sábado, 28 de junio de 2014

Historia de Turquía y los pueblos túrquicos que emigraron al oeste

Conjunto de pueblos de raza altaica, cuya cuna hay que situarla en el norte de Asia, más allá de los mares Caspio y Aral y de China. Durante decenas de siglos, estas regiones estuvieron ocupadas por un confuso conjunto de tribus nómadas.


DIVERSAS TRIBUS

Los Hunos.

Probablemente, la primera comunión política de los turcos fue creada por los hunos, que en las fuentes de los chinos son conocidos por el nombre de Shiong-un, en el siglo IV a. C. El imperio estaba formado de la unión de todas las tribus nómadas. El dominio huno duró hasta siglo II d. C. en gran parte del Asia Central. No se sabe exactamente la historia de la unión de los hunos y por eso no está muy claro si fueron turcos o Mongoles, pero los testimonios chinos nos ofrecen suficientes argumentos sobre la posibilidad de que la clase administradora de los hunos fueran proto-turcos. Tuman (Teoman) es el primer emperador que narra en las fuentes chinas, y su hijo Mao-dun (Mete) llega al poder en asesinando a su padre en 209 a. C., domina sobre los chinos y muere en 174 a. C. Siglos después, la figura de Mete se identifica con Oguz Kagan, el fundador mitológico del pueblo turco. Los hunos, 200 años más tarde, siglo IV d. C. otra vez aparecieron en la escena política mundial, en Europa. Atila fue el poderoso emperador huno y la muerte de él (453) definitivamente acabó con la unión.


Gok Tukler. (los turcos celestiales)

El primer imperio que se definió como turco (turuk) fue lo de los turcos celestiales. La dominación de ellos duró 200 años en el corazón del Asia Central de 552 hasta 744 d. C. Bumin Kagan (?-552) fue el fundador del imperio. Más tarde, en el año 576 la muerte de Istemi Kagan resultó en una división del imperio, pero en la época del Kutlu Kagan (682) se recuperaron. Después de la muerte de Bilge Kagan (734), en poco tiempo, en el año 744, el imperio no soportó más la presión de los Uygurs y las tribus que escaparon de una matanza hacia al oeste fueron núcleos de los nuevos estados turcos de los cuales uno de ellos hoy en día, es la República de Turquía en Asia Menor. Los turcos celestiales tuvieron cuatro dioses, pero el principal dios fue el Gök (cielo, celeste) El pueblo surge de una madre loba que se relaciona con el dios celestial. Por eso el lobo fue el símbolo principal de los turcos antes de adoptar el Islam. Es otro argumento importante de las leyendas turcas es el del "ser herrero". Bumin Kagan cuando quería casarse con la hija del emperador de los Avaros, obtuvo un rechazo por ser un "esclavo herrero". Según la leyenda de la creación de los turcos, el pueblo extiende al mundo, fundiendo un valle cerrado de las montañas de hierro. Hoy en día, las inscripciones escritas turcas más antiguas datan del siglo VIII y están en el área sepulcral de Bilge Kagan, en el valle Orhun, Mongolia.

Los Uygur

Los Uygurs después de terminar con el dominio de los turcos celestiales, tomaron el control de Asia Central (744). Los uygurs fueron el primer pueblo turco que pasó de ser nómada a establecerse, la religión de origen persa que adoraba a Mani fue aceptada oficialmente por ellos. Por el carácter pacifista de su nueva religión, no tuvieron intención de hacer conquistas y pasaron una época bastante tranquila. Uno de sus mayores logros fue crear el alfabeto de 18 letras para escribir el idioma turco. La derrota contra los kirguises resultó con el final del estado Uygur (840). A continuación, los uygurs emigraron hacia China, se establecieron en la región del Turquestán Oriental (Xinjiang chino) y montaron un nuevo estado que duró hasta siglo XIV. Tuvieron un lugar importante y mucha influencia en el imperio de Gengis Khan. Hoy en día el pueblo Uygur vive en la misma región, que pertenece a China, y son aproximadamente unos 10 millones de habitantes.

Los kirguises

Los kirguises, que vivieron muchos años bajo el dominio de otras tribus, en el año 840, con un ejército de 100.000 hombres destruyeron el dominio de los uygurs. La victoria no duró mucho, puesto que posteriormente se rindieron a los mongoles. Fue el primer pueblo turco sometido a Gengis Khan. Durante siglos vivieron como nómadas en las estepas del Asia Central. Después de la caída del Unión Soviética, hoy en día tienen un estado independiente que es el de Kirguizistán. La leyenda más larga del mundo, "Manas" pertenece a ellos.

Los jázaros. (o Kházaros)

El misterioso reinado de los turcos de alrededor del mar Caspio (650-1016). Se cree que la clase aristocrática y posiblemente una parte del pueblo aceptaron la religión judía. El reinado jázaro tuvo un importante papel en la historia, siendo un bastión insuperable para la invasión árabe musulmán hacia Europa. Después de la caída del reinado, una parte del pueblo emigró a Europa y otros una vez más cambiaron la religión. El historiador judío, Arthur Koestler defiende de que la mayoría de los judíos de Europa oriental (sobre todo, Polonia, Lituania) tiene un origen turco. En Internet en la dirección www.khazaria.com se pueden encontrar importantes documentos sobre la historia y destino de este pueblo.


Los Pechenegos

Las primeras referencias a los pechenegos se encuentran en las inscripciones de Orhun, siglo VIII. Surgen como una rama de los turcos celestiales occidentales. Se formaban de las tribus autónomas, sin un "kagan", solo se juntaban en las guerras. Primero se instalaron en el norte del Mar Negro, en el área de los ríos Don y Dnieper. Dominaron en esta zona durante 130 años, más tarde, la presión de los Uz (una rama de los turcos Oguz) les condujo hacia los Balcanes. Lucharon contra los rusos, y se puede decir que en general tuvieron una buena relación con los bizantinos. En la guerra de Manzikert (1071) (Malazgirt, actualmente Turquía) tuvieron un importante papel, abandonaron el ejercito bizantino al que pertenecían y asistieron al ejercito selyúcida que eran turcos como ellos. A partir de allí fueron enemigos mortales del imperio. El señor Chaka Bey (de una señoría turca dominadora en el área Esmirna y Éfeso) ofeció una alianza a los pechenegos para conquistar Constantinopla. Entonces, los 40.000 jinetes kumanos (un pueblo turco), que fueron provocados por los bizantinos (victoria política de Alejo I Comneno) contra los pechenegos, acabaron con estos (1091). Los que salvaron de esta devastación se cristianizaron. Así desapareció la presencia política de los pechenegos en el mundo. La catedrática turca A. K. Kurat, que escribió la historia de los pechenegos, declara que "los pechenegos fueron un ejemplo peculiar de la vida nómada turca." Con diferentes condiciones y presiones, nunca llegaron a pasar a una vida establecida ni a fundar un estado central durante una historia de 300 años".

Los kumanos o kipchacos

El pueblo que se conoce como kumano en el Oeste, se denomina kipchaco en el Este. Por ser rubios, algunos historiadores europeos piensan que fue una tribu indoeuropea convertida en turca. Se cree que fueron una rama de los kimecos (una tribu turca) pero el historiador y lingüístico turco Mahmud de Kashgar (1008-1105) nos informa que ellos no lo aceptaban. Los kipchacos tanto como los pechenegos fueron una confederación de las tribus nómadas. Cuando emigraron al Oeste por norte del Mar Negro, se encontraron con los turcos Uz (Oguz) y el resultado de la lucha entre estos dos pueblos turcos fue la desaparición de los Uz de Europa, en el transcurso del siglo XI. Hoy en día, los turcos cristianos (Gagauz) que viven en Moldavia posiblemente proceden de los Uz. De esta lucha, también, nos quedaron las leyendas principales de los turcos antiguos; Dede Korkut. Las fuentes iraníes del siglo XI denominaron la zona que está entre los Balcanes y Urales, como la meseta de kipchacos. Los kumanos (kipchacos) fueron chamanistas. Tenían el símbolo del lobo. En sus leyendas de origen tienen una relación con los turcos Oguz y surgen de un árbol. El rey georgiano David invita una parte de los kipchacos, que son 40.000 familias. Los kumanos cristianizados crearon muchas dificultades a los turcos selyúcidas musulmanes aplicando muy bien la táctica militar "turan" de los turcos de las estepas. Hoy en día, el pueblo que habla el turco kipchaquí en Georgia sería descendiente de ellos. El poder de los kipchacos en Europa se acabó después de derrota contra el estado Altinordu en el año 1239. Los restos de las familias de kipchacos o kumanos tuvieron un importante papel en la fundación del estado Rumania actual, y algunos pasaron a formar parte de los turcos de Kazan. El historiador de aquella época, Al-Omarí dice que los kumanos se sometieron a los mongoles, pero les asimilaron. Los tártaros que hablan un idioma turco, hoy con un estado autónomo en Rusia, serán descendientes de esa mezcla de kumanos y mongoles.

Los turcos y El Islam.

La victoria árabe contra los chinos en las riberas del rió Talas (cerca de Samarcanda, Uzbekistán) en el año 751 abrió el camino del Islam a los pueblos de Asia Central. Los turcos se encontraron con el Islam como soldados esclavos (mamelucos) o mercenarios. La aceptación del Islam por la parte de los turcos Oguz y Karluk, en la segunda mitad del siglo X., cambió el destino de muchos pueblos e imperios.

Los turcos de Karahan (840-1212) 

Pertenecen a los Yagma de los Oguz. Después de la caída del estado Uygur, el yagbu (titulo que tenía el líder de tribu turco) de los karlukos se declaró como kagan, y nombró el estado como Karahan. Así que el primer estado turco-musulmán apareció en la historia en Turquestán Oriental. El estado estaba organizado como una federación de las tribus nómadas. El jan al principio vivía en la tienda. La soberanía pertenecía a una familia cuyos miembros tenían una jerarquía complicada. Los de Karahan dieron mucha importancia a enriquecer las ciudades. Kashgar fue un centro religioso y cultural. Yusuf Has Hacip en el año 1070 escribió su obra maestra "Kutadgu Bilig" con las letras uygur y árabe, en el que describe cómo tiene que ser un sistema de administración de un estado perfecto.

Los turcos de Gazne. (Ghazni) (969-1187)

Una familia turca se aprovechó de la debilidad del estado Samaní y tomaron el poder en el estado que estaba situado en Afganistán y una parte del Irán y India actual. Sobre todo en la época de Mahmud el de Gazne, el sultanato tuvo una época brillante culturalmente. Se cree que Mahmud fue la primera persona en la historia que utilizó el titulo de "sultán".

Los mamelucos. (1250-1380)

El comercio de esclavos fue muy común entre los kipchacos (kumanos). En los tiempos difíciles vendían a sus hijos. El estado egipcio de Eyubí, compró mucho de ellos y formó un ejercito especial. Estos comandantes esclavos o mercenarios, o sea, los mamelucos, luego de varios años tomaron el poder y fundaron un "estado turco" en Egipto. El periodo de los sultanes turcos, que también se conoce como el período bahrí, fue especialmente enriquecedor para El Cairo. El sultán Baybars I recibió los abasíes que escapaban de Bagdad, de la devastación mongola. Eso le dio mucho prestigio entre los musulmanes y los abasíes ayudaron a la urbanización del Cairo. Viajó a Asia Menor para proteger a los "hermanos" turcomanos contra los mongoles y acabó con los últimos cruzados que estaban en Siria y Palestina. En el año 1380, el poder pasó a manos de los mamelucos burjí, de origen circasiano.





LA EXPANSIÓN TURCA

La primera expansión turca.

De estos pueblos, los de las estepas eran pastores; los que tenían su hábitat en los bosques eran cazadores y en gran parte salvajes. No habían evolucionado desde la más remota Antigüedad. En el s. V, un conjunto de tribus t., los hunos (v.), formaron la gran ola de invasión de la cual surgió el imperio de Atila. Hacia el 550, los t. fueron aliados de los reyes manchúes de Oé, uno de los reinos bárbaros dentro del territorio chino. Esta alianza permitió a los t. dominar un inmenso territorio, desde las fronteras de Manchuria hasta cerca del mar Caspio. Poco después (560), los persas Sasánidas (v.) buscaron la colaboración con estos pueblos del norte. Sin embargo, esta amistad duró poco, y en el 597 los t. se apoderaron de Bactriana.

Su rápida expansión quedó neutralizada en el s. VII por su división en orientales y occidentales. Mientras los primeros lucharon contra el Imperio chino partiendo de sus bases en Mongolia, los occidentales, centrados en el Turquestán, continuaron su hostilidad contra los Sasánidas y, desaparecidos éstos, vivieron en crónica guerra con los musulmanes, dueños entonces del antiguo Imperio persa. Durante este periodo, las tribus turcas hasta entonces chamanistas y nómadas recibieron una corriente civilizadora a través de las rutas de caravanas de China central con influencias budistas, cristiano-nestorianas, maniqueas e islámicas. Un grupo de pueblos t. llamados viguros, establecidos en el valle del Tarin y convertidos al budismo chino y al nestorianismo, extendieron su dominación hacia el norte, introduciendo en las estepas de Siberia la civilización agrícola y el nestorianismo. Pero esta penetración vigur fue detenida en el s. IX por los salvajes kirguises, que ocuparon el país.

Ávaros, cázaros y pechenegos.

Al mismo tronco racial que los t., y, por tanto, considerados como tales, pertenecen también los ávaros, cázaros y pechenegos. Los primeros habían sucedido en Europa a los hunos. Tuvieron relaciones con los lombardos y Carlomagno, hasta que fueron destruidos por éste y por los eslavos. A mediados del s. VII, los cázaros se extendieron por el sur de Rusia, desalojando a los bizantinos de las costas del norte del mar Negro. A pesar de ello, se aliaron algunas veces con Bizancio contra los musulmanes, que les impedían la expansión a través del Cáucaso hacia Armenia. Los primeros califas de Bagdad los expulsaron de estas comarcas; así comenzó su decadencia a manos de los musulmanes del sur y los pechenegos del norte. Los cázaros englobaban varios elementos raciales. Esto y !as influencias culturales recibidas permitió la diversidad de religiones, incluido el judaísmo, en sus componentes y, en consecuencia, se desarrolló entre ellos un fuerte espíritu de tolerancia. Entre el 851 y el 863 predominó la religión judía, pero a partir del 954 se impuso el islamismo.

Los pechenegos, procedentes como sus hermanos de raza de las estepas de Asia Central, a mediados del s. IX atravesaron el Don y cayeron sobre los magiares, a quienes obligaron a marchar hacia occidente. Más adelante, los búlgaros utilizaron a los pechenegos contra los magiares, a los que desplazaron de nuevo, obligándoles a situarse en su asiento definitivo: Hungría. Asimismo, los bizantinos les lanzaron luego, a su vez, contra los búlgaros y los cázaros. Esta alianza con Bizancio les permitió extender sus dominios hasta el Danubio, donde permanecieron hasta que nuevas oleadas asiáticas pusieron fin a su historia.

Los turcos y el califato de Bagdad.

A mediados del s. X se produjo una emigración general de los t. asiáticos hacia occidente, a consecuencia de la reacción del Imperio chino de los Song. Una de las ramas t., la de los guzos, instalados en las orillas del mar- de Aral y el valle del Syr-Daria, presionados por los restantes grupos de su raza, se establecieron, dirigidos por la familia de los Selyucíes (v.), en Transoxiana, donde se convirtieron al islamismo. Desde allí emprendieron sus primeras correrías por el Irán en los últimos años del s. X, favorecidos por la gran debilidad del califato abbasí.

Hacia 1050 esto t. selyucíes, que habían tomado el nombre de la familia gobernante, ocupaban el Irán occidental. En 1055, llamados por el califa de Bagdad, que necesitaba su ayuda, entraron en la capital del Islam. El califa nombró a su jefe, Togul-beg, vicario temporal, con el título de «rey de Occidente y Oriente», dándole por misión la guardia de la ortodoxia islámica. Esto fue funesto para la civilización musulmana, pues caído en manos de un pueblo bárbaro, apenas salido del nomadismo, el Islam perdió en menos de 50 años una cultura extraordinaria basada en la antigüedad greco-oriental, ya que los t. convirtieron en sistema su intolerancia religiosa.

En 1086 los selyucíes, al apoderarse de Siria, perteneciente entonces a Constantinopla, la dividieron en feudos. Así comenzó la decadencia de las grandes urbes sirias, que desde hacía 3.000 años eran centros económicos internacionales. Los t. emprendieron una política anticristiana en los Santos Lugares, produciéndose algunos alborotos en Jerusalén contra los peregrinos. Tales hechos fueron la chispa que originó las Cruzadas (v.). A fines del s. XI toda el Asia anterior permanecía bajo el dominio de los t. selyucíes, cuyo Imperio se extendía desde el Mediterráneo hasta el mar de Aral y el Punjab.



Caracteres del Imperio turco.

 La sustitución del poder abbasí por el t. en Asia recuerda mucho las invasiones germánicas del antiguo Imperio romano. En efecto, los t. se adueñaron del poder temporal del Imperio de Bagdad y, así como los germanos cristianizados reconocieron el poder papal, los t. islamizados admitieron la autoridad religiosa del califa. En Asia, como en el occidente de Europa, los antiguos Imperios políticos, transformados ahora en Estados feudales, constituyeron federaciones agrupadas en torno a metrópolis religiosas. Los germanos, en el Imperio, se habían romanizado; de la misma manera, los t., en las antiguas provincias persas, se iranizaron; pero igual que los germanos terminaron por barbarizar a Roma, los selyucíes hundieron al Irán en la barbarie. Otro tanto sucedió en Siria. Allí los t., agrupados en los reinos de Damasco y Alepo, se islamizaron; sin embargo, la barbarización del territorio fue menos profunda a causa de la importancia de las ciudades sirias, que continuaron como islotes de cultura en medio del feudalismo turco. Por el contrario, en Anatolia, arrebatada a Bizancio, donde los selyucíes se instalaron alrededor de Konya, transformada en capital nacional, conservaron sus costumbres propias. De esta manera, Asia Menor (V. ASIA MENOR II), una de las regiones más civilizadas del mundo, quedó sumida en pocos años en la barbarie, perdiéndose la anterior cultura helenística.


Aparición de los otomanos.

El inmenso Imperio t. perdió pronto su unidad, y a la muerte de Maliksha (1092) el Estado se fragmentó en medio de crueles luchas de familia, La situación cambió a consecuencia de la aparición de nuevas hordas t.: los otomanos u osmanlíes. Se trataba de turcomanos, rama de los t. procedentes del Jurasan, que habían sido expulsados de allí por los mongoles (v.). Hacia 1224 se instalaron en Armenia dirigidos por el caudillo Suleiman, y uno de sus hijos, Ertogrul, se puso al servicio de los selyticíes del Asia Menor, cuyo. sultán le confió la defensa de la provincia de Angora. En esos momentos, los otomanos no constituían un Estado, sino un clan militar con deseos expansivos que les impulsaron a la conquista del Imperio bizantino, en busca de botín y aventuras, reforzados por voluntarios a quienes la codicia atraía desde las más remotas regiones de Asia. En efecto, el rey Osmán (1288-1326), considerado por los t. como el fundador de su nación y del cual tomaron el nombre de osmanlíes (otomanos para los europeos), se hizo independiente en su provincia y extendió considerablemente sus territorios a costa de los griegos. Le sucedió su hijo Orján (1326-60). Durante su caudillaje, los ciudadanos bizantinos de Brusa, Nicea y Nicomedia fueron atacados. Brusa se rindió en 1326, y después Nicea; Nicomedia fue tomada en 1338. Ocupadas las ciudades griegas, el victorioso jefe se volvió hacia el Asia Menor y se apoderó de Anatolia. El Estado otomano quedaba fundado, orientándose hacia los Balcanes. La descomposición política del Imperio bizantino facilitó la tarea (V. BIZANCIO I).

Los turcos en Europa.

Muerto Orján, le sucedió su hijo Murat I (1359-89), el típico conquistador iletrado, que concluyó definitivamente la conquista de Asia Menor con la toma de Angora e inició la expansión por Europa, apoderándose de Adrianópolis, donde situó la capital. Pero en los Balcanes (V. BALCANES II), la heroica resistencia de los búlgaros y servios le impidió lanzar sus fuerzas contra Constantinopla. Í En esos momentos, otra potencia turco-mongola se constituía en el centro de Asia y, dirigida por Tamerlán (v.), amenazaba a los otomanos en Anatolia. Aunque el ataque a Constantinoplase retrasase, el Imperio griego, cercado por los t. y reducido a las únicas ciudades de la capital y Salónica, agonizaba.

Al sucesor de Murat, Bayaceto I (1389-1402), a diferencia del jefe de hordas que fue su padre, hay que considerarle como un Emperador que al odio al cristianismo unía el gran designio de reconstruir, en provecho suyo, el antiguo Imperio romano e incorporarlo al Islam. El avance por Europa continuó; Servia, Bosnia, Albania y Rumania tuvieron que rendirle vasallaje. Ante el peligro que esta progresión significaba para la Europa cristiana, un ejército de cruzados dirigidos por Segismundo de Hungría y del que formaban parte numerosos príncipes de Francia y Alemania intentó frenar a Bayaceto; pero éste les venció en Nicópolis (1396). Toda Grecia (V. GRECIA V) cayó después en su poder, y el sultán se dispuso a sitiar a Constantinopla. Una vez más, la ciudad fue salvada por circunstancias exteriores. Efectivamente, mientras tenían lugar estos hechos, las tropas del caudillo mongol Tamerlán alcanzaban los límites del Imperio otomano, invadiéndolo. Al recibir tan alarmantes noticias, Bayaceto abandonó el sitio de Constantinopla para contener al invasor. El ejército t. fue destrozado en Angora (1402). Brusa fue tomada y arrasada, y toda el Asia Menor tuvo que soportar los saqueos de los guerreros mongoles.


La caída de Constantinopla.

Los hijos de Bayaceto se repartieron los dominios de su padre luchando ferozmente entre sí. Al fin, Mahomet I (1413-21) rehizo la unidad del Imperio e inició de nuevo la expansión. Su hijo Amurates II (1421-44) reanudó las expediciones por Europa, aunque fue detenido por las tropas húngaras en Belgrado y NiI, mientras que los albaneses comenzaban, dirigidos por Castriota, una heroica guerra de resistencia que duró 25 años. Amurates abdicó en su hijo Mahomet II (145181), quien terminó con la resistencia de Constantinopla. Después del sitio y de un pesado bombardeo de artillería, el 6 abr. 1453 la ciudad fue tomada al asalto. A pesar de que el sultán era un hombre culto y amante de las artes permitió a sus soldados el saqueo de la capital; Santa Sofía, el más hermoso templo de la cristiandad, fue convertido en mezquita. A partir de ese momento, la historia del pueblo t. se confunde con la de Turquía (v. TURQUíA IV) y su Imperio.

Turcos y mongoles.

No todos los pueblos t. de Asia participaron en el Imperio selyticí o en el otomano. Hubo varias tribus que se integraron en el Imerio mongol. Así, el ejército de Gengis-Khan (v.) estuvo en gran parte compuesto de elementos t. sometidos, y cuando el Estado mongol se descompuso, las características t. predominaron sobre las mongolas. Concretamente Tamerlán, el caudillo mongol que dos siglos después de Gengis-Khan renovó las hazañas de éste, era en realidad un t. que hablaba turco. Igualmente, un descendiente suyo, Baber, fundador a finales del s. XVI del Imperio conocido con el nombre de «Gran Mongol», que abarcaba casi toda la India, era también un turco que ignoraba el mongol y que sólo hablaba turco-persa. Por último, los khanatos tártaros de Rusia, en contra de lo que se afirma, tampoco esfaban compuestos por elementos mongoles, sino por turcos (Y. TÁRTAROS).


TURCOS SELDJUCIDAS (990 –1157 d. de. J.C.)

Los selyúcidas, llamados asi porque eran dirigido por un famoso jefe llamado Selchuk fueron una dinastía turca que se separaron de la tribu uguz en el 950 que reinó en los actuales Irán e Iraq así como en Asia menor entre mediados del siglo IX y finales del siglo XIII. Llegaron a Anatolia, procedentes del Asia Central, a finales del siglo X, causando estragos en las provincias bizantinas y árabes. Son considerados como los antepasados directos de los turcos Occidentales, los habitantes actuales de Turquía, Azerbaiyán, y Turkmenistán. En el siglo X se convirtieon al Islam. Se cuentaque tal era la triste situación del imperio de los árabes, decaído de su antigua gloria, cuando una numerosa familia turca, procedente del fondo del Turkestan, apareció sóbre la escena, derribó la dominación de los Buidas, y poniendo nuevos hierros a los califas, sembró los fundamentos de un poderoso imperio conocido con el nombre de los Seldjucidas. Esta familia nómada, que traía su origen de Seldjuk, turco musulmán, después de haber errado durante algún tiempo con sus rebaños por la Transoxiana, posó el Gibou para buscar pastos en la provincia de Korasan. Reforzada con numerosas colonias turcas que se la unieron en la Transoxiana, aquella tribu llegó á ser á poco tan poderosa, que Togrul- beg, hijo pequeño de Seldjuk, no temió en hacerse proclamar sultán en la ciudad de Nisabur, capital del Korasan, y se erigió formalmente en conquistador (4038).

Este príncipe y los sultanes que le sucedieron, subyugaron poco á poco la mayor par te de las provincias del Asia, que formaban el califato de Bugdad. Anonadaron la dominación de los Buidas, pusieron á los califas bajo su dependencia, y en fin, atacaron también las posesiones del imperio griego. Alp-Arslan, sobrino y sucesor inmediato de Togrulbeg, obtuvo sobre el emperador romano Diógenes, una señalada victoria en la Armenia. Allí fue becbo prisionero el emperador; y, á favor de las turbaciones que este suceso causó en el imperio griego, los turcos se apoderaron, no solo de lo que quedaba á los griegos en la Siria, sino de muchas provincias del Asia Menor, tales como la Cilicia, la Jsauria, la Panfilia, la Licia, la Pisidia, la Licaonia, U Capadocia», la Galacia, el Ponto y la Bitinia. El imperio de los turcos seldjucidas, se halló en el estado mas floreciente bajo el sultán Melik ó Malek-Schah, hijo y sucesor de Alp-Arslan. Al dar el califa Rayen a este príncipe la confirmación del titulo y del poder de sultán y de emir ol-omra, le añadió la cualidad de íCTir-al-muinenin, esto es, la de comandante de los creyentes, que hasta entonces habla estado reservada solo á los calilas (4092). A la muerte de Malek, las contestaciones que mediaron entre sos hijos, provocaron guerras civiles y el desmembramiento del imperio. Tres ramas pr ncipales, descendientes de Seldjuk, las de Irán, Kerman y Rum ó Rom, se dividieron los vastos estados. La última rama, q|ue traia su origen de Solimán, el mas pequeño de los hijos de Seljnk, obtuvo las provincias del Asia Menor que los Seldjucidas habían arrebatado á los griegos. Los príncipes de esta dinastía son conocidos en la historia de la» Cruzadas con el nombre de los sultanes de Iconium ó de Cogni, ciudad de la Licaonia, donde aquellos sultanes establecieron su residencia, después de baber sido despojados por los cruzados de la ciudad de Nicea, en la Bitinia. La mas poderosa de las tres dinastías fue la de los seldju idas de Irán, que dominaban en la mayor parte de la Asia alta: decayó bien pronto de su grandeza, y sus estados se dividieron en una multitud de pequeñas soberanías, habiendo usurpado los emires ó gobernantes de las ciudades y provincias el poder supremo. Estas desmembraciones fueron las que facilitaron á los cruzados sus conquistas en la Siria y en la Palestina, y las que proporcionaron los medios á los callas de Bagdad de sacudir el yugo de los seldjucidas y de recobrar la soberanía del Irak-Arabia ó de la provincia de Bagdad.




SALADINO Y LOS MAMELUCOS

El imperio de los turcos seldjucidas acababa de repartirse entre muchas dinastías y soberanías particulares; los atabekes del Irak y muchos pequeños príncipes tuteos dominaban en la Siria y las comarcas vecinas; los F'limites del Egipto eran dueños de Jerusalen y de una parte de la Palestina, cuan Jo la manía de las cruzadas, hizo de esta parte del Oriente un teatro de horror y carnicería. Se vio allí durante dos siglos luchar el Asia contra la Europa, y las naciones cristianas hacer esfuerzos extraordinarios para mantener la conquista de la Palestina y de los países vecinos contra los poderosos mahometanos. Se levantó por fin entre los musulmanes un hombre de genio superior que se hizo temible á los cristianos de Oriente por sus conquistas, y que les hizo perder el fruto de sus-numerosas victorias. Este conquistador fue el famoso Saladin ó Selahedd n, hijo de Nod- gemeddin-Ayub, y fundador de U dinastía de los Ayubitas. El atabek Nureddin, hijo de OmaddoddimZenghi, le había enviado á Egipto en socorro del califa Fatimita contra los francos ó cruzados del Oxídente. Allí fue declarado visir y general de los ejércitos del califa, y afirmo tan bien su poder en este pais, que á la autoridad del califa Fatimita, hizo sustituir la del califa Abbasida, concluyendo por hacerse proclamar sullan á la muerte de Nureddin, de quien había tomado la cualidad de lugarteniente.
Dueño del Egipto, subyugó después los estados de Nureddin en la Siria; y después de haber estendido sus conquistas en esta provincia, asi como en la Mesopotamia, Asiría, Armenia y Arabia, fue á atacar á los cristianos de la Palestina, que tenia como encerrados entre sus estados. Aquellos príncipes que constituían muchas soberanías, divididos por los odios y entregados á los desórdenes de la anarquía, sucumbieron bajo el valor del héroe musulmán. La batalla que se dio junto á Millin, á poca distancia de Tiberiades, fue decisiva. Los cristianos esperimentaron allí una completa derrota; y el mismo Guy de Lusignan, último rey de Je- rusalen, príncipe débil y sin talentos, cavó en poder de los vencedores. Todas las ciudades de la Palestina abrieren entonces sus puertas á Saladino, ó fueron forzadas espada en mano. Jerusalen so rindió después de catorce dias de sitio. Esta derrota reanimó el celo religioso de las potencias de Occidente, y se vio á los principales soberanos de Europa conducir ejércitos innumerables en socorro de la Tierra Santa; pero los talentos y la bravura de Saladino hicieron todos sus esfuerzos impotentes, y solo después de un cerco mortífero de tres años, consiguieron tomar la ciudad de Ptolemaida y retrasar todavía por algún tiempo la ruina total de los cristianos en Oriente. (4193).

 A la muerte de Saladino, cuyo heroísmo ensalzan lo mismo los autores cristianos que los mahometanos, su imperio fue dividido entre sus hijos. Muchos jefes que se hallaban bajo su dependencia, conocidos con el nombre de Ai/u/ritcs, reinaron después en Egipto, en Siria, Armenia y en Yemen, o Arabia Saudi. Haciéndose mutuamente la guerra estos príncipes, no consiguieron mas que destruirse los unos a los otros. Sus estados cayeron bajo la dominación de los mamelucos en el decimotercio siglo. Eran los mamelucos jóvenes esclavos turcos y kumanes, que los mercaderes, tomándolos de los mongoles, trajeron á Egipto durante el reinado del sultán Salek, de la dinastía de los Ayubitas. Este príncipe.compró un gran número y les hizo adiestrar en el ejercicio de las armas en una ciudad marítima del Egipto. Les sacó de esta escuela para confiarles la guarda de su persona y los primeros cargos del Estado. Sus esclavos llegaron á ser tan numerosos y poderosos, que concluyeron por apoderarse del gobierno, después de haber asesinado al sultán Turan Schah, hijo y sucesor de Salek, el cual habia intentado romper sus cadenas para recobrar la autoridad que le habían usurpado. Esta revolución (1250) acaeció á la viste de San Luis, que habiepdo sido hecho prisionero en la batalla áa Ala usura, acababa de firmar una tregua de diez años con el mismo saltan. El mameluco Ibegh, nombrado al pronto regente ó ata- bek (4254), fue proclamado sultán de Egipto.

 La dominación de los mamelucos sostuvo en Egipto durante el espacio de doscientos sesenta y tres años. Sus cuerpos, constantemente reforzados por esclavos turcos ó circasianos, disponían á su capricho del trono de Egipto, que caia en poder comunmente del mas audaz de aquella tropa, aunque fuese originario del Turkestan. Aun cuando estos mamelucos tenían romo señor al mongol de Tchin- ghiskan, le arrebataron (1260) los reinos de Damasco y de Alepo en Siria, de tjue habian sido despojados los principes Ayubitas. Todos los príncipes de esta última dinastía, los de Siria y del Yemen, tomaron entonces el partido de colocarse bajo la obediencia de los mamelucos. No les quedaba por reducir, para ser dueños de toda la Siria, mas que las ciudades ó los países de que todavía se hallaban en posesión los francos ó cristianos occidentales. Atacaron desde luego el principado de Antioquía, y le conquistaron (1268). Desde allí se arrojaron sobre el condado de Trípoli, cuya capital tomaron por asalto (1289) La ciudad de Ptolemaida tuvo la misma suerte: fue tomada a viva fuerza, después de un sitio rudo y mortífero. Tiro se rindió por capitulación, y los francos fueron completamente arrojados de la Siria y del Oriente (1294).




EL IMPERIO OTOMANO

Muy completohttp://es.wikipedia.org/wiki/Imperio_otomano

Durante los siglos de altibajos del Imperio bizantino, un pueblo nómada turcomano había avanzado hacia el oeste desde Asia central. En su camino, se encontraron con los persas y se convirtieron al islam. Fuertes y marciales por naturaleza, asumieron el control de una parte del moribundo califato abasí y construyeron el suyo propio con centro en Persia. Tuğrul, del clan de los selyúcidas, fue nombrado sultán en Bagdad, desde donde comenzó el ataque contra el territorio bizantino. En el 1071, Alp Arslan, sobrino de Tuğrul, logró intimidar al poderoso ejército de Bizancio en Manzikert (al norte del lago Van) y, aunque les superaban en número, la hábil caballería turca se impuso. Esta victoria hizo que Anatolia quedara expuesta a grupos de nómadas turcomanos y marcó el inicio de la caída del Imperio bizantino.Sin embargo, no todo se puso a favor de los selyúcidas. Durante los ss. XII y XIII se produjeron incursiones de los cruzados, que fundaron asentamientos temporales en Antioquía (la moderna Antakya) y Edesa (hoy en día Şanlıurfa). En paralelo, un ejército de cruzados rebeldes saqueó la ciudad de Constantinopla, capital de los cristianos bizantinos, aparentemente, aliados de los cruzados. Mientras, los selyúcidas se debatían en sus propias luchas internas por el poder, que acabarían por fragmentar su vasto Imperio.El legado selyúcida persistió en Anatolia en el sultanato de Rum, cuyo centro era Konya. Aunque de etnia turca, los selyúcidas aportaron la cultura y el arte persas; fueron los introductores de las alfombras de lana anudada en Anatolia y precursores de una notable arquitectura (aún visible en Erzurum, Divriği, Amasya y Sivas). Estos edificios fueron las primeras formas de arte verdaderamente islámico y se convertirían en prototipos sobre los que se modelaría después el arte otomano. Celaleddin Rumi, el místico sufí que fundó la orden mevleví o de los derviches giróvagos, es un ejemplo del nivel cultural y artístico alcanzado en Konya.Los descendientes mongoles de Genghis Khan atravesaron Anatolia, derrotando a los selyúcidas en Köse Dağ en 1243. Anatolia se fracturó en un mosaico de beyliks ¬(principados) turcos y estados feudales mongoles. Pero en 1300, un único bey (gobernador) turco, Osman, fundó la dinastía otomana que pondría fin a la línea bizantina.


FUNDACIÓN DEL ESTADO OTOMANO

Las bandas de Osman se movían con impunidad por las tierras fronterizas entre Bizancio y el antiguo territorio selyúcida En una era marcada por la desintegración, ofrecían un ideal que atrajo a legiones de seguidores y, muy pronto, establecieron un modelo administrativo y militar que les permitió expandirse. Desde un principio, asumieron las culturas anatolias para crear la suya propia como una amalgama de elementos griegos y turcos, islámicos y cristianos; especialmente el cuerpo de jenízaros, que procedía de poblaciones cristianas.

Vigorosos y aparentemente invencibles, los otomanos avanzaron hacia el oeste y establecieron una primera capital en Bursa, para cruzar después hacia Europa y tomar en 1362 Adrianópolis (la actual Edirne). En 1371, ya habían llegado al Adriático y, en 1389, derrotaron a los serbios en Kosovo Polje, haciéndose con el control de los Balcanes.

Allí encontraron una afianzada comunidad cristiana, a la que absorber hábilmente aplicando el sistema de millet, que reconocía oficialmente a las comunidades minoritarias y les permitía gobernar sus asuntos internos. No obstante, no consintieron ni la insolencia cristiana ni las bravatas militares: el sultán Beyazıt aplastó a los ejércitos de la última Cruzada en Nicópolis (Bulgaria) en 1396. Pero Beyazıt, que quizás pensó que a partir de entonces contaría todas sus batallas por victorias, pecó también de insolencia al provocar a Tamerlán, el señor de la guerra tártaro; fue capturado, su ejército derrotado y el próspero Imperio otomano atajado mientras Tamerlán sacudía a su antojo Anatolia.


EL AUGE OTOMANO: CONSTANTINOPLA Y SU LEGADO


Hubo que esperar una década para ver marchar a Tamerlán y recuperar la paz. Los hijos de Beyazıt se disputaron el control hasta que apareció un sultán digno. Al mando de Mehmet I, los otomanos volvieron a expandirse. Con las fuerzas reunidas durante la espera, tomaron el resto de Anatolia, llegaron a Grecia, intentaron tomar Constantinopla y vencieron a los serbios por segunda vez en 1448.

Los otomanos habían resurgido cuando Mehmet II se convirtió en sultán en 1451. Constantinopla, último reducto de los sitiados bizantinos, estaba rodeada por territorio otomano y Mehmet no tenía otra opción que reclamarla. Construyó una fortaleza en el Bósforo, impuso un bloqueo naval y reunió a su ejército. Los bizantinos pidieron ayuda a Europa; tras siete semanas de asedio, la ciudad cayó el 29 de mayo de 1453. La cristiandad se estremeció ante los imparables otomanos y los diplomáticos compararon a Mehmet con Alejandro Magno, declarándolo digno sucesor de los grandes emperadores romanos y bizantinos.

La maquinaria de guerra otomana era imparable, y alternaba campañas entre las fronteras oriental y occidental del Imperio. El cuerpo de jenízaros, compuesto por jóvenes cristianos que eran entrenados para combatir, convirtió a los otomanos en el único ejército permanente de Europa; eran rápidos, organizados y estaban motivados.

Los sucesivos sultanes fueron expandiendo el reino. Selim I el Severo capturó Hiyaz en 1517 y, con ella,La Mecay Medina, por lo que reclamó el título de guardián de los lugares santos del islam. Aunque no todo era un militarismo ciego: Beyazıt II demostró el carácter multicultural del imperio cuando en 1492 invitó a Estambul a los judíos expulsados de España.

La edad de oro tuvo lugar durante el reinado de Solimán I [1520-1566], que destacó por codificar el derecho otomano y por sus proezas militares. Bajo su gobierno, los turcos celebraron victorias sobre los húngaros y se anexionaron la costa mediterránea de Argelia y Túnez. El código legislativo de Solimán era una visionaria amalgama de la ley secular y la islámica, y, gracias a su mecenazgo, alcanzaron su cenit cultural.

Solimán también es conocido por ser el primer sultán otomano en contraer matrimonio. Los sultanes anteriores habían disfrutado de los placeres del concubinato, pero él se enamoró de Roxelana y se casó con ella. Lamentablemente la monogamia no aseguró la paz familiar y las intrigas palaciegas provocaron la muerte de sus dos primogénitos. Agotado, Solimán murió luchando en el Danubio en 1566.


EL GIGANTE OTOMANO SE TAMBALEA

Es difícil determinar cuándo o por qué se inició la caída del Imperio otomano, pero algunos historiadores señalan la muerte de Solimán como punto de inflexión. Su fracasada invasión de Malta en 1565 fue un mal presagio de lo que estaba por venir. Con la perspectiva del tiempo, es fácil decir que la dinastía de soberanos otomanos (desde Osman hasta Solimán, líderes de gran influencia y poderosos generales) no podía continuar indefinidamente. El árbol genealógico otomano tenía que generar algún inepto, y lo hizo.

Los sultanes que sucedieron a Solimán no estaban a la altura. El hijo de Solimán y Roxelana, Selim, conocido despectivamente como “el Borracho”, reinó poco tiempo tras la catástrofe de Lepanto, que anunció el final de la supremacía naval Otomana. Las intrigas y las luchas por el poder originadas durante el sultanato de las Mujeres contribuyeron al desconcierto general de los últimos sultanes, aunque también jugaron un papel importante los intereses personales, que se sobrepusieron a los del Imperio.

Además, Solimán fue el último sultán en llevar a su ejército a la lucha. Sus sucesores estaban atrapados en los placeres de palacio, tenían poca experiencia en la vida cotidiana y escasa inclinación por administrar el Imperio. Esto, unido a la inercia inevitable de 250 años de expansión imparable, supuso el declive del poderío militar turco que, según Lutero, era irresistible.




EL ENFERMO DE EUROPA

El asedio sobre Viena en 1683 fue el último intento de los otomanos para expandirse por Europa. Fallaron y, desde entonces, todo fue cuesta abajo. El Imperio aún era enorme y poderoso, pero había perdido ímpetu y se estaba quedando detrás de Occidente a nivel social, militar y científico. La bravucona campaña de Napoleón en Egipto en 1799, que demostró que la envalentonada Europa estaba dispuesta a plantar cara a los otomanos, fue la primera intromisión del industrializado Viejo Continente en los asuntos de Oriente Próximo.

Napoleón no era la única amenaza; los Habsburgo, en Europa central, y los rusos tenían cada vez más fuerza, mientras que Europa occidental había ido enriqueciéndose a lo largo de siglos de colonización del Nuevo Mundo, pues seguían moribundos, encerrados en sí mismos y ajenos a los avances que ocurrían en Europa, como demuestra la negación del clero otomano a permitir el uso de la imprenta hasta el s. xviii, siglo y medio después de su implantación en Europa.

No obstante, fue otra idea importada de Occidente la que aceleraría la disolución del Imperio: el nacionalismo. Durante siglos, habían coexistido en relativa armonía diversos grupos étnicos, pero la creación de los estados-nación en Europa occidental desató el deseo de los pueblos sometidos de decidir su propio destino; así fue cómo se fueron liberando las diversas piezas del puzle otomano. Grecia consiguió la independencia en 1830, Rumanía, Montenegro, Serbia y Bosnia tomaron su propio rumbo en 1878 y, al mismo tiempo, Rusia avanzaba sobre Kars.

Mientras el Imperio otomano se reducía, hubo varios intentos de reforma, pero eran tímidos y tardíos. En 1829 Mahmut II suprimió el cuerpo de jenízaros y modernizó las fuerzas armadas. En 1876, Abdül Hamid II permitió la creación dela Constitucióny el primer Parlamento, aunque aprovechó los sucesos de 1878 para abolirla y volverse cada vez más autoritario.

Pero la intranquilidad no venía solo de los pueblos súbditos: los turcos cultos también pretendían mejorar. En Macedonia se creó el Comité de Unión y Progreso (CUP) que, con una voluntad reformadora y los ojos puestos en Occidente, se dio a conocer como el movimiento de los Jóvenes Turcos y obligó a Abdül Hamid a abdicar y reinstaurarla Constituciónen 1908. Pero la alegría duró poco, pues enla Primera Guerrade los Balcanes, Bulgaria y Macedonia desaparecieron del mapa otomano y las tropas búlgaras, griegas y serbias avanzaron rápidamente sobre Estambul.

El régimen otomano, otrora temido y respetado, acabó siendo conocido como el “enfermo de Europa”. Los diplomáticos europeos hablaban con grandilocuencia de la “cuestión oriental”, es decir, de cómo desmembrar y repartirse los trozos del Imperio.



PRIMERA GUERRA MUNDIAL Y CONSECUENCIAS

La crisis militar coincidió con el golpe de Estado del triunvirato de ambiciosos, nacionalistas y brutales bajás del CUP, que tomaron el control del menguante Imperio. Consiguieron repeler el avance de la singular alianza de ejércitos balcánicos y salvar Estambul y Edirne, pero el siguiente movimiento fue elegir el bando equivocado en la guerra mundial que se avecinaba. Como consecuencia, los turcos tuvieron que enfrentarse a las potencias occidentales en múltiples campañas durantela Primera GuerraMundial: a Grecia en Tracia, a Rusia en el noreste de Anatolia, a Gran Bretaña en Arabia y a una fuerza multinacional en Gallípoli. Además, esta época de agitación coincidió con los sucesos de Armenia.



Hacia el final dela Primera GuerraMundial, los turcos estaban en una situación caótica, ya que los franceses ocupaban el sureste de Anatolia; los italianos, el oeste del Mediterráneo; los griegos, İzmir; y los armenios, con apoyo ruso, controlaban regiones del noreste de Anatolia. El Tratado de Sèvres de 1920 significó el desmembramiento del Imperio y dejó a los turcos con tan solo un reducto de árida estepa. Pero Europa no contó con una posible reacción turca. Así, poco a poco fue creciendo un movimiento nacionalista motivado por la humillación, a la cabeza del cual estaba Mustafá Kemal, líder de la victoria de Gallípoli, que se hizo con el apoyo de los derviches Bektaşi, empezó a organizar la resistencia turca y creó una Asamblea Nacional en Ankara, lejos de los ejércitos enemigos y la intromisión de los diplomáticos.

Mientras, una fuerza expedicionaria griega presionaba desde İzmir. Los griegos, que desde la obtención de la independencia en 1830 habían soñado con recrear el Imperio bizantino, vieron una gran oportunidad. Ante el caos turco, tomaron Bursa y Edirne y avanzaron hacia Ankara; pero esto fue la provocación que necesitaba Mustafá Kemal para obtener un apoyo masivo del pueblo. Tras una escaramuza inicial en İnönü, los griegos presionaron en dirección a Ankara, pero la decidida resistencia turca les frenó en la batalla de Sakarya. Los dos ejércitos volvieron a encontrarse en Dumlupınar, donde los turcos asestaron una gran derrota a los griegos, que se batieron en retirada hacia İzmir y desde ahí fueron expulsados de Anatolia, dejando numerosos refugiados griegos, pillajes y saqueos.

Mustafá Kemal se convirtió en el héroe de los turcos. Macedonio de nacimiento, había materializado el sueño de los Jóvenes Turcos: crear un moderno estado-nación. El Tratado de Lausana de 1923 enmendó las humillaciones del de Sèvres e impuso la retirada de las potencias extranjeras de Turquía. Se trazaron las fronteras del moderno Estado turco y el Imperio otomano desapareció, aunque su legado está presente desde Albania a Yemen.


REPÚBLICA DE TURQUÍA

ATATÜRK: REFORMAS Y REPÚBLICA

Los turcos consolidaron Ankara como capital y abolieron el sultanato. Mustafa Kemal, que más tarde adoptaría el nombre de Atatürk (literalmente “padre de los turcos”), asumió la presidencia de la nueva república laica y los turcos se pusieron manos a la obra. La energía de Mustafa Kemal parecía no tener límites, ya que quería ver a Turquía situada entre los países más modernos y desarrollados de Europa.

En aquella época, el país estaba devastado tras años de guerras, así que se necesitaba una mano firme, la de Atatürk y su despotismo ilustrado, que crearon las instituciones democráticas pero sin permitir ninguna oposición. Toleró muy pocas discrepancias y se dejó llevar por un cierto autoritarismo, aunque su motivación última siempre fue el progreso de su pueblo. No obstante, su insistencia en que el Estado fuera exclusivamente turco tendría consecuencias para el país. Con el objetivo de fomentar la unidad nacional, trató de integrar los movimientos nacionalistas y separatistas que ya habían causado problemas al Imperio, pero al hacerlo negó la existencia como cultura de los kurdos, muchos de los cuales habían combatido valientemente por la independencia turca. Como era de esperar, años más tarde estalló una revuelta kurda en el sureste de Anatolia, la primera de las innumerables que surgirían a lo largo del s. XX.



El deseo de crear estados-nación unificados en el Egeo provocó intercambios de población entre Grecia y Turquía: comunidades de habla griega de Anatolia fueron enviadas a Grecia, mientras que los musulmanes residentes en Grecia eran trasladados a Turquía. Estos intercambios trajeron desarraigo y la creación de pueblos fantasma, vaciados y nunca reocupados, como Kayaköy. Fue una medida pragmática destinada a evitar brotes de violencia étnica, pero se convirtió en un triste episodio y, lo más importante, perjudicó al desarrollo del nuevo Estado. Turquía perdió a una parte importante de su clase culta otomana, que no hablaba turco, y, a cambio, acogió campesinos musulmanes pobres de los Balcanes.

El afán modernizador de Atatürk era inquebrantable, por lo que transformó el Estado turco a todos los niveles. Todo fue escudriñado, desde el uso de turbantes al lenguaje, y se hicieron las reformas necesarias. Durante las décadas de 1920 y 1930, Turquía adoptó el calendario gregoriano y el alfabeto romano, estandarizó el idioma, prohibió el uso del fez, instituyó el sufragio universal y decretó que los turcos debían tener apellidos, algo sin lo que habían pasado siempre, acercándose así más a Occidente. Cuando murió en noviembre de 1938, Atatürk había hecho en gran medida honor a su nombre, pues se había convertido en protagonista de la creación del Estado-nación turco y lo había llevado a la modernidad.


DEMOCRATIZACIÓN Y GOLPES DE ESTADO

Pese a que las reformas avanzaban con rapidez, Turquía seguía siendo un país débil económica y militarmente, y el sucesor de Atatürk, İsmet İnönü, tuvo la precaución de no implicarse en la Segunda Guerra Mundial. Una vez finalizada, Turquía pasó a ser aliada de EE UU. Como baluarte contra los soviéticos (la frontera armenia marcaba el límite del bloque comunista), Turquía adquirió una gran importancia estratégica y recibió la ayuda estadounidense. La nueva amistad se cimentó con la participación turca en la Guerra de Corea y la entrada del país en la OTAN.

Mientras, el proceso democrático cobró impulso. En 1950, el Partido Demócrata ascendió al poder. Gobernó durante una década pero no hicieron honor a su nombre y aumentaron progresivamente su autoritarismo hasta que el ejército los depuso en 1960. El gobierno militar duró poco, pero permitió la liberalización dela Constitucióny sentó las bases para los años siguientes. Los militares se consideraban guardianes del proyecto de Atatürk, pro occidental y laico, por lo que se sentían obligados y autorizados a intervenir para asegurar quela Repúblicasiguiera la trayectoria correcta.

En las décadas de 1960 y 1970 nacieron nuevos partidos políticos de todos los colores, pero la profusión no hizo que la democracia fuese más activa. A finales de la década de 1960, se registró un activismo de izquierdas y una violencia política que llevaron a un desplazamiento de los partidos de centro hacia la derecha. El ejército volvió a entrar en escena en 1971 y no restituyó el poder al pueblo hasta 1973. Varios meses después, las tropas fueron enviadas a Chipre por el presiente Bülent Ecevit para proteger a la minoría turca y dar respuesta a la organización extremista grecochipriota que se había hecho con el poder y amenazaba con la anexión a Grecia. La invasión ocasionó la división de la isla en dos sectores –uno de ellos solo reconocido por Turquía–, situación que se mantiene actualmente.

El caos político y económico se prolongó durante el resto de la década de 1970, de forma que, en 1980, los militares tomaron otra vez el poder para restablecer el orden. Lo hicieron a través del nuevo y temido Consejo de Seguridad Nacional, aunque en 1983 permitieron la celebración de elecciones. Por primera vez en décadas, se registró un resultado satisfactorio para el país. Turgut Özal, líder del Partido dela Madre Patria(ANAP), consiguió la mayoría y, al no tener que bregar con socios de gobierno, puso de nuevo en marcha el país. Özal, astuto economista pro islámico, impulsó importantes reformas económicas y legislativas que permitieron a Turquía alcanzar un buen nivel internacional y plantar la semilla para su futuro desarrollo.



No obstante, el final de la década de 1980 se caracterizó por la corrupción y el separatismo kurdo, que tendrían un impacto más duradero que el gobierno de Özal.


LA DÉCADA DE 1990: MODERNIZACIÓN Y SEPARATISMO

La década de 1990 tuvo un inicio fulminante con la Guerra del Golfo. Turquía desempeño un papel destacado en la invasión aliada de Iraq, pues Özal apoyó las sanciones y permitió los ataques aéreos desde bases del sur de Anatolia. Tras décadas en segundo plano, Turquía adquiría relevancia en la comunidad internacional y se convertía a la vez en un importante aliado de EE UU. Al final dela Guerradel Golfo, millones de kurdos iraquíes emigraron al sureste de Anatolia, ya que temían represalias de Sadam Hussein. Este éxodo llamó la atención de los medios de comunicación internacionales y volvió a poner en el candelero el asunto kurdo, lo que acabó con el establecimiento de un territorio kurdo protegido al norte de Irak. Esto provocó que el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) potenciara su campaña y, a su vez, que las respuestas del ejército turco fueran más drásticas y fulminantes, de modo que el sureste del país se vio prácticamente envuelto en una guerra civil.

Turgut Özal murió repentinamente en 1993 dejando un vacío de poder. A lo largo de toda la década, se sucedieron débiles gobiernos de coalición, con personajes que desaparecían pronto del escenario político. Tansu Çiller fue durante un breve período la primera mujer en dirigir el Gobierno turco, pero su tan aireado toque femenino y su experiencia económica ni encontraron la solución a la cuestión kurda ni mejoraron la delicada situación financiera.

En diciembre de 1995, el religioso Partido del Bienestar (RP) consiguió formar Gobierno, con el veterano Necmettin Erbakan a la cabeza. Embriagados de poder, los políticos del RP hicieron unas declaraciones islamistas que provocaron la ira del ejército. En 1997, el Consejo de Seguridad Nacional declaró que el RP había cometido desacato contrala Constitución, que prohibía el uso de la religión en política. Ante lo que algunos llamaron un “golpe de Estado posmoderno”, el Gobierno dimitió y el RP se disolvió.

La captura del líder del PKK, Abdullah Öcalan, a principios de 1999 podía parecer un buen augurio tras los caldeados años noventa, pues ofrecía una oportunidad para zanjar el problema kurdo, algo que aún no se ha conseguido.

Fuente: http://historia-turcos.blogspot.com.es/ , http://www.lonelyplanet.es/destino-asia-turquia-99-historia.html ,


Istambul pas Costantinopla



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