logró conquistar Siria, Palestina y Egipto, donde fue proclamado faraón y fundó la ciudad de Alejandría. Una de las tácticas de Alejandro para minimizar la futura resistencia de sus nuevos súbditos era establecer enlaces afectivos entre sus soldados y ellos, lo que obligaba a una unión entre antiguos enemigos. Tras Alejandría persiguió implacablemente al rey persa, Darío III, derrotando a su ejército en el 331 a.C. Alejandro continuó su avance hacia el este por el actual Uzbekistán, Balk, en Afganistán y el norte de la India. Su ambición era conquistar el mundo, que según creía acababa en el mar más allá del Índico, pero sus soldados estaban cada vez más agotados y en el 324 a.C. lo obligaron a regresar a Mesopotamia, donde se estableció en Babilonia. Al año siguiente enfermó repentinamente y murió sin herederos, a los 33 años. Nunca hubo un dirigente como él, que alcanzase semejantes logros en tan poco tiempo. Sin embargo, pese a esta poderosa y expandida dinastía, sus generales se abalanzaron como buitres sobre el imperio y, cuando se asentó el polvo, el imperio de Alejandro estaba dividido en diversos reinos independientes.

Macedonia perdió el control de las ciudades-estado griegas del sur, unidas a la Liga Etolia, con sede en Delfos, y la Liga Aquea, con sede en el Peloponeso. Atenas y Esparta no se unieron a ninguna de las dos.


DOMINIO EXTRANJERO

Era romana

Mientras Alejandro forjaba su vasto imperio hacia el este, los romanos se habían extendido hacia el oeste, y ahora miraban a Grecia. Después de diversos enfrentamientos sin éxito, derrotaron a Macedonia en la batalla de Pidna (168 a.C.).

La Liga Aquea fue vencida en el 146 a.C.; el cónsul romano Mumio dio una lección a los corintos rebeldes destruyendo su ciudad. En el año 86 a.C., Atenas se unió a una desventurada rebelión contra los romanos en Asia Menor, organizada por el rey Mitrídates VI. Como represalia, el estadista Sula invadió Atenas y se llevó las esculturas de mayor valor. Ahora, Grecia se había convertido en la provincia greco-romana de Acaya, a pesar de lo cual algunas ciudades griegas de importancia obtuvieron el derecho de autogobernarse hasta cierto punto. Como Roma veneraba la cultura griega, Atenas mantuvo su estatus como centro de aprendizaje. A lo largo de una sucesión de emperadores, fundamentalmente Augusto, Nerón y Adriano, Grecia experimentó un período de relativa paz, la Pax Romana, que perduró hasta mediados del s. iii d.C.


El Imperio bizantino y las cruzadas

La Pax Romana empezó a desmoronarse en el 250 d.C. con la invasión de Grecia por los visigodos y después los ostrogodos, los primeros de una serie de invasores provenientes del centro de los Balcanes.

En un intento por resolver el conflicto en la región, en el año 324 d.C. el emperador Constantino I, un cristiano converso, trasladó la capital del Imperio de Roma a Bizancio, que a partir de entonces se llamó Constantinopla, la actual Estambul. Mientras Roma entraba en una decadencia irreversible, la capital oriental empezaba a ganar fuerza como Estado cristiano. En los siglos siguientes, la Grecia bizantina sufrió una presión constante por parte de persas y árabes.

Resulta irónico que la desaparición del Imperio bizantino se viera acelerada por los cristianos llegados de occidente: los cruzados francos. Las primeras tres cruzadas transcurrieron sin incidentes, pero los jefes de la cuarta (a principios del s. xiii) decidieron que en Constantinopla habría mayores riquezas que en Jerusalén e hicieron un pacto con Venecia, que ya había ayudado a los cruzados, para saquear la ciudad en 1204. A partir de entonces, gran parte del Imperio bizantino se fraccionó en feudos gobernados por francos o germanos del oeste.

Mientras tanto, los venecianos también se habían afianzado en Grecia. Durante los siglos siguientes conquistaron los principales puertos, incluidos Methoni, Koroni y Monemvasia, el Peloponeso (por entonces conocido como Morea) y Creta, por lo que se convirtieron en los comerciantes más poderosos del Mediterráneo.

A pesar de la decadencia, en 1259 el emperador bizantino Miguel VIII Palaeologos reconquistó el Peloponeso y convirtió la ciudad de Mistra en su cuartel general. También consiguió recuperar Constantinopla en 1261, pero para entonces Bizancio ya era una sombra de sí misma.


Imperio otomano

Constantinopla tuvo que enfrentarse pronto a una amenaza mucho mayor. Los turcos seléucidas, una tribu de Asia central, habían llegado a los confines orientales del Imperio a mediados del s. xi. Los otomanos (los seguidores de Osmán, que reinó entre 1289 y 1326) suplantaron a los seléucidas como grupo turco dominante. De fe musulmana, expandieron sus dominios y hacia mediados del s. xv hostigaban al Imperio bizantino por todos los flancos.


El 29 de mayo de 1453 Constantinopla cayó bajo el dominio otomano (denominado por los griegos turcocracia). Grecia volvió a ser un campo de batalla, por el que esta vez se enfrentaban turcos y venecianos. Con el tiempo, exceptuando las islas Jónicas (donde los venecianos mantuvieron el control), Grecia acabó formando parte del Imperio otomano.



El poder otomano alcanzó su cenit con el sultán Solimán el Magnífico, que reinó entre 1520 y 1566. Su sucesor, Selim el Beodo, añadió Chipre a sus dominios en 1570, pero su muerte en 1574 marcó el fin de la expansión territorial.

Aunque tomaron Creta en 1669 después de una campaña de 25 años, la ineficacia de los sultanes que reinaron entre los ss. xvi y xvii contribuyó al declive del Imperio. Venecia expulsó a los turcos del Peloponeso en tres años (1685-1687). Durante dicha campaña, los venecianos bombardearon con artillería las ruinas de la Acrópolis, donde había un polvorín, cuya explosión dañó gravemente el Partenón.

Los otomanos recuperaron el poder en 1715, aunque sin recobrar la autoridad de antaño. A finales del s. xviii, grupos de oficiales y aristócratas surgieron por toda Grecia como reinos de taifas que cumplían poco más o menos con las obligaciones hacia el sultán de Constantinopla. Asimismo, algunos griegos ganaron en influencia bajo el tranquilo gobierno del sultán; eran influyentes los clérigos, los ricos comerciantes, los terratenientes o los gobernadores, que controlaban las provincias de la Grecia rural. Pero un grupo creciente de griegos anhelaba la independencia.

Rusia luchó para liberar a sus hermanos cristianos del sur, mandando agentes para fomentar la rebelión, primero en el Peloponeso en 1770 y luego en Epiro en 1786, pero ambas fueron aplastadas; esta última por Alí Pachá (1741-1822), gobernador de Ioanina, que estableció su propio gobierno desafiando al sultán.


INDEPENDENCIA

En 1814 los empresarios Athanasios Tsakalof, Emmanuel Xanthos y Nikolaos Skoufas fundaron la organización independentista secreta Filiki Eteria (Sociedad Amistosa). Su mensaje se extendió rápidamente y se abrieron delegaciones por toda Grecia. Los líderes de Odessa creían que el ejército era el único medio para lograr una liberación eficaz e hicieron importantes contribuciones económicas para crear un contingente que luchara por la libertad.

La particular rebelión de Alí Pachá contra el sultán de 1820, dio a los griegos el impulso que necesitaban. El 25 de marzo de 1821, estalló la Guerra de la Independencia. Los alzamientos se dieron simultáneamente por toda Grecia y las islas ocupadas. Al principio los griegos vencieron con facilidad, pero la lucha fue despiadada y se cometieron atrocidades en ambos bandos; en el Peloponeso, 12 000 turcos murieron tras la captura de la ciudad de Tripolitsa, actual Trípoli, mientras que otros grupos turcos contraatacaron con masacres en Asia Menor, sobre todo en la isla de Quíos.

La lucha se intensificó, con lo que al cabo de un año los griegos habían conquistado las fortalezas de
Monemvasia, Ambarino, actual Pilos, Nauplia, Missolonghi, Atenas y Tebas. El 13 de enero de 1822 se proclamó la independencia de Grecia en Epidauro.

Las diferencias regionales desembocaron en sendas guerras civiles (en 1824 y 1825). Los otomanos tomaron ventaja de ello y en 1827 recuperaron la mayor parte del Peloponeso, así como Messolongi y Atenas. En ese momento intervinieron las potencias occidentales con una flota combinada de rusos, franceses y británicos que destruyó a la flota turco-egipcia en la bahía de Navarino, en octubre de 1827. El sultán Mahmut II desafió a la suerte y proclamó una guerra santa, obligando a Rusia a mandar tropas a los Balcanes para unirse al ejército otomano. La lucha continuó hasta 1829, cuando las tropas rusas llegaron a las puertas de Constantinopla y el sultán aceptó la independencia griega con la firma del Tratado de Adrianópolis (la independencia fue reconocida formalmente en el año 1830).



LA MODERNA NACIÓN GRIEGA

Mientras tanto, los griegos organizaban el Estado independiente proclamado siete años antes. En abril de 1827 eligieron presidente a Ioannis Kapodistrias, un corfiota y antiguo diplomático del zar Alejandro I; Nauplia, en el Peloponeso, fue elegida como capital.

No obstante, existían numerosas divisiones entre los dirigentes griegos. Kapodistrias fue asesinado en 1831 después de haber ordenado el encarcelamiento de un cabecilla maniota, parte de una respuesta para minar el creciente descontento y la rebelión entre los numerosos partidos cuya autoridad se había visto debilitada por el nuevo Estado.

En medio de esta anarquía, el Reino Unido, Francia y Rusia convirtieron Grecia en una monarquía. Para ocupar el trono eligieron a un extranjero, el joven príncipe de 17 años Otón de Baviera, que llegó a Nauplia en enero de 1833. El nuevo reino, fundado según la Convención de Londres de 1832, estaba formado por el Peloponeso, Sterea Ellada (Grecia central), las Cícladas y las Espóradas.

Después de trasladar la capital a Atenas en 1834, el rey Otón demostró ser un gobernante inepto que se ganó a pulso el rechazo de los líderes independentistas al ofrecer los cargos de mayor relevancia a un grupo de nobles bávaros de su corte. Sin embargo, a finales de la década de 1850, el conjunto de incondicionales de la Guerra de la Independencia había sido substituido por una nueva generación de graduados universitarios (la Universidad de Atenas se fundó en 1817).


La Gran Idea

La política exterior de Grecia (denominada la Gran Idea) era afirmar la soberanía sobre la diseminada población griega. En el contexto de la Guerra de Crimea, el Reino Unido y Francia mostraban inquietud ante la perspectiva de una alianza entre Grecia y Rusia contra los otomanos, más cuando en 1862 Otón había sido depuesto en un golpe incruento.

La influencia británica en las islas Jónicas empezó en 1815 (después del juego político de intereses entre venecianos, rusos y franceses). Los británicos mejoraron las infraestructuras y muchos de sus habitantes adoptaron sus costumbres. Pero las presiones por la independencia continuaron. En 1864 los ingleses abandonaron la isla. Mientras tanto, el Reino Unido propuso para el trono griego al joven príncipe Guillermo de Dinamarca, coronado como Jorge I en 1863. Su reinado duró 50 años y aportó una cierta estabilidad al país. El primer paso fue aprobar en 1864 una nueva Constitución que cedía el poder a los representantes elegidos democráticamente.

En 1881 Grecia se apoderó de Tesalónica y parte de Epiro tras otra guerra ruso-turca. No obstante, fracasó de manera estrepitosa en 1897, cuando atacó a Turquía por el norte en un intento de lograr la enosis (unión) con Creta. Solo la oportuna intervención de las grandes potencias evitó que el ejército turco tomara Atenas.

Creta pasó a estar bajo administración internacional. La gestión de los asuntos cotidianos de la isla fue entregada gradualmente a los griegos, y en 1905 el presidente de la asamblea cretense, Eleftherios Venizelos, anunció la unión de Creta con Grecia, aunque no se reconoció internacionalmente hasta 1913. Venizelos fue nombrado primer ministro en 1910, cargo que mantuvo hasta su caída en 1935.


Guerras de los Balcanes

A principios del s. xx el agonizante Imperio otomano todavía se aferraba a Macedonia. Serbia y Bulgaria, dos nuevos países balcánicos codiciaban este territorio tanto como Grecia, lo que desencadenó las Guerras de los Balcanes (1912 y 1913). El resultado fue el Tratado de Bucarest (agosto de 1913), que amplió el territorio griego. Sus fronteras comprendían ahora el sur de Macedonia (incluida Tesalónica), parte de Tracia y Epiro, las islas egeas del noreste, además de Creta.


I Guerra Mundial y Esmirna

En marzo de 1913 un hombre asesinó al rey Jorge, convirtiendo en monarca a su hijo Constantino que, casado con la hermana del emperador alemán, intentó que Grecia permaneciera neutral cuando estalló la I Guerra Mundial. Al alargarse la contienda, Reino Unido, Francia y Rusia presionaron para que Grecia se les uniera, prometiéndole a cambio territorios en Asia Menor. El primer ministro Venizelos estaba a favor de los aliados y se enfrentó al rey, que abandonó Grecia en junio de 1917 y fue sustituido por su segundo hijo, Alejandro.



Las tropas griegas que habían luchado en el bando aliado vieron al acabar la guerra que no obtenían la tierra prometida en Asia Menor. Después, Venizelos dirigió una campaña diplomática en dicho sentido, y con el consentimiento de los Aliados, envió tropas a Esmirna (Izmir) en mayo de 1919 so pretexto de proteger al medio millón de griegos que vivía allí. Con un pie en Asia Menor, Venizelos ordenó a sus tropas que avanzaran, llegando hasta Ankara en septiembre de 1921. Sin embargo, por entonces el apoyo exterior a Venizelos se había debilitado. Las fuerzas turcas, comandadas por Mustafá Kemal (más tarde conocido como Atatürk), detuvieron la ofensiva. El ejército griego se retiró, y Esmirna cayó en 1922. Decenas de miles de griegos fueron asesinados.

En septiembre de 1921 los griegos habían avanzado hasta Ankara, donde las fuerzas turcas de Mustafá Kemal oponían resistencia. En la primavera siguiente Kemal lanzó un ataque masivo contra los griegos y consiguió la rendición de Esmirna. Se cometió una masacre con gran parte de la población griega. Mustafa Kemal se convirtió en el héroe nacional turco, abolió el sultanato y convirtió el país en una república.

Las hostilidades cesaron con la firma del Tratado de Lausana en julio de 1923, mediante el cual se cedió a Turquía la parte oriental de Tracia y las islas de Imbros y Tenedos, y los italianos mantuvieron el Dodecaneso que habían adquirido temporalmente en 1912 y que conservaron hasta 1947.

El tratado también exigió un intercambio de población entre Grecia y Turquía. Casi un millón y medio de griegos salieron de Turquía y alrededor de 400 000 turcos abandonaron Grecia. La repatriación supuso una gran carga para la economía griega y para los afectados. Muchos griegos abandonaron una vida privilegiada en Asia Menor por otra de extrema pobreza en los barrios de chabolas de Tesalónica o Atenas.


República y dictadura 1919-35

La llegada de los refugiados griegos de Turquía coincidió con un período de inestabilidad política sin precedentes que contribuyó a agravarlo. En octubre de 1920 murió el rey Alejandro y su padre Constantino volvió al trono. Sin embrago, al aflorar la enésima crisis política, Constantino abdicó nuevamente después de la caída de Esmirna. Lo sustituyó su primer hijo, Jorge II, incapaz de competir con los oficiales del ejército. En marzo de 1924 se proclamó la república, en medio de una serie de golpes y contragolpes.

Con el regreso de Venizelos en 1928 se recuperó una cierta estabilidad. Este llevó a cabo una política de reformas económicas y educativas, pero la Gran Depresión frenó estos progresos. Su Partido Liberal antimonárquico se enfrentó al cada vez más poderoso Partido Popular monárquico, que acabó derrotándolo en las urnas en marzo de 1933. El nuevo Gobierno se preparaba para restaurar la monarquía cuando Venizelos y sus partidarios organizaron un golpe de Estado sin éxito en marzo de 1935. Tras el fracaso se exilió a París, donde murió un año más tarde. En noviembre de 1935 el rey Jorge II recuperó el trono mediante un plebiscito amañado, y nombró primer ministro al general derechista Ioannis Metaxas. Nueve meses más tarde Metaxas instauró una dictadura con el consentimiento del rey bajo la excusa de evitar un golpe republicano de inspiración comunista.




II Guerra Mundial

Metaxas soñaba con fundar una utópica Tercera Civilización Griega, basada en su glorioso pasado bizantino. Envió al exilio o encarceló a sus oponentes, prohibió los sindicatos y el recién fundado KKE (Kommounistiko Komma Elladas, Partido Comunista Griego), impuso la censura en la prensa y creó una fuerza policial secreta y un movimiento juvenil de carácter fascista. Sin embargo, Metaxas es más conocido por haber dicho ohi (no) a la petición de Mussolini de permitir a las tropas italianas atravesar Grecia a principios de la II Guerra Mundial, manteniendo así la estricta política de neutralidad griega. Los italianos invadieron Grecia, pero tuvieron que retroceder hasta Albania.

Un requisito esencial en el plan de Hitler para invadir la Unión Soviética era que el flanco sur de los Balcanes estuviera seguro. Al percatarse, los británicos pidieron a Metaxas desembarcar tropas en Grecia. La respuesta fue la misma que a los italianos. En enero de 1941 el dictador murió repentinamente y el rey lo sustituyó por Alexandros Koryzis, que accedió a la petición de los británicos, y se suicidó tres meses más tarde cuando los alemanes invadieron Grecia. Las tropas defensivas griegas, británicas, australianas y neozelandesas se vieron ampliamente superadas, y el país entero quedó bajo los nazis. La población civil sufrió durante la ocupación, muchos murieron de hambre y más de la mitad de los ciudadanos judíos fueron deportados a los campos de concentración.

Surgieron numerosos movimientos de resistencia. Los tres principales fueron el Ejército Nacional Popular de Liberación (ELAS, Ellinikos Laïkos Apeleftherotikos Stratos), el Frente Nacional de Liberación (EAM, Ethnikon Apeleftherotikon Metopon) y el Ejército Nacional Democrático griego (EDES, Ethnikos Dimokratikos Ellinikos Syndesmos). Aunque el ELAS fue fundado por los comunistas, no todos sus miembros lo eran, mientras que el EAM estaba formado por miembros del partido estalinista KKE que habían vivido en Moscú en los años treinta y ansiaban consolidar una Grecia comunista en la posguerra; el EDES estaba formado por derechistas y monárquicos.

Los alemanes empezaron a retirarse de Grecia en octubre de 1944, mientras que comunistas, estalinistas y monárquicos siguieron enfrentándose por el poder.


Guerra Civil

A finales de 1944, monárquicos, republicanos y comunistas se vieron involucrados en una pugna entre partidos. El Gobierno provisional apoyado por los británicos se hallaba en una posición insostenible: la izquierda amenazaba con la revuelta, mientras que los británicos advertían a los comunistas que no ejercieran un mayor control sobre la administración en un intento de reinstaurar la monarquía.

El 3 de diciembre de 1944 la policía abrió fuego contra una manifestación comunista en la plaza Syntagma de Atenas y mató a varias personas. Durante las seis semanas siguientes se produjeron luchas entre los partidarios de izquierdas y de derechas, que se conocen como los Dekemvriana (Sucesos de Diciembre) y que dieron lugar al inicio de la Guerra Civil. La intervención de las tropas británicas evitó la victoria de la coalición ELAS-EAM.

En febrero de 1945, las negociaciones para la reconciliación entre Gobierno y comunistas fracasaron. Muchos civiles de ambos bandos se vieron afectados por duras represalias a manos de los grupos de izquierda, el ejército o por peligrosos miembros de la extrema derecha, que amenazaban a sus rivales políticos mediante la intimidación y el uso generalizado de la violencia. Los monárquicos ganaron en las elecciones de 1946 (infructuosamente boicoteadas por los comunistas), y un plebiscito (según parece amañado) restituyó en el trono a Jorge II en septiembre.

En octubre se formó el Ejército Democrático de Grecia (DSE), de tendencia izquierdista, para reanudar la lucha contra la monarquía. Bajo el liderazgo de Markos Vafiadis, el DSE ocupó una extensa franja de territorio en la frontera norte con Albania y Yugoslavia.


En 1947, intervino EE UU. El comunismo fue declarado ilegal y el Gobierno presentó el famoso Certificado de Fiabilidad Política (válido hasta 1962), que declaraba que el titular del documento no era simpatizante izquierdista; sin dicho certificado no se podía votar y, sin él, era casi imposible encontrar un empleo. EE UU ayudó poco a mejorar la situación del país. El DSE continuó recibiendo ayuda de algunos países del norte, como Yugoslavia, Bulgaria e indirectamente de los soviéticos a través de los estados balcánicos. A finales de 1947 grandes extensiones de la península estaban bajo su control, así como parte de las islas de Creta, Quíos y Lesbos.

El panorama empezó a cambiar para el Gobierno a principios de 1949, cuando las fuerzas del Gobierno central expulsaron del Peloponeso al DSE. La lucha continuó en las montañas de Epiro hasta octubre de 1949, cuando Yugoslavia se enemistó con la Unión Soviética y dejó de ayudar al DSE.

La guerra civil sumió al país en un tremendo caos político y económico. En tres años de guerra civil habían muerto más griegos que en la Segunda Guerra Mundial y 250 000 personas se habían quedado sin hogar.

La desesperación motivó un éxodo masivo. Casi un millón de griegos partió en busca de una vida mejor, sobre todo hacia Australia, Canadá y EE UU.


Reconstrucción y cuestión chipriota

Después de varios intentos de formar coaliciones sin éxito, en 1952 el sistema electoral fue modificado para que la votación fuera por mayoría, lo que excluyó a los comunistas de futuros gobiernos. El partido de derechas Ellinikos Synagermos (Coalición Griega) ganó las siguientes elecciones. Su líder, el general Alexander Papagos, se mantuvo en el poder hasta su muerte en 1955, cuando fue sustituido por Konstandinos Karamanlis.

Grecia se unió a la OTAN en 1952, y en 1953 EE UU obtuvo el derecho de utilizar las bases de soberanía griega. Decidido a mantener el gobierno de derechas, Washington proporcionó generosas ayudas económicas y militares.

Chipre se convirtió en un tema clave de los asuntos exteriores. Desde la década de 1930, los greco-chipriotas (el 80% de la población de la isla) piden la unión a Grecia, mientras que Turquía mantiene su reivindicación desde que se convirtió en protectorado británico en 1878 (en 1925 pasó a ser colonia británica).

La opinión pública griega estaba a favor de esta unión, mientras que Reino Unido y EE UU se oponían por motivos estratégicos. En 1956 la Organización Nacional de Guerrilleros Chipriotas (EOKA), una agrupación de greco-chipriotas de derechas, tomó las armas contra los británicos. En 1959, después de duras negociaciones, Reino Unido, Grecia y Turquía llegaron a una solución de compromiso según la cual Chipre se convertiría en una república independiente. El arzobispo greco-chipriota Makarios sería el presidente y el turco Faisal Kükük, el vicepresidente. Sin embargo, los cambios no apaciguaron a ninguno de los bandos. La EOKA decidió seguir en lucha, mientras que los turco-chipriotas pidieron la división de la isla.

Mientras tanto, en la península, Georgios Papandreu, un antiguo partidario de Venizelos, fundó la Unión de Centro (EK) en 1958, aunque las elecciones de 1961 dieron la victoria a la Unión Nacional Radical (ERE), el nuevo partido de Karamanlis, por tercera vez consecutiva. Papandreu acusó a la ERE de fraude en las urnas, y la agitación política posterior culminó con el asesinato, en mayo de 1963, de Grigorios Lambrakis, diputado de la comunista Unión de la Izquierda Democrática (EDA). Esta agitación resultó excesiva para Karamanlis, que dimitió y se exilió en París.

La EK llegó finalmente al poder en febrero de 1964 y Papandreu implantó una serie de cambios radicales. Liberó a los prisioneros políticos y permitió el retorno de exiliados a Grecia, redujo los impuestos sobre la renta y el presupuesto de defensa, y aumentó el gasto en servicios sociales y educación.


Coroneles, monarcas y democracia parlamentaria

La tolerancia de Papandreu hacia la izquierda inquietó a la derecha, y un grupo de coroneles dirigidos por Georgios Papadopoulos y Stylianos Patakos organizó un golpe de Estado el 21 de abril de 1967. Se estableció una junta militar con Papadopoulos como primer ministro. Constantino intentó un contragolpe en diciembre, que fracasó, tras lo cual tuvo que exiliarse.

Los coroneles impusieron la ley marcial, abolieron los partidos políticos, prohibieron los sindicatos, impusieron la censura y encarcelaron, torturaron y obligaron a exiliarse a miles de opositores. En junio de 1972 Papadopoulos declaró la República griega y se proclamó presidente.



El 17 de noviembre de 1973, los tanques irrumpieron en el Instituto Politécnico de Atenas con el propósito de acabar con la ocupación de los estudiantes, que emplazaban a sublevarse contra la Junta Militar apoyada por EE UU. Todavía hoy se discute sobre el número de víctimas (se habla de 20 estudiantes muertos y cientos de heridos), si bien la gravedad del acto significó la sentencia de muerte para la junta.

Poco después, el jefe de la policía militar de seguridad, Dimitrios Ioannidis, destituyó a Papadopoulos. En julio de 1974 Ioannidis intentó unificar Chipre, atentando para derrocar al Gobierno chipriota de Makarios; Makarios supo de la trama y pudo escapar. La junta lo reemplazó y nombró presidente al extremista Nikos Sampson (antiguo dirigente del EOKA). En respuesta, Turquía invadió la isla hasta ocupar el norte de Chipre. Dividido el país en dos, casi 200 000 griegos chipriotas se vieron desplazados y tuvieron que irse al sur (se dice que todavía más de 1500 chipriotas siguen desaparecidos).

La junta se hundió. Se pidió a Karamanlis que abandonara su exilio parisino para que asumiera el ejercicio del poder. En las elecciones de noviembre de 1974 su partido Nueva Democracia (ND) obtuvo la victoria, con una amplia mayoría, sobre la recién formada Unión Socialista Panhelénica, liderada por Andreas Papandreu (hijo de Georgios). En un plebiscito, el 69% de los ciudadanos votó en contra de la restauración de la Monarquía. Por otra parte, la prohibición de los partidos comunistas fue abolida. La familia real griega sigue viviendo en Londres actualmente y sus miembros solo pueden viajar a Grecia a título personal.


Las décadas de 1980 y 1990

Cuando Grecia se convirtió en el décimo miembro de la UE en 1981 era el socio más pobre. En octubre de 1981, el PASOK de Andreas Papandreu ganó las elecciones. Era el primer Gobierno socialista de Grecia. El PASOK gobernó durante casi dos décadas (excepto 1990-1993). Entre otros compromisos, prometió llevar a cabo una ambiciosa reforma laboral, cerrar las bases de EE UU y retirarse de la OTAN. Si bien la presencia militar estadounidense se había reducido, la tasa de desempleo era elevada y las reformas en educación y asistencia social habían sido limitadas. Los derechos de la mujer mejoraron: se abolió el sistema de dote, se legalizó el aborto y se aprobaron el matrimonio civil y el divorcio.

Escándalos económicos, huelgas generales, y una reñida política relativa al sistema educativo del país dañaron la imagen del PASOK. En 1990 Konstandinos Mitsotakis lideró la vuelta al poder del ND. Decidido a solucionar los problemas económicos que sufría el país de inflación y gasto público, impuso medidas de austeridad, como la congelación de los sueldos de los funcionarios y aumentos pronunciados de las tarifas de los servicios públicos.

A finales de 1992 las acusaciones de corrupción llegaron al Gobierno. A mediados de 1993 los aliados de Mitsotakis abandonaron el ND por el nuevo partido Primavera Política; el ND perdió la mayoría parlamentaria y en octubre regresó al poder el PASOK de Andreas Papandreu.

Debido a una enfermedad Papandreu dejó el cargo a principios de 1996. Falleció el 26 de junio del mismo año. Su desaparición supuso un cambio radical en la dirección del PASOK, que abandonó sus políticas izquierdistas y eligió como nuevo primer ministro al economista y abogado Costas Simitis (que obtuvo una cómoda mayoría en las elecciones de octubre de 1996).


El siglo XXI

El nuevo milenio vio el ingreso de Grecia en la eurozona en el 2001, entre las reticencias de los miembros existentes que consideraban su economía no preparada para unirse: su endeudamiento público era demasiado elevado, al igual que su nivel de inflación. La admisión ya se les había negado en 1999, y muchos griegos deseaban abandonar el dracma y acogerse al estable paraguas del euro. Hoy muchos vuelven la vista a ese año y lamentan la errónea calibración del dracma frente al euro, afirmando que la moneda de Grecia estaba infravalorada, y que, de la noche a la mañana, la vida se encareció desproporcionadamente. Dicho eso, miles de millones de euros entraron en grandes proyectos de infraestructura por toda Grecia, incluida la reurbanización de Atenas: estimulada en gran parte al haber albergado los Juegos Olímpicos del 2004, que supuso un tremendo impulso para la ciudad. Sin embargo, el aumento del desempleo, la deuda pública, una inflación a la baja y la restricción del crédito llegaron a su límite. La opinión pública se volvió más indignada en el 2007 cuando el gobierno conservador (que había asumido el poder en 2004) de Kostas Karamanlis (el sobrino de Konstandinos Karamanlis) recibió numerosas críticas por su respuesta de emergencia a los graves incendios del verano, que ocasionaron una general destrucción por toda Grecia. No obstante, en las elecciones anticipadas del 2007, los conservadores volvieron a ganar, si bien con una mayoría reducida.

En los últimos años, las huelgas generales y los bloqueos han puesto de relieve el descontento. Cientos de miles de personas han protestado contra las reformas del mercado laboral y las pensiones, y también contra los planes de privatización que, según los expertos, ayudarán a reducir el déficit. La violenta reacción contra el Gobierno alcanzó su punto álgido en diciembre del 2008, cuando estallaron disturbios en ciudades de todo el país, liderados por jóvenes exasperados por el asesinato a manos de la policía de un muchacho de 15 años tras unos enfrentamientos. Por otra parte, la preocupación continúa en torno a la trama política a raíz de una investigación en curso relacionada con la corrupción existente entre ejecutivos del Estado (en ambos bandos del espectro político) vinculados con el grupo Siemens Hellas. A esto le sigue otra controversia, concerniente a un intercambio de tierras entre un monasterio y el Gobierno. Según creen algunos comentaristas, se favoreció al monasterio a expensas de los contribuyentes. En las elecciones celebradas en octubre del 2009, el PASOK (bajo Yorgos Papandreu) volvió a tomar las riendas tras una aplastante victoria sobre los conservadores.

No obstante, el agravamiento de la crisis, el descontento generalizado de la población y la presión ejercida sobre el primer ministro llevaron a su dimisión en noviembre del 2011, tras la cual se formó un Gobierno tecnócrata de transición encabezado por Lucas Papademos con el fin de lograr un segundo rescate de la UE y de sacar adelante la delicada situación económica del país. Asimismo, se han convocado elecciones anticipidas para el mes de abril de 2012.

Fuente: http://www.lonelyplanet.es/destino-europa-grecia-63-historia.html



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