lunes, 30 de marzo de 2015

El nacionalismo reaccionario en España

Santiago Armesilla

La falacia de la "nación de naciones"

Ya lo expliqué en su día en mi artículo Contra el derecho de autodeterminación publicado también en Crónica Popular, http://www.cronicapopular.es/2014/11/contra-el-derecho-de-autodeterminacion/ pero a tenor del texto lleno de topicazos heredaros de los últimos cuarenta años de Régimen de 1978 por parte de Sabino Cuadra, lo voy a recordar, al tiempo que pongo aquí cosas nuevas. A continuación desarrollo, basándome en su texto, los siguientes nueve puntos:



1) El derecho de autodeterminación es una contradicción jurídico-política incuestionable, por absurda. Primero porque no hay verdadera autodeterminación, sino que los Estados, para existir, dependen de dos cosas. De su dialéctica interna de clases, que organiza las capas y ramas del poder político en orden a institucionalizar su soberanía nacional y perseverar en su ser, y de su dialéctica externa de Estados, que son los que acaban determinando a otro Estado, reconociéndolo o no. Por ello no hay autodeterminación, sino heterodeterminación.

España es una nación política (un Estado-nación), no desde Franco, ni desde la Constitución de 1978, sino desde la Constitución de Cádiz de 1812, fruto de la Guerra de Independencia de 1808-1814 que, por cierto, Pablo Iglesias recuperó para las izquierdas en su discurso de la Marcha sobre Madrid de Podemos. Cosa que hay que agradecerle, porque desde la Guerra Civil Española, las izquierdas patrias no reivindicaban el legado de la Guerra de Independencia contra el Imperio Napoleónico y porque, y esto es esencial, todas las izquierdas españolas que reivindiquen la soberanía nacional española, son herederas de los liberales revolucionarios de Cádiz que se enfrentaron tanto a los franceses como a los serviles. Por cierto, ETA y Amaiur, organizaciones del nacionalismo vasco que surge del carlismo, son herederas de esas fuerzas serviles.

2) El comunismo es heredero del jacobinismo. El modelo de Estado que de verdad defendieron Marx, Engels y Lenin, fue la República Única e Indivisible, y separaron las “naciones sin historia” (entre ellas los vascos) de las “naciones históricas“. España es una de esas naciones históricas, a la que, por cierto, dedicaron textos ingentes en su momento, publicados aquí editorialmente por Cenit (Carlos Marx, La revolución española, con traducción directa de Andreu Nin, 1929), Ariel (Marx/Engels, Revolución en España, con prólogo, notas y traducción de Manuel Sacristán, 1960),Trotta (Marx/Engels, Escritos sobre España, 1997) y Alianza Editorial (Marx/Engels, La España Revolucionaria, 2009, sobre la edición de los textos de Marx y Engels, traducidos al español en 1978 por Editorial Progreso, de Moscú, con el título La revolución en España), en varias ediciones distintas.

El federalismo, el confederalismo y la “nación de naciones” son inventos reaccionarios anticomunistas que el eurocomunismo se tragó con patatas aquí porque identificó la oposición al franquismo con ser “de izquierdas“, “demócrata” o “antifascista“.

La gran lacra del marxismo español es que aquí nunca llegó Hegel, y su hueco decimonónico, con mucho peso todavía, lo llenó el krausismo, subproducto de la masonería que clamaba por una República Fraternal Universal donde el materialismo histórico brilló siempre por su ausencia. Si alguien quiere consultar la verdadera concepción del Estado del leninismo, puede hacerlo aquí: http://www.nodulo.org/ec/2007/n069p01.htm

3) La idea de autodeterminación en Lenin fue pensada para las colonias y los grupos étnicos y religiosos perseguidos por minorías. A día de hoy, tiene poco sentido hablar de autodeterminación porque ya no hay colonias (gobiernos indirectos de una metrópoli sobre la colonia, subgobernada por un sátrapa o rey local), y porque las minorías perseguidas tienen otros mecanismos de amparo para su protección, la heterodeterminación de otras potencias.

En todo caso, hay que recordar que Lenin pensaba en las minorías del Imperio Austrohúngaro, enemigo de Rusia, al que la Revolución Bolchevique quería eliminar para, influyendo en sus eslavos, propagar la revolución comunista internacional que nunca llegó sobre esas tierras. En la destrucción del Imperio Austrohúngaro Lenin contó con el apoyo indirecto pero tácito de la Gran Superpotencia vencedora de la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos de Norteamérica, y su presidente Woodrow Wilson. Ahora, ninguna región de la nación política española es una colonia, y menos un País Vasco y una Navarra con privilegios fiscales forales heredados de la Edad Media y que el dictador Franco protegió, a los cuales no creo que el señor Sabino Cuadra quiera renunciar.

4) Solo tres Estados en la Historia han reconocido el “derecho de autodeterminación” en sus constituciones: la Unión Soviética, Yugoslavia y Etiopía. Y ninguno de esos tres Estados existe en la actualidad (Etiopía se partió en dos cuando Eritrea se separó del resto, quedándose la Etiopía actual sin salida al mar).

El llamado “derecho de autodeterminación” es un privilegio de secesión. Consiste en privar de decidir sobre la unidad nacional a la mayoría de sus ciudadanos, dándole ese privilegio, llamándole derecho, solo a los ciudadanos de esa nación censados en municipios de la región con movimientos separatistas. Nada más y nada menos que eso.

Y eso es lo que defiende Sabino Cuadra: el neofeudalismo político, los privilegios por censo, privándome a mí, ciudadano español censado en Madrid, a decidir sobre la unidad de mi nación, y sobre las tierras vascas, que son tan mías como suyas son las madrileñas, aunque tenga mentalidad de siervo de la gleba y quiera tener un Estado vasco independiente que, en el ámbito internacional, no valdría una higa. Lo mismo vale para Cataluña, región mimada industrial y económicamente por el Estado, con la burguesía más agresiva de España. Mimada ya por Felipe V, cuyos Decretos de Nueva Planta, tras la victoria borbónica en 1714, permitió a la burguesía catalana desarrollar el comercio textil y de esclavos en el Caribe con muchos beneficios, y que Franco premió dándoles aún más industria debido al gran número de falangistas que Cataluña dio al bando rebelde en la Guerra Civil.

5) Si hay partidos como Podemos o Izquierda Unida que todavía le dan privilegios, llamándolos derechos, a gente como Sabino Cuadra, eso solo demuestra que la derecha está disuelta en la izquierda, y que es lo mismo pero con otro nombre.

No me extraña, por tanto, la insistencia de Podemos en no definirse “ni de izquierdas, ni de derechas”, pues su parte de derechas (y también de Izquierda Unida, y en algunos sectores del PSOE) es la parte que niega la nación política española fruto de una guerra de liberación nacional como fue la que se llevó a cabo contra el francés. Que triunfó, por cierto, y cuyo ciclo revolucionario se extendió todavía durante todo el siglo XIX y el primer tercio del XX tanto en la España ibérica, como en las repúblicas hispanoamericanas independizadas (gracias también a las malas artes de sus burguesías criollas explotadoras de indígenas y a su connivencia con el Imperio Británico), cuyas Constituciones se basaron en la de Cádiz.

6) Hablar de nación de naciones es un contrasentido si primero no se define qué es nación. Habría que distinguir primero los usos históricos de la palabra “nación”. La primera idea de nación fue biológica, asociada al nacimiento de las partes del cuerpo y a la consanguinidad familiar, cuyo origen es medieval. Luego está la nación étnica, que es la nación volkgeist, la asociada a elementos antropológicos más que políticos, como los gitanos, los eslavos o los maoríes.

La nación política es el Estado nación, la refundición de diversas naciones étnicas y de los súbditos de una Monarquía Absoluta en una nación de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes (Francia, Italia, España, Alemania), pudiendo ser republicana o monárquica. Y luego Está la “nación fraccionaria“, el neofeudalismo separatista que quiere robar territorio y derechos a una nación política para construir un nuevo Estado supeditado al poder de terceros. El separatista, en el límite, no deja de ser un ladrón de soberanía, tan rompepatrias y vendepatrias como un neoliberal. El territorio de la nación política ha de ser propiedad de todos sus ciudadanos, y es producto de todas las clases de trabajadores que han trabajado en su conformación, riqueza y patrimonio, que es suyo también.

En definitiva, Amaiur y Sabino Cuadra quieren privar a todos los trabajadores españoles de algo que también es suyo, como es el territorio de la región vasca, que él llama “Euskal Herría“. En todo caso, hablar de “nación de naciones“, a no ser que se hable de “nación política de naciones étnicas” (que no sería el caso de España, donde etnias solo hay la caucásico-mediterránea, los gitanos y los inmigrantes y sus hijos, que son también españoles, pues lo importante para ser español es la ciudadanía, el DNI, y no el color de la piel, el sexo o si se tiene una sola ceja; sería más el caso de China o Rusia), es tan estúpido como hablar de “cuchara de cucharas”. ¿Hay acaso un Sabino de Sabinos? Aunque solo hay un Sabino Cuadra, sus ideas, si no fuera por el barniz progre, son las mismas que la del Sabino Arana, racista fundador del nacionalismo vasco.



7) La idea de nación de Sabino Cuadra, y me temo que también la de Pablo Iglesias, es la austromarxista de Otto Bauer que, aunque fue criticada por Stalin, el comunismo la asumió en parte, y la socialdemocracia casi por completo. Y es una idea de nación basada en una idea volkgeist de nación, asociada a la etnia, la lengua y el agrupamiento territorial de un grupo humano. Esto es, la idea de nación heredera del Romanticismo alemán, considerada por sus partidarios como la “nación natural“, frente a la “nación artificial“, la nación política heredada de la Revolución Francesa, la Revolución Americana y la Revolución Española (“la España de ambos hemisferios”, artículo 1 de la Constitución de Cádiz, es la transformación jurídico-política de un Imperio interncontinental en un solo Estado-nación). La idea de nación del Romanticismo alemán es la misma que la del nacionalsocialismo y, sí, la misma que la del señor Sabino Cuadra.

8) Si Pablo Iglesias es tan estúpido como para hablar todavía de “nación de naciones” para comprarle el discurso Sabino Cuadra, es porque ciertamente ambos están asumiendo el (tan criticado por don Sabino) Artículo 2 de la actual Constitución Española de 1978. Artículo que es la madre del cordero de todos los movimientos neofeudalistas españoles, pues no distingue “nación” de “nacionalidad”. Y es que lo que más ha ayudado al separatismo en España es la Constitución Política que actualmente tenemos, y la ayuda constante que desde Madrid ha recibido esta ideología por parte del PP y del PSOE.

Uno de los grandes errores de las izquierdas españolas es, tanto que está de moda ahora Laclau y sus “significantes vacíos“, no disputar la idea de España a la derecha españolista. Franco se apropió de la idea de España, de sus símbolos y de su Historia centenaria, confundiéndola con su persona. Y eso llevó a las izquierdas a renunciar a la idea misma de España, con lo que concedían a Franco y a su agitprop durante la dictadura la victoria ideológica. Cada vez que Pablo Iglesias o, peor, Juan Carlos Monedero hablan de “nación de naciones” (Monedero, todo un Doctor en Politología, dice que España está constituida por varias “naciones políticas“, demostrando su analfabetismo funcional al nivel de su propia disciplina académica), están concediendo victorias a Franco, dictador muerto, y también al señor Sabino Cuadra. El discurso de Sol fue un paso frente a eso que hay que reconocer, pero sigue siendo insuficiente.

9) Los Sabinos Cuadras seguirán pululando mientras no haya una profunda reflexión en Izquierda Unida, el PSOE o Podemos, en la que se vea necesario asumir que defender la soberanía nacional implica defender la unidad nacional. Y que en absoluto se es demócrata por dar privilegios a un puñado de españoles solo por estar censados en una región frente a la mayoría de los ciudadanos, a los que se privaría de soberanía en un referéndum de secesión. Es más, se es antidemócrata formal y material cuando todo no lo pueden decidir todos. Y eso es lo que hacen Pablo Iglesias, Cayo Lara, Alberto Garzón, Pedro Sánchez, Tania Sánchez, Juan Carlos Monedero, etc.: en nombre de la democracia, eliminarla privilegiando a Sabino Cuadra.

En conclusión: la idea de “nación de naciones” es antisoberana, anti-clase obrera y antirrevolucionaria. Solo por esto, y por la positiva valoración de un patois como es Sabino Cuadra (http://es.wikipedia.org/wiki/Patois), la cúpula dirigente de Podemos no puede para nada equipararse a Syriza.

PD1: Sobre el neofeudalismo: http://www.nodulo.org/ec/2008/n072p12.htm

PD2: Cada vez que alguien dice la expresión “proceso constituyente” muere un gatito.

Fuente: http://www.cronicapopular.es/2015/02/sabino-de-sabinos/


La izquierda que apoya el separatismo es antisoberana, anti-clase obrera y antirrevolucionaria

En una sociedad como la española, tan preocupada por los casos de corrupción delictiva que, en grado sumo, pueden volver inestable a cualquier Estado, no se repara demasiado en la corrupción no delictiva, relacionada con la anterior, y que consiste básicamente en la justificación teórica e ideológica de comportamientos delictivos o, simplemente, incívicos. El separatismo, como forma de robo sistemático de riquezas y patrimonio a los ciudadanos de un Estado no permitiendo que toda la ciudadanía de un Estado pueda tomar partido, y tenga voz y voto, sobre su unidad, privilegiando solo a los censados en municipios de una supuesta región separatista, es una forma de corrupción. Corrupción que, ideológicamente no “delinque”, pero que en una sociedad política normal estaría penada como delito. Salvo en España, donde todavía defender la unidad del Estado es visto como algo inmoral, impropio y, sí, “facha”.

Pero lo cierto es que para ser patriota, para defender los derechos y deberes de tus conciudadanos, para asegurar el bienestar y la justicia efectiva sobre todos y cada uno de los miembros de la sociedad y, desde un punto de vista de clase, para afianzar a los trabajadores de una nación política, hay que defender la unidad sin fisuras de esa nación política. La nación política no es otra cosa que el Estado nación, la nación republicana (en lo ideológico-jurídico, no tiene por qué ser en sentido formalista) de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes, solo puede asegurar la igualdad ante la Ley si la Ley está unificada en todo el territorio nacional. Y si la Ley está unificada en todo el territorio nacional, entonces es posible realizar políticas redistributivas del valor producido en toda la nación, la progresividad fiscal y el dominio de la clase obrera a través de instituciones fuertes que aseguren su poder político en un amplio territorio que, solo unido, puede repercutir tanto dentro como fuera de sus fronteras en lo que respecta a su proceso político.

Pero este no es el caso de Podemos. Y no lo es porque nunca lo ha sido, ni siquiera antes de la formación de un Partido que, desde la “izquierda”, se arroga la palabra patria. El diario Público, publicaba un artículo firmado por los futuros barones territoriales de Podemos Gemma Ubasart, de Cataluña, Tonni Benássar, de Baleares, Roberto Uriarte, del País Vasco, y Breogán Rioboo, de Galicia, titulado Podemos: plurinacionalidad y derecho a la autodeterminación, con fecha 11 de febrero de 2015, y que puede leerse en Internet. En él apelan a que España es una “nación de naciones” (ya critiqué esta absurda idea en el artículo “Sabino de Sabinos“), a la asimetría territorial, reclamando privilegios llamándolos derechos, algo que no es solo propio de Podemos ya que estos discursos neofeudales podemos encontrarlos también en gente de Izquierda Unida como Gaspar Llamazares, y a que en la “nueva Constitución” que España vaya a tener las regiones “especiales”, “asimétricas”, puedan separarse de España votando solo esas regiones, o lo que es lo mismo, solo los españoles censados en los municipios de esas regiones.



Estas palabras de estos cuatro futuros barones, veinteañeros y treintañeros analfabetos funcionales pero ávidos de poder, como la oligarquía política y económica que dicen combatir, demuestran varias cosas. Primero, que la derecha está disuelta en la izquierda, y que es lo mismo pero con otro nombre. Segundo, que Podemos ha sodomizado por completo el concepto político de Patria y de patriotismo hasta el punto que se puede defender el Dos de Mayo de 1808 y la balcanización del país. Y tercero, que Podemos quiere gobernar España para destruirla, apelando al patriotismo español. Nunca el golpismo había sonado tan falaz.

Puede que Pablo Iglesias se haya vuelto “patriota” tras visitar Venezuela hace años y ver cómo funcionaba de bien el nacionalismo político venezolano como vector de movilización social y política revolucionaria y trate de aplicarlo a España. Pero también puede que su “patriotismo” sea instrumental, coyuntural. Es más, es lo que yo creo. No en vano, cuando él e Íñigo Errejón fundaron la Asociación Contrapoder en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, no dejaron nunca de apoyar el privilegio de secesión (a.k.a. “derecho de autodeterminación“) de “nacionalidades oprimidas“. Y no solo por escrito, como demuestra el artículo de Iglesias con fecha del 27 de agosto de 2008 publicado en Rebelión.Org titulado “La selección de baloncesto y la lucha de clases“, donde defiende la oficialidad de las selecciones deportivas separatistas y asocia el nacionalismo español con “la derecha“, mostrando estupor en cualquiera que sepa algo de Historia de España y de teoría política que no sea Juan Carlos Monedero. Sino también en actos, como la pancarta que en el pasillo que hay enfrente de la Cafetería de la Facultad colgaron en el año 2005 Íñigo Errejón y otros de apoyo al asesino en serie Iñaki de Juana Chaos, ex-falangista y luego etarra, que rezaba lo siguiente. “Iñaki de Juana, preso por escribir. ¿Estado de derecho? Por la libertad de expresión, por la solución dialogada. Contrapoder“.

Yo vi esa pancarta porque estudié Ciencias Políticas y de la Administración en dicha Facultad entre los años 2003 y 2008, doctorándome en el 2014, y vi a Íñigo Errejón colgarla. Como también vi a Pablo Iglesias defender en una ponencia el nacionalismo vasco “progresista” frente al conservador, pero equiparando al nacionalismo español siempre a la “derecha”. Como también vi en una Asamblea del 15M a Luis Alegre, en su etapa en Izquierda Anticapitalista antes de diluirse esta en Podemos, defender la “autodeterminación” basándose en que las fuerzas separatistas de “izquierda” estaban infrarrepresentadas por la Ley d’Hondt en España. Algo defendido también por Iglesias y Juan Carlos Monedero en su libro ¡Que no nos representan! El debate sobre el sistema electoral español, publicado por Editorial Popular en el año 2011. Cuando es sabido que es justo al contrario. La Ley d’Hondt se aplicó en España para perjudicar al Partido Comunista de España y beneficiar a UCD, partido con mayores apoyos en las provincias interiores de España menos pobladas. Ley que luego benefició al PP y al PSOE.

Creo que estoy en condiciones de decir que Podemos habla de Patria para ganar unas elecciones generales que, si las ganan, harán lo posible por posibilitar el desmontaje de esa Patria que dicen defender. ¿Qué diferencia habría entonces entre un vendepatrias neoliberal que supedita territorio nacional a potencias extranjeras mediante empresas foráneas, y un rompepatrias que pretende balcanizar “democráticamente” una nación entregando sus resultados, Estaditos diminutos e insignificantes, a economías extranjeras? Prácticamente ninguna.

Podemos es el caballo de Troya del separatismo, siempre lo ha sido. Y claro que apelar a la Patria conlleva que se te unan patriotas españoles a tu causa. Pero la prueba de que ese patriotismo es más falso que un euro de plastilina es la expulsión de Enric Martínez, candidato de Podemos Unidos a la dirección de Podemos Cataluña, del Partido de Somosaguas. Expulsión realizada en directo en 13TV en plena entrevista a Martínez en La Marimorena.

Sin Patria, no hay Revolución Política viable. Y Podemos niega la Patria que dice defender, y acaba por ser un Partido anti-soberanía nacional. Si solo puede “empoderarse” (palabro de moda) a los trabajadores convirtiéndolos en clase nacional, como afirmaban Marx y Engels en el Manifiesto Comunista de 1848, al romperse la nación se rompe esa posibilidad, y entonces dicho Partido se convierte en antiobrero. Podemos trata a los trabajadores españoles de Cataluña, Galicia y País Vasco, por no hablar de otras regiones, como Chávez y Maduro o Evo Morales a sus “indígenas”, poniéndolos por debajo de la noción de ciudadano pero, al mismo tiempo, dándoles privilegios fiscales, jurídicos y territoriales. ¿Acaso no prostituyó el propio Pablo Iglesias la bandera de la Segunda República Española, Estado que fue unitario como afirma la Constitución de 1931, cuando dijo en una herrikotaberna proetarra vasca que esa era la bandera “de los defensores del Derecho de Autodeterminación“? ¿Acaso en su peregrinaje de trilero por toda España no engaña a tirios y troyanos para ganarlos a su causa, implantando Podemos a escala nacional para, luego, si llega al poder, no poder evitar devolver favores si no tiene todo el poder de manera absoluta? ¿Pero acaso algunos de sus más destacados maestros y valedores fuera de Podemos, como Julio Anguita o Manolo Monereo, no defienden también ese privilegio de secesión sin decir quién debería votar en tal referéndum, si todos los españoles o solo una minoría privilegiada? Me permito recordar que en el libro Por Europa y contra el sistema euro de Manolo Monereo, publicado en El Viejo Topo en el año 2014, defendía la soberanía “nacional-popular” y al mismo tiempo “la autodeterminación” como “frontispicio” del nuevo edificio constituyente. Vamos, como adorno. Solo que un adorno fatal para una soberanía que ninguno de ellos entiende.

España debe ser un Estado fuerte, unificado y centralizado si quiere sobrevivir al maremágnum político de este siglo XXI. Y ello independientemente de si Gobierna un Partido revolucionario o uno conservador. Lo que yo sí tengo claro es que la “convergencia”, la “unidad de la izquierda“, el “proceso constituyente” y demás zarandajas postmodernas no pueden tener sentido si se pacta la destrucción de la unidad nacional española, solo porque dicha unidad se piense como “facha“. De ahí que el falso patriotismo de Podemos sea denunciado y aprovechado por los liberal-conservadores que sí defienden esa unidad nacional.



La “izquierda” sigue sin defender esa unidad nacional, salvo honrosas excepciones que son tildadas de “fachas” por un montón de tontos útiles del separatismo. Y mientras en Grecia, los victoriosos votantes de Syriza enarbolan banderas helenas, en la manifestación “por el cambio” del 31 de enero apenas se vieron un puñado de banderas españolas. Sí, la tricolor segundorrepublicana es una bandera nacional. Pero si el patriotismo español fuese sincero entre los simpatizantes de Podemos, esas banderas se cuadriplicarían, como ocurre en las manifestaciones venezolanas bolivarianas.

Lo que estos futuros barones de Podemos piden en este escrito tiene el visto bueno de la cúpula de Somosaguas. El analfabetismo político, la mala fe y el odio hacia una nación revestido de patriotismo en defensa de esa misma nación, es un cóctel explosivo que convierte a Podemos en una fuerza política que, de salida, no ofrece garantía alguna de victoria más allá de unas elecciones donde no es claro que ganen. Porque ese separatismo podemita será aprovechado por Estados que no quieran que prospere cualquier revolución en España.

¿Pero qué podemos esperar de unos líderes políticos que asesoraron a Bolivia para convertirla en Estado “plurinacional”, poniendo las bases futuras para, en caso de caída en desgracia del MAS de Evo Morales y García Linera, balcanizar Bolivia?

Fuente: http://www.cronicapopular.es/2015/02/el-falso-patriotismo-de-podemos/

Cuenca Minera - Siniestro Total:


El neofeudalismo. Los nacionalismos fraccionarios y su carácter reaccionario

Santiago Armesilla

1. Del nacionalismo fraccionario al neofeudalismo

En 1999, el filósofo español Gustavo Bueno escribió el libro España Frente a Europa (Alba, Barcelona 1999, www.fgbueno.es/gbm/gb1999es.htm), de seminal importancia para entender la realidad española e iberoamericana frente al Islam y a los imperialismos anglosajón (Estados Unidos y el Reino Unido) y del Eje Franco-Alemán. En este libro, entre otras cuestiones –como la clasificación esencial entre imperios depredadores e imperios generadores{1}– Gustavo Bueno realiza una clasificación y definición del concepto de nación, la cual a día de hoy es la más sólida y consistente, ya que se encuentra reforzada por la Teoría del Cierre Categorial, la parte gnoseológica del materialismo filosófico. La clasificación del concepto de nación de Bueno es el siguiente:



a) Nación biológica: acepción del concepto de nación dentro del campo zoológico, en la que distinguiremos dos tipos, la nación organismo –que equivale al nacimiento, derivado del latín nascor que significa nacer, y cuyo uso surge en la Edad Media- y la nación parte de un organismo –parte que está en proceso de formación, como sería la natio dentium, o nación de los dientes, el abultamiento de las encías de los niños–.

b) Nación étnica: primera acepción del término nación dentro del terreno antropológico y no zoológico como el anterior. Se asume aquí una perspectiva social y cultural, pero no cultural en sentido etológico sino antropológico, como he señalado antes, definido en función de las instituciones (lingüísticas, de parentesco, &c.), y por tanto en función de normas. Aquí se distinguirían tres variantes: las naciones étnicas periféricas, que se delimitan principalmente desde plataformas políticas, serían estirpes o grupos marginales no integrados en un Estado (por ejemplo, belgas, heduos, o helvetios con respecto a la Roma imperial); las naciones étnicas integradas, acepción muy frecuente en las edades Media y Moderna, que hacía referencia a los grupos de origen distinto del que residían (como los estudiantes en universidades del Reino de Francia que provenían de las naciones inglesa, italiana o española); y las naciones étnicas históricas, la especie más moderna –siglos XVI, XVII y XVIII–, que no es un término político sino que se trata de un concepto étnico referido al contexto determinado de una sociedad política (por ejemplo una monarquía absoluta) pero refiriéndose a lo abstracto de esa formalidad política.

c) Nación política: la nación de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes. Nacida a partir de la Revolución Francesa, la nación política surge por evolución de las naciones históricas –esto lleva a error a muchos historiadores, particularmente en España a los historiadores de derecha, que afirman erróneamente que España fue la nación más antigua de Europa, ya que surgió a finales del siglo XV, pero lo cierto es que España surgió entonces como monarquía absoluta, si se quiere como nación histórica, pero no como nación política, cosa que no ocurriría hasta 1812 con la Constitución de Cádiz–. La nación política constituye una ruptura con el pasado, con la unión del Trono y el Altar que tanto ha defendido la reacción, y surge de la Gran Revolución y de las que la suceden en toda Europa (Guerra de la Independencia Española, Revolución Belga, unificaciones de Italia y Alemania, &c.). Originariamente, la nación política es un concepto republicano y laico, aunque pudo más tarde tomar también la forma de una monarquía constitucional. Además, la nación política es el primer parámetro de la idea funcional de izquierda política, pues es la primera generación de las izquierdas definidas, la izquierda jacobina, la encargada de crear la nación política francesa mediante la racionalización revolucionaria por holización de la sociedad política del Antiguo Régimen para dar paso a la nación republicana jacobina (algo paralelo hicieron los liberales en España y en Italia){2}. La nación política, así, se constituyó como una plataforma de la Real Politik, desde la que se pueden realizar planes y programas políticos concretos, en materia económica y política. Con lo que no es simplemente una superestructura que sustituye a la soberanía del monarca, como dice el marxismo vulgar. La nación política es una creación del siglo XVIII. No es una creación ex nihilo, sino que se trata de la culminación de un proceso larvado en el seno del Antiguo Régimen en las monarquías absolutas europeas, y particularmente en aquellos reinos que llegaron a ser imperios universales (España, Portugal, Francia, Reino Unido, Rusia, Holanda, &c.). Estas serían las llamadas naciones políticas canónicas. La nación política es la que convierte a los hombres en ciudadanos, y no al revés como pensaba Rousseau, ya que es la clase dominante del nuevo Estado republicano, la burguesía jacobina, la que a través del poder del mismo cambia las leyes y convierte a los súbditos en ciudadanos. Previamente a ella sólo había súbditos del monarca absoluto.

d) Nación fraccionaria: son las que se forman de una nación política canónica previamente constituída. Y en este ejemplo nos detendremos en nuestra exposición debido a que de él surgen los movimientos que calificamos de neofeudalistas.

La génesis de los nacionalismos fraccionarios no es instantánea, ya que se trata de un proceso larvado al menos en cuatro o cinco generaciones. Es un proceso transformacional complejo y multilineal, en el que confluyen tres tipos de componentes inseparables en el conjunto global del proceso pero también disociables, a saber: un núcleo central nacionalista étnico, un componente contextual interno referido al Estado donde actúa ese nacionalismo étnico en confluencia con otros movimientos políticos étnicos y regionales y unos componentes contextuales externos –internacionales– constituido por el conjunto de Estados que rodean a la nación política que sufre en su interior la acción de ese nacionalismo fraccionario. Diversas teorías dan mayor importancia a uno de estos rasgos característicos, unas monofactoriales –que dan prioridad a un solo rasgo o factor (los nacionalistas étnicos fraccionarios darán mayor importancia al contexto del Estado en que actúan, explicando su surgimiento debido a un aplastamiento represivo a su nación durante siglos, mientras que los más furibundos antinacionalistas darán el mayor peso al contexto internacional, explicando el nacionalismo fraccionario por la acción de terceros Estados que siguen la máxima del divide et impera romano)– y otras bifactoriales –que darán la máxima importancia a dos de aquellos factores–. También habrá teorías trifactoriales, que variarán según el peso específico que den a cada uno de los tres factores seleccionados por éstas. La teoría explicativa de los nacionalismos fraccionarios del materialismo filosófico es trifactorial, capaz de adaptarse a la casuística histórica de cada uno de los nacionalismos fraccionarios realmente existentes a nivel mundial. Y esta adaptación es necesaria porque no son iguales el nacionalismo étnico fraccionario vasco que el catalán o el gallego, que el checheno o el tibetano, que el quebecqués o el cambo. En cada uno de estos nacionalismos fraccionarios tiene más peso uno de los cuatro factores señalados –en el caso del vasco, tiene más peso el contexto estatal español, mientras que en el catalán tiene más peso el componente nuclear del mismo–. Esto no quiere decir que los restantes factores no ejerzan su influencia fundamental en el proceso de formación de estos nacionalismos separatistas, porque por sí mismo cada factor carecería de poder causal efectivo. El componente nuclear es esencial, pero por sí sólo no puede generar un movimiento separatista –un catalanismo sin influencia extranjera no sería, como es en gran medida, más que un movimiento regionalista que no renuncia a su pertenencia a la nación política española–.

Para que los componentes nucleares de los que he hablado comiencen a tomar una dirección más o menos vagamente secesionista, tiene que ocurrir la confrontación y el distanciamiento consecutivo con respecto al resto de componentes de la nación política común. Las fuentes de este distanciamiento pueden ser diversas: desigualdades en la distribución de honores o de impuestos por parte del poder central del Estado, desequilibrios económicos y sociales que favorecen a los núcleos, &c. Unos desequilibrios que, paradójicamente, derivan en muchos casos de políticas tendentes a favorecer a esas periferias por razones técnicas y económicas (proximidad de puertos que faciliten la exportación al extranjero, por ejemplo), o por simple voluntad política. Ese proceso industrializador favorecerá entonces corrientes inmigratorias, llegando así mano de obra extranjera, lo que puede derivar en conflictos sociales con entidades políticas o culturales asentadas anteriormente a la llegada de esta nueva fuerza de trabajo. Esta emigración, al arrasar con instituciones étnicas tradicionales, dará lugar a resentimientos profundos en los autóctonos. Pero también será la piedra de toque para el enriquecimiento regional, algo que sucedió de manera muy acusada durante la Revolución Industrial a escala europea del siglo XIX y con la explotación de las minas de carbón del viejo continente, pero en muchos casos a merced de tecnologías y capitales que procedían de otras regiones del Estado en las que no se encontraban esas minas, lo que facilitó un cambio en el posicionamiento de esos componentes nucleares que permitieron calcular a sus dirigentes las ventajas que esos cambios trajeron a la región –dirigentes nucleares que, en todos los casos de neofeudalismo que enunciaré más tarde, suelen corresponder a estas clases sociales: caciques de todo tipo, principalmente terratenientes, elementos pequeñoburgueses, gran burguesía comercial, &c.–. De estas bases sociales surgirá el factor nuclear del nacionalismo fraccionario que deseará la escisión con respecto a la nación política originaria. Por lo que la contribución de estos núcleos será, en todos los casos, decisiva.

La confrontación antagónica de grupos sociales, que en principio no tendrá componentes secesionistas, acabará dando lugar al nacionalismo fraccionario. La ideología –representación que una clase social determinada tiene de su lugar en el mundo, de sus intereses, y de la visión que tienen de otras clases antagónicas– de estos grupos irá conformando durante décadas y de modo obsesivo la creencia en la población bajo su poder de una serie de conceptos como identidad, hecho diferencial, &c. De manera especial, los nacionalistas fraccionarios promoverán la lengua o dialecto propio de su región, en muchos casos una neolengua en el sentido orwelliano de la palabra, ya que sería la creación, a partir de palabras sueltas de campesinos autóctonos de la zona, de un extenso vocabulario el cual, para poder tomar forma, tendría que apoyarse en términos de lenguas más desarrolladas y sólidas –particularmente de lenguas derivadas del latín, como el francés, el italiano o el español, de las que neolenguas como el vascuence, el catalán, el padano, el provenzal e incluso el bávaro tomarían multitud de términos robados–. El proceso de formación de esa neolengua sería similar al proceso de formalización, a partir de varios dialecto inconexos de la Centroeuropa germánica, del idioma actualmente conocido como alemán. Los nacionalistas fraccionarios buscarán desesperádamante la diferencia más acusada con respecto al idioma que estiman fue impuesto, haciendo ininteligible en muchos casos la neolengua para los inmigrados y los descendientes de inmigrados, e incluso para el resto de partes de la nación política originaria. El grado más extremo de confrontación política se llevará a cabo mediante el terrorismo, en nombre de una guerra de liberación con respecto al Estado opresor. Camino que, desde la década de 1960, lleva a cabo en España la escisión de las juventudes del racista Partido Nacionalista Vasco que, en el contexto internacional de la Guerra Fría y nacional de la dictadura franquista, se autoproclamó marxista-leninista dando lugar a Euskalerria Ta Askatasuna (ETA, Patria Vasca y Libertad), o ya en la década de 1970 en Turquía el autodenominado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), otro ejemplo de nacionalismo étnico fraccionario.

La evolución que toman estos nacionalismos étnicos fraccionarios, indisociable del contexto internacional que también se ve afectado por ellos, no podrá ser considerada como un proceso interno de cada uno de los Estados que padecen estos nacionalismos. Es más, muchas potencias actúan con respecto a estos nacionalismos tendiendo a hacerlos evolucionar, ya sea mediante ayudas comerciales, venta de armamento, asilo de militantes, &c. Está acción será decisiva en el proceso global de evolución de los nacionalismos fraccionarios, ya sea acelerando el proceso de fraccionamiento de las naciones políticas originarias, ya sea amortiguándolo.

La evolución de estos nacionalismos fraccionarios, además, depende de la interacción entre terceras potencias y el Estado en el que este nacionalismo se desenvuelve; una interacción que no es otra cosa que dialéctica, la dialéctica de clases y de Estados{3}, que supone la vuelta del revés del concepto de lucha de clases enunciado por Carlos Marx realizada por Gustavo Bueno, y que supone el motor de la historia de las distintas sociedades políticas, particularmente de aquellas sociedades políticas que han actuado a nivel político universal siendo imperios universales, tanto depredadores (Inglaterra, Holanda, Alemania nazi, Persia) como generadores (España, Francia napoleónica, Unión Soviética, Roma, la Macedonia de Alejandro Magno). Sin embargo, aunque cada nacionalismo étnico fraccionario es singular en su génesis y en su desarrollo, hoy, en el momento presente, en el que hay un único imperio universal realmente existente, los Estados Unidos de Norteamérica, que tras el hundimiento del Imperio Soviético ha conseguido impulsar a los antiguos países del Telón de Acero varias de las ideas aureolares{4} que sustentan la ideología de la clase dominante estadounidense –ideologías aureolares como la democracia, dios (el dios protestante) y la globalización–; un presente, decía, en el que la democracia realmente existente es el sistema político adoptado por Estados antes comunistas, mediante el impulso de base que le ha proporcionado la globalización del mercado capitalista mundial, dando lugar a un mercado pletórico de bienes y servicios en las llamadas democracias del Estado del Bienestar{5}; hoy, decía, esos nacionalismos fraccionarios han adquirido atributos comunes que permiten formular una categoría política, una ideología, que sería la propia hoy de todos los nacionalismos fraccionarios realmente existentes. La ideología del nacionalismo fraccionario del presente, ideología que definiré, categorizaré y repasaré geopolíticamente, es la que yo llamo neofeudalismo.



2. Definición de neofeudalismo

El neofeudalismo, o nuevo feudalismo –la partícula neo se ha utilizado para hacer referencia nuevas formas ideológicas que han adoptado determinados grupos inspirados implícita o explícitamente en movimientos políticos anteriores (neonazismo, neofascismo, neoliberalismo) pero también filosóficos (neoplatonismo, neokantismo, neomarxismo, neopositivismo) y artísticos (neomodernismo, neofuturismo)–, hace referencia a todo grupo separatista que pretende, a través de una nación fraccionaria, conformar un nuevo Estado basado en premisas étnico/culturales y que busca en contextos históricos previos a la racionalización por holización de las sociedades políticas del Antiguo Régimen que las convirtieron en las Naciones Políticas modernas (España, Francia, Italia, Alemania, Venezuela, Argentina, Uruguay, Brasil, &c.) su justificación de opresión. Con el desarrollo del capitalismo moderno, los grupos neofeudalistas han podido incorporar elementos ideológicos propios de las ideologías democráticas y de izquierdas en algunos casos. Lo cierto es que el desarrollo del mercado pletórico de bienes y servicios, que iguala todas las ideas como iguala a las mercancías en su valor-precio –como característica igual de todas ellas–, provoca que toda idea sea respetable y tolerable –porque se convierte también en mercancía–, e incluso que la multiplicidad política de consumidores satisfechos crezca mediante el sincretismo ideológico. Por ello, junto con planteamientos ideológicos reaccionarios, étnicos, religiosos, se mezclan planteamientos pseudoizquierdistas y del marxismo vulgar pero también del liberalismo o el anarquismo. Es decir, el mercado pletórico que convierte a los ciudadanos en consumidores satisfechos permite así el sincretismo de ideas contrapuestas entre sí como la defensa de las identidades étnicas con el comunismo o el materialismo histórico con el Islam. El mercado pletórico capitalista ha permitido que cada consumidor desarrolle, mediante la posibilidad de elección entre una plétora de bienes y servicios como si de un bufete se tratase, una forma de ser y estar en el mundo, es decir, una identidad. Incluso las identidades que más éxito tienen son aquellas que pueden crear grupos indiferenciados de consumidores de un tipo concreto de mercancías. Y entre estas mercancías propias de la democracia capitalista está la mercancía política. Una mercancía cada vez más heterogénea que ha posibilitado que los partidos autodenominados de izquierda incorporen a su discurso ideológico conceptos e ideas propias de la derecha política –la defensa de identidades étnico/culturales frente a la clásica holización llevada a cabo por todas las izquierdas definidas–, y a su vez, la autodenominada derecha –o centro-derecha, o derecha extrema, epíteto absurdo creado para demonizar al adversario político ante la falta real de diferencias entre ambos y de discurso político medianamente elaborado–, incorpora a su vez elementos ideológicos propios de las izquierdas definidas, particularmente la defensa de la nación política, de su unidad y de la igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley. Esto va más allá de una ecualización de las ideologías; esto constata que tras el hundimiento del Imperio Soviético, aunque el proceso se inició mucho antes, el sincretismo ideológico es parte esencial de las democracias homologadas postmodernas.

Esto lleva a su vez que los electores de estas opciones políticas sincréticas satisfagan sus necesidades como consumidores del mercado electoral, y que a su vez la creación continua de mercancías ideológicas vaya preparando esa misma satisfacción. Es por esto que tanto el consumidor/elector como la oferta electoral se conviertan en conceptos conjugados{6}. Los conceptos conjugados son el conjunto de pares de conceptos cuyas oposiciones entre los términos de cada par no pueden reducirse a las clásicas oposiciones de contradictoriedad, correlación o contrariedad. En los conceptos conjugados, sus términos (A/B) soportan de manera disyuntiva el sistema completo de esquemas metaméricos o diaméricos de conexión. Los esquemas de conexión metaméricos son aquellos que consideran que (A y B) son globales por fusión, articulación, reducción o yuxtaposición. Mientras que los diaméricos resultan esquemas de intercalación, es decir, que las partes homogéneas de A (a1, a2, a3... aN) se establecen a través de B, pero sin reducirse a él. Esto significa que B está infiltrado en las partes de A. Por lo tanto, las partes de la ideología sincrética ofrecida como oferta electoral estás infiltradas en el elector/consumidor, y viceversa. Aunque esto podría aplicarse a toda ideología política y a sus seguidores en cada momento histórico, es ahora, con las ideologías del presente en el marco de las sociedades de mercado pletórico, cuando este fenómeno es más palpable.

Los conceptos conjugados pueden desarrollarse en dos planos: el fenomenológico-histórico y el esencial, una superación del anterior porque en él se dan los esquemas básicos de conexión. En el primer plano se dan los esquemas de conexión metaméricos, mientras que en el segundo es donde se dan los diaméricos. Y son diaméricos los esquemas de conexión entre la ideología sincrética de la oferta política en el mercado pletórico y el elector/consumidor de la misma. El que sean conceptos conjugados elimina la distinción del marxismo vulgar entre base y superestructura, ya que, aunque la religión o la ideología sean la superestructura de un sistema político o económico determinado, estos se necesitan mutuamente, como se necesitan la gasolina y el automóvil o el carbón y la locomotora. No se trata sólo de que la clase dominante de turno o el grupo político X generen una ideología que sirva de superestructura ideológica alienante de un grupo de individuos atrapados en la misma, sino de que ese mismo grupo de individuos atrapados retroalimenten a esa ideología, lo que no niega que dejen de ser individuos flotantes{7}, pero sí les convierte en individuos activos en defensa de ese sincretismo del que muchos no son conscientes.

Ese sincretismo ideológico es acusado en muchas ideologías postmodernas (neoliberalismo, anarco-capitalismo, nacional-bolchevismo, nacional-revolucionarios, Tercera Vía), las cuales, a pesar de que en algunas se hable de justicia social e incluso de socialismo, no dejan de ser derecha política{8}. Pero es en el neofeudalismo donde el sincretismo es más radical y, desde el racionalismo se vea además como el sincretismo más absurdo y uno de los más peligrosos para el presente político. Los grupos neofeudalistas se suelen camuflar de izquierdistas para medrar socialmente, acusando de paso de fascista a todo aquel que desvele su origen reaccionario, ya que resulta un anacronismo total el pretenderse de izquierda política (al menos definida) invocando situaciones políticas anteriores a las grandes revoluciones que dieron lugar a las naciones políticas canónicas; por ello invocan el derecho de autodeterminación (amparándose en la Carta de las Naciones Unidas de 1948) para sólo ellos poder votar en él, convirtiendo ese derecho en un privilegio, similar a los privilegios medievales que ciertos territorios tenían en el Antiguo Régimen, y de ahí el nombre de neofeudalismo. Es decir, así como en el feudalismo existían privilegios señoriales, de clase (nobleza y clero principalmente) y étnicos –no hay que olvidar que las sociedades políticas medievales eran absolutamente descentralizadas y jerarquizadas–, los grupos neofeudalistas defienden privilegios frente al resto de ciudadanos de las naciones políticas en las que actúan, pero llamándolos derechos, sin especificar de dónde vienen esos derechos, salvo utilizando el eufemismo metafísico de derechos históricos (tan metafísicos como los privilegios derivados de dios que decían ostentar la nobleza y el clero feudales). Todo en nombre de la democracia e incluso de la izquierda{9}. Y lo cierto es que todos los grupos y movimientos neofeudalistas en el mundo sólo han podido formarse, es decir, sólo ha sido posible su radical sincretismo ideológico, en las sociedades políticas del presente, posteriores al derrumbe del Imperio Soviético, aunque ya su germen estaba presente anteriormente, durante la Guerra Fría (en el caso de ETA o el PKK) y antes (principios del siglo XX en el caso de los nacionalismos tibetano, vasco y catalán, entre otros). Pero es en el presente, comienzos del siglo XXI, donde todos estos nacionalismos han alcanzado la homogeneidad necesaria, gracias al sincretismo ideológico que permite el mercado pletórico de la política actual, como para catalogarlos bajo un solo término.

En resumen, el neofeudalismo defiende el Derecho de Autodeterminación, amparándose en la Carta de las Naciones Unidas firmada el 26 de junio de 1945 en San Francisco, Estados Unidos de Norteamérica, tras la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Anteriormente, ya fue invocado el Derecho de Autodeterminación por el presidente liberal estadounidense Woodrow Wilson, propuesta que en un principio fue aplaudida por Lenin y los bolcheviques. Lo cierto es que la invocación del Derecho de Autodeterminación, en el contexto del final de la Primera Guerra Mundial, fue una medida promovida por los vencedores de aquella contienda para, literalmente, destruir al Imperio Austrohúngaro, cosa que efectivamente ocurrió. A Estados Unidos, así como al Reino Unido y a Francia, les interesaba que aquel imperio desapareciese como Estado para así poder tener no sólo mayor seguridad –eso entendían– en el continente a la hora de evitar a una poderosa máquina de guerra como era el Imperio Austrohúngaro, sino que también tenían ante sí la posibilidad de negociar con Estados pequeños a la hora de comerciar y extender el flujo de sus capitales nacionales y su comercio a buena parte del centro y el este de Europa. Por ello, Wilson promovió la idea de que a cada pueblo con una lengua determinada se le permitiese la creación de un Estado propio. Así surgieron como Estados independientes Hungría, Austria, Serbia, Checoslovaquia, Rumanía, Montenegro, Serbia, &c. Asimismo Lenin veía, con la destrucción del Imperio Austrohúngaro, la posibilidad de extender más fácilmente la Revolución Bolchevique hacia el campo geopolítico propio de la esfera cultural dominada tradicionalmente por Rusia ya en tiempos de los zares: el campo eslavo. Y de ahí que Lenin defendiera el centralismo democrático para la URSS (ver nota número {8}) y a su vez la autodeterminación para determinadas etnias europeas. Por puro interés imperialista soviético. Pura dialéctica de clases y de Estados.

No hay que olvidar además que la ONU es una organización internacional dominada por el Imperio Estadounidense y en la cual, junto con él, comandan los países miembros del Consejo de Seguridad, los cuales tienen derecho de veto, situándose por encima del resto de naciones mundiales, en un orden mundial heredado de la victoria de los aliados sobre el nazifascismo en la Segunda Guerra Mundial (los países con derecho de veto son sus cinco miembros permanentes: los Estados Unidos de Norteamérica, la República Popular China, el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la República Francesa y la Federación Rusa –en sustitución y como heredera de la fenecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas–, todas estas potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial e instauradoras del orden político del presente). Al querer sólo votar estos grupos de naciones fraccionarias y étnicas en un hipotético referendum de autodeterminación, negando ese derecho al resto de ciudadanos de las naciones políticas en las que estos grupos actúan, convierten, como he dicho antes, ese derecho en un privilegio. Y es ese deseo de retorno a los antiguos privilegios medievales de etnias y pueblos diferenciados sin holizar, amparándose en supuestas ideologías democráticas o izquierdistas, lo que permite denominarlos como neofeudalistas. Hay que aclarar, además, que no se puede calificar jamás de neofeudalista a ninguna colonia realmente existente en el mundo –con colonias nos referimos a territorios sometidos al control indirecto de otro Estado–, por lo que el Frente Polisario en el Sáhara Occidental o los movimientos independentistas de las colonias británicas y francesas que todavía quedan no entrarían dentro del neofeudalismo, así como los movimientos nacionalistas dentro de la Autoridad Nacional Palestina. Sólo serían calificados de neofeudalismo los nacionalismos étnicos fraccionarios, es decir, de partes formales de naciones políticas previamente constituídas (también entrarían grupos separatistas de regiones autónomas respecto de la nación política de origen, en las que sin embargo sus ciudadanos gozan de los mismos derechos y deberes que el resto de sus compatriotas, como es el caso de Groenlandia con respecto a Dinamarca, entre otros ejemplos).



3. Categorización del neofeudalismo

Estos movimientos, cuando son desenmascarados como reaccionarios, acusan al que lo hace de fascista, aprovechándose del prestigio social que las ideas de democracia y de izquierda tienen, utilizando una ingente propaganda ideológica basada sobre todo en la imagen y en la cohesión grupal cuasi sectaria. Sin duda, el neofeudalismo constituye uno de los grandes peligros para la supervivencia de todas las naciones políticas canónicas del mundo, a pesar de estar más desarrollado en unas que en otras, ya que todas lo padecen.

El neofeudalismo es, entonces, una ideología, con todo lo que la categoría de ideología conlleva. Se trata del conjunto de representaciones que tienen de sus intereses y de su lugar en el mundo una determinada clase social, particularmente la pequeña burguesía, determinados elementos de la alta burguesía, y la llamada por Marx aristocracia del salario, es decir, aquellos elementos de la clase obrera con mayor poder adquisitivo –aquellos que tienen mayor capacidad para satisfacer sus demandas como consumidores/electores del mercado pletórico de la política contemporánea–. También es cierto que el sincretismo ideológico produce transversalidad de seguidores en cuanto a su clase social se refiere, entre otras cosas. Ya ocurre esto mismo entre los llamados partidos atrapalotodo, cuyos programas políticos están entrecruzados, si bien tanto en este caso como en los grupos neofeudalistas es un mismo grupo social el que produce la ideología y las mercancías que en el mercado pletórico son consumidas por sus seguidores (libros, banderas, camisetas, música, cine, comida –es el caso de los kebabs turcos repartidos por medio mundo en los que se pueden ver símbolos y retratos del movimiento separatista kurdo–, &c.). Son entonces aquellos elementos pequeñoburgueses (clase media, aristocracia del salario, pequeños y medianos comerciantes, elementos concretos de la alta burguesía) los máximos responsables en la producción ideológica neofeudalista, y los encargados de la distribución de los bienes y servicios que consumen los individuos flotantes que siguen esas ideas. Se produce así una socialización particularista en el espacio antropológico en que se mueve cada uno de los nacionalismos fraccionarios del presente, tendente a reclamar derechos históricos justificados en una supuesta opresión de siglos, e incluso milenaria, para las naciones étnicas fraccionarias a quienes dicen representar. Pero también se llega a la defensa solidaria –frente a las naciones políticas canónicas– de todos esos nacionalismos en busca de un mundo de los pueblos, mediante el establecimiento de lazos entre todos los neofeudalismos realmente existentes, lazos políticos solidarios y con un fin común: acabar con las naciones políticas realmente existentes, acabar con la soberanía nacional de esas naciones y retrotraer el mundo actual a una utópica sociedad neofeudal de Estados con base étnica que emergerán de las ruinas del mundo actual. En algunos casos esta utopía se convertirá en una idea aureolar{10}, cuyo futuro está ya presupuesto en el presente mediante la acción conjunta y solidaria de los nacionalismos fraccionarios, mediante coaliciones políticas como la de Europa de los Pueblos–reconvertida en la Alianza Libre Europea, coalición de partidos neofeudalistas donde el sincretismo ideológico es palpable, ya que ésta coalición se autodenomina nacionalista, ecologista y socialdemócrata; es particular la querencia de la socialdemocracia hacia el neofeudalismo, ya que el abandono del marxismo y su participación en primera línea en la construcción de las sociedades políticas de mercado pletórico ha acercado a los partidos socialdemócratas hacia posturas de izquierda indefinida defensora de las identidades étnicas (los casos de simpatía de las izquierdas indefinidas hacia el neofeudalismo rozan en muchos casos el ridículo, como la campaña del grupo español Socialismo Libertario, durante la revuelta en Birmania de los monjes budistas contra el poder militar imperante en aquella nación del sureste asiático, cuyo lema era Solidaridad con los pueblos de Birmania, campaña que se explica debido a que el neofeudalista y las izquierdas indefinidas simpatizantes con este movimiento tienden a ver el mundo como la lucha de determinados pueblos étnicos por su liberación y la construcción de un Estado propio–, en la que se encuentran separatistas vascos, catalanes, gallegos, cántabros, galeses, escoceses, occitanos, bretones, &c. O mediante el pacto tácito y táctico con el indigenismo, especialmente con aquel indigenismo que aspira a metas neofeudales como la creación de Estados a partir de nacionalismos fraccionarios (como ejemplos sirven el neofeudalismo mapuche, el de los etnocaceristas peruanos más radicales y su defensa de la idea del Tiwantinsuyo o resurgir de un fenecido Imperio Inca que reuna particularidades a la vez marxistas-leninistas y fascistas, &c.). Otro ejemplo de esa solidaridad neofeudalista sería la Organización de Naciones y Pueblos No Representados-UNPO según sus siglas en inglés–, una ONU alternativa en la que solidariamente se unen frente a terceros varios movimientos separatistas, nacionalistas étnicos fraccionarios e indigenistas neofeudalistas del mundo.



Mapa de Europa propuesto por la Alianza Libre Europea. Observen cómo el único país que no pierde territorios, sino que los aumenta, es Alemania



Por todo ello, el neofeudalismo constituye una ideología bien asentada en el presente, que puede definirse desde las coordenadas del materialismo filosófico y que, independientemente de su fundamentación sincrética (partiendo de ideas propias de la derecha reaccionaria del Antiguo Régimen y llegando a abrazar ideas democráticas, liberales, marxistoides, socialistas, fascistas, democristianas, islámicas, budistas u otras), comparten ciertos elementos comunes:

1. La defensa de la nación étnica fraccionaria como la auténtica y la negación de la propia existencia de la nación política en la que desarrollan su actividad. Particularmente radical es la defensa de una determinada lengua o neolengua frente a la entendida por ellos impuesta por el Estado opresor. Esto además denota un latente racismo hacia los que considera enemigos dentro de las naciones políticas a las que pertenecen. Es decir, los ciudadanos no neofeudalistas y no pertenecientes a la nación étnica fraccionaria que dicen representar, a pesar de ser tan ciudadanos de la nación política a la que pertenecen como ellos, son considerados diferentes, invasores e incluso inferiores (explícito es en el caso de los separatistas blancos anglosajones en el Reino Unido o en los Estados Unidos de Norteamérica, sobre todo los autodenominados nacionalistas blancos que buscan crear la llamada Vinland, la tierra de Norteamérica que supuestamente pisaron los vikingos en la Edad Media; también se podría citar el intento neofeudalista de crear una nación étnicamente negra en el sur de los Estados Unidos por parte de la Nación del Islam).

2. La defensa de privilegios sobre el resto de ciudadanos de la nación política a la que pertenecen y de la que también son ciudadanos con iguales derechos y deberes, camuflándolos como derechos históricos (similares a los derechos derivados de dios de los señores feudales). Es particular la defensa emic del metafísico derecho de autodeterminación, defendiendo etic el privilegio a la hora de decidir sobre la unidad de la nación política a la que pertenecen, subvirtiendo la soberanía nacional de esa nación política.

3. El sincretismo ideológico entre elementos ideológicos de las izquierdas definidas (liberalismo, anarquismo, socialdemocracia, comunismo, maoísmo) e indefinidas (extravagante, divagante y fundamentalista) y la derecha, particularmente de la derecha reaccionaria (en algunos casos elementos religiosos, tanto segundogenéricos como terciogenéricos{11}) y del fascismo.

4. La utilización en muchos casos del terrorismo procedimental (ver nota {10}) como táctica para conseguir sus fines.

5. La alianza implícita o explícita con terceras potencias para conseguir sus fines. Lo que hace que la autodeterminación no sea tal, sino que más bien se trate de una heterodeterminación.

6. La solidaridad entre todos ellos en defensa de una misma causa: la preservación de sus respectivas identidades{12} étnicas y su prevalencia sobre cualquier amenaza a las mismas, incluso si hace falta mediante el crimen.

4. El neofeudalismo en el mundo

El neofeudalismo se encuentra presente en casi todos los Estados del mundo. Algunos grupos neofeudalistas tienen más potencia que otros, y unos son explícitamente violentos (casos vasco, checheno, corso, tamil, kurdo) frente a otros que defienden métodos pacíficos. Unos han realizado el sincretismo ideológico con ideas de izquierda (casos vasco, catalán, gallego, castellano, andaluz, cántabro, asturiano, bretón, quebecqués, kurdo, mapuche) y otros se han declarado explícitamente de derecha política, sin utilizar subterfugio alguno (casos flamenco, bávaro, inglés, padanio, checheno, etnocacerista, tibetano –el neofeudalismo en China es promovido por terceras potencias interesadas en debilitar al Imperio del Centro, y es con el desarrollo en los últimos veinte años de un mercado nacional cada vez más pletórico, a pesar de seguir siendo una dictadura del proletariado, en donde los diversos separatismos étnicos en la República Popular China pueden tener su oportunidad). Unos son explícitamente religiosos (casos vasco, irlandés, checheno, tibetano, bávaro, uigur, tamil, negro afroamericano) mientras que otros se declaran laicos –a pesar del enorme poso religioso de los mismos (casos castellano, catalán, occitano, quebecqués, kurdo&c.). Unos están más desarrollados y son un ejemplo a seguir para el resto (casos flamenco, valón, vasco, catalán, escocés, quebecqués, santacruceño o cambo, checheno, galés, corso, kosovar), mientras que otros están durmientes y, de momento, son minoritarios (casos bávaro, occitano, galo, manés, &c.). Pero no cabe duda que el neofeudalismo, tras el análisis que éste artículo desarrolla, debe ser considerado como una ideología, una cosmovisión del mundo común a determinados grupos políticos en el mundo actual. Una ideología que, debido a su sincretismo, posibilitado por el desarrollo del capitalismo mundial, tiene una fuerza considerable a la hora de satisfacer las necesidades de determinados consumidores, independientemente del país en el que estos se encuentren. El materialismo filosófico, como sistema filosófico más sólido del presente, y hoy por hoy último baluarte de la Modernidad, debe ser la herramienta idónea para triturar las múltiples raíces ideológicas del movimiento neofeudalista, ya que éste se arrastra por el proceloso fango del irracionalismo y la metafísica propias de la derecha más reaccionaria, a pesar de sus múltiples disfraces.

Apéndice: Lista de los distintos movimientos neofeudalistas en el mundo actual

Grupos neofeudalistas en el mundo actual
Mapa elaborado por el autor de este artículo, partiendo de la información recogida acerca de los distintos movimientos catalogados de neofeudalistas en el mundo. Los bordes negros representan las actuales fronteras de los Estados realmente existenten en el mundo, y en colores varios se representan las distintas reclamaciones de diversos grupos neofeudalistas en el mundo. En el mapa no se representan todos los neofeudalismos realmente existentes



Adjunto a este artículo he creído conveniente elaborar una lista de los distintos movimientos encuadrados en el neofeudalismo que en el mundo actual actúan, con mayor o menor intensidad y con mayor o menor fortuna. Todos estos grupos políticos, coaliciones, grupos juveniles u organizaciones terroristas, a pesar de su multiplicidad metódica en política, comparten las seis características que he establecido como comunes para poder hablar de neofeudalismo. Si bien es cierto que muchos de estos movimientos no actúan en el marco de sociedades políticas democráticas homologadas con Estado de Bienestar, como expliqué más arriba, es el proceso mundial de extensión de la globalización como proceso en marcha realmente existente el que ha posibilitado la interconexión entre todos estos movimientos. No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Los nombres de cada uno de ellos y la nación política en la que actúan están sacados de varias páginas de Internet en las que se puede consultar esta información (Encyclopaedia Britannica, enciclopedia.us, zmag.org, &c.). Se han clasificado alfabéticamente por continentes y en cada continente por países:

África:

ސ Angola: Diversos grupos que pretenden crear la República de Cabinda.

ސ Argelia: Movimiento por la Autonomía de Kabilia.

ސ Benin: Separatismo en Yoruba.

ސ Camerún: Nacionalismo étnico fraccionario en Southern Cameroons y en la península de Bakassi.

ސ Comores: Separatismo en Anjouán y Moeli.

ސ Costa de Marfil: Separatismo en las provincias del norte del país.

ސ Guinea Ecuatorial: Movimiento por la Autodeterminación de la Isla de Bioko.

ސ Etiopía: Frente de Liberación del Pueblo de Gambella, Frente de Liberación de Oromo, Frente Islámico por la Liberación de Oromia, Frente de Liberación de Somalia Occidental.

ސ Mauricio: Grupos en Isla Rodríguez.

ސ Namibia: Ejército de Liberación de Caprivi.

ސ Níger: Fuerzas Armadas Revolucionarias del Sáhara.

ސ Nigeria: Movimiento por la Actualización de la Soberanía del Estado de Biafra, Fuerza Voluntaria del Pueblo del Delta del Níger, Movimiento por la Supervivencia del Pueblo Ogoni, Frente Republicano Oodua de Yoruba.

ސ República Democrática del Congo: Movimientos neofeudalistas en Kasai del Sur, Katanga, Bas-Congo y Kivu.

ސ Ruanda: Asociación por la Promoción de Batua.

ސ Senegal: Movimiento de las Fuerzas Democráticas de Casamance.

ސ Somalia: Desde hace más de diez años Somalia se encuentra sumido en la anarquía total, y en el campan a sus anchas movimientos separatistas de todo tipo, los cuales, han conseguido con mayor o menor fortuna crear formas de gobierno más o menos reconocidas internacionalmente. En el caso somalí tendríamos al Ejército de Resistencia Rahanwein, al Movimiento Patriótico Somalí, al Frente Patriótico de Salvación Somalí y al Movimiento Nacional Somalí.

ސ Sudán: Congreso de Beja, Frente de Liberación de Darfur.

ސ Suráfrica: Movimiento de Orania.

ސ Tanzania: Frente Unido Cívico de Zanzíbar.

ސ Zambia: Frente Patriótico Barotse.

América:

ސ Antigua y Barbuda: Movimiento del Pueblo de Barbuda.

ސ Argentina: Consejo de Todas las Tierras (neofeudalismo mapuche).

ސ Bolivia: Ejército de la Guerrilla de Tupac Katari, Movimiento Indígena Pachakuti.

ސ Brasil: Movimiento por la Independencia de Pampas, O Sul é Meu País, Grupo de Estudios Sobre el Nordeste Independiente, Movimiento por la Independencia del Sur de Brasil, Movimiento Sao Paulo Independiente, Movimiento de la República de Río Grande.

ސ Chile: Ejército de la Guerrilla Tupac Katari, Movimiento Indígena Pachakuti, Consejo de Todas las Tierras (neofeudalismo mapuche).

ސ Canadá: Partido Separatista de Alberta, Movimiento Separatista de la Columbia Británica, República de Cascadia, Proyecto por la Independencia de Cascadia, Sociedad San Juan Bautista (separatistas quebecqueses), Movimiento Nacional de los Quebecqueses y las Quebecquesas, Rassemblement pour l'indépendance du Québec, Los Intelectuales por la Soberanía de Québec, Generación Québec, Movimiento de Liberación Nacional de Québec, Los Artistas por la Soberanía de Québec, Sociedad Nacional de Québec, Confederación de Sindicatos Nacionalistas de Québec, Centro de Sindicatos de Québec, Federación de los Trabajadores de Québec, Central de los Sindicatos Democráticos de Québec, Unión de Artistas de Québec, Partido Quebecqués, Bloque Quebecqués, Québec Solidario, Partido Occidental por la Independencia, Partido del Bloque Occidental, Acción Democrática de Québec, Partido Liberal de Québec.

ސ Dinamarca (Groenlandia): Inuit Ataqatigiit.

ސ Estados Unidos de Norteamérica: Partido por la Independencia de Alaska, Nuevo Partido de los Panteras Negras, República de Nueva África, Panteras Negras, Nación del Islam, Partido Secesionista de California, Comité para Explorar la Secesión de California, Lakotah Oyate, Maine Libre, Alianza por la Confederación de Nueva Inglaterra, República de New Hampshire, República de Cascadia, Proyecto por la Independencia de Cascadia, Liga del Sur, Partido Sureño, Partido Sureño Independiente, La Voz de Aztlán, MEChA, Partido Comunista de Texas, Segunda República de Vermont, Movimiento por la Soberanía de Hawai, Nación de Hawai.

ސ Nicaragua: Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka.

ސ Perú: Ejército de la Guerrilla de Tupac Katari, Movimiento Indígena Pachakutim, Etnocacerismo.

ސ San Kitts y Nevis: Movimiento de Ciudadanos Concienciados de Nevis, Partido por la Reforma de Nevis.

ސ Trinidad y Tobago: Congreso de la Acción Democrática de Tobago.

ސ Venezuela: Rumbo Propio (neofeudalistas del Estado venezolano de Zulía).

Asia:

ސ Afganistán: Lali Badakhsan.

ސ Azerbaiyán: Movimientos neofeudalistas en las regiones de Nagorno-Karabaj, Talysh-Mugán y Lezgins.

ސ Bangla-Desh: Separatismo en Chittagong.

ސ Birmania: Alianza por la Independencia de Arakan, Frente Nacional Chin, Organización Nacional Kachin, Unión Nacional Karen, Ejército de Liberación Nacional Karen, Partido Nacional Progresista Karenni, Ejército de Karenni, Gobierno Provisional de Karenni (gobierno en el exilio), Organización Nacional Kuki, Ejército Nacional Kuki, Partido del Estado de Nuevo Mon, Concilio Nacional Socialista de Nagaland, Gobierno de la República Popular de Nagaland (gobierno en el exilio), Organización Nacional Arakan Rohingya, Unión Democrática Shan, Coincilio por la Restauración del Estado de Shan, Ejército del Estado de Shan, Partido Unido del Estado de Wa, Congreso Nacional Zomi, Organización por la Reunificación de Zomi, Frente/Ejército Nacional Zomi, Ejército Revolucionario Zomi.

ސ China: Partido del Pueblo de Mongolia Interior, Federación por la Libertad de Mongolia del Sur, Movimiento Internacional por la Independencia del Tibet, Gobierno de Tibet en el Exilio con el Dalai Lama al frente, Movimiento Islámico del Turkestán Este, Asociación Nuevo Macao.

ސ Chipre: Movimientos proturcos al norte del país.

ސ Filipinas: Frente de Liberación Nacional Moro, Frente Islámico de Liberación Moro, Abu Sayyaf, Asociación Cordillera Bodong, Ejército Popular de Liberación de Cordillera.

ސ Georgia: Alianza Democrática de Javakh, separatismo en Abjasia.

ސ India: Jai Andhra, Fuerza del Dragón de Arunachal, Frente Unido de Liberación de Assam, Frente Nacional Democrático de Bodolandia, Dima Halim Daogah, Frente Popular para la Liberación de Meghalaya, Concilio Voluntario Nacional de Achik, Gondwana Ganatantra, Partido Revolucionario del Pueblo de Kangleipak, Partido del Pueblo de Kamtapur, Organización para la Liberación de Kamtapur, Organización Koch-Kamtapur de Liberación, Voluntariado Nacional para Karbi, Concilio Hynniewtrep de Liberación Nacional, Ejército Nacional Kuki, Concilio Nacional Socialista de Nagalim, Gobierno en el Exilio de la República Popular de Nagalim, Convención Hmar Democrático-Popular, Frente de Liberación del Pueblo de Manipur, Frente Unido de Liberación Nacional de Manipur, Frente Popular Revolucionario de Manipur, Organización Revolucionaria Zomi, Fuerza Granjera de Liberación de Mizoram, Fuerza Comando de Khalistán, Internacional Babbar Khalsa, Fuerza Khalistán Zindabad, Federación Internacional Joven Sikh, Fuerza de Liberación de Khalistán, Fuerza de Seguridad Nacional de Rhaba, Frente Bru de Liberación Nacional, Ejército de Liberación Tamil Nadu, Tropas Nacionales Tamil, Telangana Rastra Samithi, Partido Jai Telangana, Partido Comunista de Telangana, Partido Telangana Janata, Telangana Praja Samithi, Partido Telangana Rastra, Frente Telangana Rastra Sadhana, Telangana Rastra Samithi, Telangana Sadhana Samitri, Frente de Liberación Nacional de Tripura, Fuerza del Tigre de Toda Tripura, Partido Vidarbha Rajya, Partido Vidarbha Vikhas.

ސ Indonesia: Movimiento Aceh Libre, Frente por la Soberanía de Maluku, Republica Maluku Selatan (gobierno en el exilio), Movimiento Papua Libre, Organisasi Papua Merdeka, Niugini Papua Occidental.

ސ Irán: Partido de los Trabajadores del Kurdistán, Partido por la Independencia del Kurdistán, Partido Democrático del Kurdistán Iraní, Partido por una Vida Libre en el Kurdistán, Komalah (independentistas kurdos), Frente Democrático Popular del Pueblo Árabe de Al-Ahwaz, Partido Ahwaz del Renacimiento Árabe, Organización por la Liberación de Ahwaz, Partido Democrático Solidario Ahwaz.

ސ Iraq: Alianza Universal Asiria, Partido Democrático del Kurdistán, Partido de los Trabajadores del Kurdistán, Unión Patriótica del Kurdistán, Alianza Iraquí Unida.

ސ Japón: Movimiento Independentista Ryukyu, Partido Independiente de Ryukyu.

ސ Malasia: Partido Bersatu Saba.

ސ Pakistán: Frente de Liberación de Balochistán, Movimiento Unido Gilgit Baltistan, Jeay Sindh Qaumi Mahaz, Ejército de Waziristán, Talibanes unidos a Al Qaeda que buscan crear un Estado Islámico de Waziristán.

ސ Rusia (parte asiática): Asociación por la Devolución de la Cultura de Buratya, Sakha-Amuk, Partido por la Liberación de Siberia, Partido Popular por la Soberanía de Tuva, Frente Popular Tuva Libre.

ސ Siria: Partido Democrático del Kurdistán, Partido de los Trabajadores del Kurdistán.

ސ Sri Lanka: Tamiles.

ސ Tailandia: Organización Pattani Unida de Liberación,

ސ Tayikistán: Lali Badakhson.

ސ Turquía: Partido de los Trabajadores del Kurdistán.

ސ Vietnam: Fundación Montagnard.

Europa:

ސ Albania: Unión Democrática de la Minoría Étnica Griega en Albania.

ސ Alemania: Partido de Baviera (miembro de la Alianza Libre Europea).

ސ Bélgica: Rassemblement Bruxelles-France, Lijst Dedecker, Nueva Alianza Flamenca (unido al Partido Popular Europeo), Espíritu (miembro de Alianza Libre Europea), Vlaams Belang (antiguo Vlaams Blok, miembro del Grupo Identidad, Tradición y Soberanía), VLOTT, Partido de los Germanoparlantes Belgas (miembro de la Alianza Libre Europea), Rassemblemente Wallonie-France.

ސ Bosnia-Herzegovina: Alianza Independiente Socialdemócrata de Srpka, Partido Democrático Serbio.

ސ Croacia: Asamblea Democrática de Istria, Gobierno de la República Serbia de Krajina (gobierno en el exilio).

ސ Dinamarca: Partido Republicano de las Islas Feroe, Partido Popular de las Islas Feroe, Partido del Centro de las Islas Feroe, Partido por el Autogobierno de las Islas Feroe.

ސ España: Partido Andalucista, Partido Socialista Andaluz, Bloque Andaluz de Izquierdas, Partido Comunista de los Pueblos de España, Nación Andaluza, Asamblea Nacional de Andalucía, Chunta Aragonesista (miembro de la Alianza Libre Europea), A Enrestida (neofeudalistas aragoneses), Partido Asturianista, URAS, Unidá, Bloque por Asturias, Andecha Astur, Juventud de la Izquierda Asturiana, EMIR, Darréu, Partido Nacionalista Vasco, Eusko Alkartasuna (miembro de la Alianza Libre Europea), Batasuna, Aralar, ETA, Partido Comunista de las Tierras Vascas, ELA, LAB, Acción Nacionalista Vasca, Congreso Nacional Canario, Federación Nacionalista Canaria, Alternativa Popular Canaria, Unidad del Pueblo Canario, Azarug, Movimiento Pro-Independencia de Canarias, Movimiento Independentista Canario, Movimiento Canarias Libre, Canarias Nación, Movimiento Autonomista Canario, Movimiento por la Autodeterminación y la Independencia del Archipiélago Canario, Coalición Canaria, Canarias Libre, Fuerzas Armadas Guanches, Destacamentos Armados Canarios, Concejo Nacionalista Cántabro, Tierra Comunera, Yesca, Partido Nacionalista Castellano, Izquierda Castellana, Movimiento Popular Castellano, Soberanía y Progreso (separatistas e irredentistas catalanes), Plataforma por el Derecho a Decidir (neofeudalistas pancatalanistas), Círculo de Estudios Soberanistas (catalanistas), Cataluña Acción, Cataluña Libre, Endavant, Movimiento de Defensa de la Tierra (grupo terrorista pancatalanista), Terra Lliure, Maulets, Coordinadora de Asambleas de Jóvenes Independentistas de Cataluña, Juventudes de Esquerra Republicana de Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya (miembro de la Alianza Libre Europea), Estat Català, Bloque Nacionalista Valenciano, Convergencia y Unión (coalición de los partidos Convergencia Democrática de Cataluña y Unión Democrática de Cataluña), Partido Socialista de Mallorca/Entesa Nacionalista, Entesa de l’Esquerra de Menorca, Bloque Nacionalista Gallego (miembro de la Alianza Libre Europea), NÓS-Unidad Popular (neofeudalistas gallegos), Frente Popular Gallego, Partido Galleguista, Tierra Gallega, Galiza Nova, AGIR, CAF, Ejército Guerrillero del Pueblo Libre de Galicia, Unión del Pueblo Leonés, Conceyu Xoven,

ސ Finlandia: Futuro de Aland (miembro de Alianza Libre Europea).

ސ Francia: Forum Nacionalista de Alsacia-Lorena, Unión del Pueblo Alsaciano, Abertzaleen Batasuna, Batasuna, Eusko Alkartasuna (miembro de la Alianza Libre Europea), Partido Nacionalista Vasco, Iparretarrak, ETA, Liga Céltica de Bretaña, ADSAV, Partido Bretón, Unión Democrática Bretona (miembro de la Alianza Libre Europea), Emgann, Armada Revolucionaria Bretona, Frente de Liberación de la Bretaña, Córcega Nación, Partido de la Nación Corsa, Frente Nacional por la Liberación de Córcega, Liga por el Renacimiento de las Libertades de Niza, El Movimiento Normando, Esquerra Republicana de Catalunya (miembro de la Alianza Libre Europea), Bloque Catalán, Movimiento Regional de Saboya, Liga Saboyana, Partido de la Nación Occitana, Partido Occitano (miembro de la Alianza Libre Europea).

ސ Holanda: Partido Nacional Frisio (miembro de la Alianza Libre Europea).

ސ Italia: Unión Valdotana, Liga Norte, Movimiento Friuli, Frente Giuliano, Liga Independentista de Liguria, Liga Lombarda, Nación Cerdeña, Partido de Acción Cerdeña, República Independiente de Cerdeña, Movimiento por la Autonomía de Sicilia, Nueva Sicilia, Movimiento por la Independencia de Sicilia, Alianza Siciliana, Pacto por Sicilia, La Otra Sicilia, Frente Nacional de Sicilia, Sicilia Democrática, Sicilia Federal, Tierra y Liberación (separatistas sicilianos), Partido del Pueblo del Sur de Tirol, Partido Autonomísta del Trentino Tirol, Trentino Autonomista, Movimiento Político Ladino, Unión Autonomista Ladina, Unión por el Sur de Tirol, Los Libertarios del Sur de Tirol, Süd-Tiroler Freiheit, Brennerbasisdemokratie, Lega Sud Ausonia, Due Sicilie, Liga Veneta, Liga del Frente Veneto, Proyecto Noreste, Venecianos en Movimiento.

ސ Moldavia: La autoproclamada República Independiente de Transnistria, un furúnculo resto del fenecido Imperio Soviético, muy admirada en círculos neofeudalistas españoles.

ސ Polonia: Movimiento Autónomo de Silesia.

ސ Portugal: Partido Democrático de las Azores Atlánticas, Frente de Liberación de las Azores, Frente de Liberación del Archipiélago de Maderia.

ސ Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte: Movimiento por el Autogobierno de Cornualles, Estatus Constitucional de Cornualles, Revived Cornish Stannary Parliament, Solidaridad de Cornualles, Tyr Gwyr Gweryn, Cornualles 2000, Liga Céltica, Partido por Cornualles (miembro de Alianza Libre Europea), Partido Verde de Cornualles, Partido Nacional de Cornualles, Ejército de Liberación Nacional de Cornualles, Partido Democrático Inglés, Devolved English Parliament, Sinn Féin, Partido Socialdemócrata y Laborista de Irlanda del Norte, Sinn Féin Republicano, Partido Socialista Republicano de Irlanda, Tercera Via Ulster, Movimiento Independentista del Ulster, IRA Provisional, IRA real, IRA, Ejército Nacional de Liberación Irlandés, Mec Vannin, Vannin Liberal, Primera Independencia (neofeudalistas escoceses), Siol nan Gaidheal (neofeudalistas escoceses), Partido Socialista Republicano Escocés, Partido Nacionalista Escocés (miembro de Alianza Libre Europea), Partido Verde Escocés, Partido Socialista Escocés, Partido de la Empresa Escocesa, Partido por la Independencia Escocesa, Partido Escocia Libre, Cymuned (nacionalismo étnico fraccionario galés), Cymdeithas yr laith Gymraeg (neofeudalistas galeses), Plaid Cymru (neofeudalistas galeses, miembros de la Alianza Libre Europea), Forward Wales, Partido Verde de Gales, Cymru Annibynnol, Partido de la Isla de Wight.

ސ República Checa: Moravané (miembro de Alianza Libre Europea), Moravios Libres.

ސ Rusia (parte europea): Separatistas neofeudalistas chechenos que pretenden crear un califato islámico en el Cáucaso, Mari Ushem (separatistas de la región de Komi), Centro Público del Tatarstán, Movimiento por la Transformación de los Urales.

ސ Serbia: Liga Democrática de Kosovo, Alianza por el Futuro de Kosovo, Partido Democrático de Kosovo, Movimiento Nacional por la Liberación de Kosovo, El Movimiento del Pueblo de Kosovo, Ejército de Liberación de Kosovo, Ejército de Liberación de Presevo-Medveda y Bujanovac, Concilio Político de Presevo-Medveda y Bujanovac, Movimiento por la Autonomía de la Provincia de Voivodina, Liga de los Socialdemócratas de Voivodina, Reformistas de Voivodina, Coalición Voivodina, Unión de los Socialistas de Voivodina, Movimiento por la Autonomía de los Húngaros del Norte de Voivodina, Alianza de los Húngaros de Voivodina, Comunidad Democrática de los Húngaros de Voivodina, Partido Democrático de los Húngaros de Voivodina.

ސ Suíza: Movimiento Independentista Jurasiano, Movimiento Autonomista Jurasiano, Grupo Bélier, Movimiento Romando.

Oceanía:

ސ Australia: Auralia (movimiento separatista de Australia Occidental).

ސ Nueva Zelanda: Partido de la Isla del Sur, Movimiento por la Independencia de la Isla del Sur, Proyecto por la Independencia de Zelandia (Isla del Sur).

ސ Papua Nueva Guinea: Ejército Revolucionario de Bouganville, Movimiento por la Libertad de Bouganville.

ސ Vanuatu: Movimiento Forcona, Alianza Capiel.

Fuente: http://www.nodulo.org/ec/2008/n072p12.htm



Cuanta Puta y yo que Viejo - Siniestro Total:


jueves, 26 de marzo de 2015

Izquierda española ¿IU o Podemos?

Rafael Reig 

23/03/2015 

Es norma que las elecciones vayan precedidas de una jornada de reflexión, cuando todos sabemos que la única reflexión se produce hoy, el día después, cuando ya no tiene remedio. O sí. ¿Vamos a dejar que desaparezca la izquierda también en el panorama nacional? Sin duda IU ha hecho méritos más que suficientes para que le den su merecido, pero ¿podemos permitirnos un parlamento nacional sin una sola voz de izquierdas? Por mi parte creo que no y no me apetece vivir en un país en el que la única izquierda concebible sea el populismo de derechas de Podemos o el del PSOE.

Ahora tenemos una bisagra y una cuña. Podemos se coloca en el quicio como bisagra para subastar sus votos, mientras que Ciudadanos se ha convertido en lo que estaba destinado a ser: la cuña capaz de fragmentar el voto de al PP. Hasta ahora, nada había funcionado y el PP, tan ecuménico, no perdía un solo voto, desde el de los nazis al de los liberales elegantes con un MBA. A partir de ahora, el PP tendrá que entenderse con Ciudadanos y el PSOE con Podemos. En otras palabras: los señoritos de siempre se llevan al parlamento cada uno a su querida.



Lo más llamativo ha sido que ni por curiosidad los andaluces han votado otra cosa que no sea el PSOE. Y van treinta y tres años. Se dice pronto, pero la verdad es que están a punto de prolongar su mandato en el cortijo andaluz durante tanto tiempo como Franco. Hay niños que han nacido con el PSOE en el Gobierno andaluz y ya han cumplido treinta y tres años sin conocer nada distinto. El panorama no puede ser más desolador. En Andalucía se confirma que jamás dejarán de votar al PSOE, pase lo que pase, con la inquebrantable adhesión que reclamaba el Caudillo.

Por otra parte, de los resultados andaluces puede sacarse la conclusión de que el famoso bipartidismo, que decían que ya estaba mandado recoger, goza de excelente salud. Los señoritos del PSOE y del PP siguen casados con los votantes, que al parecer sólo querían que cambiaran de amantes, porque las pelanduscas nacionalistas han envejecido muy mal y encima han salido respondonas.

En resumen, Andalucía ha dado pruebas de que el voto sigue siendo conservador. Ha expulsado a la izquierda del espectro político y ha reforzado el voto de derechas a través del sistema bipartidista. Mi pregunta a los votantes es: ¿vamos a repetir esto para todo el país?

Comentario al artículo


#22 Andrés Bloom


 Las huestes del orden progresista ponen verde al señor Reig pero pasan bastante de los comentarios del reddit de Podemos en los que se reclama un "giro al centro" para no quedar desplazados del nicho de electores que da la victoria. Querer ganar unas elecciones es más que legítimo pero si por el camino nos vamos dejando "símbolos, canciones y banderas" para hacer "lo que quiere la gente" pues qué quieren que les digan...que tienen un ramalazo postmoderno que tira para atrás. Claro, el reino está hecho unos zorros pero ni hablar de probar el camino de las tradiciones políticas más revolucionarias..."eso el pueblo no lo quiere". ¡El pueblo dejó morir a Franco en la cama! ¡A la ciudadadía no le pareció mal del todo el gal! ¡La gente te llama(ba) bobo si no estudiabas para médico, profe o ingeniero o te agenciabas el coche&casa&churri! ¡Los mismos empoderados alos que le parece genial que se despueblen territorios o estemos en niveles de emigración de principios del siglo XX, perdón, "exiliados económicos" que ellos no son plebe! Quizás lo que señala el señor Reig es que estas huestes son timoratas y previsibles, así es posible sondearlas con varias marcas blancas y tranquilizar al personal. Desde que retomamos la crisis, hubo momentos que avisaban de una generalización de las hostilidades hasta que llegamos a podemos: 2014, año con menor conflictividad social desde hace treinta años. Ustedes, por supuestos, hagan lo que quieran y lapiden si hace falta, pero que podemos es un fiasco centralista y alienante lo saben hasta en el ibex35.

Fuente: http://www.eldiario.es/cartaconpregunta/votantes_6_369623038.html

“El de las barbas”, como Varoufakis denomina a veces a Marx, se pasó toda su vida bosquejando planos y esquemas de ese tipo para formar con ellos un modelo general de la economía capitalista. El modelo general está ciertamente incompleto, los esquemas no nos permiten predecir por ejemplo que EEUU se convertiría en la segunda mitad del siglo XX en el principal país del sistema capitalista mundial, que revoluciones anticapitalistas tendrían lugar en Rusia y en China (y fracasarían) y que las computadoras y la comunicación internética cambiarían por completo la apariencia del mundo. Pero los esquemas de Marx, abstractos en extremo como son, permiten entender por qué el capitalismo es fuente continua de desigualdad social, por qué está abocado a crisis una y otra vez y por qué los intentos bien o mal intencionados de regularlo o “salvarlo” solo conducen al fracaso o a convertir a quienes los protagonizan en parte de ese grupo de gerentes de alto copete que en España hoy reciben a menudo el apelativo de “la casta”. Eliminar el capitalismo es ciertamente difícil y muchos estarán de acuerdo con Varoufakis en que “la izquierda” no está preparada para ello. Pero afirmar que de lo que se trata hoy es precisamente de salvar el capitalismo, ¿no es negar todo lo importante que estuvo alguna vez tras esa nebulosa idea de “la izquierda”? ¿Es compatible esa idea de salvar el capitalismo con la defensa a corto plazo de los desempleados que pierden sus subsidios, de los empleados que ven deteriorarse sus condiciones de trabajo, de los que son desahuciados porque no pueden pagar la hipoteca? Defender los intereses de quienes son golpeados por la crisis no sustenta al capitalismo, lo debilita. Pero desde John Maynard Keynes muchos economistas se creyeron aquello de que aumentar los salarios es bueno para los capitalistas y para el capitalismo, porque crea más demanda y reactiva los negocios. Y parece que Varoufakis también se lo cree. Y se lo creen muchos de Podemos. Pero no es verdad.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=195383



La fulgurante aparición de Podemos ha puesto en evidencia un hecho que estaba a la vista de todos los que quisieran ver: una parte mayoritaria de la ciudadanía, sacudida por la crisis económica y la corrupción sistémica, se había divorciado de sus tradicionales representantes políticos. La crisis del 2008, con sus terribles secuelas de paro, pobreza, exclusión social, etc. agravada por la corrupción sistémica, ha trastocado la percepción por la ciudadanía de las formas tradicionales de actuación política. Podemos nace tanto como reflejo del desafecto político, como del rechazo al régimen del 78. Y lo hace desde planteamientos populistas, que los mismos dirigentes reconocen, o al menos no rechazan. Populismo bueno, sin el habitual sentido peyorativo del término, inspirado en las teorías de Ernesto Laclau (La razón populista) y Chantal Mouffe (Hegemonía y estrategia socialista) Nos enfrentamos pues a un fenómeno novedoso cuya incidencia en la configuración política española no se puede ignorar o menospreciar. El joven equipo dirigente de Podemos supo captarlo y traducir su análisis en una propuesta de reconstrucción de esos vínculos rotos sobre nuevas bases. En este caso, siguiendo, de una manera más o menos estricta, las teorizaciones sobre el populismo de Ernesto Laclau. Es decir, una propuesta que busca aglutinar la protesta y el rechazo bajo unos significantes (flotantes o vacíos, en la terminología de Laclau) genéricos, asumibles por todos, opuestos o distintos de los términos habituales del discurso político oficial de los partidos tradicionales. Hasta aquí, pocas diferencias con otros movimientos de carácter transversal nacidos en Europa, como el 5 Stelle de Pepe Grillo, creador del término casta. Por todo ello, el éxito in crescendo de Podemos estaba cantado. Y sus consecuencias en el seno de la izquierda también.

Es lógico que, en mayor o menor medida, el desconcierto se apoderara de los partidos tradicionales que veían en Podemos un peligro, bien para su existencia, como ocurre con Izquierda Unida, bien para mantener su electorado. De ahí que la mayoría de los partidos trataran de imitar los exitosos aspectos formales del fenómeno, como el uso de las tecnologías digitales y las redes sociales de Internet; o adoptando alguna de sus propuestas más movilizadoras, como la lucha contra la corrupción. Y hemos visto como se fraguaba una lucha frontal contra Podemos y su patada al tablero electoral. En Izquierda Unida el desconcierto ha sido mayor porque Podemos era, y es todavía en gran medida, percibido como una opción de izquierdas con la que hay que confluir, aunque Podemos no se defina políticamente, sino que busque la centralidad socialdemócrata. Lo ilusorio de dicha política se hizo patente en cuanto se plantearon las primeras confrontaciones electorales, o se buscaron plataformas unitarias. Ahora todo es confusión y peleas dentro de la organización de izquierdas histórica en nuestro país. Pienso que será imposible salir del actual marasmo con medidas disciplinarias, o simplemente organizativas, que siempre provocan divisiones y fugas, como ya está ocurriendo. La cuestión debería abordarse, en mi opinión, plateándose con claridad y sin miedo la pregunta: ¿qué hemos hecho mal? Fase previa para responder a la cuestión clave: ahora, qué hacer. Responder adecuadamente es para Izquierda Unida sencillamente vital. Se juega lisa y llanamente su existencia como fuerza mayoritaria de la izquierda radical. Por eso, me gustaría contribuir a la solución de los actuales problemas de Izquierda Unida con unas reflexiones que atañen tanto a la naturaleza y posible evolución de Podemos, como a las tareas que definen hoy a una organización verdaderamente de izquierdas.

Cuando un partido de vanguardia (y lo es todo partido que se propone la transformación de la sociedad) se ve desbordado por los movimientos sociales, donde se supone que esta inmerso, es que está en la retaguardia. No debe extrañarle que una parte de dichos movimientos sociales o le ignoren o le rechacen.  Por lo tanto, la pregunta es: somos un partido de vanguardia. Es decir, tenemos una propuesta de transformación social, una ruta hacia el socialismo que abarque lo económico, lo político y lo cultural? Y, si la tenemos, ¿la hemos defendido y propuesto con la suficiente claridad como para que, cuando las circunstancias sean favorables, como ocurre en una crisis global del sistema, pueda verse cono la única salida con futuro? ¿O nos hemos comportado, y eso en el mejor de los casos, como el pepito grillo de la socialdemocracia, sin mayor operatividad y con el peligro claro de terminar siendo identificados con ella? Eso por no hablar de los lastimosos casos de prácticas políticas oportunistas como ha ocurrido en Extremadura, posibilitando primero y permitiendo después un gobierno del Partido Popular.

Un análisis riguroso de nuestra sociedad, sin anteojeras ideológicas reformistas ni voluntarismo pseudorevolucionario, evidencia que toda propuesta de avance real al socialismo, que es la razón de ser de la izquierda radical, será minoritaria mientras el sistema capitalista no entre en una de sus crisis profundas y sistémicas, como es la actual. Es decir, una crisis que afecte a todo el sistema social, de forma que la mayoría de la ciudadanía se plantee la necesidad de un cambio profundo del sistema económico y la representación política. ¿Debemos por ello renunciar a plantear dicho camino a la sociedad? Por supuesto que no. Alguien tiene que hacerlo. No debemos olvidar que ser vanguardia conlleva necesariamente ser inicialmente minoría. ¿Quiere esto decir que no se puede hacer política mientras no se alcance la mayoría política? Naturalmente que no. La izquierda radical construye su mayoría movilizando y presionando para que se realicen las mayores reformas y mejoras sociales posibles, lo que exige tener la capacidad de realizar una acción política hábil, pero sin olvidar los planteamientos estratégicos y la pedagogía transformadora. No tengo datos suficientes como para saber si esto es lo que se ha tratado de hacer en Andalucía durante el gobierno de coalición. En cualquier caso, la estancia en el gobierno andaluz de Izquierda Unida se ha saldado electoralmente con un sonoro fracaso. Por eso, en mi opinión, lo que Izquierda Unida debe analizar antes que nada es si tiene una propuesta clara, científicamente elaborada, de avance al socialismo, o si el pragmatismo del día a día de la actividad parlamentaria se ha impuesto, diluyendo sus presupuestos estratégicos. Sin complejos ni disfraces. Lo mismo que el neoliberalismo no los tiene cuando afirma, sin recato, que su política es la única posible.

Todo lo cual nos lleva al tema central de este artículo. ¿Cómo enfrentar el fenómeno Podemos? Y para hacerlo con garantías de éxito es necesario tener claro lo que es y significa Podemos en la actual situación de crisis de representación. Si no, el dilema puede ser: integrarse y desaparecer o convertirse en una organización marginal. Este es, en realidad, el debate que se está desarrollando en Izquierda Unida, en mi opinión de una manera desordenada, acuciados por la velocidad de los acontecimientos. Dice con razón Llamazares que hay que pasar página en la discusión de la convergencia con Podemos, entre otras cosas porque, con buena lógica, Podemos no quiere converger, salvo en las próximas elecciones municipales, y eso por cuestiones tácticas coyunturales. Hay que tener previsto lo que vamos a leer cuando pasemos página. Y eso obliga a una reflexión profunda y rigurosa sobre lo que queremos ser, de acuerdo a la evolución de nuestra sociedad desarrollada y los nuevos desafíos de la globalización y el capitalismo financiero. O, lo que es lo mismo, el modelo de sociedad que vamos a proponer. Tal vez la confusión venga de nuestra percepción del fenómeno Podemos. Confusión inexplicable ya que sus dirigentes han dejado bien claro cual es su propuesta y en que principios se basa. Parece que no queremos escuchar, entre otras cosas, porque muchos de esos mismos dirigentes proceden de las propias filas de Izquierda Unida. Son de izquierdas, aunque lo disimulen para aglutinar el mayor número de votos, por lo tanto será fácil converger. La negativa de Podemos ha debido de dejar a mas de uno en blanco, incluido Julio Anguita, que en el mitin de las elecciones en Andalucía afirmó rotundamente que ellos son de los nuestros, y había que tender la mano.



No discuto que, en lo personal, los dirigentes de Podemos sean de izquierdas, o mejor dicho, pretendan ser de izquierdas. Pero su planteamiento no lo es, algo que se encargan a menudo de recordar, aunque sea por su insistente negación de la dicotomía derecha-izquierda. Como saben -al fin y al cabo son profesores de políticas en la universidad- que en España (y en el conjunto de Europa) la mayoría social se ubica, a lo sumo, en el centro izquierda, y que esa mayoría ni siquiera es suficiente para un cambio de paradigma social, se acogen a la teoría del populismo elaborada por Ernesto Laclau para construir su alternativa mediante un discurso performativo (que no se limita a describir un hecho sino que la misma acción de expresarlo lo realiza[1]) capaz de abarcar a todos los afectados por la crisis: indignados, decepcionados, incluso disgustados, creando un nuevo sujeto político. De ahí que su planteamiento sea de todo o nada, de mayorías absolutas que garanticen su acceso al gobierno. Y en ese proyecto no cabe Izquierda Unida, precisamente por ser claramente de izquierdas. Y encima parte del régimen del 78. De Izquierda Unida solo quiere, y necesitan, sus cuadros y organizaciones convenientemente disueltas. Aquí quien se engaña es porque quiere. Naturalmente, Izquierda Unida puede apostar también por el modelo populista de Laclau (con toques de Lacan, y una mala interpelación de Gramsci y su concepto de hegemonía) en cuyo caso lo mejor es apoyar a Podemos con todas sus consecuencias. Consecuencias que significan la disolución de Izquierda Unida y de cualquier otra alternativa de izquierdas en nuestro país. En pocas palabras, el triunfo de Podemos significa la desaparición de Izquierda Unida o su transformación en un partido residual, como ya ha empezado apuntarse en Andalucía, precisamente uno de los bastiones de Izquierda Unida.

Todo mi respeto para los que así piensan de buena fe, hartos de la inoperancia de la izquierda clásica. Yo creo, y trato de demostrarlo en mi próximo trabajo La sinrazón del populismo, que Podemos es, en el mejor de los casos, un epifenómeno, obligado tras las elecciones a optar por una configuración de partido normal, aunque sea con métodos participativos avanzados, dotado de una ideología populista y propuesta concretas reformistas en línea con las socialdemocracias de los países nórdicos, que ha conseguido dar cauce político a la indignación, sacando de la abstención crónica a colectivos marginados o desengañados. No está mal y puede rendir frutos progresistas. Pero en las sociedades complejas, de intereses cruzados, la transversalidad dura poco: lo que tarda en tener que dar soluciones concretas a problemas inversos no lineales[2]. Es decir, hasta que se empieza a hacer política práctica. La hegemonía, necesaria para conquistar el poder político, no consiste en diluir los diferentes intereses de clase y grupo en un planteamiento general vago (vacío) sino en ganar a la mayoría de la población, para una salida política concreta, el socialismo, porque encarna la superación del capitalismo, sus crisis cíclicas y su desigualdad crónica. Para construir la hegemonía es necesario plantear, sin disfraces tácticos, un modelo de sociedad socialista para nuestro tiempo y lugar, como hacen el conservadurismo liberal y la socialdemocracia. Y es lo que debe hacer Izquierda Unida.

Mientras, Podemos se encuentra ante una encrucijada, una vez fallido su intento populista de mayoría social: puede optar por configurarse como una forma renovada de socialdemocracia (no debe extrañar su llamamientos a los antiguos votantes de Felipe González, cuyo papel en 1980 tratan de emular) o preferir convertirse en un partido nítidamente de izquierdas, como lo es Syriza en Grecia, en cuyo caso Izquierda Unida debe jugar un papel importante en el necesario proceso de unidad. Pero para eso hace falta que cuando llegue el momento, tras la elecciones generales, Izquierda Unida siga viva y entera.

El problema para Izquierda Unida, y la izquierda en general, no estriba tanto en que los presupuestos y las expectativas de Podemos sean irreales unos y exageradas otros, lo que las próximas elecciones pondrán de manifiesto, como en su incidencia, que puede ser catastrófica para un planteamiento serio de avance al socialismo, es decir marxista. Podemos puede generar confusión, división y frustración. Lo que no significa negar los efectos beneficiosos de su aparición, así como de su posible papel positivo, impulsando reformas, cuando conquiste parcelas de poder. Pero, insisto, pretender construir una mayoría de cambio (salvo que sea cosmético) sobre significantes vacíos (un oxímoron tan disparatado como el Yo subconsciente de la pseudociencia psicoanalista) como casta, arriba y abajo, gente común, dignidad nacional, etc., es una utopía en el mejor de los casos, y una traba para la verdadera emancipación en el peor.

Resumiendo, Izquierda Unida es hoy por hoy, y pese a su esclerosis teórica, confusión política y practica errática, la única alternativa de izquierdas realmente existente. Y solo por eso, merece la pena defenderla, ayudándola en el urgente e inevitable proceso de revisión, reorganización y cambio necesarios para que pueda enfrentarse al desafío que ha supuesto la aparición de Podemos. Y para no dejar huérfanos a los trabajadores de una opción política socialista.

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/politica/izquierda-unida-podemos/20150406130548114439.html




Empieza a darse a los de Podemos casi por muertos, como si no hubieran sido más que un sueño incómodo, algo de lo que hubiera que despertarse cuanto antes para que todo siguiera siendo igual. El más claro ejemplo de ello es que comienzan a reconocérseles los servicios prestados: que si Podemos ha conseguido introducir en el sistema a quienes renegaban de él, que si han obligado al PSOE a ponerse las pilas, que si crearon un magnífico dique de contención a los nacionalismos en su propio territorio, etc. Lo que hasta hace poco era leña pura y dura ha pasado a convertirse en dulce condescendencia. Eso significa que algo en este partido no está funcionando como estaba previsto. Ya no atemorizan, y eso es muy mala señal. ¿Qué ha pasado para que lo que parecía tan sólido se desvanezca en el aire?

Desde luego, todavía tiene que verse cuál es su verdadero potencial en las elecciones que faltan. No es bueno vender la piel del oso antes de cazarlo. Pero sí es cierto que se observan algunas señales de fatiga en el proyecto que tan sorprendentemente pusiera en marcha un puñado de profesores de la UCM. La explicación canónica apunta a la vertiginosa aparición de Ciudadanos en el carril del centro y a la capacidad de este último partido para operar en el reciente eje de nueva/vieja política. Esto es cierto, aunque tengo para mí que la causa principal reside en algunos de los errores de su propio diseño.

El primero y fundamental es el no haber sido suficientemente radicales, el difuminar su naturaleza de izquierdas y jugar a ser un partido transversal con capacidad de atraer a “la gente”. Así, a secas. Demasiado populismo a lo Laclau y demasiada dependencia de los mecanismos de agitación de la experiencia política bolivariana; o sea, de la práctica latinoamericana, no de la europea. Aquí no es tan fácil esquematizar el mundo con el mantra de los de arriba y los de abajo, ellos y nosotros, siendo ese nosotros la masa de los electores potenciales. Más fácil lo hubieran tenido si hubieran especificado desde el principio medidas concretas frente a las políticas de austeridad, a la desigualdad, a la corrupción. El movimiento debería haber sido el contrario: llevar a la izquierda a los votantes de centro, no adaptarse ellos a lo que consideran que son las políticas de la centralidad.

En el fondo les dio miedo infundir temor. Quizá por eso desempolvaron al bueno de Olof Palme y la socialdemocracia anterior a la globalización. O sea, una ideología que ya no sirve porque se corresponde con las condiciones objetivas de otra época. Y eso no puede contrarrestarse con la modernidad de su excelente manejo en las redes o la novedad de su organización en Círculos. El fallo está, pues, en la doble desorientación, la espacial y la temporal. El desafío era crear una izquierda europea —adaptada a las condiciones de este continente— y para el siglo XXI, no el mundo previo al estallido del capitalismo financiero y el declive del Estado.


Su primer paso debería haber sido conseguir la hegemonía en la izquierda, no pretender ganar las elecciones. Porque cuando toda la contienda se sitúa en la lógica electoralista, lo nuevo acaba desvaneciéndose en lo viejo.

Fuente: http://elpais.com/m/politica/2015/04/30/actualidad/1430411803_297215.html



Por Nicolás García Pedrajas

Es evidente que Izquierda Unida está atravesando momentos convulsos. Aunque algunos pretenden que el futuro de IU es renovarse o morir, entendiendo por renovarse la pérdida de principios de lucha de clases y la dilución de su mensaje, el futuro de IU no es ese. El futuro de IU es definirse o morir. IU enfrenta una encrucijada importante, debe dejar claro cuál es su alma real, si sigue manteniendo los principios de la lucha de clases y la denuncia del capitalismo, más allá de referencias retóricas, o si los abandona por una socialdemocracia que ya no tiene razón de existir. Pero por incierto que parezca su futuro, es por el camino de la indefinición por el cual tiene asegurada su desaparición como fuerza relevante.

En este momento estas dos tendencias están conviviendo, aunque no precisamente en paz, en IU. Por un lado hay una presión, más o menos disfrazada, que pretende una evolución del partido hacia una formación ciudadanista, que abandone los principios más duros de la lucha de clases para convertirse en algo parecido a una versión de Podemos, con algo más de contenido ideológico, pero cuyo objetivo sea el electorado de “clase media” y no la clase trabajadora y obrera. Por otro lado, un sector de IU trata de mantener el partido en lo que han sido sus principios desde su fundación. Aunque sectores externos suelen asociar este último sector al PCE, en la actualidad esa identificación carece de sentido.

En esta situación IU se plantea una disyuntiva entre definirse como partido obrero o ciudadanista de clase media. Es evidente que IU se juega su mismo futuro como formación política. Y esto es más cierto aún debido a la manera traumática con la que se se está tratando de afrontar este debate. En general los intentos de modificar el discurso están siendo más soterrados que explícitos, tratando de negar incluso que estás dos visiones del partido estén presentes.

Cuando los problemas existen negar la evidencia apelando a la unidad o a la lealtad es una actitud pueril. Los problemas no se arreglan solos simplemente porque se ignoren. Es evidente que durante mucho tiempo en IU han convivido dos tendencias bastante diferenciadas, una que siempre ha pretendido que IU sea un partido de clase trabajadora, y de identificación al menos socialista, y otra mas tendente a acercarse a la “clase media” y a la “ciudadanía”. Hasta hace poco estas tendencias estaban representadas básicamente por el PCE e Izquierda Abierta. Sin embargo en los últimos meses la situación se ha fragmentado y la posición de cada uno está siendo más bien individual, independientemente del partido o colectivo al que pertenezcan. Estas dos tendencias han convivido en IU en los últimos años manteniendo un equilibrio difícil. Con la irrupción de Podemos y la fiebre que ha causado en algunos dirigentes la situación ha empeorado.

Es absurdo tratar de afirmar que la IU que representan Cayo Lara y Alberto Garzón es la misma. Ni su procedencia social, ni su formación, ni su experiencia en política, ni su discurso, ni las personas a las que va dirigido ese discurso son iguales. La estrategia hasta ahora ha sido tratar de hacer convivir ideas políticas cada vez más divergentes ocultando debajo de la alfombra los problemas. Pero como se está viendo en el caso de IUCM, los problemas que se ocultan siguen estando presentes y acaban pudriéndose. Partidos de diseño sin base ideológica y con el único objetivo de la promoción electoral, como Podemos o Ciudadanos, pueden sobrevivir en la ambigüedad y la indefinición, IU no. Las diferencias que están apareciendo en el partido van más allá de enfrentamientos personales, afectan a la propia definición ideológica de IU.

Por parte del sector más próximo a Podemos se está tratando de imponer un giro ciudadanista eliminando en lo posible las referencias al marximo, el socialismo y por supuesto el comunismo. Las palabras clave de la izquierda, clases sociales, lucha de clases, socialismo, capitalismo, etc., son eliminadas del discurso o relegadas a términos vacíos, rara vez mencionados y presentes en el discurso sólo como adorno. Se trata de imponer este giro evitando la discusión previa necesaria, porque no se está seguro de tener la fuerza necesaria para imponerlo sin máscara. El resultado hasta ahora está siendo una indefinición en los planteamientos políticos de muchos dirigentes y una desorientación creciente entre los militantes.

IU está en la encrucijada de definirse o morir. Un partido solo puede sobrevivir a largo plazo si cumple una función determinada. PP o PSOE, en cuanto son las herramientas del capitalismo para dar apariencia de democracia al sistema plutocrático liberal, tienen ahí su razón de existir. El sistema garantiza su presencia mientras cumplan esa función. Si es necesario pueden ser objeto de recambio, como el PASOK en Grecia, si dejan de cumplir su misión. Partidos que no tienen una función determinada, más allá de proporcionar una forma de vida a sus miembros, caso de UpyD, tienen una vida corta y suelen ser sustituidos cuando surgen nuevas modas. Partidos burbuja que nacen con el apoyo de campañas mediáticas para ser útiles en un momento determinado, por ejemplo para canalizar el descontento ciudadano, caso de Podemos o Ciudadanos, tiene también una vida corta y suelen acabar integrados en partidos más estables del sistema. Esto ya ocurrió con el Movimiento 5 Estrellas en Italia y está empezando a ocurrir con Podemos en España.

En esta situación IU debe encontrar y definir su sitio. Y tiene dos alternativas, reforzar su postura como partido de clase trabajadora y socialista o convertirse en un sucedáneo de Podemos, con apelaciones, vacías, a los de abajo, los ciudadanos y la transversalidad, palabras todas que no significan nada. Algunos, por devoción real o por táctica electoralista, apoyan esta segunda alternativa. Sin embargo, si IU abandona sus principios de lucha de clases, ¿qué utilidad tendría si se convierte en un remedo de Podemos? Muchos argumentan que mientras IU siga manteniendo el discurso socialista su techo electoral seguirá siendo muy bajo. Sin embargo, los resultados están demostrando que el giro a la desideologización tampoco está dando réditos electorales. Pero mi objeción es mucho más de base, si IU acepta diluirse en propuestas que no son de izquierdas ni de derechas, dirigidas por la élite de siempre1, propuestas dirigidas de forma casi exclusiva a la “clase media” donde los trabajadores y trabajadoras ni siquiera son considerados ¿para qué servirán los votos que obtenga? Ganar unas elecciones a cambio de renunciar a tu política es lo que ha hecho Mateo Renzi en Italia con resultados que deberían repugnar a cualquier militante de IU.

Es por ello que IU se juega en este momento su supervivencia como movimiento político. Y no me refiero solo desde el punto de vista electoral. Hablo de algo más profundo. Su supervivencia como herramienta útil a la clase trabajadora. IU aún podría sobrevivir como partido, pero un partido sin más horizonte que su propia supervivencia orgánica, no siendo útil a nadie. Un partido tipo UPyD. En este sentido creo que es necesaria una reflexión interna real, a cara descubierta y explícita, en la cual cada uno haga sus propuestas, sean las que sean, de forma honesta y sin falsedad. IU no puede seguir dando trompicones y con un discurso que ni los militantes sabemos claramente cuál es. Una conferencia política al uso, precocinada y atada de antemano, no es la solución. El debate ha de ser real y a fondo.

Por si a alguien le interesa está es mi propuesta de cómo debe IU afrontar su futuro:

-En primer lugar debemos empezar a recuperar el lenguaje como herramienta para describir y explicar la realidad, y no el lenguaje que trata de esconder la verdad. Hay que huir de palabras vacías como ilusión, los de abajo, los ciudadanos, etc. Debemos de explicar y convencer, y no apelar a las emociones, esa es la estrategia del fascismo. Las emociones son manipulables muy fácilmente.

-Tenemos que tener claro que IU debe seguir siendo un partido de izquierda real, aunque sea el único y eso signifique luchar en solitario. Incluso con una presencia electoral reducida su valor ahí es grande, ya que permite mantener sobre la mesa cuestiones que en muchos países occidentales ya han desaparecido completamente del discurso político.

-Las elecciones son un medio, no un fin. Ganar no sirve para nada si no se plantea como una herramienta de cambio social real. Participar en proyectos de reformismo gatopardiano pueden servir para que algunos consigan poder y relevancia, pero no servirán para mejorar las condiciones de la clase obrera.

-Un partido como IU no limita su influencia a las elecciones y los cargos orgánicos. Un partido bien armado ideológicamente y con presencia en las luchas sociales puede conseguir que se apliquen muchos de sus puntos programáticos mediante la movilización social. Esta presencia en la lucha y en la calle ha sido olvidada en IU en los últimos años y debe ser un pilar básico en su acción política.

Además, los temas deben tratarse de forma honesta y sin subterfugios y ambigüedades calculadas. La convergencia con Podemos ha de ser enfrentada. Los responsables del partido que están a favor de la coalición con Podemos, o cualquier tipo de unidad de acción con propuestas ciudadanistas similares, deben manifestarlo sin ambages y dejar de jugar con la militancia. Mi postura es clara. Un no rotundo a la convergencia con Podemos por dos razones fundamentales. La primera porque Podemos no representa una opción de izquierda trabajadora como ellos mismos han repetido hasta la saciedad, aunque algunos en IU se empeñen en taparse los oídos. La segundo porque Podemos ha manifestado su no interés en converger con IU, aunque muchos en IU hayan decidido hacerse los sordos también en eso. A excepción de en algunos provincias en el caso de las elecciones municipales, y sólo por una estrategia propia, Podemos se ha negado a llegar a ningún tipo de pacto con IU que no pase por la humillación pública de Izquierda Unida y su desmembración como partido. No es muy diferente lo que se podría decir sobre otros proyectos similares como Ganemos, En Común o Ahora Madrid.

El comportamiento de IU en los últimos meses ha sido errático en muchos aspectos. La falta de homogeneidad de la propuesta electoral no ayuda a que el potencial electorado de IU identifique a esta formación como suya. La mayoría de plataformas Ganemos, una apuesta muy arriesgada de IU, han acabado en fracaso con un coste que será muy alto no sólo en términos electorales, sino también la credibilidad a largo plazo de IU. La inclusión en plataformas sin una definición ideológica clara, como Barcelona en común, tampoco ayuda. Qué la líder de esta plataforma, Ada Colau, defienda la “colaboración” público-privada en una reciente entrevista debe ser muy doloroso para la mayoría de militantes de IU. Al menos lo es para mi.

La situación en Madrid también ha creado confusión entre militantes y votantes. La deserción de Tania Sánchez y Mauricio Valiente ha sido justificada y defendida por personalidades dentro del partido. Sin una decisión clara por parte del partido, se ha defendido la presencia en Ahora Madrid, una plataforma “transversal”, como se denomina ahora a la vacuidad, que en ningún caso se ha definido como de izquierda. Con la llegada de Luis García Montero a la candidatura a la Comunidad de Madrid se ha dado un paso en esa misma dirección. Independientemente de otras consideraciones, es evidente que Luis García Montero está mucho más cerca de una intelectualidad socialdemócrata que de una clase obrera. En este sentido su presencia ha reactivado los apoyos de las figuras mediáticas cercanas unas veces al PSOE y otras a IU. No creo que personas como Sabina, Almodóvar o Bardem sean precisamente ejemplos del modelo de sociedad que quiere construir IU. ¿Vamos a aceptar que millonarios y burgueses representen públicamente los principios de nuestro partido?

O IU se define y vuelve a sus principios como formación de defensa de la clase trabajadora o habrá dejado de ser útil a los trabajadores y trabajadoras y habrá perdido su razón de ser. Su mera existencia estaría amenazada ya que también perdería su terreno político. En esa situación su supervivencia sería más una preocupación de sus dirigentes que algo útil porque habría vendido su alma al diablo del ciudadanismo y la “convergencia”.





Shangay Lily

Podemos no quiere intelectuales, no son bienvenidos. Al menos ese es el mensaje que ha quedado claro tras la cínica rueda de prensa exprés que Pablo Iglesias ha montado para anunciar la dimisión de Monedero. Ni eso han dejado hacer al “disidente”: anunciar su dimisión. Que haya sido el mesías de Podemos el que haya hecho ese anuncio en lugar del propio interesado no dice mucho sobre la pluralidad del partido.

“Nuestra organización se quedaba estrecha para Juan Carlos. Juan Carlos no es un hombre de partido. Juan Carlos es un intelectual que necesita volar”, ha dicho literalmente Pablo Iglesias. Ergo: los intelectuales no tienen cabida en Podemos. Dicho de otro modo: Podemos quiere borregos que no piensen demasiado por si mismos y acepten las consignas sin rechistar. No hace falta hilar mucho para llegar a esa conclusión. Pero ya en los continuos dedazos, los boicots a listas disidentes, los cambiazos de candidatos en viajes relámpago de Pablo Iglesias, las expulsiones inexplicables, el forzar a disolverse a partidos –Izquierda Anticapitalista– utilizados para saltar a la arena política para que no hagan sombra al férreo liderazgo, Podemos ha demostrado no ser el partido más democrático del espectro. A pesar de sus eternas asambleas, listas abiertas (que de repente se vuelven plancha y se benefician de estrategias sucias que las imponen) y marketing obamero que quiere vender una pluralidad y democracias ausentes.

En estos meses he recibido numerosas llamadas de ayuda desde dentro de Podemos denunciando la falta de democracia y la manipulación de candidatos y cúpulas. Son muchos los amigos decepcionados con un proyecto al que dieron mucho y que ha acabado dirigido con disciplina férrea hacia la jerarquía insalvable. Lo que el podemita declarado Juan Carlos Barba anuncia en su Pasaste la línea roja, Pablo. Por qué dejo de colaborar con Podemos.

Algo de esto es lo que Monedero denunció en esa entrevista que precipitó la ruptura. Incluso llamó casta a Podemos… ¿ahora te das cuenta, querido Monedero? Siempre he mantenido que no hay mayor casta que la de la Académia. Esa que se forja en despachos, pasillos y lameculerío general de catedráticos que permitan a los trepas de turno ascender hasta la cúpula. Esa que con tal de recibir una beca le dan la mano al Borbón. Esos que se callan tanto mientras van subiendo (el que denuncia, lucha y presenta una alternativa es sometido a un cínico ostracismo demoledor que ahora vemos reproducir a Pablo Iglesias).

Pero volvamos a este insultante silogismo:

Monedero es un intelectual
Monedero no encaja en Podemos
Los intelectuales no encajan en Podemos

¿Qué dice eso de los miles de militantes del partido que repiten como loros los retorcidos discursos de la cúpula Complutense? Muy poco, la verdad. Pablo Iglesias los ha dejado a la altura de un ejército de nopensantes. Ese discurso está muy de acorde con el simplón discurso que los jerarcas universitarios vienen imponiendo a la organización. Lemas casi de marketing de detergente: casta, ilusión, cambio, felicidad, nuevo, viejo…

Es profundamente irónico que el Partido y su mesías desprecien a los intelectuales cuando ha sido ese halo de intelectuales, politólogos, pensadores el que han utilizado para legitimar su irrupción en el sistema. Nosotros somos mejores porque somos profesores, politólogos, intelectuales, se han hartado de repetir Pablo, Juan Carlos, Alegre, Bescansa, Errejón en las tertulias a las que acudían a dar juego a la derecha.

El desdén hacia Monedero por ser “un intelectual que debe volar libre” es casi un acto de karma instantáneo tras el desprecio de Monedero a los artistas que según él debemos dedicarnos a nuestro arte y dejar la política en manos de los expertos. Como le dije en un tuit (que amablemente contestó), ¿qué es lo que no ha entendido del concepto de hegemonía de su tan amado (y paseado) Gramsci?

Yo he tenido mis más y mis menos con Monedero, pero he de decir en honor a la verdad que es el único jerarca de Podemos al que me he encontrado en protestas en la calle. En la manifestación de los afectados por la hepatitis C, más concretamente. Y eso es mucho decir, porque yo a Pablo Iglesias lo conocí en un acto de apoyo a las Valientas de la Complutense que denunciaron las capillas en el campus y no lo volví a ver en un solo acto en la calle (la última vez que nos encontramos fue en la Fiesta del PCE durante la actuación de los Chikos del Maiz). De repente, empecé a verle renunciar a esa reivindicación que, como otras, se había apropiado para conseguir atraer los focos (una denuncia de la asociación rqtr que se quejaba de que “todas las que han hecho la acción en la capilla de la Complutense son bolleras y este tipo salido de la nada se ha apropiado de la acción e invisibilizado el aspecto LGTB y feminista de las protagonistas para hacerlo algo abstracto de izquierdas y que él representa”, me explicaban las chicas de rqtr. Luego le veríamos especializarse en estas maniobras). Incluso le escuché pedir “respeto” hacia los templos y lugares de culto a raíz de una acción de las Femen que él repudió (mi mandíbula en el suelo). Era el principio del camino a la socialdemocracia moderada.

Lo que más me preocupa de todo este engendro es intuir qué ha llevado a Pablo Iglesias a desvirtuar lo acordado hasta dejar fuera a Monedero (y a muchas y muchos). Me preocupan esas reuniones en EEUU con los popes del capitalismo que —como ya hicieran con Zapatero— a la vuelta de ese viaje programador te habían ya convertido en otro, muy moderado, muy traidor de las causas de izquierdas (en una charla se negó a apoyar las propuestas de Tsipras de reducir un 50% la deuda públicamente), muy palmero del capitalismo. Me preocupan esas reuniones con el embajador de EEUU, que casi ni se han mencionado en los medios, en las que os hacíais tan amigos. Me preocupa, en definitiva, que estés reviviendo el fatal proceso de Felipe González que ahora ya sabemos que fue una creación de la CIA. ¿Qué te han prometido para que estés traicionando hasta los objetivos más básicos?

Para terminar, maravillarme ante el cruce de artículos de amor entre los dos magnates de Podemos. Todas estas proclamas de amistad dicen lo peor de ambos. Dejan claro que nadie quiere manchar la marca de la que saca muchos beneficios. Ni Monedero la de asesor a estados e instituciones que debería caérsele la cara de vergüenza ni mencionar (como el BCE) y Pablo su carrera de nuevo peón del sistema. Nadie quiere amenazar un sistema que les ha recibido con los brazos (y los platós de televisión) abiertos. Y mucho menos delatar su mascarada de rebeldes antisistemas que tanto vende. Es lo que ocurre cuando se entiende La rebeldía como negocio.

Fuente: http://blogs.publico.es/shangaylily/2015/05/01/monedero-podemos-no-quiere-intelectuales/

Into the Night - Santana: