jueves, 3 de septiembre de 2015

La inutilidad de las socialdemocracias europeas y el las tareas de los comunistas españoles

Todo el  contenido extraído de LA BARRICADA CIERRA LA CALLE PERO ABRE EL CAMINO cuyo autor es el bloguero MARAT.

Las falsas ilusiones de las izquierdas reformistas engañan a los trabajadores. El problema no es la gestión del capitalismo sino el sistema en sí.




Por Marat

1.-Se consuma la traición al “NO” en el referéndum griego

DUX: “Cree el mundo, y yo con él, que quieres apurar tu crueldad hasta las heces, y luego cuando la sentencia se pronuncie, hacer alarde de piedad y mansedumbre, todavía más odiosa que tu crueldad primera. Cree la gente que en vez de pedir el cumplimiento del contrato que te concede una libra de carne de este, desdichado mercader, desistirás de tu demanda, te moverás a lástima, le perdonarás la mitad de la deuda, considerando las grandes pérdidas que ha tenido en poco tiempo, y que bastarían a arruinar al más opulento mercader monarca, y a conmover entrañas de bronce y corazones de pedernal, aunque fuesen de turcos o tártaros selváticos, ajenos de toda delicadeza y buen comedimiento. Todos esperamos de ti una cortés respuesta”

SYLOCK: “Vuestra alteza sabe mi intención, y he jurado por el sábado lograr cumplida venganza. Si me la negáis, ¡vergüenza eterna para las leyes y libertades venecianas! Me diréis que, ¿por qué estimo más una libra de carne de este hombre que tres mil ducados? Porque así se me antoja.”

PORCIA: “Un momento no más. El contrato te otorga una libra de su carne, pero ni una gota de su sangre. Toma la carne, que es lo que te pertenece”


(“El mercader de Venecia”. WIlliam Shakespeare)


Grecia y el Eurogrupo han llegado a un acuerdo para comenzar a negociar el tercer rescate al primero. Dicho rescate podría superar los 84.000 millones de euros. Para que se lleve a cabo, el BCE debe facilitar ayuda de emergencia a los bancos griegos para que estos no se hundan, provocando la salida de Grecia del euro.

A cambio, el gobierno de Syriza, que ya ha traspasado todas las líneas rojas de su programa habidas y por haber, se compromete a aprobar antes de este miércoles 15 de Julio la reforma del IVA, que castigará de manera especial a las clases trabajadoras en su ya exigua capacidad adquisitiva, aumentar la edad de jubilación, acabar con las ayudas a las pensiones más bajas y a realizar la transposición de la directiva de rescates bancarios. Esto para ir abriendo boca.

Junto a ello, otros dos paquetes de medidas cada cuál más draconiano.

En el primero de ellos, Grecia debe comprometerse con un calendario de medidas que compensen el "fuerte deterioro económico y fiscal del país durante el último año". Dentro de dichas medidas se incluyen la reforma completa de las pensiones, la de los mercados de productos, la privatización de las eléctricas, la reforma laboral y la del sector financiero.

En el segundo paquete se exige ampliar el programa de privatizaciones (puerto de El Pireo, los aeropuertos del país, autopistas, empresas de aguas, correos, empresas gasistas, red ferroviaria,...) ; una reforma de la administración pública, una "normalización” de la supervisión que la troika realiza en Atenas y el compromiso de consultar con las instituciones cualquier borrador legislativo relevante para el programa antes de someterlo a consulta pública o enviarlo al parlamento. Ello significa la más absoluta pérdida de la soberanía económica y política griegas.

Para más recochineo el FMI, auténtico sepulturero de economías y soberanías nacionales, estará presente como controlador de dicho rescate.

Pero si esto no fuera bastante, Grecia deberá poner sobre la mesa como aval un fondo de activos para su privatización por valor de 50.000 millones de euros. A cambio de este monto de privatizaciones, Alemania, que es la que manda, ha aceptado que se preste a los helenos 35.000 millones de euros.

Por supuesto, todo ello sin quita alguna.

Ojalá, puestos a entregar al sacrificio a la clase trabajadora y a los sectores populares griegos el referéndum del gobierno de Syriza hubiera quedado en una libra de carne pero ni una gota de su sangre, ¿verdad? Pero, como tantas veces, en las que el poder del capital echa un pulso a los campeones de la “antiausteridad”, los desheredados de fortuna de sus países acaban perdiendo algo más que “una libra de carne”.

Quizá la respuesta a lo anterior tenga que ver con el grado de madurez de los pueblos y los explotados dentro de ellos, que en situaciones de graves crisis económicas y sociales tienden a elegir las opciones -quien piense que hablo en términos meramente electorales es porque tiene una urna, vacía, por cabeza- que admiten brutalidad pero esperan que ella se produzca sin exceso de saña.

Cuando la elección se sitúa en lo que el viejo chiste español resume como susto o muerte, casi siempre es la segunda opción la que se impone, sobre todo si se aceptó el susto como mal menor.

¿Alguien recuerda cuando Syriza decía NO a la OTAN? ¿Cuándo decía aquello de NO al pago de la deuda? Venga, cuéntanoslo, Eric Toussaint, tú, que decías, como algunos seguimos diciendo, para escarnio de vuestras permanentes y crecientes rebajas reformistas, NO AL PAGO DE LA DEUDA.

¿Alguien recuerda cuando, antes de las elecciones municipales griegas, Alexis Tsipras se reunió con los principales embajadores de países de la UE para decirles que Grecia sería un fiel cumplidor de sus compromisos con sus aliados?

¿Alguien tiene el gusto de recordar cuando Syriza y Tsipras pasaron de aquellas promesas a la aceptación, no de quitas sobre la deuda, sino a la petición de reestructuración de la misma, que ya no es quita, sino ruego de ampliación de plazos.

Desde el principio, las negociaciones del Gobierno griego con sus “socios” europeos, el FMI y el BCE no ha sido otra cosa que una impostura desde los dos lados, un juego de representaciones, llamado por el cesado por Tsipras, que no dimitido Varoufakis, “postureo”. Habría que preguntarse porqué Tsipras, justo antes de referéndum en el que ocultaron lo que le iban a hacer a la clase trabajadora de ese país, le relegó en su papel de negociador con la UE. La claudicación de los “radicales” de Syriza estaba cantada desde hace muchos meses, cosa que la degenerada “izquierda reformista” española y europea se negaba a admitir porque se hubiera quedado sin nave capitana. ¡Menuda nave!

Posteriormente el “Minister no more” en el twitter de Varoufakis lo dice todo. Ha sido el propio Tsipras quién invitó ha al marxista “errático” a darse el piro porque no era del gusto de sus socios.

En cualquier caso, a Varofakis lo hará bueno Euclides Tsakalotos. Éste es un economista ya “centrado” que invirtió en el pasado una parte de su capital en cosillas como JP Morgan y Black Rock.

No voy a explicar que se puede ser de "izquierda" y traicionar a tu clase. Hasta los mentalmente menos habilitados irán viendo hasta qué punto venden a la clase trabajadora los “empoderadores” y “salvaciudadanos” al capital al que sirven con cada vez menos disimulo.

Y ahora de lo que se trata es de retratarse, de dar la cara y de que todos sepamos hasta que punto es coherente el discurso del no pero sí, del don “dieguismo”, del un paso adelante y dos atrás, de la claudicación envuelta en falsa dignidad para, finalmente, quedar al descubierto las contradicciones más indecentes del oportunismo reformista en su viaje a ninguna parte.

En tiempos de caos, tener conciencia de ser clase trabajadora, de izquierdas, partidarios de decir no al abuso de la Unión Europea del capital y de los demonios que nos acechan, supone aceptar la posibilidad de que Europa esté muriendo, rechazar no sólo su moneda sino a la propia UE y atreverse a pensar y a trabajar por escenarios realmente distintos al devastador paisaje que hoy se impone a nuestros ojos.

No les gustaron esas previsiones ni a los podemitas ni a la izquierda socialdemócrata llamada IU-PCE ¿Cómo iba a gustarles, si estos vendedores de burras viejas, basan su programa en intentar hacernos creer que en política querer es poder, intentando que no veamos más allá de la cortedad de sus mentiras que ocultan la real naturaleza sistémica en la que esconden sus discursos “antiausteridad”? Para ellos, “otro capitalismo es posible” porque, en realidad, no aspiran a otra cosa que a ser suecos o daneses. Lo de la revolución islandesa a lo 15M ya no les sirve porque hicieron el ridículo más espantoso defendiendo aquel fiasco que devolvió, tras un breve paréntesis, a la derecha al gobierno. Hoy con volver a la época precrisis, sus ciudadanos se dan por más que satisfechos, como los partidos “progres” españoles y sus votantes.

La realidad ha sobrepasado, una vez más, mis análisis más pesimistas sobre lo que habría de traernos la llamada “Coalición de la “Izquierda Radical” Griega”.

No voy a detallar punto por punto el conjunto de medidas de la Troika (sigue existiendo, señores, porque aunque le cambien el nombre, sus tres componentes operan con la misma fiereza que ayer) aceptadas por Alexis Tsipras y su gobierno. Para eso tienen ustedes los periódicos.

Pero quédense con esto: Grecia, tras el acuerdo con el Eurogrupo, sólo ha logrado un balón de oxígeno por dos meses y con la eventualidad de que puede ser expulsado del euro, algo que no decidirán los griegos ni Syriza sino sus enemigos de la UE, lo que debilita aún más la claudicante y genuflexa posición de Tsipras y del gobierno heleno.

Sería de agradecer que algún "syrizo" nos explique para qué sirve que los que algunos llaman "los nuestros" -los míos no- sodomicen con entusiasmo digno de la derecha oficial más darwiniana a la clase trabajadora y entreguen el país al capital internacional y cuál es la diferencia de que lo haya hecho Nueva Democracia, el PASOK o Syriza, salvo en que los dos primeros nunca se atrevieron a tanto.

Yo sí que veo una "utilidad" en que estas curas de caballo, que matan al equino, las aplique la socialdemocracia y no la derecha o los social-liberales; una utilidad, por supuesto, para el capital: desmoraliza, derrota y desmoviliza a la clase trabajadora como ningún otro partido, a cambio de nada.



Dice IU que lo que le ha ocurrido al gobierno de Syriza ha sido un "chantaje" insoportable y añade Podemos -estos son ya de traca- que las presiones contra Syriza son para impedir que en las próximas elecciones lleguen ellos al gobierno. ¿Son los dirigentes de ambos partidos españoles idiotas o son idiotas? ¿Acaso ignoraban los de IU que la naturaleza del capitalismo y de sus instituciones es la de que nadie se salga de su campo de juego? ¿No tendrían que revisar qué tipo de política hay que hacer para no plegarse a esos chantajes? En cuanto a los de Podemos, ¿son tan bobos como para no entender que la cuestión no tiene que ver con los partidos concretos que aceptan el juego institucional sino con el hecho de que quienes controlan las instituciones europeas, así como el FMI, intentan impedir una dinámica de derrumbe de la UE y que se abra paso el NO al pago de la deuda, dos cosas que las veletas, convertidas en ventilador veraniego, de Syriza y de Podemos no se plantean ya?

La gran paradoja de nuestra “socialdemocracia europea realmente existente” -la ex comunista, aunque pueda conservar el nombre, y esa mutación reaccionaria “empoderadora de la gente”- es que son incapaces de asumir varias de sus contradicciones políticas:

-La aceptación de las reglas de juego capitalistas y de sus instituciones burguesas impiden cualquier intento de resistencia a las políticas capitalistas -lo de “neoliberales” es sólo el término vergonzante que utilizan dichas “izquierdas” para no cuestionar su amado sistema económico- Sólo es posible luchar contra una política de recortes, privatizaciones y fin de los derechos de la clase trabajadora abandonando el sueño de regreso al Estado del Bienestar y violando las reglas de la legalidad burguesa.

-La dinámica que han abierto quienes dirigen con mano de hierro la UE plantea como destino final e inevitable el fin de esta misma y de su moneda única para los países del Eurogrupo. Rechazar la permanencia en el euro y en la Unión Europea es una exigencia política para cualquier opción que realmente pretenda ser hoy de izquierdas y defender a la clase trabajadora. Ello exige pensar y poner en pie una alternativa de solidaridad europea entre las clases trabajadoras europeas que se articule sobre una nueva Internacional y sus organizaciones. De no hacerse desde la izquierda, que deberá romper con toda la morralla reformista excomunista, en unos casos, e involucionista y prefascista en otros, la respuesta vendrá desde los euroescépticos de la extrema derecha europea y tendrá una orientación y una evolución política bien distintas.

-Pretender recuperar los derechos arrebatados a la clase trabajadora y, al menos, restañar en parte los daños sociales causados por las políticas anticrisis sin abrir una vía de destrucción del capitalismo es inútil y cínico o ingenuo. El capitalismo hace mucho tiempo que cerró el campo a las opciones reformistas, al menos en sus países centrales. Que en España sea aún difícil de aceptar este hecho tiene que ver con que su raquítico Estado del Bienestar estaba aún creándose cuando ya se iniciaba su desmonte en Europa a partir de los años 80 del pasado siglo. Si los PPSS europeos abandonaron con Blair y Mitterrand la socialdemocracia y pasaron a ser social-liberales no es sólo por su traición sino porque ya no había terreno para el avance de las ideas reformistas dentro de sociedades que caminaban hacia estructuras económicas cada vez más “liberadas” de la capacidad de intervención y control públicos. Lo comprendió bien Margaret Thatcher cuando, tras perder las elecciones en 1997, dijo aquello de “No importa, ya hemos ganado. La oposición es como nosotros”. En esencia, la misma basura capitalista. El capitalismo reabsorbe y anula todo lo que sabe que puede integrar, mediante el pacto social, cuando lo necesita, tolerándolo cuando lo percibe inofensivo. Lo único que no puede asimilar es lo que ha nacido para destruirlo, cuya estrategia está destinada a tal fin y cuyas bases sociales se constituyen en sus futuros sepultureros. Podrá prohibirlo, reprimirlo o tratar de descalificarlo pero siempre lo temerá porque sabe que con ese enemigo no hay transacción posible.

2.-Y ahora hablemos de Podemos 1 y de Podemos 2 (Ahora en Común)

Con todo, Syriza, a pesar de su traición, de su inconsistencia ideológica, de su aventurerismo oportunista y de su falta de escrúpulos ante la entrega de los derechos de los trabajadores griegos al capital internacional, es infinitamente más decente y presentable que sus homólogos españoles.

Syriza, tiene, a pesar de su miseria moral, sectores de izquierda que no tienen parangón en IU ni en Podemos, mucho más reformistas aún, cuadros políticos, militantes formados, economistas notables como Costas Lapavitsas, intelectuales. Y a pesar de ello, su conjunto como coalición de falsos izquierdistas deja la traición como su primer testamento político. Ese legado es el de la frustración, la aceptación de la humillación al pueblo griego y un sentimiento de derrota y de anomia del que los helenos tardarán más de una generación en recuperarse. Y en esos sentimientos de abatimiento lo de menos será que en el referéndum del engaño se haya votado sí, no o se haya ejercido la abstención porque se han aceptado unas condiciones mucho más brutales que las últimas que se presentaron por parte del gobierno de Syriza antes de convocar éste dicho plebiscito. Éste fue convocado con el fin de convertir a los griegos en cómplices de una infame mentira.

En estos momentos, Tsipras se plantea seriamente la posibilidad de dimitir. Más de la mitad del Comité Central de Syriza se opone a los acuerdos de su gobierno con la UE. ¿Se imaginan que eso pasase en Podemos o en IU, si en una delirante hipótesis llegaran a gobernar (lo suyo es ser gregarios-muletas del PSOE)? Dejen de alucinar. Esa posibilidad es la misma que la de encontrar a un PPePPero honrado. Lo de sus homólogos españoles no son principios sino desesperadas ganas de pillar cacho, cueste lo que cueste y a cualquier precio.

El caso de IU y de Podemos es infinitamente más indigno.

Sin duda, la diferencia entre el caso griego y el español tiene que ver con las distintas tradiciones de lucha de cada país, el mayor grado de depauperación social de las clases populares en Grecia, la relación dialéctica entre clase trabajadora y sus organizaciones, el distinto tamaño de la reaccionaria clase media en cada país y la existencia en Grecia, al contrario que en España, de una izquierda realmente comunista, combativa y con alta capacidad de movilización social y sindical, que obligaron a Syriza a aparentar una radicalidad de la que en el fondo ha demostrado que carece.

La 15Memez fue en España el primer ensayo de ingeniería social -tras las “revoluciones árabes” que provocaron la ola de fascismo islámico y el engaño para dummies pequeño-burgueses de la inexistente revolución islandesa-, asentada sobre la base de las clases medias que querían conservar sus privilegios y destinada a crear una disidencia controlada que llevase la protesta social hacia una dirección prosistema. Y se logró, al contrario que en la Plaza de Syntagma dónde la franquicia de Erasmus prefascistas de Democracia Real Ya tuvieron que salir por piernas ante el “recibimiento” que los comunistas del KKE, grupos radicales de izquierda y libertarios les hicieron.

Pero ese éxito de la 15Memez no nació de la nada. Había sido abonado por decenas de años de social-liberalismo adocenante del PSOE, atlantismo, aburguesamiento de la sociedad, en la que el consumismo y la entrada en el “Mercado Común” habían jugado su papel, las renuncias ideológicas de la izquierda reformista (el PSOE es, como mucho, derecha progresista por lo que no entra en la categoría de izquierda), el pactismo social-sindical y el cretinismo parlamentario de un PCE-IU cada vez más gregario de la estela social-liberal, habían creado el caldo de cultivo necesario para la involución ideológica, interclasista, burguesa y ciudadanista, que luego habrían comprado con entusiasmo el PCE-IU en su “ilusión” por ensanchar su base electoral, única palanca “transformadora” a la que confiaban sus sueños de mayoría.

A ello habrían de sumarse con una importancia no menor el movimientismo antiglobalización, flower-power y new age de un oenegismo que había pactado con los poderes del gran capital los límites ideológicos de su protesta y que incluso había sido financiado por él, como sucedió en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, subvencionado por las grandes corporaciones mundiales.

La cooptación y compra de líderes oenegeros reformistas y políticos por parte de grandes fundaciones globalistas sería determinante en la creación de una nueva “cultura política" que lograse imponer una hegemonía ideológica absolutamente sistémica. Surgieron así conceptos morralla del tipo empoderamiento, inclusividad, ciudadanía, “democracia” (sin adjetivos, como si no los tuviera y como si la democracia burguesa no fuera sino un subproducto-excrecencia del capitalismo), “bien común” y demás quincalla ideológica. Toda esta basura conceptual lograría una rápida expansión a través de los mecanismos de aculturación de la izquierda y de su pensamiento que son las redes sociales, auténticas fábricas de descerebrados que comparten contenidos sin leerlos ni entenderlos, los foros “de debate” donde el más cretino e insultador profesional agrede a cualquier idea que atente contra la pereza de su escaso raciocinio y los blogs conspiranoicos para amantes de lo bizarro.

Así pues, Podemos es hijo legítimo de la 15Memez y del reformismo socialdemócrata del PCE-IU, con el acompañamiento del trotskismo light de los autodenominados “anticapitalistas”; basta ver de dónde vienen muchos de sus dirigentes.

Como antes el el prefascista Movimiento 5 Estrellas en Italia, la mutación-detritus por descomposición ideológica de la izquierda que representa Podemos, es el siguiente paso de los experimentos de ingeniería que antes (15M y franquicias europeas) fueron sociales y ahora son políticos.

A Podemos no le ha faltado ni el despliegue mediático, tal y como le sucedió al sobredimensionado 15M, ni el apoyo solapado de grandes corporaciones empresariales y financieras, que son los dueños de los medios de comunicación, que también se lo dieron en su día a la 15Memez, a través de sus personajes más conocidos, y previsiblemente de sectores vinculados a las alcantarillas del Estado que han percibido la necesidad de un aggiornamento de la vieja y estropeada institucionalidad de partidos de la transición con el fin de abordar un nuevo viraje gatopardiano para que todo siga exactamente igual y el cabreo social se agote en las urnas. No busquen ustedes más recorrido ideológico y estratégico en esta formación mutante porque no la hay. Otra cosa son las intenciones no expresas públicamente que existan entre los que mueven los títeres.

En el proceso de endiosamiento del führercito con coleta y de oligarquización de su secta-movimiento nacional-partido a su medida, de la que hablé hace casi un año, cuando el proceso degenerativo y autoritario de Podemos apenas se iniciaba, Podemos está experimentando ya fuertes sacudidas de contestación interna a una dirección absolutamente vertical y antidemocrática.

La elaboración de una lista plancha única a nivel nacional para cubrir los candidatos al Congreso y al Senado en las elecciones generales junto con el requerimiento de un 10% (37.000 personas) del total de los inscritos en Podemos -no se creen ellos que son 370.000 ni hartos de vino-, en unas listas que no se actualizan desde hace muchos meses, para poder hacer propuestas programáticas es un golpe de Estado interno en toda regla y una demostración de que los círculos de podemos pintan menos que la Tomasa en los títeres.

Sólo un tonto y/o un cínico redomado pueden decir que es posible plantear listas alternativas en la elección de candidatos con alguna virtualidad de éxito frente a la lista única a nivel nacional, cuando la comodidad de elegir los que van en la lista cerrada empaquetada, propuesta por el mesías podemita, y de votar a los que salen en las teles y en otros medios se impondrá por comodidad y “sentido práctico” y es muy difícil que salgan otros alternativos, por mucho que se coordine la oposición interna al ucase del duce. Eso sin contar la trayectoria de los innumerables pucherazos en anteriores elecciones internas podemitas a través de su ciberdemocracia 2.0.

Este “coup de force” oligárquico ha generado la revuelta de más de 1.000 cargos de Podemos en las instituciones y en el partido, que desafían ya abiertamente la voluntad totalitaria del caudillito.

¿Qué decir de la pose egipcia de los podemitas silbando de lado y su mesías desaparecido, tras la traición de Tsipras al pueblo griego y su aceptación del trágala de los poderes capitalistas europeos? ¿Dónde se han metido a la hora de decir aquello de "ánimo Alexis, arriba Siriza"? Su temor a ser contaminados electoralmente de modo negativo puede mucho más que su menguante coherencia. De hecho, Nacho Álvarez, responsable de economía de Podemos acaba de declarar que España ya no necesita ni siquiera reestructuración de la deuda. Íñigo Errejón, en una alarde de indecente ataque de realismo de derechas (ultra) declaró en su día que si Podemos llegase al gobierno no perdonarían la parte española de la deuda griega. Otro merkeliano. Toma solidaridad internacional.

Por fin, Pablo Iglesias ha abierto hoy jueves 16 de Julio, ante la presión mediática, la boca en relación con la genuflexión de Tsipras y Syriza: "Los principios de Alexis están muy claros, pero el mundo y la política tienen que ver con correlaciones de fuerzas". "Lo que ha hecho el Gobierno griego es, tristemente, lo único que podía hacer". A lo mejor, Pablito, no es sólo cosa de correlación de fuerzas sino de aceptación de jugar en campo ajeno y con reglas que no son las tuyas. Y estos son los empoderados empoderadores...

Aunque lo he abordado en múltiples ocasiones, merece la pena detenerse de nuevo en el glosario conceptual o campo semántico del mundo podemita porque nos ayudará a entender el tercer paso de descomposición de la izquierda que recientemente ha alcanzado a darse un nuevo nombre.

“Ciudadanos”, “ilusión”, “cambio”, “procesos participativos”, “desde abajo”, “gente”, “sentido común”, “decencia”, “transparencia”, “inclusivo”, “personas”.

Les reto a que me digan dónde he encontrado este conjunto de términos. ¿En artículos escritos por dirigentes de Podemos, en la web de este partido, en declaraciones públicas de sus dirigentes? Podría ser pero NO, lo he encontrado aquí (manifiesto de Ahora en Común).

Pero si hasta el nombre “Ahora (Madrid) en Común” (Barcelona/Zaragoza) remite de un modo impresentablemente oportunista al mundo podemita.

¿Echan ustedes algunas palabras en falta? Yo sí. Por ejemplo las siguientes: “izquierda”, “clase trabajadora”, “lucha de clases”, “capitalismo”, “revolución social”

Pero el ínclito Alberto Garzón dice que él no ha firmado ese manifiesto para no entorpecer su acogida entre “la gente” y que la iniciativa no ha partido de IU. Es cierto que la apoyan miembros de Podemos, de Equo y 15Memos, además de la aventurera Beatriz Talegón, entre otros. Pero también su hermano, Eduardo Garzón, el enchufado como asistente del eurodiputado Javier Couso y su jefe, el mencionado Couso.

También es cierto que el propio Alberto Garzón saludaba tal iniciativa en redes sociales a los 5 minutos de aparecer mencionada por primera vez en eldiario.es. Con posterioridad ha señalado que hay gran confluencia de puntos de vista entre Ahora en Común y la Unidad Popular que defiende IU.

Hasta el ya en extremo vergonzante y claudicante Cayo Lara, que apoyó con su voto la expulsión de los 5.000 afiliados a IUCM, dice verlo “con buenos ojos”. Que santa Lucía cuide de su vista y le limpie sus interesadas legañas.

Incluso el gran defensor de las esencias comunistas del PCE y secretario general del PCPV, Javier Parra, ha saludado en su facebook el éxito de la primera convocatoria de Ahora en Común en Zaragoza.





Por cierto, el tufillo 15Memo, podemita y ciudadanista del cónclave que puede apreciarse en la imagen tira para atrás.

La entrega ideológica es prácticamente total, salvo algunos mohicanos sueltos del PCE/IU que claman por ciertas esencias de ambas organizaciones -que sería bueno expliquen cuándo se dieron en estos 29 años de existencia de IU. No me tiren de la lengua que replico-, mientras continúan sin abandonar la nave, internamente saboteada, en un acto de dontancredismo sólo comprensible, a estas alturas ya no respetable, desde una actitud de nostálgicos y de afectos a un amor no correspondido.

Llamativamente desde ciertos ámbitos de IU surge el “discurso”, para justificar el engendro de Podemos 2, llamado Ahora en Común -en realidad es un consignazo- de que eso sitúa a Podemos a la defensiva, de que pone en su tejado la cuestión de la unidad popular, de que ahora le toca a Podemos retratarse, de que puede reequilibrar la correlación de fuerzas.

A estos lumbreras no se les ocurre que, cuando te sitúas en el marco referencial (ideológico y de lenguaje) de los podemitas (“No pienses en un elefante”. George Lakoff) ya te has entregado, vendido y derrotado a ti mismo.

Para la zafiedad política media de la dirección y bases de IU su problema no es político-idelógico-estratégico sino del tacticismo ramplón e hiperreformista de lograr o no representación parlamentaria, algo que el caudillito coletero les ha recordado con lo de los 500.000 votos. Lástima que se le haya “olvidado” que sólo quiere ganar las elecciones para colocarse profesionalmente él y los de su secta-neocasta.

En cualquier caso, en IU no hay capacidad de resistencia, ni de afrontar el reto de una travesía del desierto extraparlamentaria, ni desde hace muchos años de lucha contra la penetración ideológica de un reformismo cada vez más involutivo en su organización.

Baste como muestra un botón. El pasado 9 de Julio en el Canal 24 horas de TVE, el periodista Fernando Jáuregui preguntaba al alcalde de Zamora, Francisco Guarido, de IU, si estaba de acuerdo con unas declaraciones de Alberto Garzón en las que éste afirmaba que ideológicamente Podemos e IU eran distintas porque mientras el primero estaba a su derecha, al autodefinirse como socialdemócrata, IU era la izquierda revolucionaria. Quién aún esté dispuesto al autoengaño cómplice sobre quién es, de verdad, Alberto Garzón sepa que acaba de regalarle a Rajoy un libro de Keynes. Como mucho reformista sigue empeñado en creer que las políticas que desde la izquierda deben practicarse son las keynesianas o neokeynesianas, le aclaro quién era, de verdad, John Maynard Keynes. Y ahora, pueden seguir ustedes adorando la peana de su santo social-liberal, Alberto Garzón.

Continúo con la cuestión en la que antes estábamos. Guarido respondió sintiéndose molesto por la pregunta y afirmando que la expresión de Jáuregui de “izquierda revolucionaria" era peyorativa y que IU era la "izquierda tranformadora" ¿Qué coño significa eso de “izquierda transformadora”, cuando el PP y el PSOE se consideran a sí mismos partidos transformadores? A esta “gente” ya no le vale ni lo de “izquierda real”, que nunca ha sido otra cosa que venir a decir que el PSOE es falsa izquierda y que IU lo es “de verdad”. La pregunta es cuánto tiene de izquierda, qué es lo que pretende transformar, porqué vías y en qué dirección. Y ahí muchos de IU se darían la mano con algunos de UPyD.

Lo he admitido en más de una ocasión y lo vuelvo a repetir. En su momento no me importó buscar la complicidad de algunos sectores de IU para abofetear con su brazo a Podemos, lo mismo que a ellos no les ha importado utilizarme a mí.

Los tiempos han cambiado. Hoy prácticamente toda IU es podemita y a los poquísimos que no lo son -la inmensa mayoría o apoya la “unidad popular” con esa involución de derecha porque, al fin y a la postre, no están lejos ambos partidos, y casi todo el resto calla y otorga- no les hacen gracia mis críticas. Tampoco a mí ver que tragan con la permanencia en IU con el mismo grado de contradicción de quienes se llaman socialistas y continúan en el PSOE. Fuera puede que haga frío pero al menos se vive mucho más dignamente, sobre todo cuando es obvio que esa guerra está perdida.

Mientras tanto, llama la atención la locura paranoica de un napoleoncito que, como Garzón en su día, invita a los críticos con su hoja de ruta a irse de Podemos y es jaleado por el lameculos de Pablo Echenique, el otrora crítico y ex afiliado a Ciudadanos, que trata de apuntalar su poder regional.

Es un indicativo de que corren malos tiempos para los podemitas, aunque la irritación que recorre a sus bases tiene mucho que ver con las formas y casi nada con los contenidos ideológicos y programáticos involucionistas de dicha partido, lo que dice mucho de quienes habitan los círculos o cibermilitan en la red.

Las últimas derivas de las intervenciones de los cómicos habituales -Iglesias, Errejón el irradiador y wallet Monedero- expresan bien a las claras que la patología mental ha penetrado profundamente entre los jerarcas de Podemos hasta el punto de que su discurso cantinflesco-delirante-amenazante debiera preocupar tanto a sus bases como a los mecenas de esta secta. El miedo a pinchar les hace desbarrar más de lo habitual, que se daba ya en un grado superlativo.

En cualquier caso, quiero dejar claro que ya apenas distingo entre dirigentes de IU/PCE y de Podemos, lo mismo que entre sus bases. Siempre habrá en uno o en otro lugar algunos seres humanos valiosos, pero eso acaba siendo independiente de a qué partido se pertenece y es algo mucho más personal.

Como alguien que de política cree entender algo, afirmo que lo dominante en una y otra organizaciones son los mediocres, los trepas, los cheerleaders de la marca y el lidercito de turno, los seres con apenas formación política, fácilmente manipulables, las personas carentes de sentido autocrítico, y los vulgares socialdemócratas, cuando no meros "progres" transformadores de la nada.

No derramaré una sola lágrima por IU cuando desaparezca, algo sobre lo que ya he hablado hace poco más de un mes. Se lo ha ganado a pulso. Lo que espero es que, con ella, se lleve a su descastado y desagradecido hijo Podemos.

Quizá entonces pueda nacer otra cosa a la que quepa llamar izquierda revolucionaria, sin rubor alguno al proclamarlo.

Pero los mimbres de lo que haya de nacer estoy convencido de que no vendrán de tales lugares.


- Fuente: marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2015/07/grecia-y-espana-la-trampa-de-las.html#sthash.CR1ttFSz.dpuf

Si la derecha aplica recortes y privatizaciones es un acto criminal, si lo hace la nueva izquierda reformista resulta que no hay ninguna otra alternativa posible. La lucha no es contra las "políticas neoliberales" sino contra el capitalismo 


Por Marat

Han tardado en reaccionar. El fiasco de Syriza y su entrega de la clase trabajadora griega al capital europeo les dejó mudos y con los dodotis sucios durante una semana. Estaban noqueados. Su buque insigna les había dejado con el culo al aire y con las expectativas de crecimiento dentro del corral del parlamentarismo burgués alicaídas. Iban como “el gallo de Morón, cacareando y sin plumas en la [peor] ocasión”.



Algunos de sus voceros hablaron incluso de cobardía y de traición a la voluntad popular expresada en el contundente NO del referéndum al día siguiente del mismo. Unos días después hubo quienes dentro de los Syrizos trataron de salvar algún mueble –que si no todos fueron como Tsipras, el otrora superhombre, que si la Plataforma de Izquierdas, que si la dignidad de Varoufakis, que si algunos ministros, que si la fracción de casi 40 parlamentarios Syrizos que votaron en contra de las nuevas medidas propuestas por el Primer Ministro, que si la mafia fascista alemana y de la Comisión, que si…tantas vergonzantes excusas tratando de taparse el trasero de sus vergüenzas,…- Lo cierto es que Tsipras amagó con dimitir (o yo o el caos), dijo aquello de "asumo la responsabilidad de un acuerdo en el que no creo", amenazó a la disidencia interna de su partido, se apoyó parlamentariamente en quienes antes, desde el gobierno, le habían marcado el camino –PASOK y Nueva Democracia- y en la derecha reaccionaria, sus socios de ANEL y To Potami, entro otros grupos. Dejó sólos a los comunistas del KKE, como representación de la clase trabajadora griega violada con su “trágala” que en un futuro próximo bien podrían ser la única fuerza democrática y revolucionaria que se enfrente a Amanecer Dorado, que también se opuso a las nuevas medidas pero desde el nacional-patrioterismo nazi que espera su momento.

En España, la cosa que había dejado en desbandada cobarde a los syrizos patrios, había de tener su respuesta desde los estados mayores de los “tsipritas”. Izquierda Unida habló de chantaje de los poderes económicos y alemanes y “los podemitas” (merecen una serie cómica televisiva) actuaron como gallinas descabezadas y borrachas: primero un silencioso hipo, luego el Mesías Pablito negando por tercera vez a Syriza antes de que cantara por primera vez el gallo (“España no es Grecia”, todo un mantra- hit parade) para acabar en el consabido “yo hubiera hecho lo mismo que Tsipras”...con mucha menos presión y menor “necesidad” de hacerlo.

Y el efecto griego se contagió a España

Cuando se ha vendido la escudería europea Syriza como referencia del GÜE y del PIE (de los no españoles no hablo porque, como saben ustedes, soy un analfabeto político, aunque sospecho que estén aquejados del mal que en el pasado se llamó melancolía y hoy depresión), en cuanto se gripa el motor del F-1 del campeón, todo el equipo se viene abajo y la desorientación y la amargura se instala en el alma.

A la tribu podemita, cada vez con menos seguidores e “ilusión”, el desastre syrizo le llueve sobre mojado. A su evidencia de que son “la segunda transición” (Iglesias dixit) y no otra cosa, le sucede el desgaste de carecer de propuestas reales a la situación de sufrimiento de la clase trabajadora, haberse constituido en gobiernos locales de signos y no de pan, ser el hazmerreir de un PP de Madrid capital que consigue arrancar de ellos apoyos a sus mociones municipales contra la revolución bolivariana, ser incapaces de sostener un mismo programa político durante todo un mes, ciscarse en la democracia interna de manera sádica y contumaz, demostrar un totalitarismo absoluto y plagado de insultos hacia otros en su concepción de la “unidad popular”, pasar de la bajada del souflé a la caída libre y, por último, que se dude del futuro profesional de su caudillo como líder invicto y conveniente.

El ejemplo más patético de la decepción podemita, que se expresa en los mismos panfletos digitales que lo elevaron a los altares –Público, ElDiario e Infolibre- lo manifiesta un podemita arrepentido como Anibal Malvar, para el que la culpa del hundimiento del proyecto podemita es de “la sociedad”. Gran analista. Y cobra por ello.

Los IUditas, que habían detectado que el tiburón estaba herido, pasaron a arponearlo de la manera más oportunista a través del recurso a la misma moderna artillería que sus competidores electorales, que no ideológicos, emplearon en su día contra ellos, con el fin de sostener las estructuras profesionales de sus dirigentes y el cementerio para elefantes de sus acríticas y pasivas bases.

Es cierto que la oposición de “izquierda” interna al IUpodemismo dentro de los IUditas se desvinculó en su momento de la traición de Syriza a la clase trabajadora griega y la criticó abiertamente.

Pero esa crítica es incapaz, aunque pretenda situarse en una posición “comunista”, de romper con el transfondo cultural socialdemócrata desde el que se hace. Esos militantes “díscolos” con la actuación de Syriza, pero no con la identificación desde el primer momento de IU con su hermana griega, se han educado en la línea ideológica de un eurocomunismo con el que el PCE e IU jamás rompieron en la práctica, más allá de ciertos “distanciamientos” oportunistas en clave de supervivencia electoral, una vez que el eurocomunismo estuvo a punto de acabar con la formación política origen de la coalición. Syriza es eurocomunista como eurocomunista es IU. Y es que el eurocomunismo es la adaptación del viejo reformismo de Bernstein a los tiempos modernos. Parlamentarismo burgués, aceptación de las reglas del juego de la democracia capitalista, ocupación temporal de espacios de gobierno, jamás toma del Estado y del poder económico del capital, renuncia a la dictadura del proletariado, del mismo modo en que la burguesía ejerce la suya y delimitación del campo de actuación dentro de la legalidad impuesta previamente. Resultado: tercer rescate griego.


La socialdemocracia de hoy, al contrario que la antigua, se apropia del marxismo para intentar justificar sus intereses cortoplacistas y ambigüedades ideológicas. 

“…hoy los hombres de gobierno son impuestos por los bancos, por los grandes periódicos, por las asociaciones de industriales; los partidos se han descompuesto en una multiplicidad de camarillas personales. El Partido Comunista, que nace de las cenizas de los partidos socialistas, repudia sus orígenes democráticos y parlamentarios” (“El Partido Comunista”. “Antología”. Antonio Gramsci).

Sí, el mismo Antonio Gramsci escribió estas líneas en la publicación “L´Ordine Nuovo” en 1920. Díganme si no les parece actual. El mismo Gramsci al que la secta podemita y los eurocomunistas antes y ahora han intentado convertir en un capón dentro del corral del reformismo más espurio.

Pero los Syrizos reaccionaron y embistieron a los enemigos históricos del reformismo, los comunistas

Pero no nos llamaron tal cosa. Prefirieron calificarnos de “izquierdistas”, como si ellos fueran Lenin denunciando en nosotros una supuesta “enfermedad infantil”.

Veamos algunas de las formas en que se concretó el ataque de los claudicantes y de quienes les justifican:

Tsipras, refiriéndose a la Plataforma de Izquierdas de Syriza:

«quieren los laureles de la pureza ideológica» . 
«La pureza ideológica no existe en tiempos de crisis». 

Atención a la semántica empleada porque actúa como toque de corneta para toda la purrela ideológica syriza española. Sólo una mínima selección de ejemplos.

Raimundo Viejo, líder podemita barcelonés en referencia a la aceptación por Syriza de las condiciones de la UE:

“Pedimos disculpas a los marxistas de todo el mundo porque Grecia haya rechazado cometer un suicidio ritual para el ava la causa. Ustedes han sufrido desde sus sofás.”

Pretende ofender y tiene suerte de no ser calificado en los términos personales tal y cómo merece este personaje cuya ausencia del “sofá” es desconocida.

Antoni Domenech, G. Buster y Daniel Raventos:

“Están, primero, los habituales papagayos moralizantes y consignistas: esos estupendos abajo-firmantes que, sin haber estudiado ni haber siquiera pretendido nunca entender nada en concreto del caso, ya tenían de antemano decidido, por ejemplo, y muchas veces contra todo argumento económico racional, que nada que no fuera romper con el euro y volver al dracma ya (¡en una economía abrumadoramente importadora!) era reformismo utópico y que Tsipras era un "traidor" que sólo esperaba el momento adecuado para venderse a la Troika. Éstos están exultantes: la del martes fue su gran noche. Y Tsipras, un nuevo Pétain.”. 

Y lo cuentan, en “Sin Permiso”, un medio no lejano al PSC y con vínculos con la Fundación Eleanor Roosvelt.

Agencia Afni, vinculada a IU:

“¿Syriza llegó al poder “demasiado pronto?” "Tener el poder nunca debería ser un problema. Es el colmo. Es evidente que el votante medio de la coalición radical no está por hacer la revolución, y que falta mucha concienciación, pero de ahí a reconocer la impotencia de tus propuestas y mejor seguir en la oposición.. ¿O era mejor renunciar al poder para seguir concienciando a la gente, y que cuando se ganen las elecciones, sea para ir a por todas? Si eso fuera así, se acaba de plasmar el discurso y la estrategia del KKE”.

Indecencia clásica del reformista del sistema: intentar que confundamos gobierno con poder, de dónde se derivan todas las justificaciones de las claudicaciones políticas. Sí, era mejor acumular fuerzas como hace el KKE, a pesar de su deficiente políticas de alianzas con los sectores de oposición interna a Syriza que podrían llegar a enfrentarse con la misma.Sugiero a los lectores que lean el resto del artículo titulado “Profunda reflexión sobre Syriza” porque su sesgo anticomunista es notorio. Gente de IU, de los que van de no podemitas. ¡Olé!

Agencia Afni llega al colmo de su indigencia moral en este párrafo:

“Los clásicos indican que en los sistemas políticos burgueses las fuerzas transformadoras no pueden llegar al poder. Están en inferioridad de condiciones en cuanto a medios, campaña electoral y sistema electoral respecto a un bipartidismo neoliberal al que no pueden dar el sorpasso. Y que si por “error” ganan, enseguida les cortan las alas. Interesante sería estudiar la imposibilidad del PCI en Italia durante la Guerra Fría, con la Red Gladio, o el golpe de estado a Allende. Por tanto, la única vía de alcanzar el poder es la vía violenta, el único camino por el que se puede hacer la revolución contra la ferocidad del capital. Sin embargo, de unos años a esta parte partidos de la izquierda sudamericana ha logrado alzarse con el poder, y mantenerse, a pesar de las presiones externas o internas. ¿Lo que se ha logrado en América Latina es imposible que ocurra en Europa? ¿Debe primero la gente morirse de hambre para dar ese paso? ¿No hay ningún atajo o término medio menos cruento?”




A ver figura, la obsesión del PCI por llegar al gobierno le llevó a convertise en la ochettiana “cosa” que ha acabado por ser centro derecha. En el PCI de Berlinguer ya cabía gente como Renzi. Los partidos del socialismo del siglo XXI consiguieron, como toda socialdemocracia, una temporal mejora de las condiciones de vida de los sectores populares que tuvieron que ver, en su momento, con los altos precios del petróleo y con la desviación de las inversiones financieras hacia Latinoamérica cuando la deuda USA y de la UE no rentaban igual pero el milagro emergente se acabó. El caso es que las clases trabajadoras de esos países no han conquistado ningún poder popular real dentro del aparato económico y productivo. Porque de eso se trata, ¿o no? La jugada es inteligente, aunque se le vea el cartón. Pretenden emular un discurso ya ajeno al imaginario colectivo en el que había una derecha de la revolución, una izquierda de la misma y un centro de ella que tiene la razón histórica y la comprensión de la dialéctica inmanente de su lado. Sólo han fallado en algunos pequeños detalles. No hay revolución. Ellos se han uncido al carro de la involución que acepta “las cosas como son”.

Agencia Afni emplea similar discurso a Slavoj Žižek cuando condena nuestro "falso radicalismo" que concentra en esta frase: «lo que realmente importa es la abolición del capitalismo liberal-parlamentario, todas las demás peleas son secundarias». Qué fácil sería acusarnos de tantas cosas ¿verdad? si no es porque es Syriza quien tiene que explicar haber pactado con el capital europeo algo mucho peor que lo acordado por dos gobiernos anteriores. La pelea que defiende el esotérico Žižek es una mala puñalada por la espalda a la clase trabajadora. En el resto del su artículo su cantinflismo,sus contradicciones argumentales y sus ir y venir justifican que se lea su juego de palabras -"la valentía dela desesperanza"- como lo que es, una tomadura de pelo.

No, señor Žižek y compañía. No es cierto que Syriza haya demostrado nada respecto a la catadura real de la UE/Alemania. Lo sabíamos todos los que no preferimos ignorar esa realidad en base a las conveniencias nacionales de subvenciones del momento. Syriza sólo ha demostrado que no tiene madera para romper las reglas del capital.

No formamos parte del mismo bloque político unos y otros. Sus ataques a los “izquierdistas”, que en su fobia materializan en los comunistas, se corresponden con un sector hoy muy débil orgánicamente, con una corriente de pensamiento que aún debe reconstruirse, aunque estamos en ello, con una visión del mundo muy difícil de manejar frente a las “ilusiones” y sueños subjetivos y cotidianos de cada miembro de la clase a la que realmente representan –aquello de la diferencia entre las necesidades objetivas y subjetivas-del proletariado-, a los que los súbditos del sistema consideran demasiado utópicos para optar por su programa político, político, no electoral, por lo que inteligentemente optan entre las ofertas del supermercado electoral del capital, perpetuando la dominación de clase con diferentes marcas y una misma consecuencia: la continuidad del mismo sistema frente al que no se quejan demasiado porque su crítica se agota en los políticos y en sus instituciones.

Los comunistas no debemos negar nuestras carencias. La autocrítica es parte de nuestra identidad. Hemos hecho un correcto diagnóstico del “estado de la situación”, sabemos dónde queremos ir. Hemos detectado, de nuevo con acierto, los cantos de sirena de la indignación, del 15Mayismo, de la nueva socialdemocracia, disfrazada de mil formas (residuos del eurocomunismo, populismo, ciudadanismo, antiglobalización cumbayá, neofascismo camuflado,…) pero todavía no hemos sido capaces de reconstruir nuestro relato, de conectar y sintetizar las demandas de nuestra clase que pueden ser palanca revolucionaria…Y sin embargo…

Y sin embargo, ¿porqué la socialdemocracia resucitada bajo nuevas formas tiene esa pulsión irreflenable de descargar la frustración de haber mordido el polvo ante el capital en nosotros?

No creo en una visión lineal ni determinista de la historia. Sé de sus inflexiones y giros bajo los que operan fuerzas y fenómenos reales.

También soy capaz de captar que bajo la apariencia de una etapa de recuperación económica, que en lo político puede dar lugar a la recuperación de la hegemonía política del relato de la crisis capitalista por la derecha política representativa de una combinación de turboliberalismo y “fascismo democrático” (autoritarismo legal y represivo de los Estados capitalistas), la crisis sistémica no ha acabado sino que se agudizará por su carácter múltiorgánico (crisis fiscal, de modelo de producción y a la vez de demanda, de capacidad para absorber la mano de obra existente a nivel mundial, energética, alimentaria, ecológica, moral, de civilización y sentido de la existencia humana,…)

Y sin embargo, no dejo de preguntarme porque esa obsesión de la “otra” socialdemocracia refundada, circunstancial e inestable en buscar sus desahogos en la línea política comunista.

¿Será que han captado su propia limitación y coyuntaralidad, el talón de Aquiles de no ser una opción autónoma y basada en la fuerza subversiva de una clase a la que no han educado para serlo, que se han tentado las ropas y han visto que no dan más de sí de lo que el capital quiera de ellos como medio de entretenimiento?

¿Será que están perdidos respecto a su identidad dependiendo de que se salga o no de esta crisis capitalista y que ello les lleve a temer su desaparición en beneficio de los ex socialdemócratas (Partidos Socialistas) o a sentir que podrían ser arrollados por opciones revolucionarias si la crisis capitalista se agudizase?

¿Será que saben que podrían desaparecer “como lágrimas en la lluvia?”

¿Será que nadie como los comunistas está poniendo en evidencia que los reyes de la nueva socialdemocracia están desnudos?

¿Será que sospechan que, ante tanta mendacidad, bajo la apariencia de las aguas remansadas en la superficie, se estén produciendo en las inferiores remolinos e insospechadas corrientes subterráneas?

- Fuente: http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2015/07/los-syrizos-descargan-su-frustracion-en.html#sthash.QBQpV9Ck.dpuf



Podemos y Ciudadanos como recambio del PPSOE. Ahora cada uno va al Parlamento con sus queridas.

Eugenio Fernández .Canarias-Semanal.org

A velocidad de vértigo continúa encajándose la formación política Podemos en el  Régimen postfranquista que tanto criticara su secretario general durante sus primeras intervenciones televisivas. Poco o nada parece quedar ya, en efecto, de las propuestas reformistas con las que Podemos trataba de ganarse a un electorado desencantado de los partidos tradicionales en las últimas elecciones al Parlamento Europeo.

Hasta las vísperas de los pasados comicios autonómicos y locales, sin embargo, los líderes de la formación mediática aún vendían su producto como el "mejor instrumento" para "terminar con el bipartidismo" y desalojar de las instituciones que ellos pretenden ocupar tanto al Partido Popular como al PSOE.

Los resultados de las últimas encuestas, no obstante, han terminado por sacar a la luz pública cuál puede ser la función que desempeñe el nuevo partido morado, como una pieza fundamental en el tablero político español para apuntalar el denostado bipartidismo.

Hace solo unos días, en su programa Fort Apache, Pablo Iglesias reconocía abiertamente que el papel de Podemos no pasará de ejercer influencia en el PSOE. "O gira la familia socialista - afirmó sin ambages Iglesias -  o nosotros nos podemos retirar, porque hay determinadas opciones que no podríamos tomar porque no contaríamos con el apoyo de las opiniones públicas".

En el mismo sentido, este miércoles 12 de agosto,  el secretario político dePodemos, Iñigo Errejón, aseguraba que  “es posible que haya entendimientos entre su partido y PSOE para un posible pacto tras las elecciones generales,  si los socialistas optan por el cambio político”.

Para tratar de justificar un planteamiento situado a años luz del que sostenían hace apenas unos meses, Errejón utilizó la misma trampa discursiva que en años pasados servía a Izquierda Unida para defender sus pactos con el partido socioliberal: la supuesta posibilidad, recurrentemente negada por los hechos, de que el partido liderado hoy por Pedro Sánchez deje de defender los intereses de la clase capitalista española, pasándose al bando de las clases populares.

Así, Errejón apuntó que dentro de Podemos “no saben con qué PSOE habrá que hablar para favorecer este posible pacto y   que no habría nada que hablar con el PSOE del gobierno cuya última decisión fue indultar a un banquero”.

La necesaria apostilla, sin embargo, no impidió que Errejón reconociera que “necesariamente habrá acuerdos en un parlamento más plural”, y no descartó que “estos pactos lleguen al Gobierno”.
 Dejando entrever la amplitud que tales  acuerdos post-electorales podrían llegar a tener, el secretario político de Podemos destacó también  “que antes de hablar entre partidos hay que ver el reparto de confianza de los ciudadanos”.

Como se recordará, ya el pasado 13 de mayo, el propio Pablo Iglesias admitía, en  una entrevista concedida a RNE, que estaría dispuesto a pactar a pactar incluso con el PP tras el 24M. "Podemos hablará con todos los representantes de la voluntad popular" -aseguraba entonces Iglesias.

En cualquier caso, el último giro de Podemos hacia el partido de los GAL  llega tras el barómetro del CIS que refleja una caída en intención de voto para la organización de Pablo Iglesias y que un pacto entre la formación morada y los "socialistas" es la alianza preferida por la mayoría de los encuestados (21,1%).

 - Fuente: marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2015/08/podemos-ya-muestra-abiertamente-su.html#sthash.fVRZMwBd.dpuf

He aqui un ejemplo de como contrarrestar la charlataneria intelectualoide:




IU morirá a manos del hijo que engendró. 

Por Marat

Está muriendo a manos de sus dirigentes Izquierda Unida, sea por la puñalada de la convergencia en Podemos salvando las siglas, sea considerando que se salva la organización política independientemente de que desaparezcan las siglas. Que se lo pregunten a Izquierda Anticapitalista, que ahora es sólo una oficina de empleo dentro del sector minoritario podemita.

Morirá con ella toda una parte de mi juventud en la que nací a la militancia comunista por ser el PCE el partido antifascista por excelencia y por la ingenua consideración de que su mundo político era el heredero de la revolución de 1917. Necesité bastantes años para, más allá de efluvios de la militancia y de muy dolorosas rupturas, comprender que sólo era una corriente más dentro del complejo político democrático-progresista.


1.-Recurramos a la historia:

Entender lo que le ha pasado a IU requiere algo más que un análisis de ignorantes y devoradores de cerebros. Estos se han empeñado en santa cruzada en afirmar cosas tales como que IU se había convertido en casta -discurso de los neocasta que ahora descastizan al PSOE-, que IU no supo reaccionar cuando Podemos amenazó con presentarse a las europeas, regenerándose internamente y ofreciendo a los chicos de Iglesias que abanderaran la regeneración -viniendo de un ex PSOE como Monedero que pide votar a los candidatos de este partido en CCAA y Ayuntamientos, es toda una ironía-, que su obsesión antiPodemos -¿alguien defendió en IU esa postura en algún momento?-, le mató, que su resistencia a ir hacia la “unidad popular” -sería bueno que alguien aclarase qué significa políticamente eso, fuera de las medidas anticorrupción y de “aliviar la austeridad”- y que todo ello detonó en el 24M y en unos resultados de fracaso electoral de IU sin paliativos.



En mi opinión, lo que le ha sucedido a IU es algo difícil de explicar a quienes tienen la memoria de los peces, la cultura política de las anchoas -Podemos facilitará la investidura de Miguel Ángel Revilla en Cantabria, un hombre que ha gobernado tanto con el PSOE como con el PP y que tuvo en su gobierno a personajes corruptos como Ángel Agudo, ex secretario general del PCC y del PSC-, la soberbia de los menores de 35 años y la idiotez intergeneracional, que alcanza hasta los 80, de quienes nunca se jugaron demasiado, venían en muchos casos del voto PSOE o no comprendieron jamás el significado de lo que es una transición entre un tiempo de poder del capital y otro de la misma hegemonía pero con distintos actores.

Lo que hoy está matando a IU viene de lejos, de mucho antes de que ésta existiera. Viene al menos de 1956, cuando el PCE lanzó su política de Reconciliación Nacional-precedida de un abandono inevitable pero sucio de la lucha guerrillera entre 1948 y 1952-, lo que explicaría que años más tarde el PCE fuese casi la única oposición interna al franquismo pero dirigido por sectores de la burguesía y de las clases medias. Un director cursi y moñas como el derechista José Luis Garci lo retrató en su película “Viva la clase media”. Enrique Lister escribiría en 1983 “Así destruyo Carrillo el PCE” . En cualquier caso, y frente al documento que justifica el giro estratégico del PCE en 1956, las anteriores referencias, desde la derecha y desde la izquierda comunista, son necesarias pero parciales.

En la misma línea de la política de Reconciliación Nacional vendrían mucho después cuestiones como la Plataforma Democrática de España, luego Platajunta, a través de su fusión con la Plataforma de Convergencia Demócratica del PSOE, donde se irían estableciendo los pasos para el pacto político con los "sectores aperturistas del franquismo” para la transición de una dictadura fascista a una capitalista y coronada previamente por el propio franquismo.

El PCE era ya desde hacia muchos años un partido reformista y, en su perspectiva de clases en conflicto, nacional-popular. Su teoría sobre el capitalismo monopolista de Estado no era otra cosa que la búsqueda de alianzas con una pretendida pero prácticamente inexistente burguesía democrática, salvo que se pensase que lo era por no intentar mantener un régimen franquista sin Franco, cuando las embajadas USA y alemana, entre otras, habían apostado por una transición sin traumas.

En esa transición, el PCE podía haber apostado por una posición resistente, sin salirse demasiado incluso de una posición reformista, que hubiera retrasado su legalización 1 ó 2 años pero habría podido radicalizar los contenidos de esa transición, dada su fuerza como organización democrática y de oposición al franquismo y su hegemonía en unas Comisiones Obreras que todavía no habían mostrado hasta dónde podían degenerar como sostén de la nueva dictadura de clase.

Pero no fueron así las cosas. El PCE, y con él casi toda su dirección, apoyarían el pacto con la corona, la bandera monárquica y franquista, los Pactos de la Moncloa, el Estatuto de los Trabajadores, la Constitución. La sociedad española ha retrocedido tanto en derechos y se ha ido tan a la derecha que hasta aquello parece hoy algo deseable a quienes carecen de conciencia de clase y anticapitalista. Y, por supuesto, la negación del derecho de los pueblos del Estado español a su autodeterminación. Eran los tiempos del eurocomunismo, de los encuentros Carrillo, Marchais, Berlinguer. El PCE hoy preconiza el ingreso de IU en Podemos, el PCF es postocomunista, sin abandonar del todo el estalinismo, y el PCI, el partido de nombre comunista más grande del occidente capitalista, ha desaparecido. Hoy gobierna sus restos el democristiano Renzi. Carrillo por aquel entonces soñaba con que el PCE fuera la primera fuerza de la izquierda. Y con él, la gran mayoría del PCE, que luego ha pretendido conjurar todos sus errores culpando al carrillismo. La última estupidez profunda en ese sentido la ha manifestado el niñato Garzón, acusando de carrillistas a una parte de sus compañeros de IU, cuando hace años que ha muerto la bicha oficial y han pasado 33 años desde que dejó de ser miembro del PCE, llevándose a sus huestes al PSOE, de donde vino.

Luego, después de descubrir que sería un partido muy secundario, se lanzaría la propuesta de gobierno de concentración nacional con el PSOE, la UCD, AP (luego PP) y las derechas vasca y catalana, algo que sólo veían el propio PCE y el PSP de Tierno Galván.

De ahí al enamoramiento de quien un día llamó el PCE “Juan Carlos I El Breve” y que luego este mismo partido denominaría como “un demócrata” habría un paso.

Años después, nuevas renuncias, en las que junto a éstas se dieron también las primeras huelgas generales protagonizadas por CCOO y UGT, cuando aún no habían perdido ambas centrales toda su vergüenza.

El paulatino agotamiento de la táctica, nunca llegó a ser una estrategia, eurocomunista, dieron años después en el agotamiento de un PCE que no lograba diferenciarse ante la sociedad como algo distinto al PSOE. El PCE, que había llegado a tener un diario (Mundo Obrero) y 200.000 afilados, que no militantes, se iba desangrando de cuadros y bases.

Los efectos de este langidecimiento no podían hacerse esperar mucho tiempo. En 1981 se produciría la escisión de la práctica totalidad del EPK (Partido Comunista de Euskadi) de Roberto Lertxundi, casi marginal en la sociedad vasca, para ser absorbidos por la Euskadiko Ezkerra de Mario Onaindia (EE), que luego acabaría en el PSE-PSOE, tendría su repercusión en la crisis de los renovadores (sectores de la derecha y algunos de la izquierda del PCE). Esta crisis interna era sólo la expresión de un descontento general en el PCE, nacido de una frustración de génesis eminentemente electoralista, como todo desengaño desde entonces de este partido y de su creación, IU.

En ese mismo año, el partido hermano del PCE en Cataluña, el más berlingueriano y socialdemócrata del Estado español, el PSUC, conocería una ruptura interna entre eurocomunistas y leninistas, que llevaría a Francisco Frutos a la secretaría general del partido y a Pere Ardiaca a su presidencia. En 1982 nacería el PCC (Partido Comunista de Cataluña), de tesis obreristas y M-L, nacido de la ruptura entre el sector que había formado un año antes la mayoría del PSUC. Hoy el PCC es la base de los socialdemócratas de la EUiA de Joan Josep Nuet pero, en su momento, fue un acicate a la creación del PCPE, tras la salida de Ignacio Gallego del PCE en 1983.

En 1982 la debacle electoral histórica del PCE daría lugar a la sustitución de Santiago Carrillo por Gerardo Iglesias que, tras comprobar que la máquina eurocomunista estaba agotada, decidió reeditar las políticas de alianzas cupulares de la Plataforma Democrática y de la Platajunta, dando lugar a la creación de Izquierda Unida (IU), tras la experiencia, de nuevo cupular y sin base, de las Mesas Pro-Referéndum (de la OTAN). Nacía así una IU en la que estaban el PCE, el PCPE, el sector del PCOE que luego volvería al PCE, con Enrique Lister a la cabeza (a través de su integración en el partido del que un dñia se había escindido) y, entre lo indecente, el Partido Carlista (2 y la cuñada), el Partido Humanista (creado por la secta La Comunidad) y la Federación Progresista (Ramón Tamames que, como hombre orquesta, no necesitaba más que unas siglas). Afortunadamente, y con todas sus contracciones y zonas oscuras, estaban Izquierda Republicana y el PASOC (Partido de Acción Socialista de Alonso Puerta). De ellos, creo recordar que sólo el PCE, al que se han añadido otros socios, siempre cambiantes y en coalición de pasillo, continúa hoy.

Los tiempos del maestro ciruela Anguita, tras Gerardo Iglesias, elevarían a IU a sus mayores cotas electorales, siempre modestas, y luego a una nueva caída. Francisco Frutos realizaría el interinato en el que se llegó a un pacto, como mínimo extraño, con el PSOE de Almunia, que tuvo magros frutos. Con el cariño que le tengo a Françesc, y que él sabe que es cierto, le recordaría, ahora que IU se ha estrellado y se ha entregado a la podemización más indecente, aquello que me dijo hace unos meses de los miles de años que necesitaría el KKE para salir de su 5%. El KKE griego es una fuerza creciente en la calle y en los sindicatos (PAME, sindicalismo mayoritario y de combate), además de electoral, e IU es una marca de marketing agotada en el imaginario del consumidor-votante-súbdito.

¿Qué decir de la época de Coordinador Federal de IU de Gaspar Llamazares, el que pronunciaba hasta hace dos meses 23 veces la palabra ciudadanos en una frase de 10 y que hizo de IU una muleta del PSOE en la época de Zapatero en la Presidencia del Gobierno? ¿Éxitos? No sería el de la Memoria Histórica, ley sin dotación presupuestaria ni obligado cumplimiento. Por cierto, en esa época, uno de los asesores principales de Llamazares era Juan Carlos Monedero, hoy teórico de Podemos en rehabilitación y, en un pasado lejano, miembro del PSOE, partido desde el que hizo campaña a favor de la OTAN.

Fue con Cayo Lara cuando IU recuperó cierta normalidad orgánica, cierta normalización del desacuerdo sin grandes traumas y un avance electoral de IU. Pero también cuando IU puso de manifiesto que no rompería, a pesar de cierto giro a la izquierda, con su socialdemocratización. Era la época del despliegue a pesar de su ciudadanismo y su discurso indignado que dieron lugar al 15M del “no nos representan” (tampoco IU) hasta que les representaron Podemos y Ciudadanos.




2.-¿Sorpresa respecto a los resultados del 24-M? No sé ustedes pero yo no me he llevado ninguna:

El discurso que ha permitido la pérdida de su base social-electoral como Partido Comunista, o como una coalición aneja, nace desde la desnutaralización nacional-popular que he señalado respecto de su pasado. Un PC y sus organizaciones amigas necesitan asentarse siempre en lo que les da vida. No abandonar nunca la apelación a las necesidades de la clase de la que han nacido y expresarse en un lenguaje que tenga que ver con su realidad y no con un discurso abstracto e indefinido de “la gente” o de "los ciudadanos". Gente y ciudadanos somos todas las personas, incluso los opresores de la clase trabajadora con los que se es colaboracionista cuando se escamotea la realidad de que existen clases sociales.

Izquierda Unida dice que es la “izquierda transformadora” (ya no dice ni siquiera lo de la “la izquierda real”) ¿Qué coño es eso? ¿Cómo es posible que pretenda ser percibida de modo diferente a las marcas de consumo que hablan de ser una “fuerza de cambio” (la SER o los nuevos bancos, por citar dos ejemplos, sin mencionar la expresión directa “cambio” del PSOE en 1982 y de Podemos en 2015).

Izquierda Unida ha estado en la gran mayoría de las luchas sociales pero con una necesidad de inmediatez en cuanto a su conversión en eco parlamentario que no ha contribuido a hacerlas crecer sino a apropiarse de ellas, agotándolas. Y por supuesto, y más grave, como todo el que tiene prisa por hacerse notar, ha movilizado sin hacer un trabajo callado y lento de lucha ideológica, entre otras cosas porque su modelo reformista y tacticista no da para una lucha “cultural” de fondo que siente las bases de un proyecto de revolución social, algo que requiere paciencia y capacidad de escuchar a los sectores con los que se trabaja.

Izquierda Unida, como el PCE, desde que existen en el tiempo inaugurado tras 1977, sólo tienen la obsesión por sobrevivir electoralmente. Jamás han creado en este tiempo estructuras que nacieran desde la base. ¿O es que el amigo Enrique de Santiago pretende hacernos creer que las “Mesas de Convergencia” nacían de allí y no de unos cuantos “notables" de pacotilla?

Esa obsesión por lo electoral es lo que hace que no existan diferencias dignas de reseñar entre quienes buscan converger con Podemos salvando las siglas y quienes están dispuestos a sacrificarlas.

Estamos ante una organización en la que salvar las siglas es salvar “empleos profesionales”. Se entiende que afecte a personas que hace muchos años dejaron sus trabajos de origen para ser liberados por la política. Ello explica que en muchas regiones y municipios los cuadros de IU, sus exconcejales, ex representantes en diputaciones y en ayuntamientos, ex liberados de partido y ex asesores estén siendo tentados por los podemitas y sus socios (Compromís, MES,...).

Estamos ante una organización incapaz de pensar más allá de lo electoral porque en lo político, salvo alguna proclama de que ellos son de izquierdas y, de tarde en tarde, hablar de clase trabajadora, se sitúan en el mismo terreno reformista y “antiausteridad” de los podemitas, sin ninguna pretensión de derribo del capitalismo sino de la vuelta a los años del keynesianismo económico. El partido como intelectual orgánico de la clase obrera no existe en su interior porque hace tiempo que su proyecto no bebe del marxismo sino de los Samuelson, los Galbraith y más tarde los Stiglitz. Lo suyo es la recuperación del Estado del Bienestar, no el impulso de la lucha de clases ni un programa socialista y revolucionario.

Llegaron tarde a la defensa de la opción republicana y la prefieren sin adjetivos porque la idea de “república de trabajadores” (definición de la Constitución de la II República) creen que puede asustar a muchos “ciudadanos”.

Su propuesta “constituyente” de hace sólo dos años, cuando aquello del 25-S, ha sido abandonada, no porque fuera reformista e interclasista, que lo era, sino porque no les dio réditos.

Como organización, IU carece de estrategia política definida. Salvo sus históricos modelos de convergencia/confluencia destinados, no a generar hegemonía en el sentido gramsciano, sino meramente electoral (lo que nunca fue la hegemonía planteada por Gramsci) no tiene otra visión de largo alcance. Carece pues de perspectiva en el sentido histórico que le damos a este concepto los marxistas. Lo suyo es siempre salir del próximo bache y pillar cacho electoral que justifique otros 30 años de inutilidad.

Su muerte inminente llega porque era ya una organización “madura” entre sus dirigentes y la inmensa mayoría de sus acríticas bases para ser laminada por una opción con más apoyos mediáticos y mejor look de “modernidad” que la suya pero con muy similar componente ideológico.

En sus bases muy pocos, pero existen, están dispuestos a combatir a Podemos porque significa una involución ideológica, a exigir a su organización un proceso de clarificación ideológica y un giro neto hacia la izquierda, hacia la clase trabajadora como sujeto político y hacia el socialismo como horizonte.

Es vergonzoso que, cuando más salvaje se ha hecho el capitalismo y más evidente la dualización social entre explotadores y explotados (ellos prefieren las expresiones de pobres y ricos), gran parte de su dirección se integre en el discurso que ha girado a la derecha y hacia los falsos discursos del “bien común”, que no puede ser común porque no es común la situación entre opresores y oprimidos, y del “sentido común”, que suele ser el de los imbéciles y conformistas.

IU morirá por méritos propios. Su deglución por ajenos sólo será el aprovechamiento de algo que estos no crearon sino que simplemente les beneficia.

No voy a entrar en cómo los Garzón, los Centella, los Anguita, los Monereo, los Couso, las Yolanda Díaz, las Tania Sánchez o los Mauricio Valiente han traicionado a su organización sin hablar de que los Ángel Pérez, los del Cura, los Torrijos, los Antero Ruíz o los Moral Santín se cubrieron de mierda sin que su grupo político los entregara a la justicia incluso antes de expulsarlos. Muchos siguen ahí. Y algunos (Tania Sánchez, del Cura) pueden estar a la vez en un lado y en otro de las causas inmediatas que han ido destruyendo a dicha coalición, más allá de los factores estructurales, ideológicos, políticos y estratégicos que hasta ahora he citado. Quienes entiendan que la crisis de IU proviene de ahí y no de toda su trayectoria o son imbéciles o simplemente carecen de la capacidad de ser intelectualmente honrados para llegar a las conclusiones necesarias que les permitan entender.

Cuando un partido o grupo político deja de ser aquello para lo que su base social esperaba que estuviera destinado, y se convierte en partido prosistema de facto (lo de casta se lo dejo a los fascistas descatizadores de aquellos a los que previamente señalaron como tal en función de cómo los obligan sus políticas de alianzas), empieza a morir porque carece de función.

No me duelen prendas en decir que milite en ambas organizaciones, PCE e IU, en mi juventud. Lo hice por la ignorancia que dan los 14 años, por el reconocimiento del papel heroico del PCE en la lucha antifascista y por la ingenuidad de creer que era en España el partido heredero de la revolución socialista de 1917.

Del mismo modo, llegué a pensar durante un breve espacio de tiempo, con mucha autocensura mental, que IU podía ser una salida que permitiese que las ideas comunistas perviviesen en otra organización que fuera más allá del PCE. Pronto comprendería que no podía seguir dudando y defendiendo a la vez aquél engendro, aquella banda de oportunistas sin freno moral que llegaron en la forma de los Palero, los Berga, los Ángel Agudo San Emeterio, los Josep Palau, los Jesús Montero Delgado (este llevaba mafioseando desde mucho antes, al inicio de los años 80), por citar sólo algunos ejemplos de la tropa que desembarcó en la dirección de IU con Gerardo Iglesias, el más decente, con mucho de todos ellos. Aquello no era sino la explosión de la supernova de trepas indecentes sin oficio no beneficio que no fuera aquél que se iban a procurar a partir de entonces.

No me duelen prendas en admitir que, sabiendo todo lo que había, he votado -otras me he abstenido o he votado candidaturas comunistas- en alguna ocasión a IU como modo de tocarle las narices al PSOE, arrepintiéndome luego como el que, tras una mala noche de borrachera, se da cuenta de que es un cretino, al comprobar cómo perdían el culo tras el PSOE, salvo cuando el ínclito Anguita, henchido de sí mismo, decía aquello del sorpasso, basándose en lo de "programa, programa, programa", que acabó de aquél modo. Después, el ex ganador del premio José Antonio, por glosar su figura humana, diría desde su Frente Cívico aquello de “Lo único que os pido es que midáis a los políticos por lo hacen, por el ejemplo y aunque sean de la extrema derecha. Pero eso me lo manda a mí mandamiento, mi inteligencia de hombres de izquierda. Votad al honrado, al ladrón no lo votéis, aunque tenga la hoz y el martillo.” O lo de “hace tiempo que renuncie a plantear el comunismo como alternativa”. Y no nos olvidemos de su hit parade: “No quiero sólo gente de izquierdas en el Frente Cívico”. Se adelantaba a Podemos y, como buen Juan Bautista allanó el camino del Mesías, metiendo en su engendro político a un nazi sin acabar de reciclar como Jorge Verstrynge. El eslabón encontrado entre el Califa cordobés y el Mesías podemita.

Creo que el mejor dirigente que ha tenido IU ha sido Cayo Lara. Quizás por eso en lugar de ser también secretario general del PCE, lo es esa luminaria del pensamiento político llamado José Luis Centella, que será el encargado de echar la llave a la sede de IU, tras su entierro indecoroso y el regalo de la gran mayoría de sus militantes y “dirigentes” a Podemos.

Sin embargo, IU hubiera requerido de una dirigencia de calidad política excepcional, algo impensable dentro de lo disponible en el PCE y en IU, y muy alejado de lo que el momento político español permitían. Las mejores y peores cualidades de los seres humanos se despliegan de acuerdo a la altura de la etapa en la que se está haciendo la historia en cada momento.

Cayo Lara significó estar por encima de la media en cuanto a honradez y cualidades de carácter que deben acompañar a un dirigente que pretenda ser comunista pero ha carecido de las condiciones del "director de orquesta" del que hablaba Lenin. Su aceptación de la convergencia con Podemos, la noche electoral, con la esperanza baldía de salvar las siglas, que nada significan, si se produce una entrega tan vil a un populismo oportunista y aventurero, disfrazado de socialdemocracia meramente sustititoria de las siglas del PSOE por el nombre de “lo nuevo”, demuestra su carencia de dichos rasgos políticos. Si los hubiera tenido, en el mejor de los escenarios posibles, habría contribuido a llevar al sector más consciente de su organización a una ruptura con la mayoría socialdemócrata y entreguista a Podemos.

La desfederación de IUCM (Izquierda Unida-Comunidad de Madrid), con el fin de buscar una excusa para expulsar a los miembros de su dimitida dirección, la estrategia del paso bajo las horcas caudinas de los 5.000 militantes madrileños que deseen seguir vinculados a la nueva dirección de IU que se forme tras la creación de una gestora y el llamamiento a "traer a casa" a quienes traicionaron a su organización pidiendo el voto para Ahora Madrid o integrándose en sus filas, es un auténtico golpe de Estado interno, propio del peor estalinismo, compatible en este caso con una deriva ultrarreformista y de derribo de la organización para integrarla en la secta podemita.

Pero ello no habría significado de modo directo y mecánico un proceso de clarificación ideológica dentro del hipotético sector rupturista porque ese minoritario segmento de la militancia, el más crítico y de izquierda, no está capacitado para abrir ese debate ya que está preso de su doble orejera ideológica, el eurocomunismo del que el PCE y su plataforma política, IU, no se han librado, y su vocación de expresión política enfeudada a lo electoral, sin la cuál son incapaces de realizar el duro trecho de un nuevo camino político. La alternativa para ese grupo no es refundar un PCE auténtico por sí solos, ni siquiera ejercer la rabieta de irse a un pequeño grupo comunista, sino la amargura del abandono de la lucha que lleva el irse a casa, a asuntos más vitales y personales.

A ese sector, potencialmente rupturista de IU, le aterra la posibilidad de un salto en el vacío porque sabe bien que otros lo intentaron antes y fracasaron: PCPE, Corriente Roja, Iniciativa Comunista,...Aclaro a los militantes de estas organizaciones o a las evoluciones posteriores de éstas que no fracasar no significa supervivir sino ir más allá de unos pocos cientos de militantes en todo el Estado, lograr una implantación notable entre la clase trabajadora y la aceptación de sus propuestas entre importantes sectores de ésta. Fracasar es no haber logrado en todos estos años construir el partido comunista que no tenemos.



3.-¿Y tras esto qué?

Lo más ingrato y difícil de explicar a los supuestos izquierdistas que pretenden a la vez la inmediatez de sus objetivos y las rebajas constantes de estos, es que ni el capitalismo se rinde por los votos, por muchos que fueran, que ya se ve que serán más que insuficientes, ni por la fuerza de una “ilusión”, desmovilizada socialmente, que viene de “iluso”

Syriza, la nave capitana de la socialdemocracia realmente existente, pues la que se llama tal es social-liberal, ya está dando cuenta de sus límites de un modo vergonzoso. Cualquier crítica en esa dirección está destinada dentro del mundo IU a ser ignorada. La secta podemita tiene menos problemas con ello, pues ha dejado tirado a Tsipras y su partido, como antes lo ha hecho con la revolución bolivariana y ésta le ha tenido que recordar. Compañeros bolivarianos, la distancia geográfica no se salva con Internet y algunos viajes a Caracas de ciertos españoles que acaban renegando de quienes tanto les han apoyado. Os toca hacer autocrítica, como buenos revolucionarios.

Cuando lo que les queda a los podemitas, y también a la moribunda IU, es revindicar un Estado del Bienestar que no volverá porque exigiría un pacto social tal entre capital y trabajo que aceptase una cuasi expropiación del primero para devolver lo usurpado a los derechos de los trabajadores durante estos años de crisis capitalista e individualizado crecimiento del beneficio empresarial y patrimonial de las grandes familias, está claro que ese camino está cegado.

Tsipras lo ha demostrado desde el gobierno, Podemos desde una oposición menguante que camina hacia el extremo centro de las renuncias programáticas sin haberse acercado a la Moncloa más que unos metros.

El camino hacia la socialdemocracia lleva a un territorio yermo y quemado. Desde los gobiernos, la UE, el FMI, lo único que van a permitir es cierto levantamiento del acelerador de las políticas de austeridad. Las conquistas de la clase trabajadora han sido perdidas, casi todas, para siempre.

Los años de pacto social, de sindicalismo de concertación y gestión (¡cuántos jefes de personal y cuántos de RRHH en manos de sindicaleros mayoritarios!), de acuerdos de “productividad” entre gobierno y leal oposición, de progresiva violación del indecente Pacto de Toledo sobre las pensiones, de privatizaciones previas a las del PP pero enmascaradas en formas de colaboración público/privadas,...Todo ello es irreversible desde el respeto a la legalidad constitucional y política.

Esta vez, el capitalismo se ha adelantado y lo ha hecho muy bien. Desreguló primero la economía financiera a nivel mundial, vendió luego a sus víctimas la idea de que la gestión pública era más cara e ineficaz que la privada, abrió el camino de los complementos a la jubilación desde los planes de pensiones, consiguió que se comprará la “idea” de que éstas eran ya insostenibles, convirtió el derecho al trabajo en privilegio y logró que pareciese verdad que tener un trabajo precario era mejor que no tenerlo.

Antes lo hizo aún mejor. Atrapó a los sindicatos en la idea de la cogestión empresarial, salvando las declaraciones de beneficios empresariales bajo formas en B, C, D y todo el diccionario; convirtió a la socialdemocracia en social-liberal, a los comunistas en respetables socialdemócratas, a la resistencia anticapitalista en pijohhipes de turismo antiglobalización, subvencionado por las fundaciones globalistas, a los trabajadores en falsos perceptores de rentas porque creían poder pagarse un piso, una segunda residencia en primera o quinta línea de playa y tres coches por familia. Hoy nadie se reconoce trabajador explotado sino “ciudadano” de clase media, aunque se coma los mocos desde el día 10 de cada mes.

Y si todo eso es así y, a pesar de todo, hay quienes no se conforman con que les quieran volver a vender la película del consumo a plazos durante el breve período de recuperación que nos depara este aparente instante dulce del capitalismo, antes del estallido de su próxima burbuja (el capitalismo sale de sus crisis creando las condiciones para otras nuevas), habrá que decirles que hay una travesía del desierto por recorrer, si están dispuestos a luchar por la consecución de una sociedad socialista.

Y dado que cualquier gobierno que respete la legalidad burguesa y las condiciones que imponen sus instituciones no es más que un mamporrero más obligado o más servicial del capital, hacerles ver que el alumbramiento de una nueva sociedad no será un parto sin dolor sino plagado de agonías, destrucción constructiva y enormes sacrificios personales. Y que la renuncia a tales sacrificios en espera de tiempos mejores sólo prolongará los destrozos vitales en la realidad personal y colectiva de los oprimidos que esperen salvarse de esa quema.

Sin lucha ideológica no se construirá la conciencia necesaria para crear seres libres y conscientes dispuestos a emanciparse como colectivo, que sólo puede nacer de saber cuál es su condición de clase, el papel que juegan en la producción/reproducción del sistema capitalista y la fuerza callada que aún no han descubierto para hacer valer sus intereses como grupo social.

Pero la lucha ideológica es absolutamente inútil si no se sustenta en una organización de clase que esté dispuesta a comprometer a cada uno de sus miembros, voluntaria pero consecuentemente, en el proceso emancipador.

El partido de la clase trabajadora, los nuevos espartaquistas y bolcheviques, el nuevo partido comunista, no puede ser una organización de afluyentes con entusiasmo inicial para dedicarle unos ratos de su tiempo libre a “jugar a revolucionarios”. Necesita de sus mejores hombres y mujeres, de los más organizados y conscientes, de los más entregados en una voluntad que debe templarse como el acero para resistir los fracasos, los acosos, las persecuciones y, sobre todo, la indiferencia de una masa apática, desilusionada con cada nuevo engaño colectivo, y de aquellos a los que la política les aburre porque no han podido alcanzar la capacidad de darse cuenta de que la libertad nace de la igualdad y de la soberanía del individuo que transciende en el nosotros.

4.-¿De dónde puede nacer esa organización comunista?

No nacerá de las voces aisladas que defendemos su necesidad, no puede hacerlo. Los comunistas sin partido somos seres incompletos. Nos falta la capacidad de influir de manera organizada y, sobre todo, nos falta la réplica a nuestro discurso, a lo que podemos llegar a ser cuando aplicamos la máxima de que “un grano no hace granero pero ayuda al compañero”. En el colectivo encontramos la posibilidad de crecer cada uno de nosotros como comunistas y de que el efecto suma multiplique nuestras posibilidades. La gran mayoría de los comunistas españoles estamos en nuestra casa; no hemos sido capaces de salir de nuestro aislado agujero.

Estamos ante un momento transcendental; eso suena a frase vacía por archirrepetida para cualquier cuestión menor. Pero en este caso es cierta.

El PCE, sus siglas históricas, el significado positivo y negativo que hubo en él, va a desaparecer. La banda de los Centella, los Garzón y los Monereo, entre otros, lo convertirán en un “significante vacío” de esos que le gustaban al fallecido Laclau y que le encantan a su mujer, Chantal Mouffe, otra peronista como él, y al efebo centrista Errejón. Quedará en una ONG al estilo de Izquierda Anticapitalista, dentro del Podemos en el que se encontrarán ambos, que será útil para el mantenimiento de la cuota de liberados de cada organización confluyente en “lo nuevo”.

Camaradas del PCE, compañeros de IU, que no estáis dispuestos a permitir que vuestra identidad de izquierda se venda a una segunda versión del PSOE, pero esta vez 2.0 y menos fiable aún que aquél porque uno sabe lo que es el PSOE pero no a donde van los “empoderados”; camaradas del PCE y compañeros de IU dispuestos a salvar el concepto de lucha por el socialismo:

Estáis ante una enorme responsabilidad histórica, que es la de salvaguardar la idea de que existe en España una izquierda revolucionaria, "no real ni transformadora", revolucionaria.

Tenéis la posibilidad, como la tienen otros comunistas y gentes de la izquierda revolucionaria del Estado español, organizados o no, de levantar el discurso abandonado por vuestra organización, y por tantas “izquierdas parlamentaristas”, de la lucha de clases y por el socialismo o de iros a lamer vuestras heridas a los bares, donde sólo queda el lamento del tanguista.

Camaradas de otras organizaciones comunistas: tenéis la responsabilidad histórica de liberar el discurso comunista, durante tanto tiempo encapsulado en el aislamiento, de romper la pared que nos impide ser la fuerza motora de nuestra clase y lograr su meta.

Es el momento de derribar los muros que hay entre nosotros. Es el momento de buscar lo que nos acerca. Es el momento de pensar en si lo que nos divide pesa tanto como pretendemos al afirmar diferencias difícilmente justificables entre comunistas, salvo que alguien pretenda tener toda la verdad ideológica y estratégica de su lado.

Es el momento de preguntarse si el viejo objetivo de reconstruir un gran partido comunista, poderoso entre las masas, vanguardia de nuestra clase, es menos importante que esa frase que escuché un día en una reunión entere comunistas: “camarada, te voy a hacer una autocrítica”. Las autocríticas nos las hacemos libremente cada comunista (mal irá la cosa si no es libre) a sí mismo, pero jamás debemos emplear contra otro comunista el arma arrojadiza que lo condene sin comprobar que no estamos inventándonos algún muro infranqueable.

Camaradas, no está ninguna organización de las que hoy están dispuesta a mantener las ideas del socialismo  en condiciones de imponer al resto de comunistas y sus organizaciones ningún ingreso con el carné en la boca a la suya. Ni hay partidos guía ni ninguna organización comunista puede negar el carácter comunista de las otras o la identidad comunista de todos aquellos que estemos dispuestos a reconocernos en una serie principios básicos, siempre que no juguemos a ver qué principio básico pilla al otro en un renuncio.

Camaradas organizados o no, es el momento de plantearnos ya, sin más inexplicables justificaciones de consumo interno, la necesidad de un espacio de Encuentro Comunista:

Un espacio en el que ningún comunista, venga de donde venga dentro del marxismo, se sienta incómodo sino con la sensación de haber llegado a su casa.

Un espacio en el que sea posible encontrarse más allá de las directrices del sacrosanto Comité Central de cada organización.

Un espacio en el que los comunistas organizados y no organizados podamos entendernos, sin pensar que a los segundos nos toca el papel de comparsas o de adscritos a unas u otras corrientes organizadas.

Un espacio en el que podamos encontrar vías para la unidad de acción.

Un espacio en el que podamos compartir debates, reflexiones y pensamiento sin que suenen estos a las resoluciones del último comité central de cada grupo comunista o penda sobre nosotros la amenaza de algún anatema por descubrir.

Un espacio de confianza, afinidad y complicidad militante entre comunistas, más allá de cada pertenencia organizada o no.

Un espacio en el que sin prisas pero sin pausa los comunistas abordemos, a la luz de hoy, los nuevos desafíos a los que debemos responder desde el marxismo.

Un espacio en el podamos empezar a reconstruir a nivel internacional, no ya la III Internacional sino la Internacional Comunista que vuelve a poner sobre el tapete la necesidad de nuestra propuesta.

5.-¿Y después de eso?

Ojalá haya un después, pero recorramos juntos ese trayecto porque, si lo hacemos, el resto será fácil.

- Fuente: http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2015/06/muerte-inminente-de-iu-la-izquierda.html#sthash.Hj73TW2v.dpuf

El PCE solo se preocupa por mantener viva su caduca marca socialdemócrata

 Por Marat



Las elecciones generales de Diciembre traerán por anticipado el definitivo ”invierno del descontento” (Ricardo III. W. Shakespeare) de varias generaciones de personas que se autodefinen como comunistas dentro de un partido cuya metástasis se ha extendido más allá de su marca electoral y que, precipitado en su agonía terminal por el golpe de gracia de la combinación de agentes internos y externos, ha sido incapaz de comprender que su tercer y último acto no es sino la carta de defunción de un proceso que viene de muy lejos y que tiene que ver con la enorme distancia entre el nombre del partido, por un lado, y su teoría y práctica por el otro.



Un partido que quiso alcanzar electoralmente las cotas de representación electoral de su desaparecido hermano, en siglas y en reformismo, italiano y que ahora da sus últimas boqueadas sin haber logrado travestirse con éxito para alcanzar sus dirigentes las ansias de gobierno, que no poder, de aquellos que durante tantos años fueron su modelo y aspiración parlamentaria.



Un partido que en el camino de la transición política perdió bandera de Estado, ruptura, identidad ideológica, desde muchos años antes proyecto revolucionario, sus mejores cuadros, a los que nunca reemplazó porque la formación política hubiera sido un obstáculo a su imparable camino hacia la nada programática y su inevitable pérdida de influencia social, la cuál ha sido paralela a la desaforada cooptación de su sindicato de referencia hacia las estructuras corporativas de un Estado del Bienestar en extinción.

Un partido que un día tuvo 200.000 afiliados, que no militantes, y hoy apenas llega a los 10.000 cotizantes. Quien se adentre en las oficinas del Comité Central del partido en la calle Olimpo de Madrid sabrá que dicho órgano de dirección apenas se ha reunido 2 veces en todo 2015. Que 4 secretarias son las que coordinan telefónicamente su actividad, que en la práctica no existen comisiones tan trascendentales para un partido comunista como la de Internacional o la de Economía, por citar sólo dos de las que no operan. Un partido en fin cuya máxima institución teórica, la Fundación de Investigaciones Marxistas, languidece sin pena ni gloria. Un partido sin vida orgánica pero ya me contarán ustedes cómo uno se desdobla un lunes en la asamblea de una agrupación comunista y el miércoles en la asamblea de su coalición electoral y qué actividad con proyección política propia tiene la primera que no sea la de modular la velocidad de la voladura de su coalición para inyectar a algunos de sus dirigentes a sueldo en uno u otro lugar, o en ambos a la vez, en ese engendro desclasado de “la gente”.



Hace bastantes años un hoy ex coordinador general de la marca comercial de dicho partido que operaba –digo en pasado- en el supermercado electoral, siempre enamorado de su propia pedantería rimbombante dijo una frase que él mismo ignoraba hasta qué punto llegaría a ser profética: “algún día el alma inmortal del PCE transmigrará en Izquierda Unida”. Y muy posiblemente antes de 6 meses ambas serán enterradas juntas.
Las organizaciones políticas, como los productos y las marcas en las sociedades capitalistas, responden a los principios de la biología: nacen, crecen, se reproducen (casi siempre por mitosis) y mueren. Esto le ha pasado ya al PCE, sólo que muchos de sus afiliados aún no lo saben.



Hoy veo a militantes de una u otra formación o de ambas rechinar dientes, retorcerse de dolor ante lo que sucede, dividirse en 100 fracciones minúsculas cada una de ellas, enfrentarse unos con otros por defender las marcas mucho antes que los contenidos que fueron abandonados hace ya muchos muchos años sin que apenas se quejasen más que unos pocos, mientras iban siendo abandonados por miles en silencio o de un portazo, la mayoría hacia sus casas, muy pocos hacia otros lugares, a pesar de que muchos de quienes marcharon sigan sintiéndose comunistas pero perdidos como vacas sin cencerros.



El sentimiento de orfandad y de vacío de que quienes han hecho de la pertenencia a un grupo un sentido y/o una forma de vida es terrible, causa angustia, vértigo y profunda tristeza. Quienes hace ya muchos años conocimos aquellos sinsabores, al abandonar la falsa sensación de seguridad que da el sentido de pertenencia a un grupo, sabemos de ello. Muy pocos han comprendido en esta vida que el auténtico militante comunista sabe y debe autodisciplinarse y tener sentido de lo colectivo sin perder su  carácter de librepensador, rasgo indispensable para que un comunista, y cualquier persona más allá de cualquier ideología, no pierda el sentido crítico y sea capaz de comprender cuándo la herramienta es imprescindible y cuándo ha perdido su función y su condición de tal.



Abrazarse al ser querido que yace inerte y frío, abrazarse a un cadáver en descomposición no consuela ni da calor pero conlleva el terrible riesgo de la septicemia por contagio.

Hay un proceso de duelo inevitable. Incluso hay una necesaria etapa de descompresión que ha de hacer quien ha vivido muchos años bajo la forma de una visión de la vida muy condicionada por una militancia que la llena de sentido, en ausencia de otras cualidades que la enriquezcan-algo muy triste, por otro lado-; algo así como una desprogramación.



La frustración vivida por el fracaso de los proyectos colectivos, que tan a menudo se confunden con los personales, requieren de un proceso de introyección y de reflexión que permitan empezar a ver sin orejeras,  analizar qué ha tenido uno mismo que ver en ese fracaso, en qué medida no se ha sido corresponsable por acción o por omisión ante el mismo.



Sólo una profunda autocrítica de cada militante que se autodenomina comunista respecto a las políticas que ha aceptado disciplinadamente (mal entendimiento del centralismo democrático) dentro de su moribundo partido –Pactos de la Moncloa, aceptación y/o defensa de un sindicalismo de concertación en el que ha militado, pactos de gobierno de la marca electoral de su partido con los social-liberales sin lograr el cumplimiento de uno sólo de los puntos programáticos pactados, apoyos de su partido a la disidencia controlada de la revolución de color española que supuso el 15-M con su ciudadanismo, transversalidad, inclusividad, oposición radical a un discurso de clase y de lucha de clases y actuación como ariete antiizquierda, las políticas de alianza con las nuevas socialdemocracias representadas por los partidos del PIE y Syriza o los intentos de hacerlo en España con la involución podemita, fetichismo parlamentario, malas relaciones con los pocos partidos realmente comunistas que quedan en Europa, etc etc- podría permitirle entender qué ha pasado, cómo su partido ha llegado a su actual situación, decidir si desea ser parte de la reconstrucción de la idea comunista en España, volverse a casa a llorar impotentemente su rabia o acabar con Ángel Pérez a la cabeza en el Partido Socialista de Madrid, tras el pacto de éste con Rafael Simancas para ingresar en esa cosa que hace muchos años llamaron “la casa común de la izquierda”.



No suelo acudir al argumento de la traición como explicación de las derivas ideológicas actuales de las izquierdas y de sus prácticas políticas tan ajenas a lo que proclaman ser y pretender programáticamente. Advierto que cuando hablo de programa no lo hago en clave electoral sino en cuanto al proyecto de sociedad que los partidos dicen perseguir.

Como decía, el argumento de la traición no me parece lo bastante sólido para explicar las derivas ideológicas de las izquierdas hacia la derecha, el turboreformismo y su conversión en “izquierdas del sistema”.



Con frecuencia ese recurso oculta mucho más de lo que explica, funciona como apelación tranquilizadora para quien lo emite, por cuanto que presupone una perspectiva contraria a la llamada traición y se agota en sí mismo, sin llegar a desentrañar las auténticas razones de unas involuciones ideológicas y políticas.



La traición política ha existido desde siempre, desde los señores Vogt, hasta los agentes provocadores y los infiltrados, pasando por los dirigentes que se venden “no por el poco dinero que hace falta para comer, ni tampoco por el mucho que hace falta para ser libre. Lo hacen siempre por sumas intermedias: las que sirven para comprarse un coche más grande, o una casa, o una lancha motora, o cualquier otra de las mierdas a las que la publicidad reduce el horizonte vital de tantos cretinos”, como le hace decir Lorenzo Silva a León Zaldivar, personaje de “El alquimista impaciente”.



Pero eso no resuelve el interrogante de porqué sólo una parte de la militancia de dicho partido y de su marca electoral no reaccionan ante el proyecto de sus dirigentes de disolver en breve ambas organizaciones en nuevos engendros –porque hay varias alternativas a cada cuál peor- ciudadanistas, desclasados, antiobreros y derechizados, mientras el resto calla y quienes hoy vociferan sus cabreos –principalmente en redes sociales en plan taberna cibernética- callaron durante tantos años.



Una primera interpretación es que a muchos de los que reaccionan ante la destrucción de las siglas les importa muy poco el contenido ideológico porque si les importara no estarían en organizaciones socialdemócratas para las que sus interlocutores son Syriza pero no el KKE, en organizaciones parlamentaristas que sólo creen en la vía electoral para alcanzar el gobierno, que no el poder, cuyos interlocutores son vulgares socialdemócratas desvergonzados como los Melenchon, los Lafontaine o los Tsipras, y cuyas más “radicales” posiciones son el no al euro pero sí a la UE. “Otra UE es posible” dicen descaradamente, obviando de forma cínica que el euro carece de sentido sin la UE, que la UE es irreformable y antidemocrática de origen y que su génesis está en la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), lo que es capitalismo sin más.



No señores, la socialdemocracia no es el PSOE, que es social-liberal, cosa que prefieren negar para no admitir que la socialdemocracia de hoy son su partido y su marca electoral.

Estoy convencido de que muchos de ustedes se declaran comunistas por puro sentimentalismo (revolución rusa de 1917, revolución cubana, papel del PCE durante la guerra civil española) pero, si les hablan de dictadura del proletariado o de toma insurreccional del poder, un escalofrío de rechazo les recorre la espalda a la mayoría de ustedes, nos califican a quienes creemos en ello de radicales, nostálgicos, fundamentalistas o cualquier otra cosa parecida, casi como lo haría cualquier afiliado “izquierdista” del PSOE, de esos que creen que se puede ser marxista y militar en tal partido.   



El problema es que ustedes han sido educados o deformados durante decenas de años en la negación de lo que es el comunismo, en un trabajo político pensado para dar cobertura a sus grupos parlamentarios y en una lucha de masas de la que esperan recoger rápidamente réditos electorales antes que para educar a la clase trabajadora, crear conciencia de clase y acumulación de fuerzas. Sí, son una parte de ustedes muy luchadores, eso es innegable, pero luchan por sacar un diputado más, con esa perspectiva política. Tsipras y Syriza ya nos han demostrado para qué sirven los votos, los grupos parlamentarios y el gobierno cuando se aceptan las reglas del juego de la legalidad burguesa.



Por otro lado, muchos de los que callan lo hacen porque creen que así le prestan el servicio a sus organizaciones de no poner las cosas peor y porque gran parte de su afiliación es ya demasiado mayor como para quedarle fuerza alguna de rebelión ante ese estado de cosas.



Eso sin contar con los trepas de la dirección y de sus bases dispuestos a hacer carrera profesional dentro de las mil plataformas “en común” más o menos filopodemitas en las que ha estallado el confluying desnaturalizado y desvergonzadamente claudicante a la que les han llevado sus mediocres jefecillos.



No voy a negar algunas correctas posiciones mantenidas por su partido y su marca electoral como el apoyo a las huelgas generales o su posición ante el tratado de Maastrich pero cuando el otro día un viejo militante del PCE me hablaba del papel de su partido en la lucha contra la OTAN no puede evitar revolverme. Yo entonces aún compartía partido con ustedes. Y sé muy bien que las movilizaciones anti OTAN fueron principalmente obra de la extrema izquierda con organizaciones como el Comité AntiOTAN o la CEOP (Coordinadora Estatal de Organizaciones Pacifistas). La Mesa ProReferéndum no era otra cosa que una superestructura de notables, sin proyección social o réplicas locales de otras mesas. Eso sí, sirvió para que a partir de ella se creara Izquierda Unida con izquierdistas tan importantes como Ramón Tamames y su partidillo de bolsillo, los Carlistas o la secta del Partido Humanista. ¿Saben ustedes que en los Pactos de la Moncloa que su partido y su sindicato de referencia firmaron existía una cláusula por la que la izquierda se comprometía a no criticar al gobierno de la UCD por su convenio con los Estados Unidos sobre el uso de territorio español para el mantenimiento en él de bases militares USA y de la OTAN? ¿Entienden ahora por qué los primeros años de las Marchas a Torrejón su partido se negaba a apoyarlas?  ¿Entienden por qué al principio del movimiento antiOTAN el PCE se resistía a meter el tema de las bases porque decía que aquello dividía al movimiento? Por supuesto que lo dividía, entre aquellos que entendían que no se podía hablar de la OTAN sin hablar también de las bases militares USA en España y quienes aún atendían a pactos secretos respecto al asunto de las mismas.



Lo destruido ya no es reversible. Los muertos no resucitan. Quien diga creerlo una de dos, o bien es un idiota sin remedio o bien un cínico impenitente incapaz de tener la valentía y la honestidad de admitir su cooperación necesaria, por acción o por omisión, en dicha destrucción.



En cualquier caso, todos nos hemos equivocado alguna vez o muchas. Lo que convierte a una persona en general, y a un comunista en particular, en alguien valioso como ser humano y en parte de la solución a la ya larga crisis del pensamiento y del movimiento comunista español, europeo y mundial es su capacidad de análisis de la situación, de autocrítica y de voluntad sincera de corregir el rumbo errático.



Ello exige un gran esfuerzo de evolución personal por parte de quienes hoy están enterrados hasta la cintura en luchas fraticidas internas, atrapados en una cultura autodestructiva, en el resentimiento por los fracasos políticos y en el ensimismamiento en una actitud de plañideras que conduce a la parálisis y a la caquexia política, impidiendo a cada militante desplegar lo mejor de sí mismo.



Y conlleva, tras el análisis de la situación, un profundo ejercicio de humildad, que debe superar aquella cultura del nosotros somos el centro del mundo, porque hace ya muchos años que no es verdad, y la generosidad para volver a la lucha decididos a dar lo mejor de sí mismos.



Dejad que los muertos entierren a sus muertos. Pasad la hoja de un calendario que ya ha cumplido su ciclo. Aprended de Marx y Engels, que no sólo fueron unos extraordinarios pensadores revolucionarios sino agitadores y militantes políticos que, cuando comprendían que unas herramientas políticas habían dejado de ser útiles, se esforzaban en crear otras más eficaces y que superasen las inercias y vicios anteriores. Hoy eso significa reforzar aquello que intenta recuperar la identidad comunista y superar la mentalidad fraccionaria, cainita y sectaria pero también de cortos vuelos reformistas y, sobre todo y por todo, como buenos marxistas, revisar lo hecho hasta el momento, deshacerse de lo que no sirve y fortalecer lo que sirve. Eso o cocerse uno en su propia salsa en un ejercicio de masoquismo autodestructivo.  



Siento haber sido muy duro con ustedes y con sus organizaciones pero no me pidan que entone un panegírico respecto a las mismas, ni siquiera un responso piadoso, cuando ni ellas ni ustedes mismos dan ejemplo público de autocontención, mesura, sensatez y “buen rollo” sino que ventilan sus vendettas en plaza pública, atrapados en el interior de un cadáver del que no aciertan a salir.
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Garzón está convirtiendo a IU en una claque de Podemos antes del hundimiento definitivo.

¿Se imaginan un partido de fútbol, en el que uno de los equipos juega sin portero y encima sus delanteros se equivocan de portería, y en lugar de chutar a la del rival lo hacen contra su propia portería? Pues esa es la sensación que me produce IU en estos momentos. El portero ausente bien podría ser Cayo Lara y el delantero sin brújula Alberto Garzón.

Los últimos resultados de la encuesta del CIS no son desde luego buenos para Izquierda Unida. Cierto es que se puede apelar al dicho de que las encuestas son siempre muy relativas; se puede apelar a la cocina de los fontaneros que las hacen y manipulan (siempre dentro de unos márgenes), a que hay otras encuestas que dan un resultado ligeramente superior... Pero todo esto no deja de ser un pésimo consuelo para militantes y simpatizantes de IU, dado que la realidad que no puede ocultarse es que Izquierda Unida parece ir cuesta abajo y sin frenos. En circunstancias normales, lo lógico es que IU hubiese recuperado parte de lo que ha cedido a Podemos, dado el desencanto de muchos de los que inicialmente apoyaron al partido de Pablo Iglesias pensando que estaban apoyando una estrategia de izquierdas. No ha sido así, básicamente porque IU, en lugar de incidir en su identidad de izquierdas, ha optado por podemizarse de la mano de Garzón.

Lo más preocupante de todo es que posiblemente IU esté comenzando a perder parte de su núcleo más fiel de votantes. De no encontrarse solución, estoy convencido que parte de ese sector leal le dará la espalda, y no precisamente para votar a Podemos, ya que la podemización de IU, bajo la batuta de Garzón y los suyos, es uno de los factores del descontento entre votantes fieles a Izquierda Unida.

La sensación que transmite IU es que tiene un coordinador, Cayo Lara, al que parece que le hayan dicho: 'tú ahí calladito, que estás prácticamente "en funciones" hasta que se acabe tu mandato, y no te entrometas en la campaña de Garzón'. No es así, me diréis algunos. Pues a lo mejor no es así, pero lo parece. Una IU que tiene además un candidato, Alberto Garzón, empeñado en no ser candidato, que insiste en una confraternización suicida con Podemos y jugando además al despiste con Ahora en Común, una "cosa" que no está muy claro qué es, pero que ha nacido copiando el código fuente de Podemos en lo que respecta al discurso ciudadanista e ideológicamente vacío que transmite. En definitiva, un equipo de fútbol jugando sin portero y con un delantero figura que tira en contra.

Izquierda Unida puede permitirse tener malos resultados electorales. Pese a todas las tonterías que acerca del "derrotismo" de la izquierda sueltan de vez en cuando los podemitas (y no solo ellos, sino también notables de IU y del PCE), lo único verdaderamente catastrófico sería que Izquierda Unida pierda (aunque sea parcialmente) ese sector fiel del electorado, sin el cual sí que pasaría a estar en coma político. ¿Tiene razones fundadas este sector para estar descontento?


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En primer lugar, pienso que el descrédito de Garzón entre los propios, ha ido aumentando cada vez más. Incluso estamos ante una repetición de ese fenómemo que ya hemos visto otras veces, por el cual quien más te alaba es el que no te va a votar; quién más entusiastamente te defiende no está en tus filas...

Esta pérdida de crédito por parte de Garzón, ha comenzado hace tiempo. Para empezar es difícil olvidar sus incoherencias y deslealtades. De ser un crítico contundente de las primarias abiertas, se convirtió en defensor de tal sistema cuando vio que aquello le beneficiaba. Terminado el proceso de primarias, prometió un referéndum entre las bases para saber si contaba con el apoyo de las mismas: palabras que se las llevó el viento como tantas otras. Muchos tampoco olvidan ni perdonan que sabotease las candidaturas de IUCM en las recientes elecciones, y que luego provocase el escándalo de la expulsión masiva de los 5.000 militantes de la federación madrileña. Ni se perdona que fuera de los que deterioraron en extremo la imagen de IU al llevar a los medios y redes sociales el problema de Madrid, impidiendo que se diese una solución razonable que no dañase los intereses de IU; por el contrario, sus acusaciones que equiparaban a una federación entera con una mafia bancaria, acabó por afectar electoralmente a la imagen de toda IU, algo que los garzonistas no calcularon o les dio igual. Posteriormente, se constata la existencia de una purga política en Madrid, que tiene por objeto la eliminación de cualquier oposición a la línea política que representa: empieza a tomar forma la imagen del Garzón autoritario al que apenas le importan las bases militantes (no encontraréis una manifestación cariñosa pública de Garzón hacia los militantes y simpatizantes, porque solo parece importarle los votos).

Tampoco se olvida que Garzón fue de los que apoyó entusiastamente (y los sigue apoyando) a ex-notables de IU sobre los que ya no existen dudas de que actuaban como submarinos de Podemos. Me refiero a Tania Sánchez y su camarilla transfuguista. A día de hoy, el de Málaga sigue defendiéndolos, provocando la indignación de un buen sector de militantes y simpatizantes.


Todas estas cosas y otras han ido erosionando poco a poco el crédito de Garzón dentro del sector más fiel a IU.



Tania Sánchez y Mauricio Valiente. Actuaron como submarinos
de Podemos en IU, pero Garzón los sigue defendiendo.


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En segundo lugar, estamos hablando de un espacio electoral compuesto por personas muchas de las cuales tienen claro que Podemos es también el enemigo, algo negado insistentemente por el candidato Alberto Garzón y por buena parte de los notables que forman ahora su guardia pretoriana. Cuando menos, Garzón muestra insensibilidad por lo que pueda pensar buena parte de la militancia y de la base simpatizante fiel de IU, quienes se muerden la lengua (cada vez menos) en cada coqueteo político del líder de IU con los podemitas. Su silencio ante los insultos y ofensas que Pablo Iglesias y otros podemitas han vertido sobre los militantes de la izquierda, ha provocado indignación. Sin embargo, Garzón no ha sido capaz de defender a los suyos: tal es la imagen y el sentimiento transmitidos. Otra muestra más de que la militancia a Garzón parece importarle poco.

Tampoco se entiende que Garzón y el aparato de IU y PCE insistan en la confluencia con Podemos, arrastrándose como mendigos políticos ante el divo Pablo Iglesias. El esperpento es de campeonato. Una muestra de aquello con lo que el garzonismo pretende confluir:














Una insistencia en confluir con Podemos que en el caso de algún notable de IU se transforma en loa y alabanza abierta del líder podemita. Tal sucede con uno de los ideólogos del actual rumbo de IU: Manolo Monereo, destacado valedor de Alberto Garzón:



A la vista de todas estas cosas, nadie debe sorprenderse ante el hecho de que IU esté perdiendo apoyo dentro del núcleo izquierdista más fiel de su base simpatizante, pero también militante (que nadie tenga duda: a este paso habrá mucha "objeción de conciencia" entre los militantes a la hora de votar).

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En tercer lugar, se trata de un sector del electorado nítidamente de izquierdas y sin complejos de serlo y muy concienciado ideológicamente. Por ello, la apuesta de Garzón por la política espectáculo, provoca un rechazo contundente en tal sector. Pero sobre todo el rechazo viene por la deriva ideológica a la que parece estar abonada IU tras hacerse Garzón con el control político. 

Después del necesario giro a la izquierda que IU protagonizó con la llegada de Cayo Lara en su momento, tras el particular micro Suresnes de Garzón y sus pretorianos, Izquierda Unida parece sumida en un proceso de podemización. La estrategia de convergencia que apadrina el aparato de la organización, en realidad esconde un aparente deseo de transformar IU en un catch-all party más de la arena política (véase en este blog "¿Qué es un partido atrápalotodo?"). Quizás no de manera tan explícita y obscena como en el caso de Podemos, pero la propuesta del garzonismo y de la cúpula que lo respalda, no deja de recordarnos el modus operandi de este tipo de partidos. El resultado es que IU pasa de ser una fuerza transformadora de la conciencia social (dentro de sus posibilidades), para transformarse adaptándose a la conciencia social existente (mayoritariamente sumisa a la ideología dominante), con el único propósito de ganar votos. En tal proceso IU va perdiendo masa muscular ideológica, a medida que el ñoño y vacío discurso ciudadanista se va imponiendo, siguiendo la estela de Podemos.

Todo esto supone una línea roja que, para ese sector más izquierdista de la base militante y simpatizante de IU, no debe ser traspasada. Quizás Garzón piense: 'no importa, esos nos van a votar igual aunque estén molestos', o 'no importa, son una minoría'. Si así fuese, se equivoca rotundamente: lo primero porque es evidente que en tal sector habrá resistencia a votar a IU o a la marca bajo la cual se presente; lo segundo, porque tal sector es el alma de IU y cualitativamente resulta imprescindible. 

Quizás donde más se esté apreciando la podemización impulsada por Garzón, sea en la nueva marca Ahora en Común.


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El puño en alto es cosa del pasado, cosa de viejunos desfasados.
 Ahora lo que se lleva son las manitas arriba.



La confusión existente sobre Ahora en Común es notoria. Mientras que Alberto Garzón niega que IU esté detrás, los podemitas acusan a AeC precisamente de ser un instrumento creado por IU, y no los falta razón en esto. Es evidente que en buena parte IU es el gran impulsor de AeC, a partir de una hábil utilización de burbujas políticas.

Decíamos que Ahora en Común ha nacido copiando el código fuente de Podemos en cuanto al discurso ñoño y vaciado de contenido de clase. Abandonado el lenguaje de la izquierda, el léxico de AeC inspirado fielmente en el podemismo, podría ser suscrito por cualquier partido, incluyendo el PP (lo cual es algo muy propio de lospartidos atrápalotodo). 

En AeC ya no existe la clase trabajadora: ahora es "la gente", la "gente que quiere hacer cosas", la "ilusión" como la del cupón de la ONCE. La falacia del ciudadanismo como vector discursivo: "una iniciativa 100% ciudadana", dice ser AeC. Y lo mismo que hizo Podemos, se vende como una "iniciativa y un proceso participativo desde abajo", una ficción que antes o después se acaba destapando.


Ahora en Común, el mismo código fuente que Podemos

Personitas del mundo, uníos.


¿Regreso al pasado con la "nueva política"?


La enajenación ideológica que caracteriza la iniciativa AeC, está ejemplificada en un tuit que luego fue borrado y sobre el que pidieron disculpas, después del cachondeo político que levantó en Twitter:


Delirios ideológicos de la nueva política 



El caso es que parece que la nueva política es precisamente eso. ¿Y los programas? Garzón dice que serán un asunto posterior, para no entorpecer el proceso de confluencia. Lo cual equivale a reconocer que se confluye en el aire, no en torno a contenidos concretos (programas). ¡Absurdo total!

*

Personalmente considero que las próximas elecciones son unas elecciones en las que la izquierda nada tendrá que decir. La expectativa de voto sumando Podemos e IU, es equiparable a lo que tenía IU en los últimos meses de 2013, lo cual es muy significativo (1). 

Para tal viaje no hacían falta tantas alforjas, ya que además por el camino la izquierda se ha diluido ideológicamente; el retroceso ideológico y la desmovilización social, son consecuencia de esos "nuevos líderes" que quieren enseñarnos una "nueva política". El capitalismo sale reforzado, el bipartidismo vivo y la socialdemocracia (comadrona de los partos difíciles del capitalismo) se apunta un triunfo histórico: todos aspiran a ser un nuevo PSOE virginal y hasta Beatriz Talegón busca acomodo en los nuevos engendros.

Como izquierda debemos comenzar a pensar en su reconstrucción, más allá de la próxima cita electoral. Cómo será no lo tengo claro, pero sí tengo muy claro algo: sin los sectores más izquierdistas de las bases de IU, no habrá reconstrucción posible. Quien intente prescindir de tal sector, está llamado a fracasar. Será necesario mucho respeto, generosidad, pragmatismo y diálogo. No creo que tal necesaria reconstrucción puede proceder de las cúpulas políticas (al fin y al cabo, son responsables de la actual situación). Quizás haya llegado el momento de la dictadura de las bases. Pero también habrá que tener claro que esas bases deberán salir al encuentro de la izquierda desperdigada, de los que militaron y se fueron a sus casas, de los que nunca militaron pero que muestran una férrea conciencia social. La batalla en la que debemos comenzar a pensar, está más allá de las próximas elecciones. Debemos reorganizarnos para seguir luchando contra el capitalismo.





¿Tiene arreglo Izquierda Unida?


Por Nicolás García Pedrajas

NOTA: Si eres militante de IU es posible que este artículo te resulte muy crítico. Si crees que lo mejor es cerrar los ojos a lo que está pasando y esconder la cabeza debajo de la arena te aconsejo que no continúes leyendo. Si de verdad te gustaría que IU fuese un partido anticapitalista y de defensa de la clase trabajadora a lo mejor te interesa seguir leyendo.

La situación de Izquierda Unida, un partido que aún con sus muchas deficiencias ha sido la referencia de la izquierda en España durante los últimos 30 años, es indudable que es de extrema gravedad. Nadie puede pensar que un partido que renuncia a presentarse a las elecciones como tal, convertido en múltiples reinos de taifas y con muchos de sus dirigentes manifestando públicamente su afección a otras siglas pasa por su mejor momento. Tampoco es lo mejor para un partido que su líder, y representante casi absoluto del partido en los últimos meses, diga en la prensa: “Me aterroriza que Podemos se pueda convertir en otra IU”[1]. Se imaginan que ocurriría en otro partido cualquiera si se hubieran producidos unas declaraciones parecidas.

Para hacernos una composición de lugar podríamos resumir la situación actual de IU de la siguiente manera:


  • A pesar de la duración de la crisis actual IU no ha sido capaz de armar un relato de izquierda del origen y significado de ella. En lugar de crear una explicación propia que deje claro que esta crisis es solo un estado más del capitalismo y no una excepción, ha evitado realizar un análisis marxista y se ha limitado a recoger las explicaciones populistas que, apelando a enemigos fáciles de identificar, la troika, la austeridad, Bruselas, los bancos, etc., dejan fuera la causa real, que no es otra que la propia naturaleza explotadora del capitalismo. Asimismo, promete soluciones socialdemócratas que como Grecia ha dejado bien claro no serán admitidas por el capitalismo y sus órganos de poder.



  • Caos en la organización desde mayo de 2014. No se puede pasar de denostar las primarias[2][3] a defenderlas como el mejor instrumento para elegir a los candidatos. No se puede estar a la vez negociando con Podemos y denostándolo en la prensa. No se puede presumir de no vender los principios al día siguiente de quedarse sin comprador[4]. No se puede estar constantemente cortejando a figuras mediáticas y a la vez criticándolas cuando no aceptan incluirse en las listas electorales, o se marchan enfadadas por el trozo de tarta que les ha tocado.



  • Expulsión de 5000 militantes en Madrid a los que se pretendió obligar a una humillante reafiliación. Incluso aunque hubiera razones para abrir expediente a algunos de ellos, no se siguieron los cauces adecuados. Y desde luego un principio básico de cualquier justicia es que no se pueden aplicar castigos colectivos. Expulsar en masa a todos los militantes de IUCM es un acto de muy difícil justificación, más allá de eliminar una federación que se oponía a los que en este momento controlan IU. El resultado ha sido la pérdida de más de 3000 militantes y la casi destrucción de IU en Madrid.



  • Mentiras y estrategias por encima de principios e ideología. Mientras se apela constantemente a la transparencia y la horizontalidad las decisiones se toman cada vez en círculos más reducidos y de espaldas a la militancia. Se niegan negociaciones con Podemos hasta que son del dominio público. Incluso se acaba reconociendo que ha habido contactos “privados”[4] para negociar con Podemos de los que la militancia se enteró por la prensa y de los que aún no sabe en qué consistieron. No se puede montar una marca blanca como Ahora en Común (más tarde Unidad Popular) y pretender que la gente crea que IU no ha tenido nada que ver. El espectáculo de la candidatura por Sevilla, con un proceso totalmente controlado por el PCA, es un ejemplo claro. El hecho de que IU plantee una coalición electoral con varios partidos residuales y una supuesta Unidad Popular que no existe es otra demostración del sacrificio de los principios en aras de la estrategia y el espectáculo mediático. La candidatura de IU en las próximas elecciones generales será el primer caso de la historia de coalición electoral de un partido consigo mismo. Si a esto añadimos que se ignora la opinión de las bases en Cataluña, que se mostraron en contra de ir en coalición con Podemos, o se pregunta a ultimísima hora como en Galicia, la democracia interna es mucho más formal que real.





  • Desaparición del partido en favor de un líder único, Alberto Garzón. En los últimos meses se ha agudizado una deriva presidencialista, que nunca se dio con Cayo Lara, en la cual IU ha quedado prácticamente desaparecida y ha sido sustituida por su líder. La prensa publica no las propuestas de IU sino las propuestas de Alberto Garzón[5], la lista para encabezar la candidatura por Madrid se llama “Ahora con Alberto Garzón”, y prácticamente nadie más habla en representación de IU en los medios de comunicación. No sería de extrañar que alguien estuviera pensando es usar su cara como logo en las papeletas de votación como ya hizo Podemos. En esto IU da un paso más hacia la americanización de la política, donde los partidos apenas existen, y continúa por la perniciosa senda de convertir la política en un concurso de popularidad que ya inició con la aceptación de las primarias. Incluso en reuniones en las que debe asistir el Coordinador Federal[6], que es el único representante de IU, acude Alberto Garzón sin que se haya dado una explicación válida a los militantes.



  • Discurso vacío con la sustitución de términos ideológicos por vacuidades como los de abajo, derechos humanos o democratización económica. ¿Cómo puede una persona de verdad de izquierdas pensar que es posible la democracia económica dentro del capitalismo? En su discurso IU se ha convertido ya en un partido socialdemócrata que defiende un Keynesianismo económico que ya nunca más volverá. Una especie de intento imposible de vuelta al estado del bienestar, olvidando además que ese estado del bienestar europeo se hizo sobre la explotación de los recursos naturales y las clases trabajadoras de América latina, África y Asia. Cualquier persona que se defina socialista o comunista debería avergonzarse incluso de usar el término estado del bienestar como algo a lo que aspirar.



  • Aceptación de políticas que deberían ser innegociables. IU no se siente ahora incómoda cuando sus socios no apoyan la recuperación de la memoria histórica, reciben a golpistas venezolanos, apoyan la presencia de bases militares de EE.UU. en España, no se muestran en contra de la OTAN, afirman que no hay alternativa al capitalismo o se niegan a apoyar la causa palestina con vergonzosas abstenciones[8]. Con partidos así se muestra dispuesta una y otra vez a pactar incondicionalmente. La excusa de la minoría le permite tranquilizar su conciencia.


Este sería a grande rasgos la situación actual de IU. La pregunta evidente es si, dado este estado de cosas, tiene arreglo IU. Sin embargo, para poder responder a esta pregunta es necesario saber a qué nos referimos con arreglo. Cuando hablamos de arreglo no nos referimos a éxito electoral en una u otra convocatoria o la mera supervivencia como partido político. Nos referimos a si es posible que IU pueda ser una herramienta útil para la lucha contra el capitalismo que es la única esperanza de la clase trabajadora. Es por ello que debemos plantearnos hacia dónde va IU en la actualidad y si esa deriva es modificable.

Es evidente que aunque la estrategia de fusión/absorción con Podemos ha fracasado antes de las elecciones, por falta de interés de Podemos no lo olvidemos, la hoja de ruta a medio plazo del grupo dirigente actual de IU es la misma. Lo que se pretendió antes de las elecciones se pospone a después del 20D. En estas semanas, Manuel Monereo, uno de los ideólogos de la podemización de IU lo afirmaba en una entrevista y participaba en la presentación de un círculo de Podemos. De la misma forma se manifestaba el senador de ICV Jordi Guillot en un artículo en el diario Público[9].

Para la mayoría la discusión es solo si en este matrimonio con Podemos, IU mantiene su propia identidad o no. Pocas voces se han alzado con críticas de fondo contra la fusión/absorción/coalición con un partido que reniega de muchas de las que hasta ahora han sido bases programáticas y de acción de IU. Para esta mayoría lo que se está jugando es la supervivencia de IU como organización. Desde mi punto de vista eso es secundario. Si IU continúa sin discurso propio y a remolque de los partidos de la clase media, su supervivencia es de poca importancia. Algo que solo interesaría a las personas que viven de la organización, pero indiferente para la clase trabajadora. La supervivencia de IU tiene importancia solo si es como instrumento útil a los trabajadores y trabajadoras.

Es evidente que en los últimos meses el viraje de IU ha sido notable. La sustitución de facto de Cayo Lara por Alberto Garzón como líder del partido, aunque oficialmente Cayo Lara es aún Coordinador Federal, es mucho más que un relevo generacional. Es un cambio completo de modelo. Mientras Cayo Lara proviene del mundo rural, Alberto Garzón es un representante de la pequeña burguesía. Sus vivencias son completamente diferentes y su visión de la sociedad también. No creo que nadie se imaginara a Cayo Lara posando en una de la revistas exponente de la podredumbre de capitalismo como Vanity Fair[10]. Sin embargo, no es solo Alberto Garzón, la mayoría de los líderes emergentes de IU comparten este perfil universitario y de clase media, mientras que las personas provenientes del mundo obrero son cada vez menos y su relevancia en el partido casi nula.

Incluso, IU se permite apelar al 15M[11], un movimiento profundamente individualista, anticomunista y que desde luego no tiene nada que ver con los principios de izquierda trabajadora que deberían ser la propuesta de IU. Un movimiento además superficial de personas cuya máxima aspiración ha sido siempre volver a los tiempos de la burbuja y el consumismo como forma de vida. Un movimiento que solo apela al joven universitario urbano como centro de la sociedad, no precisamente lo que IU debería representar.

Sin embargo, estos movimientos son solo el colofón de un camino que IU empezó a andar hace tiempo. En los últimos años los dirigentes procedentes del mundo obrero, como Gerardo Iglesias, Francisco Frutos y Cayo Lara, han sido sustituidos por dirigentes jóvenes, de procedencia universitaria y para los que el trabajo manual es algo totalmente ajeno. Este cambio también ha afectado a la militancia, con cada vez menor presencia de personas de la clase obrera. El efecto de este cambio ha sido el tener cada vez más una orientación socialdemócrata en las propuestas y las estrategias. En paralelo se trata de mantener un discurso de clase de cara a una parte de la militancia, pero un discurso de clase cada vez con menos peso en las políticas que IU lleva a cabo donde gobierna, cada vez menos presencia en sus discursos e, incluso, cada vez menos presencia en los programas y las propuestas.

Las bases programáticas como la denuncia del capitalismo o el antiimperialismo son cada vez más usadas como recursos retóricos. Las propuestas reales son claramente de reforma débil del capitalismo. Incluso en un tema tan básico como la oposición a las agresiones imperialistas se ha sustituido el no rotundo por la apelación a un referéndum[12s]. Debería ser evidente que IU debe oponerse a cualquier guerra imperialista, y nunca defender un referéndum que será claramente manipulable por el poder.

Precisamente la falta de discurso propio en los últimos meses, más allá de referencias retóricas, ha quedado de manifiesto en el caso del atentado de París. IU no ha sido capaz de explicar una posición diferenciada en la cual la condena a los atentados haya sido complementada con la denuncia de la posición hipócrita de Occidente y sus aliados, fuente de financiación del terrorismo y responsable con sus acciones militares contra la población civil de decenas de países de centenares de miles muertos al año. De nuevo se ha ido a remolque de los acontecimientos y ha faltado valor político para una postura que sin duda hubiera acarreado un aluvión de críticas en los medios del capitalismo. Ni siquiera se ha planteado la enorme contradicción de llevar a cabo muestras de condolencia por los atentados de Francia, como minutos de silencio y banderas a media asta, cuando el día anterior un atentado similar en Líbano fue totalmente ignorado.1

En este mismo sentido, el partido mayoritario en IU, el PCE, ha convertido el comunismo en una especie de religión, algo para practicar en la intimidad pero sin valor en la vida real. Sería una tarea casi imposible distinguir el menor atisbo de ideas comunistas en Ahora en Común o cualquiera otra de las aventuras políticas en las que se ha embarcado IU con el apoyo entusiasta del PCE. La excusa que se da a los militantes es que el comunismo no es ahora algo que esté de moda, pero es precisamente las continuas renuncias a su ideología de partidos como el PCE lo que ha conseguido convertir el comunismo en algo que apenas se puede nombrar.

La pregunta evidente es si esto solo ocurre a nivel de dirigentes o también a nivel de militantes. Si las bases de IU siguen siendo anticapitalistas sería posible una reflotación del partido tras una larga travesía del desierto. Pero, ¿es esto así? Siempre me he preguntado cómo ha sido posible que el acercamiento a las posiciones de Podemos, que tan poco tienen que ver con la izquierda de clase trabajadora, hayan sido posible con una oposición de la militancia solo residual.

Es difícil concretar cómo es la militancia en un partido tan heterogéneo como IU, sin embargo es evidente que los dirigentes no pueden llevar a un partido de forma opuesta a como quieren los militantes de forma indefinida. Además, los procesos de confluencia con fuerzas políticas que en nada deberían tener que ver con los principios ideológicos de IU apenas han tenido contestación interna. La entrega a Podemos ha sido criticada básicamente desde un punto de vista de reparto de poder, pero solo una minoría muy escasa de militantes ha manifestado su oposición frontal al pacto con un partido que defiende las bases de EE.UU., la OTAN, el capitalismo o la educación concertada. Para una persona de verdad de izquierda, cualquiera de esta posiciones debería ser suficiente para cerrar toda oportunidad de pacto.

Con todo esto, y respondiendo a la pregunta inicial, creo que IU tiene muy difícil arreglo para volver a convertirse, si alguna vez lo fue, en un partido de trabajadores y trabajadoras que se oponga al capitalismo con convencimiento y no solo de forma retórica. En otro caso, su único futuro es pasar a ser un partido más que intente vender la mercancía caducada de la socialdemocracia y acabar como otros partidos similares en Francia, Italia, Alemania o Reino Unido siendo una rueda domesticada más del engranaje del capitalismo.



Soy muy pesimista. Como dije más arriba la fusión/absorción/coalición con Podemos que se intentó antes de las elecciones ha sido pospuesta pero no abandonada. La confrontación actual con Podemos es solo una estrategia electoralista y no un convencimiento de principio y será abandonada el mismo día 21 para volver a la senda trazada.

Es posible que tras el 20D la situación extremadamente precaria de IU y el más que posible fracaso de Podemos acelere las cosas. Lo que quizás cambie, si los resultados de Podemos son tan malos como se está atisbando, es que se vaya a una fusión y no a una absorción. Una especie de Bloco de Esquerda o Front de Gauche con la ideología de Podemos, la mayoría de cuadros de IU y el futuro resuelto para bastantes años de muchos. Un partido más útil al capitalismo e inútil a la clase trabajadora. Un partido más…

Salud y república

“Sólo le pido a Dios

Que el engaño no me sea indiferente

Si un traidor puede más que unos cuantos

Que esos cuantos no lo olviden fácilmente”

NOTA PERSONAL: Sí, a pesar de todo sigo siendo militante de IU. No puedo responder por qué porque ni yo mismo lo sé. Es posible que aún albergue la esperanza de que si se confirma la debacle electoral en diciembre, todos aquellos que solo están en IU para avanzar en su propio proyecto personal pequeño burgués la abandonen, lo que suele ocurrir cuando un barco se hunde, y quede un pequeño resquicio para reconstruir el partido en una larga travesía del desierto pero desde principios ideológicos innegociables y sólidos. Y también es posible que siga por el minoritario grupo de militantes que me han demostrado un compromiso innegociable por la clase trabajadora y por los que siento un enorme respeto.

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/opinion/nicolas-garcia-pedrajas/tiene-arreglo-izquierda-unida/20151123190201122704.html


¿Qué hacer cuando no existe un partido que 



porte la ideología de la clase trabajadora?



Duval. Crónica de Clase

En estos momentos el discurso comunista no goza de una mínima difusión en la sociedad. Los partidos comunistas de voto mayoritario en occidente enmascaran sus siglas dentro de coaliciones de marca blanca, defienden programas políticos y económicos de corrección del capitalismo y evitan en su discurso cualquier mensaje que pudiera ser interpretado como una salida de tono dentro de los límites impuestos por el sistema.

Esta precaución al hablar, quizás al pensar, se ha contagiado a la militancia. Y no hablamos de aquellos para los que el lenguaje ambiguo es una manera de medrar en busca de un sillón. Por desgracia, los comunistas de corazón que militan en la base o que simplemente participan en colectivos sociales son igual de cuidadosos a la hora de identificar su ideología, exponer abiertamente sus verdaderas aspiraciones, apelar a la clase trabajadora o defender las medidas que pueden abrir el camino a la lucha efectiva. Y, como sugeríamos anteriormente, parece evidente que esta moderación en el mensaje se ha instalado más profundo, que hemos cedido a la automoderación de objetivos o de pensamiento.

No vamos a entrar ahora en las causas del proceso que nos ha traído hasta esta situación, aunque tampoco vamos a asumir toda la culpa: es obvio que el sistema capitalista controla quién habla y qué se puede decir, y ello en una situación de total hegemonía desde que desapareció la Unión Soviética. Sin embargo, el objetivo del capital es la eliminación definitiva de todo rastro de ideología marxista y para ello el ataque ha entrado en estos momentos en una nueva fase.

La última crisis capitalista ha puesto abiertamente de manifiesto, especialmente en el sur de Europa, un proceso que venía gestándose desde los años setenta. La búsqueda incesante de una mayor tasa de beneficio traspasó hace tiempo los límites del crecimiento natural del capital. Tras recurrir a la liberalización, el endeudamiento y las burbujas especulativas solo queda concentrarse en el recurso clásico: la elevación desenfrenada de los niveles de explotación. La inevitable respuesta en la calle está siendo gestionada por dos vías: a la vez que se refuerzan de manera obvia las medidas represivas, se abren otros caminos más sutiles de reconducción institucional del descontento. Esta última es la función que han asumido partidos políticos como Podemos o Ciudadanos en España. El sistema capitalista no tiene ningún problema en aceptar formaciones que no cuestionen su modo intrínseco de funcionamiento. Si debe sacrificar a los actores que hasta ahora han protagonizado el juego parlamentario y reemplazarlos por dos fuerzas similares, no hay problema. Si por el camino el propio desencanto en los resultados de las nuevas formaciones revitaliza a las de siempre, tampoco pasa nada. Lo importante es que parezca que el problema estaba en el modo torpe o corrupto con el que se gestionaba el sistema, no en el sistema mismo; que, en definitiva, el sistema provee los propios mecanismos que lo corrigen.

Pero esta estrategia de reconstitución no se ha limitado a un mero reemplazo de actores: las nuevas formaciones, especialmente las que deben ocupar el espacio de la izquierda, han venido acompañadas de un armazón teórico que aspira a ocultar el enfrentamiento entre clases puesto de manifiesto por el marxismo. Ya sea que Podemos se convierta en el recambio del PSOE o, lo que parece más probable, asuma el papel de muleta que representaba Izquierda Unida, el hecho importante es que viene a reemplazar todos los referentes de la izquierda del último siglo. Para ello no han tenido que recurrir a novedosas teorías sociales o a intelectuales de prestigio. La debilidad de nuestra posición les ha permitido presentar como novedoso un refrito de tópicos mil veces utilizados desde el siglo XIX para engañar a la clase trabajadora. La autoridad intelectual la basan en “pensadores” de segunda fila que gustan de autoproclamarse “postmarxistas”, más por el prestigio de juntar su nombre al de Marx que por el hecho de haber aportado o rebatido una sola linea al pensamiento de éste.

La apelación al ciudadano frente al trabajador, el reemplazo del eje derecha-izquierda por el vertical del arriba y el abajo, la entronización de la democracia “radical” como origen de cambios en sí misma, la renovación generacional a favor de jóvenes tecnócratas “sobradamente preparados”, la nostalgia por un falso pasado idílico de protección social al que volver y el catálogo de recetas keynesianas que ya mostraron sus límites hace cincuenta años forjan un nuevo referente de falsa contestación que es el que van a asumir como propio tanto la “omnipresente” clase media desmovilizada como las generaciones que constituirán el futuro proletariado al que está aboca el mercado laboral de nuestro país. El sistema lo pone todo de su parte para darle un toque de atractivo canalla a este pastiche de recetas buenrollistas. Así, mientras en la práctica las formaciones novatas actúan obedientemente y hacen suyas las más duras recetas neoliberales, los telediarios no cesan de hacerles el favor de calificarlas de “izquierda radical”, con más intención de darles un toque de atractivo malditismo que el de desincentivar su expansión. En un sistema en el que los medios comienzan por invisibilizar cualquier opción a la que quieran bloquear, el eco mediático del que ha disfrutado una formación naciente como Podemos sólo nos puede hacer pensar en propaganda intencionada de una nuevo catálogo de valores, de una ideología descafeinada creada para reemplazar a la de la izquierda real. Si finalmente alguna de estas formaciones consigue acceder al gobierno, demostrando la nula efectividad de sus postulados, habrá quedado probado de rebote el fracaso práctico de la “izquierda radical”.

Pero no caigamos en el desánimo, intentemos ver este momento en el que estamos siendo atacados como una oportunidad. Por un lado, el intento de reemplazo ideológico es tan burdo y evidente que no puede sino favorecer la reacción de todos esos militantes con décadas de lucha a sus espaldas. Por otro lado, la ruptura en la cúpula de formaciones históricas, cegadas o infiltradas por las nuevas viejas ideas, favorecen el cuestionamiento de las bases, que pueden sentirse con más libertad de curiosear en nuevos espacios de encuentro. Por último, no deberíamos despreciar el potencial de tantos comunistas que en estos momentos no han encontrado un espacio en el que organizarse; muy posiblemente acudirán a una llamada de encuentro y trabajo.

Nos va en ello la pervivencia de una ideología que, con todo su bagaje teórico y práctico, necesita de la lucha para transmitirse. Afortunadamente no podemos quejarnos de no contar con experiencia histórica. Sabemos que el marxismo nos permite explicar lo que está ocurriendo en este mundo globalizado como ninguna otra teoría económica puede hacerlo. Sabemos que la lucha de clases es la válvula que permite el avance de la sociedad en un sentido o en otro. También sabemos, y aquí está el trabajo duro, que necesitamos de la organización de la clase trabajadora para poner estos conocimientos a pelear en favor de los propios trabajadores.

Pero vayamos poco a poco. Reconstruir una confianza y un discurso olvidado durante décadas debe ser una tarea de trabajo colectivo en la que participen y se sientan implicados el mayor número de camaradas posible. Requiere de un espacio de encuentro en el que podamos confluir y discutir con confianza y libertad, un espacio donde se hable en pie de igualdad se pertenezca o no a una organización, donde no exista la prisa por responder a una cita electoral, donde hacer confluir la experiencia y el entusiasmo evitando el dogmatismo y el voluntarismo. No menos importante sería el talante con el que afrontar un proceso como este: puede que algunos sientan, seguro que con motivos, que ellos y su organización siempre han transitado el camino correcto, pero en estos momentos la participación abierta y plural es la mejor garantía para un esfuerzo fructífero.

Un espacio de encuentro comunista tendría ante si un gran trabajo teórico. Mucho hay por analizar, discutir y elaborar, comenzando por la lista inicial de temas a tratar. Sirva como ejemplo cuestionable e incompleto: identificar a la clase trabajadora en la España del siglo XXI, la del nuevo proletariado y la preponderancia del sector servicios; elaborar el discurso que la haga patente a sí misma, contraatacando la desmovilizadora ficción de la clase media; explicar de manera accesible el capitalismo globalizado según la teoría económica marxista, etc. Para ello contaremos con toda seguridad tanto con aportaciones ya muy trabajadas como con ideas frescas que nos permitan acceder a sectores sociales o laborales hasta ahora descuidados.

Igual de importante sería identificar aquellas cuestiones prácticas en las que ensayar una unidad de acción: reconstrucción del mensaje comunista y de la confianza en difundirlo; restaurar el imaginario colectivo socialista como antagonista al imperante no-hay-alternativa; devolver a los trabajadores la confianza en su autoridad de clase, sin necesidad de estar mediada por politólogos o economistas; plantear una Europa de los Trabajadores frente a la Unión Europea y el euro, etc. Sirva también esta lista a modo de ilustración; busquemos entre todos las propuestas que nos unen, evitando atascarnos en aquello que pueda separarnos.

Sabemos que no sería una tarea fácil. Muchos estarán ansiosos de afrontar el reto. A otros les puede parecer frustrante empezar un camino con la impresión de que ya se ha transitado previamente. En realidad es una sensación engañosa, estamos afrontando la lucha que nos corresponde a nosotros y a nosotras en nuestro momento y en nuestro contexto. La rica experiencia de la que partimos nos ha enseñado que no existen atajos ni recetas mágicas, pero a cambio esa misma experiencia teórica y práctica constituye la mejor base desde la que volver a avanzar.


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