lunes, 30 de marzo de 2015

El nacionalismo reaccionario en España

Santiago Armesilla

La falacia de la "nación de naciones"

Ya lo expliqué en su día en mi artículo Contra el derecho de autodeterminación publicado también en Crónica Popular, http://www.cronicapopular.es/2014/11/contra-el-derecho-de-autodeterminacion/ pero a tenor del texto lleno de topicazos heredaros de los últimos cuarenta años de Régimen de 1978 por parte de Sabino Cuadra, lo voy a recordar, al tiempo que pongo aquí cosas nuevas. A continuación desarrollo, basándome en su texto, los siguientes nueve puntos:



1) El derecho de autodeterminación es una contradicción jurídico-política incuestionable, por absurda. Primero porque no hay verdadera autodeterminación, sino que los Estados, para existir, dependen de dos cosas. De su dialéctica interna de clases, que organiza las capas y ramas del poder político en orden a institucionalizar su soberanía nacional y perseverar en su ser, y de su dialéctica externa de Estados, que son los que acaban determinando a otro Estado, reconociéndolo o no. Por ello no hay autodeterminación, sino heterodeterminación.

España es una nación política (un Estado-nación), no desde Franco, ni desde la Constitución de 1978, sino desde la Constitución de Cádiz de 1812, fruto de la Guerra de Independencia de 1808-1814 que, por cierto, Pablo Iglesias recuperó para las izquierdas en su discurso de la Marcha sobre Madrid de Podemos. Cosa que hay que agradecerle, porque desde la Guerra Civil Española, las izquierdas patrias no reivindicaban el legado de la Guerra de Independencia contra el Imperio Napoleónico y porque, y esto es esencial, todas las izquierdas españolas que reivindiquen la soberanía nacional española, son herederas de los liberales revolucionarios de Cádiz que se enfrentaron tanto a los franceses como a los serviles. Por cierto, ETA y Amaiur, organizaciones del nacionalismo vasco que surge del carlismo, son herederas de esas fuerzas serviles.

2) El comunismo es heredero del jacobinismo. El modelo de Estado que de verdad defendieron Marx, Engels y Lenin, fue la República Única e Indivisible, y separaron las “naciones sin historia” (entre ellas los vascos) de las “naciones históricas“. España es una de esas naciones históricas, a la que, por cierto, dedicaron textos ingentes en su momento, publicados aquí editorialmente por Cenit (Carlos Marx, La revolución española, con traducción directa de Andreu Nin, 1929), Ariel (Marx/Engels, Revolución en España, con prólogo, notas y traducción de Manuel Sacristán, 1960),Trotta (Marx/Engels, Escritos sobre España, 1997) y Alianza Editorial (Marx/Engels, La España Revolucionaria, 2009, sobre la edición de los textos de Marx y Engels, traducidos al español en 1978 por Editorial Progreso, de Moscú, con el título La revolución en España), en varias ediciones distintas.

El federalismo, el confederalismo y la “nación de naciones” son inventos reaccionarios anticomunistas que el eurocomunismo se tragó con patatas aquí porque identificó la oposición al franquismo con ser “de izquierdas“, “demócrata” o “antifascista“.

La gran lacra del marxismo español es que aquí nunca llegó Hegel, y su hueco decimonónico, con mucho peso todavía, lo llenó el krausismo, subproducto de la masonería que clamaba por una República Fraternal Universal donde el materialismo histórico brilló siempre por su ausencia. Si alguien quiere consultar la verdadera concepción del Estado del leninismo, puede hacerlo aquí: http://www.nodulo.org/ec/2007/n069p01.htm

3) La idea de autodeterminación en Lenin fue pensada para las colonias y los grupos étnicos y religiosos perseguidos por minorías. A día de hoy, tiene poco sentido hablar de autodeterminación porque ya no hay colonias (gobiernos indirectos de una metrópoli sobre la colonia, subgobernada por un sátrapa o rey local), y porque las minorías perseguidas tienen otros mecanismos de amparo para su protección, la heterodeterminación de otras potencias.

En todo caso, hay que recordar que Lenin pensaba en las minorías del Imperio Austrohúngaro, enemigo de Rusia, al que la Revolución Bolchevique quería eliminar para, influyendo en sus eslavos, propagar la revolución comunista internacional que nunca llegó sobre esas tierras. En la destrucción del Imperio Austrohúngaro Lenin contó con el apoyo indirecto pero tácito de la Gran Superpotencia vencedora de la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos de Norteamérica, y su presidente Woodrow Wilson. Ahora, ninguna región de la nación política española es una colonia, y menos un País Vasco y una Navarra con privilegios fiscales forales heredados de la Edad Media y que el dictador Franco protegió, a los cuales no creo que el señor Sabino Cuadra quiera renunciar.

4) Solo tres Estados en la Historia han reconocido el “derecho de autodeterminación” en sus constituciones: la Unión Soviética, Yugoslavia y Etiopía. Y ninguno de esos tres Estados existe en la actualidad (Etiopía se partió en dos cuando Eritrea se separó del resto, quedándose la Etiopía actual sin salida al mar).

El llamado “derecho de autodeterminación” es un privilegio de secesión. Consiste en privar de decidir sobre la unidad nacional a la mayoría de sus ciudadanos, dándole ese privilegio, llamándole derecho, solo a los ciudadanos de esa nación censados en municipios de la región con movimientos separatistas. Nada más y nada menos que eso.

Y eso es lo que defiende Sabino Cuadra: el neofeudalismo político, los privilegios por censo, privándome a mí, ciudadano español censado en Madrid, a decidir sobre la unidad de mi nación, y sobre las tierras vascas, que son tan mías como suyas son las madrileñas, aunque tenga mentalidad de siervo de la gleba y quiera tener un Estado vasco independiente que, en el ámbito internacional, no valdría una higa. Lo mismo vale para Cataluña, región mimada industrial y económicamente por el Estado, con la burguesía más agresiva de España. Mimada ya por Felipe V, cuyos Decretos de Nueva Planta, tras la victoria borbónica en 1714, permitió a la burguesía catalana desarrollar el comercio textil y de esclavos en el Caribe con muchos beneficios, y que Franco premió dándoles aún más industria debido al gran número de falangistas que Cataluña dio al bando rebelde en la Guerra Civil.

5) Si hay partidos como Podemos o Izquierda Unida que todavía le dan privilegios, llamándolos derechos, a gente como Sabino Cuadra, eso solo demuestra que la derecha está disuelta en la izquierda, y que es lo mismo pero con otro nombre.

No me extraña, por tanto, la insistencia de Podemos en no definirse “ni de izquierdas, ni de derechas”, pues su parte de derechas (y también de Izquierda Unida, y en algunos sectores del PSOE) es la parte que niega la nación política española fruto de una guerra de liberación nacional como fue la que se llevó a cabo contra el francés. Que triunfó, por cierto, y cuyo ciclo revolucionario se extendió todavía durante todo el siglo XIX y el primer tercio del XX tanto en la España ibérica, como en las repúblicas hispanoamericanas independizadas (gracias también a las malas artes de sus burguesías criollas explotadoras de indígenas y a su connivencia con el Imperio Británico), cuyas Constituciones se basaron en la de Cádiz.

6) Hablar de nación de naciones es un contrasentido si primero no se define qué es nación. Habría que distinguir primero los usos históricos de la palabra “nación”. La primera idea de nación fue biológica, asociada al nacimiento de las partes del cuerpo y a la consanguinidad familiar, cuyo origen es medieval. Luego está la nación étnica, que es la nación volkgeist, la asociada a elementos antropológicos más que políticos, como los gitanos, los eslavos o los maoríes.

La nación política es el Estado nación, la refundición de diversas naciones étnicas y de los súbditos de una Monarquía Absoluta en una nación de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes (Francia, Italia, España, Alemania), pudiendo ser republicana o monárquica. Y luego Está la “nación fraccionaria“, el neofeudalismo separatista que quiere robar territorio y derechos a una nación política para construir un nuevo Estado supeditado al poder de terceros. El separatista, en el límite, no deja de ser un ladrón de soberanía, tan rompepatrias y vendepatrias como un neoliberal. El territorio de la nación política ha de ser propiedad de todos sus ciudadanos, y es producto de todas las clases de trabajadores que han trabajado en su conformación, riqueza y patrimonio, que es suyo también.

En definitiva, Amaiur y Sabino Cuadra quieren privar a todos los trabajadores españoles de algo que también es suyo, como es el territorio de la región vasca, que él llama “Euskal Herría“. En todo caso, hablar de “nación de naciones“, a no ser que se hable de “nación política de naciones étnicas” (que no sería el caso de España, donde etnias solo hay la caucásico-mediterránea, los gitanos y los inmigrantes y sus hijos, que son también españoles, pues lo importante para ser español es la ciudadanía, el DNI, y no el color de la piel, el sexo o si se tiene una sola ceja; sería más el caso de China o Rusia), es tan estúpido como hablar de “cuchara de cucharas”. ¿Hay acaso un Sabino de Sabinos? Aunque solo hay un Sabino Cuadra, sus ideas, si no fuera por el barniz progre, son las mismas que la del Sabino Arana, racista fundador del nacionalismo vasco.



7) La idea de nación de Sabino Cuadra, y me temo que también la de Pablo Iglesias, es la austromarxista de Otto Bauer que, aunque fue criticada por Stalin, el comunismo la asumió en parte, y la socialdemocracia casi por completo. Y es una idea de nación basada en una idea volkgeist de nación, asociada a la etnia, la lengua y el agrupamiento territorial de un grupo humano. Esto es, la idea de nación heredera del Romanticismo alemán, considerada por sus partidarios como la “nación natural“, frente a la “nación artificial“, la nación política heredada de la Revolución Francesa, la Revolución Americana y la Revolución Española (“la España de ambos hemisferios”, artículo 1 de la Constitución de Cádiz, es la transformación jurídico-política de un Imperio interncontinental en un solo Estado-nación). La idea de nación del Romanticismo alemán es la misma que la del nacionalsocialismo y, sí, la misma que la del señor Sabino Cuadra.

8) Si Pablo Iglesias es tan estúpido como para hablar todavía de “nación de naciones” para comprarle el discurso Sabino Cuadra, es porque ciertamente ambos están asumiendo el (tan criticado por don Sabino) Artículo 2 de la actual Constitución Española de 1978. Artículo que es la madre del cordero de todos los movimientos neofeudalistas españoles, pues no distingue “nación” de “nacionalidad”. Y es que lo que más ha ayudado al separatismo en España es la Constitución Política que actualmente tenemos, y la ayuda constante que desde Madrid ha recibido esta ideología por parte del PP y del PSOE.

Uno de los grandes errores de las izquierdas españolas es, tanto que está de moda ahora Laclau y sus “significantes vacíos“, no disputar la idea de España a la derecha españolista. Franco se apropió de la idea de España, de sus símbolos y de su Historia centenaria, confundiéndola con su persona. Y eso llevó a las izquierdas a renunciar a la idea misma de España, con lo que concedían a Franco y a su agitprop durante la dictadura la victoria ideológica. Cada vez que Pablo Iglesias o, peor, Juan Carlos Monedero hablan de “nación de naciones” (Monedero, todo un Doctor en Politología, dice que España está constituida por varias “naciones políticas“, demostrando su analfabetismo funcional al nivel de su propia disciplina académica), están concediendo victorias a Franco, dictador muerto, y también al señor Sabino Cuadra. El discurso de Sol fue un paso frente a eso que hay que reconocer, pero sigue siendo insuficiente.

9) Los Sabinos Cuadras seguirán pululando mientras no haya una profunda reflexión en Izquierda Unida, el PSOE o Podemos, en la que se vea necesario asumir que defender la soberanía nacional implica defender la unidad nacional. Y que en absoluto se es demócrata por dar privilegios a un puñado de españoles solo por estar censados en una región frente a la mayoría de los ciudadanos, a los que se privaría de soberanía en un referéndum de secesión. Es más, se es antidemócrata formal y material cuando todo no lo pueden decidir todos. Y eso es lo que hacen Pablo Iglesias, Cayo Lara, Alberto Garzón, Pedro Sánchez, Tania Sánchez, Juan Carlos Monedero, etc.: en nombre de la democracia, eliminarla privilegiando a Sabino Cuadra.

En conclusión: la idea de “nación de naciones” es antisoberana, anti-clase obrera y antirrevolucionaria. Solo por esto, y por la positiva valoración de un patois como es Sabino Cuadra (http://es.wikipedia.org/wiki/Patois), la cúpula dirigente de Podemos no puede para nada equipararse a Syriza.

PD1: Sobre el neofeudalismo: http://www.nodulo.org/ec/2008/n072p12.htm

PD2: Cada vez que alguien dice la expresión “proceso constituyente” muere un gatito.

Fuente: http://www.cronicapopular.es/2015/02/sabino-de-sabinos/


La izquierda que apoya el separatismo es antisoberana, anti-clase obrera y antirrevolucionaria

En una sociedad como la española, tan preocupada por los casos de corrupción delictiva que, en grado sumo, pueden volver inestable a cualquier Estado, no se repara demasiado en la corrupción no delictiva, relacionada con la anterior, y que consiste básicamente en la justificación teórica e ideológica de comportamientos delictivos o, simplemente, incívicos. El separatismo, como forma de robo sistemático de riquezas y patrimonio a los ciudadanos de un Estado no permitiendo que toda la ciudadanía de un Estado pueda tomar partido, y tenga voz y voto, sobre su unidad, privilegiando solo a los censados en municipios de una supuesta región separatista, es una forma de corrupción. Corrupción que, ideológicamente no “delinque”, pero que en una sociedad política normal estaría penada como delito. Salvo en España, donde todavía defender la unidad del Estado es visto como algo inmoral, impropio y, sí, “facha”.

Pero lo cierto es que para ser patriota, para defender los derechos y deberes de tus conciudadanos, para asegurar el bienestar y la justicia efectiva sobre todos y cada uno de los miembros de la sociedad y, desde un punto de vista de clase, para afianzar a los trabajadores de una nación política, hay que defender la unidad sin fisuras de esa nación política. La nación política no es otra cosa que el Estado nación, la nación republicana (en lo ideológico-jurídico, no tiene por qué ser en sentido formalista) de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes, solo puede asegurar la igualdad ante la Ley si la Ley está unificada en todo el territorio nacional. Y si la Ley está unificada en todo el territorio nacional, entonces es posible realizar políticas redistributivas del valor producido en toda la nación, la progresividad fiscal y el dominio de la clase obrera a través de instituciones fuertes que aseguren su poder político en un amplio territorio que, solo unido, puede repercutir tanto dentro como fuera de sus fronteras en lo que respecta a su proceso político.

Pero este no es el caso de Podemos. Y no lo es porque nunca lo ha sido, ni siquiera antes de la formación de un Partido que, desde la “izquierda”, se arroga la palabra patria. El diario Público, publicaba un artículo firmado por los futuros barones territoriales de Podemos Gemma Ubasart, de Cataluña, Tonni Benássar, de Baleares, Roberto Uriarte, del País Vasco, y Breogán Rioboo, de Galicia, titulado Podemos: plurinacionalidad y derecho a la autodeterminación, con fecha 11 de febrero de 2015, y que puede leerse en Internet. En él apelan a que España es una “nación de naciones” (ya critiqué esta absurda idea en el artículo “Sabino de Sabinos“), a la asimetría territorial, reclamando privilegios llamándolos derechos, algo que no es solo propio de Podemos ya que estos discursos neofeudales podemos encontrarlos también en gente de Izquierda Unida como Gaspar Llamazares, y a que en la “nueva Constitución” que España vaya a tener las regiones “especiales”, “asimétricas”, puedan separarse de España votando solo esas regiones, o lo que es lo mismo, solo los españoles censados en los municipios de esas regiones.



Estas palabras de estos cuatro futuros barones, veinteañeros y treintañeros analfabetos funcionales pero ávidos de poder, como la oligarquía política y económica que dicen combatir, demuestran varias cosas. Primero, que la derecha está disuelta en la izquierda, y que es lo mismo pero con otro nombre. Segundo, que Podemos ha sodomizado por completo el concepto político de Patria y de patriotismo hasta el punto que se puede defender el Dos de Mayo de 1808 y la balcanización del país. Y tercero, que Podemos quiere gobernar España para destruirla, apelando al patriotismo español. Nunca el golpismo había sonado tan falaz.

Puede que Pablo Iglesias se haya vuelto “patriota” tras visitar Venezuela hace años y ver cómo funcionaba de bien el nacionalismo político venezolano como vector de movilización social y política revolucionaria y trate de aplicarlo a España. Pero también puede que su “patriotismo” sea instrumental, coyuntural. Es más, es lo que yo creo. No en vano, cuando él e Íñigo Errejón fundaron la Asociación Contrapoder en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, no dejaron nunca de apoyar el privilegio de secesión (a.k.a. “derecho de autodeterminación“) de “nacionalidades oprimidas“. Y no solo por escrito, como demuestra el artículo de Iglesias con fecha del 27 de agosto de 2008 publicado en Rebelión.Org titulado “La selección de baloncesto y la lucha de clases“, donde defiende la oficialidad de las selecciones deportivas separatistas y asocia el nacionalismo español con “la derecha“, mostrando estupor en cualquiera que sepa algo de Historia de España y de teoría política que no sea Juan Carlos Monedero. Sino también en actos, como la pancarta que en el pasillo que hay enfrente de la Cafetería de la Facultad colgaron en el año 2005 Íñigo Errejón y otros de apoyo al asesino en serie Iñaki de Juana Chaos, ex-falangista y luego etarra, que rezaba lo siguiente. “Iñaki de Juana, preso por escribir. ¿Estado de derecho? Por la libertad de expresión, por la solución dialogada. Contrapoder“.

Yo vi esa pancarta porque estudié Ciencias Políticas y de la Administración en dicha Facultad entre los años 2003 y 2008, doctorándome en el 2014, y vi a Íñigo Errejón colgarla. Como también vi a Pablo Iglesias defender en una ponencia el nacionalismo vasco “progresista” frente al conservador, pero equiparando al nacionalismo español siempre a la “derecha”. Como también vi en una Asamblea del 15M a Luis Alegre, en su etapa en Izquierda Anticapitalista antes de diluirse esta en Podemos, defender la “autodeterminación” basándose en que las fuerzas separatistas de “izquierda” estaban infrarrepresentadas por la Ley d’Hondt en España. Algo defendido también por Iglesias y Juan Carlos Monedero en su libro ¡Que no nos representan! El debate sobre el sistema electoral español, publicado por Editorial Popular en el año 2011. Cuando es sabido que es justo al contrario. La Ley d’Hondt se aplicó en España para perjudicar al Partido Comunista de España y beneficiar a UCD, partido con mayores apoyos en las provincias interiores de España menos pobladas. Ley que luego benefició al PP y al PSOE.

Creo que estoy en condiciones de decir que Podemos habla de Patria para ganar unas elecciones generales que, si las ganan, harán lo posible por posibilitar el desmontaje de esa Patria que dicen defender. ¿Qué diferencia habría entonces entre un vendepatrias neoliberal que supedita territorio nacional a potencias extranjeras mediante empresas foráneas, y un rompepatrias que pretende balcanizar “democráticamente” una nación entregando sus resultados, Estaditos diminutos e insignificantes, a economías extranjeras? Prácticamente ninguna.

Podemos es el caballo de Troya del separatismo, siempre lo ha sido. Y claro que apelar a la Patria conlleva que se te unan patriotas españoles a tu causa. Pero la prueba de que ese patriotismo es más falso que un euro de plastilina es la expulsión de Enric Martínez, candidato de Podemos Unidos a la dirección de Podemos Cataluña, del Partido de Somosaguas. Expulsión realizada en directo en 13TV en plena entrevista a Martínez en La Marimorena.

Sin Patria, no hay Revolución Política viable. Y Podemos niega la Patria que dice defender, y acaba por ser un Partido anti-soberanía nacional. Si solo puede “empoderarse” (palabro de moda) a los trabajadores convirtiéndolos en clase nacional, como afirmaban Marx y Engels en el Manifiesto Comunista de 1848, al romperse la nación se rompe esa posibilidad, y entonces dicho Partido se convierte en antiobrero. Podemos trata a los trabajadores españoles de Cataluña, Galicia y País Vasco, por no hablar de otras regiones, como Chávez y Maduro o Evo Morales a sus “indígenas”, poniéndolos por debajo de la noción de ciudadano pero, al mismo tiempo, dándoles privilegios fiscales, jurídicos y territoriales. ¿Acaso no prostituyó el propio Pablo Iglesias la bandera de la Segunda República Española, Estado que fue unitario como afirma la Constitución de 1931, cuando dijo en una herrikotaberna proetarra vasca que esa era la bandera “de los defensores del Derecho de Autodeterminación“? ¿Acaso en su peregrinaje de trilero por toda España no engaña a tirios y troyanos para ganarlos a su causa, implantando Podemos a escala nacional para, luego, si llega al poder, no poder evitar devolver favores si no tiene todo el poder de manera absoluta? ¿Pero acaso algunos de sus más destacados maestros y valedores fuera de Podemos, como Julio Anguita o Manolo Monereo, no defienden también ese privilegio de secesión sin decir quién debería votar en tal referéndum, si todos los españoles o solo una minoría privilegiada? Me permito recordar que en el libro Por Europa y contra el sistema euro de Manolo Monereo, publicado en El Viejo Topo en el año 2014, defendía la soberanía “nacional-popular” y al mismo tiempo “la autodeterminación” como “frontispicio” del nuevo edificio constituyente. Vamos, como adorno. Solo que un adorno fatal para una soberanía que ninguno de ellos entiende.

España debe ser un Estado fuerte, unificado y centralizado si quiere sobrevivir al maremágnum político de este siglo XXI. Y ello independientemente de si Gobierna un Partido revolucionario o uno conservador. Lo que yo sí tengo claro es que la “convergencia”, la “unidad de la izquierda“, el “proceso constituyente” y demás zarandajas postmodernas no pueden tener sentido si se pacta la destrucción de la unidad nacional española, solo porque dicha unidad se piense como “facha“. De ahí que el falso patriotismo de Podemos sea denunciado y aprovechado por los liberal-conservadores que sí defienden esa unidad nacional.



La “izquierda” sigue sin defender esa unidad nacional, salvo honrosas excepciones que son tildadas de “fachas” por un montón de tontos útiles del separatismo. Y mientras en Grecia, los victoriosos votantes de Syriza enarbolan banderas helenas, en la manifestación “por el cambio” del 31 de enero apenas se vieron un puñado de banderas españolas. Sí, la tricolor segundorrepublicana es una bandera nacional. Pero si el patriotismo español fuese sincero entre los simpatizantes de Podemos, esas banderas se cuadriplicarían, como ocurre en las manifestaciones venezolanas bolivarianas.

Lo que estos futuros barones de Podemos piden en este escrito tiene el visto bueno de la cúpula de Somosaguas. El analfabetismo político, la mala fe y el odio hacia una nación revestido de patriotismo en defensa de esa misma nación, es un cóctel explosivo que convierte a Podemos en una fuerza política que, de salida, no ofrece garantía alguna de victoria más allá de unas elecciones donde no es claro que ganen. Porque ese separatismo podemita será aprovechado por Estados que no quieran que prospere cualquier revolución en España.

¿Pero qué podemos esperar de unos líderes políticos que asesoraron a Bolivia para convertirla en Estado “plurinacional”, poniendo las bases futuras para, en caso de caída en desgracia del MAS de Evo Morales y García Linera, balcanizar Bolivia?

Fuente: http://www.cronicapopular.es/2015/02/el-falso-patriotismo-de-podemos/

Cuenca Minera - Siniestro Total:


4 comentarios:

  1. Mira, yo aunque me considero andalucista por encima de muchas cosas te doy la razón en algunas cosas, mirando especialmente desde las inconveniencias económicas de la fragmentación del Estado (de España). Pero creo que se puede aceptar la concepción leninista del derecho a la autodeterminación, si consideramos que Lenin, cuando habla de que este derecho es extensible minoría religiosas, étnicas ¡y también culturales!. Y esta cualidad última es aplicable en el caso español, de forma manifiesta en los ejemplos de Cataluña, Vascongadas (con o sin Navarra), Galicia, o hasta Andalucía, Asturias y Canarias. Otro error que observo es la relación directa entre jacobinismo y comunismo (marxismo). Marx critica en Blanqui y sus partidarios el "jacobinismo" reflejados en una visión excesivamente estatista, autoritaria y minoritaria de la dictadura del jacobinismo. Sea como fuere, este blanquismo se encuentra presente en el pensamiento de Lenin (y en sus continuadores, desde Stalin hasta Trosky), por lo que esto puede reflejarse en sus concepciones acerca del derecho a la autodeterminación. De todas formas, mi posición al respecto son por lo general contrarias a la independencia, porque considero que ello es negativo para el necesario centralismo económico, y que la supuesta opresión política y cultural puede solucionarse con concesiones más bien simbólicas compatibles tanto con un Estado centralista como con uno centralista (simbología nacional propia, conservación de instituciones históricas, protección del folclore, etcétera). Y con crítica positiva comentar que el autor ha compartido trayectoria política e intelectual en Izquierda Hispánica (de dudosa ortodoxia marxista) o en El Catoblepas del profesor Gustavo Bueno (que si bien no es ni mucho menos un fascista, si podemos acusar de desviacionismo de derechas).

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  2. Todo ello sin olvidar que el independentismo separatista (el nazi-onalismo siempre se basa en la exclusión de los "otros") sigue sin querer dar una respuesta a otros grupos étnicos-culturales, religiosos, políticos, etc., que a su vez reivindicaran independizarse "de la nación de naciones" (dado el carácter multicultural y étnico de nuestras sociedades) y su derecho a tener igualmente un estado propio. Si así fuera, llegaríamos a un atomismo de estados enfrentados unos
    a otros por cuestiones territoriales, de recursos, etc. Todo un maremagnun y no precisamente de ocio como el de Barcelona.
    La respuesta, como bien argumentas, la dio la revolución francesa al integrar las diferencias étnico-culturales, religiosas, etc. existentes bajo el concepto de ciudadanía y los derechos del hombre y del ciudadano.

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  3. Todo ello sin olvidar que el independentismo separatista (el nazi-onalismo siempre se basa en la exclusión de los "otros") sigue sin querer dar una respuesta a otros grupos étnicos-culturales, religiosos, políticos, etc., que a su vez reivindicaran independizarse "de la nación de naciones" (dado el carácter multicultural y étnico de nuestras sociedades) y su derecho a tener igualmente un estado propio. Si así fuera, llegaríamos a un atomismo de estados enfrentados unos
    a otros por cuestiones territoriales, de recursos, etc. Todo un maremagnun y no precisamente de ocio como el de Barcelona.
    La respuesta, como bien argumentas, la dio la revolución francesa al integrar las diferencias étnico-culturales, religiosas, etc. existentes bajo el concepto de ciudadanía y los derechos del hombre y del ciudadano.

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